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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2014

Un nuevo movimiento feminista de Euskal Herria
Nuestro cuerpo, nuestra decisin

Elena Lakabe, Oihana Lpez y Begoa Zabala
Rebelin


La manifestacin del 5 de abril en Iruea se est convirtiendo en una cita imprescindible para las defensoras y defensores de los derechos de las mujeres. El movimiento feminista de Euskal Herria toca a rebato. Ya han empezado las diversas movilizaciones por nuestros pueblos, de todo tipo: charlas, concentraciones, triki-poteo, juevintxo, flash-mob, pancartas por todos los sitios, carteles... en reivindicacin permanente de la soberana de nuestros cuerpos.

Discurren por las redes vdeos diversos, canciones, bailes, el cartel de la convocatoria y un manifiesto de apoyo que suscriben decenas de grupos, para apuntarse tambin a esta manifestacin. Muchos, muchos autobuses se estn organizando desde todos los puntos de Euskal Herria. Es obligado pensar que si estamos reivindicando la libertad para nosotras y nuestros cuerpos, esta mani va a ser gozosa, divertida, de disfrute, de mucha marcha y sobre todo muy contestataria y alternativa.

Qu est pasando, entonces, en nuestros pueblo que se produce una movilizacin tan contundente y feminista radical?

Nosotras, desde la comisin por el derecho al aborto, y despus de decenas de charlas de presentacin y discusin de la campaa en contra de la repenalizacin de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, estamos haciendo algunos apuntes que caracterizan esta nueva irrupcin del movimiento feminista en la palestra social.

Es obligado decir que miles de nuevas jvenes feministas se estn incorporando al movimiento feminista. Esto, de por s, esta re-caracterizando al movimiento ya que representa una imagen ms contestaria y radical, con una reivindicacin muy directa y callejera, con un estilo de movilizacin muy abierto, suelto, desvergonzado, desprejuiciado, muy corporal,.... Se ve que hablan en primera persona, del singular y del plural. Se est re-construyendo un nosotras muy potente. Aparecen y reaparecen lazos de solidaridad y amalgama feminista. La reivindicacin del cuerpo, de la soberana del cuerpo, de la libertad de decidir en todo momento, en las cuestiones ms vitales de la sexualidad y la procreacin tambin para no ser madre o serlo en solitario- estn en el centro de la calle.

Tambin se debe sealar que la vuelta y la involucin a perodos oscuros de la dictadura franquista y del nacional-sindicalismo no es fcil de hacerla tragar a amplios sectores de mujeres que vivieron tiempos de liberacin de sus cuerpos, como un sueo real y utpico, para terminar efectivamente siendo ms libres. Emerger de la inquisicin catlica y franquista, para poder decidir, -aunque ya se sabe que con muchas limitaciones-, sobre dos cuestiones tan elementales como las relaciones sexuales y la procreacin, es un paso demasiado importante como para que un ministro de dudoso origen y peor emparentamiento y adscripcin ideolgica nos lo suprima de un plumazo. Adems pertenece a un Gobierno, de Madrid, y a un partido, el PP, que no por lejano y ajeno a nuestro pueblo, nos deja indiferentes, pues nos est imponiendo los mayores hachazos y limitaciones a los derechos sociales y democrticos.

La propuesta del PP se est encontrando tambin con una sociedad que no es la de los tiempos de la primera ley del aborto. Ideolgicamente la derecha ultra-conservadora, que apadrina este proyecto, puede suponer en Euskal Herria menos de un 25%, si nos atenemos a los datos electorales, y ni siquiera todos sus votantes apoyan esta recesin ideolgica. La cpula religiosa de corte obispal y curil tiene poco predicamento entre nuestros jvenes y mayores. Ser que no se olvidan de los constantes y permanentes abusos y violaciones sexuales intra-muros, impunemente silenciados y que han dado origen a tantos abortos clandestinos, por supuesto- o maternidades impuestas?

Es sintomtico ver en las tertulias cmo el trasnochado debate de la vida desde la concepcin porque es dios el que da la vida en ese momento, ya ni siquiera enerva, simplemente aburre y cansa.

Frente a ello la reivindicacin y la explicacin se est tornando franca y directa: mi cuerpo es mo, yo decido. O en palabras de nuestra amiga Onintza Enbeita, probablemente susurradas por alguna de sus mayores, en mi coo y en mi moo, mando yo. Y para demostrar que esto es as, en cualquier lugar aparecen unas mozas destetndose y desafiando a los bienpensantes de la sociedad con su desnudez. Como diciendo y afirmando: ya estamos hartas de que nos desnudis, ahora nos desnudamos nosotras, porque queremos, porque lo decidimos.

Por aqu corre la impresin de que un nuevo movimiento feminista est reapareciendo para juntarse con las resistentes de antao, con las feministas luchadoras que no se han rendido a los oropeles institucionales del feminismo polticamente correcto. Se est produciendo el momentico de la fusin feminista. Y va a ser en las calles de Iruea donde se va a poner en el centro de la protesta y la reivindicacin el cuerpo libre y soberano de las mujeres. Hala bedi!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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