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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2014

Reflexiones tras el 22 M
Y ahora, qu?

Julio Anguita
Rebelin


Desde la puerta del Ministerio de Agricultura he visto, emocionado y expectante, la entrada en Madrid de miradas de personas, de ciudadanos y ciudadanas que en columnas de marcha han dado en la capital de Espaa el ejemplo que la mayora de damnificados por este rgimen de corrupcin, injustica y violacin de Derechos Humanos necesita: la unidad en la lucha.

Ante mis ojos han pasado banderas, smbolos clsicos y habituales en estas concentraciones pero tambin, y en nmero incontable, personas de edad avanzada portando carteles alusivos a la injusticia de las pensiones, el fraude de las preferentes, los deshaucios, los despidos improcedentes, la permanente estafa de las elctricas, el cncer de la banca o la prdida de futuro para sus familiares ms jvenes. Oyendo a unos y a otros he sabido de manifestantes que desde los rincones ms alejados de Espaa han llegado para participar, por primera vez en su vida, en esta grandiosa concentracin que ha desbordado todas las previsiones.

Cientos y cientos de miles de personas han sido testigos de su propia fuerza; han constatado que existen y adems que existen en la accin que los une, los acerca y los multiplica en su decisin de acabar con la indecencia moral que gobierna. Pero tambin contra el poder econmico que est detrs de este andamiaje vaco, seco e intil. Los que ayer nos manifestamos en Madrid nos constituimos en voluntad de construir el contrapoder que acabe con el robo, el cinismo, la indigencia moral y la permanente conculcacin de la Ley y el llamado Estado de Derecho. Los que ayer nos manifestamos en Madrid lo hicimos en nombre de unos DDHH que ellos son incapaces de llevar a la realidad cotidiana de ciudadanos y ciudadanas. Los que ayer nos manifestamos en Madrid dejamos constancia de que aspiramos a una soberana popular y nacional en todos los terrenos: econmico y monetario, social, poltico y cvico.

El 22 M puede ser el eje que marque un antes y un despus en el devenir de la mayora social. Pero para ello se hace necesario trabajar con la energa, la fuerza y los deseos de los y las manifestantes.

Lo primero que, a mi juicio, debe quedar claro para lo sucesivo es que la materia prima, el sujeto del cambio social existe y se manifest como tal. Y ello se debi fundamentalmente a varias razones

  1. La toma de conciencia de una mayora social que soporta unas condiciones de vida impensables en el siglo XXI.

  2. El insulto que supone para esa mayora social el espectculo de robos, de alta delincuencia organizada y enraizada en las instituciones, el posicionamiento de miembros de los tres poderes del Estado a favor de depredadores de fondos pblicos y en general la evidencia de que se gobierna en favor de una minora cada vez ms favorecida en sus actividades de rapia.

  3. La inteligencia de fuerzas sociales, movimientos, plataformas de todo tipo en haber asumido que la unidad de la mayora social, base sobre la que construir el futuro, es el objetivo al que deben supeditarse cuestiones adjetivas y secundarias de grupo, organizacin, o colectivo. Construir el poder de la mayora social nos agrupa a todos en una accin de programas, metas, proyectos y actividades.

Tras el 22 M surge el interrogante Y ahora, qu? A responder a esa pregunta y lo que ello conlleva dedico mis opiniones desarrolladas puntualmente:

  1. El 22 M evidenci, tal y como ya he comentado anteriormente, que el sujeto social del cambio existe y se evidenci inequvocamente.

  2. La siguiente marcha sobe Madrid solamente puede realizarse cuando estemos en condiciones de asegurar una asistencia que duplique a la del 22 M.

  3. Ese objetivo no puede conseguirse dedicando los esfuerzos directamente a ello. La futura marcha sobre Madrid debe ser la consecuencia natural de una necesidad y de una capacidad que se deriven de un trabajo mltiple de movilizaciones, sectoriales y territoriales llenas de contenido concreto y ligadas totalmente a las necesidades y problemas ms inmediatos de la ciudadana. Los esfuerzos didcticos y la primaca de lo concreto son reglas de oro.

  4. En el da a da que vaya generando mayor cohesin de la mayora no pueden faltar las explicaciones, los actos informativos, la aportacin de personas y grupos que por su capacidad y preparacin estn en condiciones de elevar el nivel de conocimiento y de conciencia de la mayora a construir y ampliar incesantemente. No olvidemos que la mayora es plural pero que en las actuales circunstancias de excepcionalidad tiene unas metas comunes entre sus integrantes muy amplias.

  5. El centrarse en lo inmediato, lo local o lo territorial debe ser perfectamente compatible con el sentido global y estatal de la construccin de la mayora. Propuestas como la del impago de la deuda, la eurozona, etc. deben coexistir con otras de carcter general que afecten al territorio el Estado Espaol. Sugiero un breve repaso a los 16 puntos que el Frente Cvico explicit en su momento y que considero de plena vigencia.

  6. El sentido global del movimiento y su cohesin creciente tambin se potencian con movilizaciones de carcter estatal. Hay toda una gama de actividades de entre la cuales quisiera sugerir algunas:

  1. Boicots a productos, actividades, conmemoraciones, etc., de manera totalmente pacfica.

  2. Acciones de resistencia pasiva

  3. Campaas informativas con la mayor profusin de mtodos y actividades en torno a una propuesta comn para todo el Estado.

  4. Uso de los medios de comunicacin propios y ajenos.

  5. Campaas en torno a los DDHH y su obligatoriedad para los poderes pblicos. Debe quedar claro para la opinin pblica que buscamos el cumplimiento de la legalidad frente a quien gobernando no la cumple.

  6. Etc. etc. etc.

La actividad en torno a opiniones estimulantes y necesarias para la inmensa mayora irn creando las condiciones no slo para la segunda marcha sobre Madrid sino para, a partir de ah, empecemos a pensar en la desobediencia civil tal y como se contempla en el tercer considerando de la Declaracin de DDHH.

Y quisiera terminar con una consideracin acerca de los medios de comunicacin y de la violencia.

Tras lo sucedido el 22 M y las informaciones que sobre l han dado los medios de comunicacin han sido evidentes tres cosas:

  1. Para vergenza de esos medios (excepcin de una minora) la prensa extranjera ha sido mucha ms imparcial y ha informado a sus lectores.

  2. Queda claro que debemos usar y difundir las informaciones y comentarios de los medios alternativos de la red.

  3. Ya es un hecho que en estos acontecimientos hay tres tipos de violencia: la de los violentos infiltrados, la de los violentos infiltrados por la oficialidad y la de la polica al extralimitarse en sus funciones.

  4. Acusarnos de violentos es, adems de una falsedad, una tontera. Si hubisemos sido violentos, los 1700 policas desplegados habran sido neutralizados en un santiamn. No digan estupideces.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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