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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-03-2014

Cosido y descosido

Osvaldo Bayer
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Estuve en Puerto Pirmides, la poblacin idlica que se halla en el Chubut, en nuestra tan increble Patagonia. Fui a agradecer que a una calle de esa poblacin le han puesto mi nombre, por mi investigacin acerca de las huelgas rurales de los aos 1921-22. Adems de su belleza y su fauna, la pequea ciudad de apenas 500 habitantes tiene una base democrtica increble. Por ejemplo, esto, el nombre de sus calles se decide por votacin de toda la poblacin. Y votan todos a partir de los doce aos de edad. Y en esto hay historia. Se ha elegido especialmente el nombre de los primeros pobladores. Los que pusieron la semilla para que surgiera esta ciudad tan atractiva y fraterna. Y cuando yo llegu estaba trabajando un grupo de jvenes cordobeses estudiantes de cine, que filmaban precisamente esta forma de bautizar las calles, mtodo nico en todo el pas. Se filma cmo surgen los nombres elegidos, cmo se debate sobre ellos y finalmente se relatan ancdotas sobre la personalidad elegida.

Un mtodo autnticamente democrtico, de base, mientras en el mar, ah mismo, saltan y juegan las ballenas, las orcas, las focas y toda una increble fauna marina donde se destacan los pinginos, siempre atentos a lo que hace el hombre.

Justamente el 24 de marzo me toc estar all, en estas tierras tan bellas de cielos y horizontes amplios. S, muy cerca, ocurrieron los fusilamientos de peones rurales santacruceos, en las huelgas de la tierra. Qu nos pas a los argentinos es la pregunta sin respuesta. Para los peones patagnicos fusilados, eso signific la muerte en el paraso. Paraso en cuanto a su paisaje pero infierno en la represin. Pobres peonadas, cuando se vieron enfrentadas ante el mauser del soldado argentino. Muerte bajo el cielo azul y el trinar de los pjaros. Un crimen tan atroz del cual an no se ha hecho la debida autocrtica por parte del partido radical, gobernante de aquella poca. Pero nada se ha hecho. Fue un crimen atroz sin que interviniera la Justicia y jams los representantes del pueblo volvieron a tratarlo. Por ejemplo, el crimen contra el gaucho Facn Grande, que les grit a los soldados fusiladores: As no se mata a un criollo. Todava resuena por esas regiones y su monumento mira fijo a esos polticos que no tienen memoria ni autocrtica.

Muerte en el paraso para los trabajadores de la tierra. Los habitantes de esas costas y de esas llanuras llevarn siempre la estirpe de aquellos heroicos huelguistas. Luchaban por mejores condiciones de trabajo y se les meti bala en beneficio de los grandes terratenientes. Eso lo hizo un partido poltico que se deca popular, ms el Ejrcito Argentino. Para no hablar de lo que se hizo con los pueblos originarios. Justo acaba de salir la tercera edicin del libro de Marcelo Valko Pedagoga de la desmemoria. Crnicas y estrategias del genocidio invisible, donde se transcribe un documento firmado por Domingo Faustino Sarmiento, de un racismo extremo. Escribe Sarmiento: Pocas han de ser las madres (indias) que traigan consigo pequeuelos que deben acompaar siempre, pero dejar los nios de diez aos para arriba, por temor de que sufran con la separacin, es perpetuar la barbarie, ignorancia e ineptitud del nio, condenndolo a recibir las lecciones morales y religiosas de la mujer salvaje. Hay caridad de alejarlos cuanto antes de esa infeccin. Los nios distribuidos en las familias viven felices, porque el tratamiento que reciben, la educacin en las prcticas civilizadas que les dan las cosas y las personas, los hacen confundirse bien pronto con los dems nios. Las madres salvajes no tienen autoridad alguna sobre sus hijos, que desde los ocho aos pertenecen ms bien a la tribu que a la madre, ni al padre, que poco caso hace de ellos. (El Nacional, 30-11-1878.)

Un racismo insoportable el de Sarmiento. Que va contra todo esfuerzo democrtico de Igualdad.

Otra medida que va contra la verdadera democracia es la que acaba de tomar la jueza Paula Mara Duhalde, quien orden la devolucin del Hotel Bauen a la empresa Mercoteles S.A. Es una medida antidemocrtica ya que una democracia debe defender a todas las cooperativas de trabajadores. Porque se trata de la democratizacin verdadera de una propiedad. Significa una empresa autogestionada, que es la verdadera esencia de la democracia. Ojal el Gobierno marche en esta ltima direccin y no defienda la propiedad privada contra una propiedad servida por un conjunto colectivo de personas.

Aspectos de nuestra sociedad, con adelantos y pasos atrs.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-242917-2014-03-29.html



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