Portada :: Europa :: El capitalismo devasta Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2014

Bosnia
Tuzla, capital ignorada de la Europa de los trabajadores y de los pueblos

Olivier Besancenot
Viento Sur


Por qu Bosnia-Herzegovina despierta tan poco inters y curiosidad en los medios de comunicacin y en la clase poltica, y Ucrania, en cambio, est en todas las portadas? Se debe acaso a que no forma parte de la Unin Europea? O tal vez a que su nombre recuerda aquella guerra que, hace una veintena de aos, cost la vida a cientos de miles de hombres y mujeres ms de 200.000 vctimas mortales y 600.000 refugiados ante la prctica indiferencia occidental, y todo esto a apenas una hora y media de vuelo desde Pars? O quiz a que casi siempre se despierta a la llamada del almudano?

Y eso que estas ltimas semanas el pas tambin se rebela. El pueblo se levanta contra las injusticias sociales y la miseria y clama a los cuatro vientos su voluntad de cambio. Intrigado y entusiasmado por las informaciones recibidas de nuestros camaradas locales, decid hacer una breve visita a la ciudad de Tuzla. Es fascinante comprobar hasta qu punto el tiempo sabe engaar: las agujas del reloj parecen detenerse justo cuando los pndulos polticos y sociales enloquecen. Sin embargo, es bien sabido que en periodos de revuelta y revolucin, los segundos valen minutos, los minutos valen horas y las horas valen das. Este corto periplo de solidaridad internacionalista me ha parecido durar una eternidad, rica en encuentros, discusiones y enseanzas.

Una vez desembarcados en el aeropuerto de Liubliana, en Eslovenia, Mladen, un camarada del grupo militante Iskra (chispa), conduce a una pequea delegacin formada por dos camaradas belgas y yo hasta Tuzla, epicentro de la contestacin que sacude actualmente toda Bosnia. Mladen prepara una manifestacin contra la reforma universitaria, liberal, que amenaza a la juventud estudiantil eslovena. Asimismo, organiza activamente la solidaridad con las luchas sociales porque las nuevas fronteras que separan las distintas naciones de la antigua Yugoslavia no son impermeables a este nuevo mpetu de rebelin. Durante el viaje, Mladen evoca los graves daos causados por veinte aos de liberalismo aplicado por la fuerza a la economa de los Balcanes. Maniatada por un sistema burocratizado, a pesar de las disidencias de Tito con respecto al rgimen sovitico, y despus arruinada por aos de guerra, la economa de la antigua Yugoslavia ha sido literalmente vampirizada por la economa mercantil. El resultado est ah: aumento de las desigualdades, de la pobreza, del paro (del 40 al 45 % en Bosnia), privatizacin de los servicios pblicos y de la industria en beneficio de clanes y grupos mafiosos asociados a un puado de capitalistas occidentales carentes de escrpulos.

Sobre la guerra, Mladen se muestra ms taciturno e insiste en hablar de ella en tiempo pasado. Con una sonrisa en los labios explica que su pasaporte es esloveno, que su madre es croata y su padre, serbio. Poco despus, el interminable bosque de conferas esloveno cede el paso al asfalto de la larga autopista que nos lleva a Croacia, bordea Zagreb (seguimos dentro de la Unin Europea, pues Eslovenia ingres en mayo de 2004 y Croacia en julio de 2013) y nos acerca a Bosnia, pas que no es miembro de la UE. Los kilmetros desfilan del mismo modo que las zonas industriales, identificadas con marcas mundialmente conocidas, y las aldeas cuyos montones de paja recuerdan mtodos tradicionales de otro siglo. Progresivamente, una espesa nube de contaminacin anuncia la proximidad de Tuzla. Aparecen las chimeneas y los inmensos botes de yogur de la central hidroelctrica de carbn, que escupen una humareda continua destilando un olor penetrante de azufre que invade toda la ciudad. El decorado es tpico: si Sarajevo es la capital administrativa, Tuzla es la capital industrial. Por eso mismo, los bombardeos serbios, hace veinte aos, se cuidaban mucho de preservar el patrimonio industrial, esperando recuperar el botn. Los disparos eran muy selectivos, a menudo con efectos peores, como recuerda una estela en el centro de la ciudad que conmemora la matanza, el 25 de mayo de 1995, de 71 vctimas civiles, en su mayora jvenes que estaban sentados en las terrazas de los cafs.

Hasta este da, Tuzla no me evocaba ms que el nombre de un inconcreto destino en el mapa, asociado al proyecto de convoy humanitario Socorro obrero por Bosnia a comienzos de la dcada de 1990. En el origen de esta iniciativa, sindicalistas y organizaciones anticapitalistas haban recorrido varias ciudades de Europa occidental, el Reino Unido, Francia, Blgica, para recolectar vveres, libros y medicamentos antes de intentar llegar hasta Tuzla, la ciudad obrera que se atreva a reivindicar en voz alta su carcter multitnico a pesar de la guerra y del odio. Al final, solo un camin consigui llegar a destino.

En el centro de la ciudad nos ha tragado una niebla densa y maloliente que hace que las calles y los barrios parezcan Londres en pleno siglo XIX, tal y como lo describi el novelista escocs Conan Doyle. Las casas son bajas y en muchos casos de construccin ilegal, pues el suelo es inestable. La juventud va por las calles en cuadrillas que se cruzan continuamente entre risas y discusiones que no van a ms. En los bares se bebe, se baila, se liga, como en cualquier otra parte del mundo. La misma ropa, la misma actitud: la juventud de Tuzla se parece a la nuestra. La juventud de Tuzla tambin es la nuestra. Simplemente, ha nacido del vientre de la guerra y ha conservado por ello un talante serio y maduro. Cuando discuten entre ellos, los jvenes toman conciencia rpidamente de que aquella terrible prueba, que nicamente se evoca con un lapidario despus de la guerra, ha marcado profundamente a esta generacin que parece, cuando se encona el debate, sumamente precoz para su edad. Su carcter aguerrido constituye probablemente uno de los fermentos de la revuelta.

Leas secuelas de la catstrofe social y de la revuelta poltica estn a la vista: comercios cerrados, pavimentos deteriorados, inmuebles en mal estado en los que sin embargo siguen viviendo inquilinos, muros y paredes que rinden testimonio del clima reinante a travs de las pintadas que ostentan, mezcla de insultos (como cualquier fachada urbana que se precie) y de los sentimientos que inspiran el antiguo gobierno y los polticos a la poblacin. El colofn de este rpido repaso es el inmueble del gobierno cantonal de Tuzla, saqueado y despus incendiado por los manifestantes el pasado 7 de febrero, punto culminante de tres jornadas de protesta protagonizadas por ms de 15 000 personas. Algunas horas despus, en Sarajevo, los manifestantes asediaron la sede presidencial, que tambin acab siendo pasto de las llamas. Aqu, los policas pasan a partir de ahora indiferentes ante esos locales calcinados, recuerdo remoto de un gobierno obligado a dimitir frente al poder de la calle. Una enorme pintada proclama la revolucin y apunta contra los nacionalistas, ladrones. En efecto, en la raz de la rabia estn la miseria y la indignacin por la corrupcin. Miseria y corrupcin: dos palabras que condensan el balance de las polticas liberales aplicadas en buena armona por la socialdemocracia y el Partido Nacionalista de Bosnia (fundado por Aliya Izetbegovic y dirigido ahora por su hijo Bakir) en una alternancia poltica tan compenetrada que merece este comentario de Mladen: Aqu, la oposicin estaba siempre en la posicin y viceversa.

Es la guerra la que ha causado todo esto? S, la guerra econmica.

Ahora ya no hay gobierno en Bosnia desde hace un mes y esto no parece inquietar a nadie. Un vaco de poder que bien podra infundir el pnico a cualquier poltico de aqu o de otras latitudes, pero que cualquier vecino es capaz de explicar pacientemente, sin temor y con conviccin. Gordan, de 35 aos, uno de los militantes ms antiguos del grupo Lievyi, nos explica, por ejemplo, la experiencia original de democracia directa que ha surgido en Tuzla despus de las manifestaciones y la cada del rgimen. A falta de un gobierno, el pleno, es decir, la asamblea popular abierta a toda la poblacin de la ciudad, se rene regularmente en una sala municipal al comienzo lo haca cada da, ahora dos veces por semana para abordar problemas corrientes y temas polticos. Este pleno rene a un total de 700 a 1 000 personas, que no siempre son las mismas. Las intervenciones son breves y a quienes pretenden darse nfulas se les cortan las alas. En cada reunin se eligen moderadores para asegurar la buena marcha de los debates.

Los asuntos son mltiples y se plantean libremente: empleo, industria, servicios pblicos, educacin, cultura, corrupcin, violencia Se han creado doce comisiones para trabajar sobre los temas que manejaban hasta ahora los ministerios. Otra est encargada de las relaciones con los trabajadores. Tres grupos de trabajo se ocupan de los medios de comunicacin, de los aspectos jurdicos y de la logstica. El pleno ha exigido al parlamento que nombre de inmediato un gobierno tcnico y se ha opuesto a que el primer ministro surja de la misma asamblea, ya que prefiere seguir siendo independiente del juego poltico tradicional para no ser instrumentalizado. El pleno se concibe ante todo como un contrapoder poderoso y legtimo. Su objetivo es que las soluciones que elabora sean aplicadas al pie de la letra por el futuro gobierno, so pena de tumbarlo de nuevo en caso de que no cumpla el mandato. Es una especie de derecho de veto instituido por la democracia directa.

En la comisin de relaciones con los trabajadores, a la que asistimos, se plantea la cuestin de la reanudacin de la actividad en la fbrica de detergente Dita. Esta empresa, privatizada algunos aos, antes cerr despus de que sus directivos se enriquecieran de manera fraudulenta. El debate se alarga en el seno de esta comisin, que debe presentar sus conclusiones al pleno: hay que ayudar a los trabajadores a comprar las acciones de la empresa? Procede decretar la anulacin de la deuda de Dita con respecto a sus proveedores? Cmo otorgar la propiedad de la fbrica a sus trabajadores?

Mirna, empleada de la fbrica y miembro del grupo, nos acompaa a visitar la fbrica. En la zona industrial de Tuzla parece haberse producido una hecatombe y contemplamos un verdadero cementerio econmico. Ante los numerosos terrenos baldos, las naves abandonadas, los edificios desvencijados, pregunto ingenuamente: Fue la guerra la que caus todo esto? S, la guerra econmica, responde Mirna espontneamente. Mientras nuestras historias industriales occidentales, ahora tambin desbaratadas, se extienden a menudo a lo largo de un siglo, la vida econmica en Tuzla es efmera. Se resume en un periodo corto de acumulacin mafiosa de capital, reducida a su ms jugosa y ptima expresin en que el capitalismo viene a practicar el pillaje y se va tal como ha venido: una especie de guerra relmpago econmica. Una profunda sensacin catastrfica nos invade a todos.

Unos perros abandonados nos acompaan por las rampas de carga y descarga y el recinto, donde la vegetacin recupera sus derechos. Desde 2011, los trabajadores y trabajadoras, 120 en estos momentos frente al millar que haban llegado a ser, ya no cobran su salario y se relevan en pequeos grupos coordinados para proteger la fbrica a todas horas del da y de la noche e impedir los robos o los sabotajes. Explican orgullosos que invirtiendo un poco y recibiendo formacin profesional, la empresa podra ponerse de nuevo en marcha rpidamente si se adopta una decisin poltica en este sentido.

De vuelta al centro de la ciudad, nos reunimos con cuatro camaradas que vienen de Sarajevo. Tijana informa de que, ms all de las ciudades de Tuzla y Sarajevo, es toda Bosnia la que se ha alzado. En Mostar, por ejemplo, la lucha ha adquirido un cariz simblico. El ro que cruza la ciudad separa dos comunidades, la croata y la bosniaca, habitualmente enfrentadas entre s. Esta vez, la revuelta ha unificado a ambos grupos y no ha dejado intactos los locales gubernamentales bosniacos ni croatas. Ante las acusaciones de las autoridades bosniacas a los manifestantes croatas de haber incendiado sus locales, los habitantes bosniacos han reivindicado ruidosamente esa accin y proclamado su solidaridad con sus hermanos croatas. Est claro que las cuestiones nacionales no han desaparecido y que siguen estando presentes, sordas y latentes. Sin embargo, hoy por hoy la cuestin social las acalla y las trasciende, para gran orgullo de esta nueva generacin que dice observar con cierta angustia el contraejemplo ucraniano. All, el pueblo que se ha levantado primero contra la injusticia social y la corrupcin se encuentra ahora preso de los tejemanejes del imperialismo ruso y de la OTAN.

Ahora bien, si Ucrania merece la atencin de todos los partidarios de la UE porque las bazas estratgicas son mucho ms apetecibles que las de Bosnia (desde el punto de vista geoestratgico, econmico, energtico), Tuzla no ofrece ms que la posibilidad de solidarizarse e identificarse con una lucha de emancipacin ejemplar. Esta experiencia social y poltica se afirma en voz alta y redescubre probablemente una veleidad autogestionaria que se haba perdido en las capas freticas de la memoria colectiva yugoslava. Es catica y se enfrenta a numerosos obstculos, pero existe, est all ante nuestros ojos por poco que los abramos.

Asegurar el apoyo poltico unitario a los insurrectos de Bosnia, impulsar una campaa sindical internacionalista para respaldar la puesta en marcha de la empresa autogestionada Dita, he aqu algunas vas no exhaustivas para unir a las organizaciones de la izquierda social y poltica en Francia que estn dispuestas a ello. Primavera balcnica, conjugacin eslava del movimiento de los indignados? Poco importa el nombre, y una cosa es segura: con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina, en un momento en que la clase poltica est sumamente desacreditada, redunda en inters pblico e internacionalista proclamar que Tuzla es la capital de la Europa que echamos de menos. Una Europa de los trabajadores y los pueblos que hay que construir sobre los escombros de la UE, de sus tratados y de su representacin econmica y poltica actual.

15/03/2014

http://blogs.mediapart.fr/edition/les-invites-de-mediapart/article/150314/tuzla-capitale-ignoree-de-l-europe-des-travailleurs-et-des-peuples=

Traduccin: VIENTO SUR

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article8880



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