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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2014

Resea de "Adolfo Surez. Ambicin y destino", de Gregorio Morn
Hagiografa con sombras

Enric Llopis
Rebelin


A la muerte de Surez, loas y ditirambos, para un personaje supuestamente de una pieza, de blanco y rosa. Oficialmente no se silencia su pasado franquista (gobernador civil de Segovia, ministro secretario general del Movimiento, responsable de Televisin Espaola, presidente de uno de los gobiernos de la Monarqua), pero se reasume ste para marcar su capacidad de romper con el pasado y, junto a Juan Carlos I, pilotar el cambio que trajo a Espaa la libertad y la democracia. Al "duque" le han salido corifeos por doquier, a pesar de que termin su tiempo poltico solo y, sobre todo, rodeado.

El consenso en torno a su figura es hoy grantico, inapelable, el propio de un personaje casi de ensueo. En los medios convencionales, ni media nota de disenso. Algunas sombras sobre el personaje pueden encontrarse en el libro "Adolfo Surez. Ambicin y destino", publicado por el periodista Gregorio Morn en 2009. Morn es un periodista de raza, dscolo, que nunca ha comulgado con lo polticamente correcto. En 1979 ya public entre polmicas "Surez. Historia de una ambicin". En "El precio de la transicin" revent las costuras del gran pacto entre elites que escenific la democracia. Tambin se cuestion en "El maestro en el erial" la trayectoria de un pope de la filosofa contempornea espaola, Ortega y Gasset. El peridico conservador "La Vanguardia" deja todos los sbados un hueco para su afilada pluma.

Surez se defina como un "chusquero de la poltica". Era, segn Gregorio Morn, "un hombre que haba empezado desde los niveles ms bajos del escalafn, lo que obliga a considerar el poder como medida de todas las cosas". Y as fue, a pesar de la mermelada altruista que se proyecta despus de su muerte. Surez, abogado, no ostentaba una carrera profesional de brillo, ni provena de una familia de fuste, ni destacaba por su patrimonio econmico. Por eso tuvo que buscarse padrinos polticos (Herrero Tejedor o Fernndez Miranda) y moverse para hacer dinero. Nunca ley un libro por entero y le preocupaba muy poco la cultura, ahora bien, destacaba como un gran jugador de naipes y, ya en el poder, como un obseso por el espionaje y las escuchas telefnicas. Ascendi peldao a peldao. Ya en los 60 se arrim a un personaje que podra colmar sus ambiciones: Juan Carlos de Borbn. Y su intuicin no le fall.

Vitoria, marzo de 1976. Tras la declaracin de huelga general, la represin por parte de la polica dio lugar a cinco obreros muertos y ms de cien heridos, cuarenta y cinco de ellos por bala. Dado que Fraga Iribarne se encontraba en Alemania, Surez hizo las veces de Ministro de Gobernacin. Dirigi la actuacin de la fuerza policial despus de la matanza. "A partir de entonces, no se cansar de relatar al rey, a los ministros y a todos sus colaboradores, las eficaces disposiciones que tom para neutralizar el multitudinario funeral por las vctimas", explica Gregorio Morn.

La prosa de Moran es difana y rica en lxico. Maneja abundante informacin pero sus ensayos se leen con agilidad, a pesar de que "Adolfo Surez. Ambicin y destino" (Debate) se desarrolla en 600 pginas. Para describir a un personaje saca el ltigo y, con dos zurriagazos, certeros y mortferos, donde ms duele, los deja para el arrastre. Es, adems, un polemista nato al que difcilmente se le puede encajar en un estrecho marco ideolgico. Tal vez un librepensador.

Da importancia a los personajes, a sus biografas y ambiciones, al hecho individual ms que a las grandes estructuras. Muchas veces saca a relucir el anecdotario. El 24 de abril de 1976 Espaa y la Repblica Federal de Alemania disputan en el Estadio Vicente Caldern un partido de la Copa de las Naciones. En el palco presidencial, el rey y Surez comparten tertulia. Pero el futuro dirigente de UCD se muestra preocupado por una serie de reportajes que publica la revista "Dobln", en el que se le acusa de irregularidades econmicas cuando presida la asociacin juvenil deportiva YMCA. Un episodio que tambin forma parte de la biografa de Adolfo Surez.

El 4 de mayo de 1976 tiene lugar en la residencia del banquero Ignacio Coca una reunin entre los grandes financieros espaoles y tres jvenes polticos, entre los que se halla Surez. ste, explica Gregorio Morn, "improvis en torno a cmo hacer un partido poltico, el prximo futuro y la importancia de los bancos. Entre sus reflexiones se inclua la solicitud de 500 millones para crear un grupo que respondiera a las necesidades de la derecha espaola". Los potentados, una vez finalizada la reunin, se retiraron ponderando la capacidad persuasiva y el talento de "ese Surez". Quien sigue haciendo carrera. El 3 de junio de 1976 el rey viaja a Estados Unidos. Tal como sugiere el "duque" se sanciona a la revista "Cambio 16" por una vieta del monarca en plan danzarn, a lo Fred Astaire. "Los representantes militares en el Gabinete aplauden el gesto de autoridad del joven ministro", apunta Morn.

El referndum para la Reforma Poltica en diciembre de 1976 marca un mojn en la transicin espaola. Con la victoria del "s", Surez empieza a monitorear el proceso, para lo que se distancia de sus padrinos (Torcuato Fernndez Miranda y el rey) y asume el protagonismo de negociar y dividir a los partidos de la oposicin, al tiempo que pone los cimientos para forjar un partido propio. El personalismo de Surez le lleva a un creciente distanciamiento del monarca (actualmente se les presenta, sin embargo, como ua y carne). El 3 de mayo, Surez anuncia en Televisin Espaola su candidatura a las elecciones. Segn Gregorio Morn, "el conglomerado de partidos, grupos y partidetes sobre el que se asentaba no tena otra ambicin que la de los soportales del estado. Innumerables pruebas de la colusin entre el gobierno, el estado y la UCD fueron suministradas a lo largo de la campaa (...)".

En los comicios de junio de 1977 Surez se apoya en "dos armas de milagrosa eficacia". Las dos cadenas de Radiotelevisin Espaola, las nicas existentes, que diriga Rafael Ansn, y la Agencia Efe, presidida por su hermano, Luis Mara Ansn. "Luego estaban los columnistas polticos, autnticas vedettes durante el ltimo periodo del franquismo, ahora convertidos tanto en formadores y deformadores de la opinin como en autores de los discursos del propio Surez. La historia de la UCD como partido exigira un anlisis detallado del papel jugado por periodistas del entorno gubernamental y ucedeo como Abel Hernndez, Pedro Rodrguez, Fernando nega, Pilar Urbano, Antonio Papell, Ramn Pi, Pilar Cernuda, Antxn Sarasqueta...". Es ste el cndido amateurismo poltico que estos das tanto se invoca y aora?

Los altos responsables de la UCD no se sentan cmodos con el sustantivo "partido" a la hora de definir a su formacin. Preferan referirse a "La Empresa", "trmino coloquial y privado" que compartan Surez, Po Cabanillas, Abril Martorell y Martn Villa. La palabra "empresa" tena "un aire benevolente y envolva a la poltica de lo que realmente era para ellos, una inversin y un beneficio". La misma concepcin de la poltica manifestaba Juan Carlos I, quien remite el 22 de junio de 1977 una carta desde La Zarzuela al Sha de Persia, Reza Pahlevi, autcrata que detentaba el poder con el apoyo de Estados Unidos. En la misiva el rey seala que el PSOE obtuvo mejores resultados de lo que se esperaba, "lo que supone una seria amenaza para la seguridad del pas y para la estabilidad de la monarqua, ya que fuente fidedignas me han informado de que su partido es marxista".

Agrega Juan Carlos I en la carta: "Por esa razn es imperativo que Adolfo Surez reestructure y consolide la coalicin poltica centrista, creando un partido poltico para l mismo que sirva de soporte a la monarqua y la estabilidad de Espaa". El rey pide el apoyo de Reza Pahlevi en nombre de la UCD, con la mira puesta en las elecciones municipales que se celebrarn en seis meses. Solicita, con toda campechana borbnica, diez millones de dlares "como tu contribucin personal al fortalecimiento de la monarqua espaola". Poco despus, Surez viaja a Arabia Saud con Prado y Coln de Carvajal (administrador privado del rey) para concretar otro prstamo del prncipe Fahd.

Qu era realmente la UCD?, estos das tan evocada en arrebatos de melancola. "Como profesional de la poltica, sin la cual no sabra qu sentido dar a su vida, Surez entenda que el poder aglutinaba ms que cualquier definicin ideolgica", apunta el periodista. As, la Unin de Centro Democrtico era de todo: "progresista", "interclasista", "democrtica", "europesta" e "internacionalmente solidaria". Ms tarde, asumira incluso los valores del "humanismo" y la "tica cristiana". No resulta extrao, an dolientes por el "fin de las ideologas", que esa asepsia postmoderna suscite hoy tanta admiracin.

La ingenuidad y la bisoez de Surez y su partido no se compadecen con algunos de los hechos apuntados por Gregorio Morn en su libro. En la campaa para las elecciones de 1979, en la que la televisin se utiliz con efectos demoledores, Rafael Ansn (jefe de imagen) propuso una aparicin estelar de Surez en televisin, en horario de mxima audiencia, en la que afirm que el PSOE "defiende el aborto libre, subvencionado por el contribuyente, la desaparicin de la enseanza religiosa y propugna un camino que nos conduce hacia una economa colectivista y autogestionaria". Se dijo que el presidente pudo llegar a movilizar esa noche 700.000 votos.

A Adolfo Surez no le resultaba ajeno el medio. En el tardofranquismo estuvo al frente de Televisin Espaola, donde los ministros (no poda ser de otro modo) promocionaban gratuitamente su imagen pblica. Surez cumpla al pormenor, como responsable del ente, con las instrucciones de Carrero Blanco, al tiempo que manifestaba un cuidado especial en la proyeccin del Prncipe Juan Carlos. "No hay una separacin neta entre Adolfo, como censor y controlador de la sanidad mental de los telespectadores, y su responsabilidad como jefe de Programas, director de la Primera Cadena o director general", resume Gregorio Morn. El ao 1972, con Surez como director general del ente pblico, estall el escndalo de la adjudicacin al empresario Jos Mara Maldonado, y a su empresa Nortrom, de las contratas de la red de UHF en Espaa, de las Frecuencias Moduladas y las Ondas Medias.

Asuntos de los que estos das poco se habla en medio del ceremonial. Otro material que puede encontrarse en el libro de Morn para recomponer la figura poltica de Surez: "Desde el mismo ao de su retirada poltica hasta 1997, el bufete de Adolfo Surez -A.S., Abogados- recibi de las compaas elctricas muchos millones de pesetas, canalizados por Antonio Navaln, con denominacin profesional: Euroibrica Internacional de Estudios, SA. (EIESA)". Navaln, relaciones pblicas de grandes fortunas y grandes bufetes, ser el personaje "que consiga buena parte del patrimonio que acumular el duque de Surez".

Tras conversacin de Aznar con el presidente de Telefnica, Juan Villalonga, en 1996 Adolfo Surez fue nombrado con unos ingresos de 60 millones de pesetas anuales, asesor de la compaa para Amrica Latina, cuenta Morn. O los 300 millones de pesetas supuestamente donados por Banesto, en la poca de Mario Conde, al CDS de Surez. O la mediacin de ste para que Felipe Gonzlez recibiera a un Conde arrinconado por los tribunales (cuando contaba el exbanquero con papeles que comprometan al gobierno del PSOE en la creacin del GAL). En 1997 Adolfo Surez inaugur la mansin de 4.000 metros cuadrados que se hizo construir en la zona postinera de "Son Vida" (Mallorca), donde pasan las vacaciones el rey y otros patricios. Estos das se ha hablado mucho de su austeridad...

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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