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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2014

Algo tendremos que hacer?

Pascual Serrano
Mundo Obrero


Stephen Kinzer antiguo corresponsal de The New York Times- desentraa el mtodo mediante el cual se gesta en Estados Unidos la preparacin de un intervencin en un pas extranjero.

Llevamos aos comprobando un modus operandi de la poltica internacional que por mucho que intentemos denunciar nunca ser suficiente. Nos referimos a esas campaas internacionales, polticas y mediticas, de denuncias de gobiernos por corrupcin, falta de garantas democrticas, violacin de derechos humanos, homofobias, persecucin de mujeres o cualquier otro tipo de cuestin a la que los ciudadanos occidentales somos sensibles. Pases de cuyos gobiernos y polticas nunca habamos tenido noticias, y menos todava de cualquier movimiento de oposicin, aparecen como sbitos satanes, y su ciudadana como centro de rebeliones. Un da sucede con Birmania, otro con Tibet, otro con Libia, con Siria, con Bielorrusia, ahora con Ucrania.

Recuerdo en la dcada de los ochenta, durante el gobierno sandinista de Nicaragua, toda una campaa internacional de denuncia contra ese gobierno por el trato marginado y represor que le estaba dando a los indios misquitos, un grupo tnico que habita en la costa este de Centroamrica. Cuando lograron derrocar a los sandinistas y la derecha tom el control del pas, se dej de prestar atencin a la situacin de esos indios y ya nunca volvimos a saber de ellos. La historia se repite con la limpieza tnica de Yugoslavia, las lapidaciones de mujeres afganas con los talibanes o las crceles iraques con Sadam Hussein. Las denuncias pueden tener cierta veracidad, lo curioso es la oportunidad de que empiecen a aparecer de modo tan sincronizado en los medios internacionales. En otras ocasiones simplemente no son reales y las denuncias forman parte de una campaa de desprestigio de un determinado gobierno. Una vez sensibilizada la opinin pblica internacional, el mensaje es que algo deberemos hacer contra esa injusticia. Lo impresionante es que ese algo siempre termina siendo una intervencin estadounidense para colocar un gobierno ttere que no elimina ninguno de los problemas que indign a las buenas gentes occidentales, pero que dejan de aparecer en los medios.

En su libro Overthrow, publicado en 2006, Stephen Kinzer antiguo corresponsal de The New York Times- desentraa el mtodo mediante el cual se gesta en Estados Unidos la preparacin de un intervencin en un pas extranjero hasta el punto de ordenar y orquestar un golpe de Estado[1]. Kinzer seala que casi siempre se repite un proceso en tres fases[2]. En primer lugar, una o varias multinacionales con sede en Estados Unidos se enfrentan a un contratiempo financiero por culpa de un gobierno extranjero: aumento de impuestos, mejora de los derechos laborales, exigencias medioambientales, etc. En segundo lugar, los polticos estadounidenses se enteran y lo reinterpretan como un ataque contra Estados Unidos: Transforman la motivacin econmica en poltica o geoestratgica. Dan por sentado que cualquier rgimen que moleste o acose a una empresa norteamericana debe ser antiamericano, represivo, dictatorial y, probablemente, la herramienta de algn poder o inters extranjero que pretende debilitar a Estados Unidos.

Yo ira ms lejos y aadira que presentan ante los ciudadanos del pas de origen de la multinacional a quienes no les incumbe el futuro de una empresa que solo beneficia a sus accionistas- y ante la comunidad internacional, al gobierno del pas extranjero como violador de los derechos humanos, represor de la oposicin y atentatorio contra las libertades. La tercera fase se produce cuando deben vender a la opinin pblica, la estadounidense y tambin cada vez ms a la del resto del mundo, la necesidad de la intervencin. Es fundamental presentarlo como una lucha del bien contra el mal: Una oportunidad de liberar a una pobre nacin oprimida de la brutalidad de un rgimen que creemos dictatorial, porque qu otro tipo de rgimen importunara a una empresa norteamericana?.

Como seala Naomi Klein en su libro La doctrina del shock, () gran parte de la poltica exterior de Estados Unidos es un ejercicio de proyeccin en el que una reducidsima lite con intereses propios identifica sus necesidades y sus deseos con los del mundo entero.

No olvidemos todo esto cuando las pantallas de televisin nos descubran los crmenes polticos en Siria, la corrupcin de Ucrania o la homofobia de Rusia.

Notas:

1. Citado por Klein, Naomi. La doctrina shock. Paids. Barcelona 2007

2. Es interesante la entrevista que realiza al autor la periodista Amy Goodman en Democracy Now 21-4-2006 http://goo.gl/coquCx

Fuente: http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=3766



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