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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2014

Presentacin del libro con textos de la editora y dos autores significativos
"BDS por Palestina. El boicot a la ocupacin y el apartheid israeles"

Varios autores
Rebelin


Luz Gmez (editora)

El llamamiento de la sociedad palestina al Boicot, Desinversin y Sanciones contra Israel (2005) se halla en un punto de inflexin. A la vez que la ocupacin y el apartheid se han ido agudizando en estos aos, se ha consolidado la campaa internacional para presionar a Israel a travs del boicot econmico, acadmico y cultural. La Operacin Plomo Fundido contra Gaza del invierno de 2008-2009 y la parlisis de la Autoridad Nacional Palestina han hecho posible el cambio de mentalidad en la solidaridad con Palestina. La sociedad civil internacional ha respondido al llamamiento palestino. El BDS se ha convertido en un instrumento eficaz de movilizacin social y presin poltica contra la permisividad de los Gobiernos con la ocupacin y el apartheid israeles. El avance del BDS supone la recuperacin de una forma de entender la poltica y la solidaridad ya practicada contra el apartheid de Sudfrica, pero arrinconada con el triunfo voraz del neoliberalismo en los ltimos veinticinco aos.

Lejos de avanzar en una solucin que d respuesta a los derechos de los palestinos reconocidos por Naciones Unidas, Israel ha seguido incumpliendo de forma sistemtica todas sus obligaciones como potencia ocupante y como Estado de derecho para todos sus ciudadanos, incluidos los israeles no judos. El desprecio a las resoluciones de la ONU ha llegado al punto de que han dejado de ser la referencia en las llamadas conversaciones de paz. Ms colonias, ms apartheid, ms represin y violencia viene siendo la respuesta israel a todo intento negociador. A esta realidad oficial se opone la peticin de justicia y dignidad, objetivo del movimiento BDS. Sus medios, sean el boicot, las desinversiones econmicas o las sanciones internacionales, no son un fin en s mismos, sino que su verdadero fin es que se acabe el BDS: si el BDS triunfa, est condenado a desaparecer.

No ha llegado an ese momento, pero s est claro que ya no hay marcha atrs. Hace diez aos la comunidad universitaria occidental acogi con cierta condescendencia el llamamiento al boicot acadmico de la Campaa Palestina para el Boicot Acadmico y Cultural a Israel (PACBI), pero a finales de 2013 varios sindicatos universitarios y asociaciones cientficas, incluida la poderosa American Studies Association, han dado su apoyo expreso al BDS. Hace cinco aos, antes de la guerra de Gaza, ninguna caja de ahorros, y menos an holandesa, hubiera pensado en retirar sus inversiones en los bancos israeles por operar indistintamente en Israel y los territorios ocupados; PGGM lo ha hecho en 2013 invocando su responsabilidad social. Hace tan solo dos aos era inimaginable que Alemania, como anunci su Gobierno en enero de 2014, bloqueara su financiacin a instituciones y empresas ubicadas en las colonias de Cisjordania y Jerusaln Oriental. Es ms, hace apenas un ao el boicot era un tema tab en los grandes medios de comunicacin occidentales. El affaire Scarlett Johansson/Oxfam, denunciado masivamente en las redes sociales, ha acabado arrastrando a la prensa y la televisin al debate, y ha popularizado el BDS. Hasta el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, ha avisado a Israel de que el boicot ser imparable si no se presta al acuerdo en la ensima ronda de negociaciones de paz.

Este libro presenta colaboraciones que reflejan, desde distintas perspectivas, las formas de desposesin polivalentes de la ocupacin israel de Palestina. Nuestra pretensin ha sido no solo contar la historia, el sentido y las prcticas del movimiento BDS, sino mostrar adems el carcter transversal de la lucha por la justicia en Palestina, que el BDS vehicula. Es un libro con anlisis, reflexiones y testimonios de autores palestinos e israeles, pero tambin europeos, norteamericanos, sudafricanos e indios, y ha sido posible gracias a la colaboracin desinteresada de todos ellos. Algunas contribuciones han aparecido con anterioridad en publicaciones digitales o en otras lenguas, como se recoge en el apartado de crditos.

Distintas personas han contribuido de un modo u otro a este proyecto. No podemos dejar de mencionar a Jorge Gimeno, que vio su necesidad cuando nada pareca hacerlo viable, e insisti en ella. Y, sobre todo, a los compaeros de Aut[email protected] por Palestina, el grupo BDS de la Universidad Autnoma de Madrid, que tiene la suerte de contar entre sus miembros con Hctor Grad, Laura Galin y Fernando Garca Burillo. Sin todos ellos el libro no hubiera salido adelante.

La lucha contra el racismo y la segregacin no conoce fronteras ni excepciones histricas. La justicia, como dice siempre Raji Sourani, o es universal o no existe. Para recordarlo y que se cumpla en Palestina, el BDS est en marcha.

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Quiere usted acabar con la violencia en Gaza? Boicotee a Israel

Naomi Klein

8 de enero de 2009

 

Ha llegado el momento. Hace mucho que lleg. La mejor estrategia para poner fin a la cada vez ms sangrienta ocupacin es convertir a Israel en objetivo del tipo de movimiento mundial que puso fin al rgimen de apartheid en Sudfrica.

En julio de 2005 una gran coalicin de grupos palestinos plane justamente eso. Hicieron un llamamiento a las personas concienciadas de todo el mundo para imponer amplios boicots y adoptar contra Israel iniciativas de desinversin similares a las adoptadas contra Sudfrica en la poca del apartheid. Haba nacido la campaa Boicot, Desinversin y Sanciones (BDS).

Cada da que Israel aplasta a Gaza ms conversos se adhieren a la causa del BDS, y las plticas de alto el fuego no hacen que disminuya el ritmo de ese movimiento.

La campaa de boicot a Israel est comenzando a recibir apoyos incluso entre los judos de Israel. En pleno ataque a Gaza unos 500 israeles, decenas de ellos conocidos artistas y acadmicos, enviaron una carta a los embajadores extranjeros destacados en Israel. En ella hacan un llamamiento para la inmediata adopcin de medidas restrictivas y sanciones y dibujaban un claro paralelismo con la lucha antiapartheid. El boicot contra Sudfrica fue eficaz, pero a Israel se le trata con guante de seda [...] Este respaldo internacional debe cesar.

Sin embargo, a pesar de estos inequvocos llamamientos muchos de nosotros no podemos ir all. Las razones son complejas, emocionales y comprensibles. Y al mismo tiempo no son lo suficientemente buenas. Las sanciones econmicas son la herramienta ms eficaz de que dispone el arsenal de la no violencia. Renunciar a ellas raya en la complicidad activa. A continuacin exponemos las cuatro principales objeciones que se hacen a la estrategia del BDS, acompaadas de sus correspondientes refutaciones:

1. Las medidas punitivas no servirn para persuadir a los israeles sino para acrecentar su hostilidad.

El mundo ha intentado lo que sola llamarse compromiso constructivo y ha fracasado estrepitosamente. Desde 2006 Israel ha ido aumentando sin pausa su nivel de criminalidad: ampliando asentamientos, iniciando una atroz guerra contra el Lbano e imponiendo un castigo colectivo a Gaza a travs del brutal bloqueo. A pesar de esa escalada, Israel no ha sufrido ningn castigo, sino todo lo contrario. Las armas y los 3000 millones de dlares anuales de ayuda que EEUU enva a Israel son solo el principio. A lo largo de este periodo clave Israel se ha beneficiado de una notable mejora en sus actividades diplomticas, culturales y comerciales con gran nmero de aliados. Por ejemplo, en 2007 Israel se convirti en el primer pas no latinoamericano en firmar un acuerdo de libre comercio con Mercosur. En los nueve primeros meses de 2008 las exportaciones israeles a Canad aumentaron un 45%. Un nuevo acuerdo comercial con la Unin Europea duplicar las exportaciones israeles de alimentos manufacturados. Y el 8 de diciembre pasado los ministros europeos mejoraron el Acuerdo de Asociacin UE-Israel, una recompensa por la que Israel suspiraba desde haca mucho tiempo.

Este es el contexto en el que los dirigentes israeles comenzaron su ltima guerra, confiados en que no les iba a suponer costes significativos. Es notable que tras ms de siete das de guerra el ndice de referencia de la Bolsa de Valores de Tel Aviv haya subido un 10,7%. Cuando no funcionan las zanahorias es preciso recurrir a los palos.

2. Israel no es Sudfrica.

Por supuesto que no lo es. Lo relevante del modelo sudafricano es que demuestra que las tcticas del BDS pueden ser eficaces cuando medidas ms suaves (protestas, peticiones, cabildeos) han fracasado. Y en los territorios palestinos ocupados se detectan inequvocos y muy angustiosos ecos del apartheid de Sudfrica: documentos de identidad y permisos de viaje de colores distintos, viviendas arrasadas y expulsiones forzosas, carreteras para uso exclusivo de los colonos judos. Ronnie Kasrils, un destacado poltico de Sudfrica, dijo que la arquitectura de segregacin que observ en Cisjordania y Gaza es infinitamente peor que el apartheid. Eso fue en 2007, antes de que Israel comenzara su guerra total contra la prisin a cielo abierto que es Gaza.

3. Por qu elegir a Israel como nico objetivo de la campaa BDS cuando los Estados Unidos, Gran Bretaa y otros pases occidentales hacen las mismas cosas en Irak y Afganistn?

El boicot no es un dogma sino una tctica. La razn por la que la estrategia del BDS deba intentarse contra Israel es de tipo prctico: en un pas tan pequeo y dependiente del comercio, podra dar resultados.

4. Los boicots cortan los canales de comunicacin; lo que necesitamos es ms dilogo, no menos.

Voy a responder a esta objecin con una historia personal. Durante ocho aos mis libros han sido publicados en Israel por una casa comercial llamada Babel. Pero cuando publiqu The Shock Doctrine quise respetar el boicot. Con el asesoramiento de activistas del BDS, entre ellos el maravilloso escritor John Berger, me puse en contacto con una pequea editorial llamada Andalus. Andalus es una editorial militante profundamente involucrada en el movimiento de la lucha contra la ocupacin israel y la nica editorial israel dedicada exclusivamente a la traduccin al hebreo de libros rabes. Redactamos un contrato para garantizar que todos los ingresos procedentes de la venta del libro se destinaran al trabajo de Andalus, sin reservarme nada para m. En otras palabras, estoy boicoteando la economa israel pero no a los israeles.

Sacar adelante nuestro modesto plan de publicacin requiri docenas de llamadas telefnicas, correos electrnicos y mensajes entre Tel Aviv, Ramala, Pars, Toronto y la ciudad de Gaza. Lo que quiero decir es lo siguiente: desde el momento en que se empieza a aplicar una estrategia de boicot el dilogo aumenta drsticamente. Y por qu no habra de hacerlo? Para construir un movimiento se requiere un flujo de comunicacin incesante, como recordarn muchos activistas de la lucha antiapartheid. El argumento de que apoyar los boicots significar romper los lazos entre unos y otros es particularmente engaoso habida cuenta de la variedad de tecnologas de la informacin que tenemos a nuestro alcance a precio mdico. Estamos inundados de formas para transmitir nuestros argumentos por encima de las fronteras nacionales. No hay boicot que nos pueda detener.

Justamente ahora muchos orgullosos sionistas se estn preparando para obtener beneficios rcord. Acaso no es cierto que muchos de esos juguetes de alta tecnologa proceden de parques de investigacin israeles, lderes mundiales en infotecnologa? S, es cierto, pero no todos ellos van a salir beneficiados. Varios das despus de iniciado el asalto israel contra Gaza, Richard Ramsey, director gerente de una empresa britnica de telecomunicaciones especializada en servicios de voz va Internet, envi un correo electrnico a la empresa de tecnologa israel MobileMax: Como consecuencia de la accin emprendida por el Gobierno israel en los ltimos das ya no estamos en condiciones de pensar en seguir haciendo negocios con ustedes o con ninguna otra empresa israel.

Ramsey dijo que su decisin no era poltica. Simplemente, no queran perder clientes: No podemos permitirnos el lujo de perder a uno solo de nuestros clientes, explic, de modo que se trata de una decisin comercial puramente defensiva.

Fue este tipo de fro clculo empresarial lo que llev a muchas empresas a retirarse de Sudfrica hace dos dcadas. Y es precisamente el tipo de clculo sobre el que se asienta nuestra esperanza ms realista de lograr la justicia negada durante tanto tiempo a Palestina.

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Hay que organizar la resistencia

Entrevista a Ken Loach por Frank Barat

24 de octubre de 2013

 

-Frank Barat (FB): Podra explicar cmo comenz su implicacin en la lucha por los derechos de los palestinos?

-Ken Loach (KL): Todo comenz hace algunos aos, cuando estaba yo escenificando una obra de teatro titulada Perdicin. Evocaba el sionismo en la Segunda Guerra Mundial y un acuerdo suscrito entre algunos sionistas y los nazis. La obra arrojaba una luz completamente nueva sobre la creacin de Israel y la poltica del sionismo. Entonces comenc a tomar conciencia y poco a poco me fui convenciendo de que la fundacin de Israel se basaba en un crimen contra los palestinos. Despus siguieron otros crmenes. La opresin de los palestinos que perdieron sus tierras, cuya vida cotidiana se ve perturbada por la ocupacin, que siguen viviendo hoy en un estado de depresin permanente es algo de lo que debemos ocuparnos.

-FB: Por qu Palestina, por qu la lucha por la justicia en Palestina es un smbolo?

-KL: La opresin existe en todo el mundo, pero hay cierto nmero de cosas que hacen que el conflicto israelo-palestino sea especial. En primer lugar, Israel se presenta ante el mundo como una democracia, un pas similar a cualquier otro Estado occidental, cuando de hecho est cometiendo crmenes contra la humanidad. Ha creado un Estado que est dividido segn criterios raciales, como el rgimen del apartheid en Sudfrica. Europa y los Estados Unidos lo sostienen en el plano militar y financiero. Hay por tanto una enorme hipocresa: ayudamos a un pas que dice ser una democracia, le apoyamos de todas las maneras posibles, y eso que est implicado en crmenes contra la humanidad.

-FB: Hay diversos instrumentos para tratar de cambiar esto. Uno de ellos es el llamamiento BDS. Usted fue una de las primeras personalidades en apoyar el llamamiento al boicot cultural a Israel y allan as el camino para que muchas otras hicieran lo mismo. Hay personas que dicen que no habra que boicotear la cultura. Qu responde usted a esto?

-KL: De entrada, uno es un ciudadano, un ser humano. Cuando uno se ve confrontado con semejantes crmenes, tiene que responder como ser humano, independientemente de si uno es artista, un VIP u otra cosa. Antes que nada, hay que responder y actuar de manera que se pueda llamar la atencin del pblico sobre esta cuestin. Un boicot es una tctica. Es eficaz contra Israel porque Israel se presenta como un faro de la cultura. Por tanto, es algo que les molesta mucho. No deberamos tener nada que ver con los proyectos que reciban el apoyo del Estado de Israel.

Esto no afecta a los particulares, sino que debemos centrarnos en las actividades del Estado de Israel. Ah es adonde hemos de apuntar. Y lo hacemos porque no podemos permanecer de brazos cruzados y contemplar cmo la gente vive toda la vida en campos de refugiados.

-FB: Israel utiliza el cine para una campaa denominada Marca Israel. Por tanto, el arte deviene poltica, incluso si determinados artistas que no participan en la campaa BDS se defienden diciendo que son cantantes, artistas, msicos pero no polticos. En lo que se refiere a usted, todos sus films son polticos. Por tanto, desde su punto de vista, el arte puede ser un instrumento para combatir la opresin?

-KL: Opino que s. La cuestin fundamental es la siguiente: cualquiera que sea el argumento que uno quiera contar o las imgenes que uno desee mostrar, lo que uno selecciona indica cules son sus preocupaciones. Si uno hace cosas que pertenecen en su totalidad al mbito de la evasin en un mundo que est lleno de opresin, ya revela cules son sus prioridades. As, una superproduccin comercial, destinada a sacar mucho dinero, indica algo. Tiene consecuencias polticas e implica un posicionamiento poltico. La mayora de las obras artsticas tienen un contexto poltico e implicaciones polticas.

-FB: Ha odo hablar usted de World War Z, la pelcula protagonizada por Brad Pitt en que un virus mata a la gente en todo el mundo y en la que el nico lugar seguro es Israel gracias al Muro que ha construido?

-KL: No la he visto, pero suena a una historia de extrema derecha. Habra que ver la pelcula antes de juzgar, pero eso suena realmente, segn su descripcin, a una ficcin de extrema derecha. Es interesante ver cmo Israel se revela as a travs de sus amigos. En Irlanda del Norte, que tiene una larga historia de divisin entre lealistas (probritnicos) y republicanos (partidarios de la unidad irlandesa), en las paredes de los barrios lealistas se ven banderas de Israel y de los blancos de Sudfrica, mientras que en los muros republicanos se ven banderas palestinas y del Congreso Nacional Africano. Es curioso ver cmo estas alianzas revelan tantas cosas sobre lo que la gente piensa realmente.

-FB: Le inquieta el ascenso de la extrema derecha y de sus ideas en toda Europa? Esto se parece a los primeros aos de la dcada de 1930, no?

-KL: El ascenso de la extrema derecha siempre acompaa a la recesin econmica, a la depresin y al paro masivo. Los que estn en el poder y desean conservarlo siempre buscan chivos expiatorios porque no quieren que la gente se alce contra el verdadero enemigo, que es la clase capitalista, que son los propietarios de las grandes empresas, los que controlan a los polticos. Tienen necesidad de encontrar chivos expiatorios: los ms pobres, los inmigrantes, los solicitantes de asilo, los gitanos. La derecha escoge a los ms vulnerables, a los ms dbiles, para declararlos responsables de la crisis de su sistema econmico.

En una situacin de paro masivo, la gente est descontenta y busca algo contra lo que luchar. En la dcada de 1930 se atribuy la responsabilidad a los judos, que fueron vctimas de terribles desmanes. Ahora miran a los inmigrantes, a los parados En Gran Bretaa tenemos una prensa horrible que responsabiliza a la gente parada de no tener trabajo, cuando est claro que no hay puestos de trabajo disponibles.

-FB: Cmo podemos responder a una situacin en que las mismas personas controlan todo: la prensa, el capital, la poltica? Cmo puede la sociedad civil, que no tiene acceso a los medios de masas, contestar esta ideologa y derrotarla?

-KL: Buena pregunta. En ltima instancia, no queda otra opcin que la poltica. Hay que analizar la situacin y organizar la resistencia. Cmo hacerlo es siempre una cuestin clave. Hay que responder a los ataques en cada terreno y solidarizarse con las personas ms amenazadas. Tambin hay que organizar partidos polticos. El problema es que tenemos partidos polticos que hacen un anlisis equivocado. Los partidos estalinistas han llevado a la gente a un callejn sin salida durante aos; luego tenemos a los socialdemcratas, que quieren hacernos creer que debemos trabajar dentro del sistema para reformarlo, que podemos hacer que funcione, cosa que sin duda es una fantasa, pues no funcionar jams. Por lo tanto, la gran pregunta es qu poltica? La gente se plantea este problema todos los das.

-FB: Su ltima pelcula Jimmys Hall gira en torno a esto, a personas marginadas debido a sus opiniones polticas. Hoy he ledo que podra ser su ltima pelcula y que a partir de ahora usted quiere concentrarse en documentales, cosa que sera una buensima noticia para Palestina.

-KL: No lo s. El rodaje de Jimmys Hall se ha alargado mucho y es un trabajo muy duro. No estoy seguro de que pueda hacer otra pelcula como esta. Pero todava quedan pitotes que montar en alguna parte, por lo que tendr que buscar alguna manera de meter un poco ms de cizaa.

Seguro que habr que realizar pelculas sobre Palestina. De hecho, debern hacerlas los palestinos. La lucha del pueblo palestino, al final, la ganarn los palestinos. Las cosas no se mantienen iguales eternamente. Esto terminar con una victoria. La gran pregunta es: qu tipo de Palestina emerger? No se trata nicamente de poner fin a la opresin israel, sino tambin de la eterna cuestin de qu Estado surgir. Actuar en inters de toda la poblacin? O estar dominado por una clase de ricos que oprimir al pueblo, pese a su origen? Qu tipo de Estado emerger, esa es la gran pregunta.

 

 

BDS por Palestina. El boicot a la ocupacin y el apartheid israeles

En edicin de Luz Gmez, con la participacin, por orden alfabtico de Frank Barat, Omar Barghouti, Ramzy Baroud, John Berger, Judith Butler, Angela Davis, Richard Falk, Daniel Gil, Luz Gmez, Hctor Grad, Ran Greenstein, Aitor Hernndez, Stphane Hessel, Shir Hever, Ayesha Kidwai, Naomi Klein, Gideon Levy, Ken Loach, Haneen Maikey, Jos Luis Moragues, Ilan Papp, Prabir Purkayastha, Raji Sourani, Magali Thill, Desmond Tutu, Alice Walker, Roger Waters y Slavoj Zizek.

Ficha tcnica: Autores: AA.VV. Ttulo: BDS por Palestina. El boicot a la ocupacin y el apartheid israeles. - Coleccin Disenso, n 4 - ISBN 978-84-941292-7-8 - PVP 12 .

Fuente original: http://disenso-orienteymediterraneo.blogspot.com.es




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