Portada :: Cultura :: Fallece Lpez Salinas: El intelectual comunista, el obrero de la palabra
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2014

Armando Lpez Salinas en defensa del marxismo-leninismo

La republica.es


Los hechos, los datos, son conocidos por todos. Estn ah, con toda su crudeza: Va sonando, viene sonando desde hace tiempo, la hora de la verdad para todos nosotros. La interminable historia de las sucesivas crisis que venimos atravesando est poniendo en cuestin, si las cosas no se atajan, la viabilidad, por mucho tiempo, de la opcin comunista en nuestro pas. El PCE est saltando hecho aicos.

Miles de comunistas, no importa donde estn, mayora, minora o en su casa, sumergidos en la ceremonia de la confusin, se preguntan, y yo con ellos, si es posible la unidad, si hay salida a la actual situacin. Amplios sectores populares, obreros fundamentalmente, se hacen las mismas preguntas. Qu ocurre en las filas comunistas? Qu ocurre en un partido que fue el alma de la resistencia antifascista?

Aprendiendo de nuestros errores, rectificando, seremos capaces de crear la fuerza ideolgica, poltica y organizativa necesaria para el ajuste de cuentas con la sociedad capitalista.

Y hay que responder a esas preguntas. Y hay que responder afirmativamente. Si. Hay salida. Si. Es posible la Unidad de los Comunistas. Problemas parecidos a los que hoy vivimos han sido resueltos en el movimiento obrero y comunista de otros pases en base a la clarificacin ideolgica, en acuerdo con los principios de la teora marxista-leninista, en la prctica concreta de la lucha de clases.

Y que nadie se llame a engao, que la derecha no se frote las manos. Aprendiendo de nuestros errores, rectificando, seremos capaces de crear la fuerza ideolgica, poltica y organizativa necesaria para el ajuste de cuentas con la sociedad capitalista.

Camaradas. En la cuestin comunista planteada en nuestro pas, en la crisis, y as se ha sealado en alguna ocasin han influido, influyen, causas diversas sin las cuales no sera posible comprender el actual panorama poltico espaol y una parte de los problemas que nos aquejan.

Una crisis ideolgica

Partiendo de la base, al menos en mi opinin, de que el origen de la crisis comunista es de orden ideolgico, de prdida de identidad, conviene sealar algunas de estas causas. La transicin se inici, ciertamente en medio de una crisis econmica sin precedentes, que ha ido profundizndose y a la que no se ve salida hoy por hoy. Sin una ruptura clara con el rgimen anterior y bajo la hegemona de fuerzas evolucionistas procedentes del franquismo. Y con la tutela de los EE.UU.

No se logr, dada la correlacin de fuerzas existentes, imponer la formacin de un gobierno provisional en el que estuvieran representadas, sin excepciones, las fuerzas polticas fundamentales de tendencia democrtica. De otra parte, el sistema democrtico creado ha estado en vilo, amenazado por el golpismo. En este sentido es necesario valorar en toda su dimensin el impacto creado en la opinin pblica por el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1.981. Lo ocurrido dicho da, junto a nuestra crisis, est en la base de la derrota electoral comunista en octubre del 82 y del triunfo del partido socialista.

Pero lo anteriormente dicho, y ms elementos objetivos que podran aadirse, no pueden servir como tapadera para ocultar los problemas internos ya sean de orden ideolgico, poltico u organizativo que venimos padeciendo. Porque, entre otras cosas, tambin el PCE es un elemento objetivo en la vida cultural, social y poltica de nuestro pas.

Tres congresos se han celebrado desde nuestra legalizacin en 1.977. Y los tres, cada uno con su significacin poltica e ideolgica concretas, se saldaron, no con el reforzamiento de la unidad partidaria, sino con marginaciones y rupturas. Difcilmente las cosas podran haber sucedido de otro modo. Los debates habidos, amn de mostrar una cierta inadaptacin del Partido al contexto real de la situacin espaola e internacional, fueron la expresin clara de la existencia de divergencias profundas entre nosotros, no slo en el Comit Central, sino tambin entre los militantes, ya fuera en torno a la supresin del concepto marxismo-leninismo, del proclamado eurocomunismo y sus diversas lecturas, de la llamada lnea renovadora.

Cuestiones que se referan no slo a la prctica poltica concreta, a los pactos concluidos, a las movilizaciones, sino tambin, y ello a mi juicio es lo esencial, a nuestra teora marxista, a la propia concepcin del Partido Comunista. La posicin eurocomunista se ancla, en gran medida, en el practicismo, en la ilusin de que la poltica lo es todo o casi todo, rompiendo as la relacin entre teora y revolucionaria y prctica revolucionaria. Conocida es la mxima socialdemcrata de que el movimiento, ms que los fines es lo determinante. Abrir caminos, maniobrar, llevar a cabo compromisos es el abec de la lucha poltica. Pero hay que hacerlo sin renunciar a lo esencial de nuestra teora revolucionaria, sin mercadear con los principios.

Las desviaciones o el menosprecio tanto de la teora como de la prctica conducen a callejones sin salida. Todos sabemos que las relaciones entre una y otra son, a la vez, armoniosas y contradictorias. Pero, si la comprobacin en la prctica es el criterio de la verdad, el mtodo cientfico es por el valor de analizar y decir pblicamente lo que estaba sucediendo en nuestras filas, donde estaba el origen, la causa por la que miles y miles de comunistas estaban ejerciendo la ms alta forma de crtica que puede realizarse a un partido: la de irse de sus filas.

Cerramos los ojos a la realidad, sin ir a la raz del problema por ms que hubiera discusiones polticas sobre temas ms o menos coyunturales. Y no solo cerramos los ojos frente a nuestra propia realidad, sino que adoptamos actitudes prepotentes respecto al movimiento obrero y comunista internacional en el que solo veamos defectos y al que solo pretendamos dar lecciones. Si es cierto que todas las cosas no marchan bien en los pases socialistas, tambin lo es que han acabado con el capitalismo, con la explotacin de hombre por el hombre, que la enseanza y la sanidad estn al alcance de todos sin discriminaciones clasistas, que la plaga del paro no los azota, etc. Queramos barrer la casa de los amigos cuando la nuestra, adems de un barrido, necesita un fregado.

Validez del marxismo-leninismo

Mucho de vosotros conocis mis opiniones al respecto. Ya en la preparacin del IX Congreso manifest ser contrario a la supresin del concepto marxista-leninista como definitorio del carcter de nuestro partido. Y sabis, tambin, que en diversas ocasiones y desde la tribuna del Comit Central he expresado mi rechazo al eurocomunismo. Y no se trataba entonces y no se trata ahora de cerrar los ojos a la realidad, tanto a los viejos problemas de la sociedad espaola que quedan por resolver como a los nuevos que plantea el desarrollo social. Es as que entiendo, en consonancia con mi ideologa marxista-leninista, que una u otra conclusin de cualquier terico, ya sea del propio Marx, de Engels o de Lenin, a travs del desarrollo histrico concreto de la lucha de clases puede perder su validez general.

Claro est que las cosas han cambiado desde la poca del Manifiesto Comunista, desde la Revolucin de Octubre y la segunda guerra mundial. Si en el siglo pasado Marx y Engels hablaban del fantasma del comunismo que recorra Europa y de la Santa Alianza formada para combatirle, en nuestros das cabe afirmar que la capacidad revolucionaria del comunismo est presente de manera directa o indirecta, en cuantas transformaciones se han producido y se producen en el mundo. Existe un campo socialista, existen partidos comunistas en los pases capitalistas y existen movimientos de liberacin nacional que estn influidos, en mayor o menor grado, por el pensamiento y la prctica marxista-leninista.

El comunismo, desde la revolucin de octubre de 1.917 se ha encarnado en la historia. Y tambin hoy como ayer la Santa Alianza combate contra l. Si entonces, en 1.848, eran el Papa y el Zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes, hoy cabra cambiar el nombre de Pio IX por el de Juan Pablo II, el del Zar por el de Reagan, y los de Metternich, Guizot y los radicales franceses por los de los dirigentes europeos de la OTAN, por los Pinochet, Stroessner y compaa. Y la Central Americana de Inteligencia sustituirla, con ventaja, a los polizontes alemanes.

Se ha creado una nueva situacin en el mundo. Una situacin que genera problemas anteriormente desconocidos tanto en el plano de la lucha terica como en le de la lucha poltica. Posibilidades nuevas se han abierto a los revolucionarios, a los comunistas de los pases capitalistas, por la existencia del campo socialista, por el desarrollo del movimiento obrero y comunista internacional. Y al tiempo, camaradas, la humanidad entera se ve enfrentada a la posibilidad de una catstrofe termonuclear, a la crisis energtica de materias primas, alimentaria, ecolgica.

Tales cambios, tales problemas, no son ajenos a los comunistas espaoles, estamos sumergidos en ellos, en el ojo del huracn. Por eso, asumir el carcter de partido de vanguardia exige, cada da ms, una apropiacin creciente y creadora de nuestra teora revolucionaria, un moverse como el pez en el agua entre las masas, entre los viejos y los nuevos movimientos sociales, entre la clase obrera en primer lugar. Conocer, como los dedos de la mano, lo que ocurre ms all de nuestras fronteras.

Todo esto viene a cuento, camaradas, de que el eurocomunismo se ha presentado como la opcin revolucionaria en los pases de capitalismo desarrollado, de que se ha presentado, a veces, como una especie de tercera va entre una socialdemocracia fracasada y un esquema marxista-leninista incapaz de presentar soluciones a los problemas de hoy.

Pero las cosas son as? Que expliquen los tericos del eurocomunismo en que consiste el pretendido esquema. Yo, sinceramente, no lo conozco. Conozco, si, que los fundadores del socialismo cientfico no crearon el socialismo alemn, ingls o ruso, el socialismo para media Europa. El socialismo es la ideologa universal de los trabajadores, afirmaba Marx.

Deca antes que en el terreno poltico las cosas no son idnticas al ideolgico. El socialismo es universal, para la clase obrera, para combatir, para defender sus intereses, se organiza como tal clase en su propio pas, crea su propio partido comunista. El Manifiesto dice que la lucha de clases es nacional, no por su contenido, sino por su forma. Por eso, sobre la base universal de nuestra teora, sta debe concretarse con las condiciones reales de cada pas. Hay, pues, sin duda, lo especfico, italiano, francs, espaol, etc., pero existe tambin la formacin econmica capitalista que estudiaron Marx, Engels y Lenin y que sigue siendo, en lo esencial, la misma. No. No hay terceras vas en el terreno ideolgico, no las hay tampoco en el terreno poltico, valdra decir que hay tantas vas como pases existen. Ninguna revolucin es igual a otra.

Afirmaba antes algunos elementos esenciales de la teora revolucionaria, elementos de identidad que confirman la validez del concepto marxista-leninista, no de un pretendido esquema, como expresin actual del marxismo revolucionario. No. No es posible separar a Lenin de Marx. Es una operacin condenada al fracaso. Se ha dicho, con toda razn, que en uno y otro se unen tiempos distintos en una sola teora de la revolucin.

Lenin reafirma, en la teora y en la prctica, la validez del marxismo revolucionario frente al reformismo de la II Internacional. Desarrolla el socialismo cientfico en la poca del paso del capitalismo a su fase imperialista, periodo de las revoluciones sociales en el que hoy nos encontramos inmersos. Dirige la revolucin de Octubre. Y Octubre es Lenin, pero tambin Marx y Engels.

Gramsci, al que tantas veces interesadamente se ha querido oponer a Lenin, era partidario de la dictadura del proletariado, era un leninista que desarrolla el marxismo-leninismo en las condiciones de una sociedad ms articulada que la zarista. Y, adems, no tiene duda alguna sobre la precisin terica del concepto marxista-leninista. Afirma as:

<< Cul es el papel de Ilich (Lenin)? Es meramente subordinado o subalterno? La explicacin est en el marxismo mismo, ciencia y accin. El paso de la utopa a la ciencia y de la ciencia a la accin. La fundacin de una clase dirigente (esto es, de un estado) equivale a la creacin de una concepcin del mundo >>.

Por qu, entonces, el abandono de este concepto por parte del PCE? Es necesario afirmar aqu que abandonasteis algo mas que una frase. No caben los dogmas, la sacralizacin de la teora, ni aun de la prctica, pero tampoco cabe ignorar lo alcanzado, las verdades descubiertas. Tal ignorancia, por mas que se la vista de superadora, no es otra cosa que una suerte de nuevo dogmatismo. El comunismo es, para Marx, el movimiento real que pone fin al estado de cosas existente. No es un dogma, sino una gua para la accin, segn Lenin. Por eso, el marxismo-leninismo no es un sistema cerrado, al modo de la vieja filosofa, sino una teora y una prctica capaz de integrar el conocimiento humano de la poca que se trate y de abrir as nuevas perspectivas al desarrollo social.

Madrid, 2 de julio de 1985

* Adems de excepcional escritor, que dej la literatura demasiado pronto para volcarse a la tan necesaria actividad poltica de oposicin al rgimen franquista, Armando Lpez Salinas es parte de la reciente Historia poltica de Espaa. Militante del Partido Comunista de Espaa desde finales de la dcada de los cincuenta, colabor en la redaccin interna de Radio Espaa Independiente La Pirenaica y form parte, de manera temprana, del cuadro poltico de la organizacin de intelectuales del PCE. Fue Miembro del Comit Central del PCE, subdirector de Mundo Obrero y candidato a diputado por Jan en elecciones democrticas de 1977. Aunque ms tarde se alej de la primera lnea de la poltica, Armando Lpez Salinas nunca abandon su militancia activa en el Partido Comunista de Espaa. http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=3758.

Fuente: http://www.larepublica.es/2014/03/armando-lopez-salinas-en-defensa-del-marxismo-leninismo/



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