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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2014

El agridulce olor de la muerte

Alberto Pinzn Snchez
Rebelin


Cuando hace cuatro aos el pas se anegaba en lluvia, estuvo de moda recurrir a la herencia garcia-marquiana del aguacero de 100 aos en Macondo, para tratar de explicar (as fuera literariamente ya que no haba otra aclaracin) la ira de la naturaleza que se volcaba sobre los colombianos de una forma vengativa y hasta despiadada. Al fin de cuentas el exceso de agua lluvia no es tan mortfero como su ausencia.

Hoy por el contrario, cuando SI hay una explicacin definitiva a la sequa que asola la altillanura Orinoquica, a las selvas Chocoanas, y a las vertientes de la Sierra Nevada de Santa Marta; entregadas con plena conciencia racional y como un plan de gobierno a la irracional explotacin Trasnacional de las locomotoras agro-mineras y la explotacin petrolera del Santismo, y el olor agridulce a mortecino se filtra por entre las noticias y retratos periodsticos que describen la actual hecatombe ecolgica de Colombia; ya no se puede recurrir al repertorio de Garca Mrquez, porque su desbordada imaginacin creadora, que no pudo soar una catstrofe de esa inmensidad en Macondo, ya no sirve para embellecer u ocultar la ineptitud y desidia gubernamentales y la corrupcin de las Corporaciones Autnomas Regionales, cuyo modelo de negligencia burocrtica y clientelista fue creado y sintetizado por la Constitucin de 1991. Ay el rio grande de la Magdalena del presidente de la constituyente Serpa Uribe!

Ahora la misma indolencia y desidia del Santismo, que no ve nada diferente de Votos para su reelecin y atajar a Pealosa dividiendo a los verdes con el esquirol izquierdista Lucho Garzn, est dominado por su propia inercia, dejando el Aqu y Ahora que dinamiza toda la actividad poltica para despus. En Colombia eso se llama sacaculismo y su nombre lo describe: sacarle el culo a los problemas dejndolos para despus , que bien podra ser sinnimo en castizo de desidia, negligencia, indolencia, ineptitud, o todas ellas.

A las mltiples propuestas claves hechas por la Insurgencia de las FARC buscando la solucin de fondo del histrico conflicto social y armado de Colombia, cuya superacin se busca en los dilogos de la Habana; Santos y su energmeno instrumento De La Calle responden con el crculo vicioso de que hay que dejar todo eso para cuando se acabe el conflicto

EL cese al fuego bilateral es para cuando se haya acabado el conflicto. Mientras tanto y sin darle mayor importancia al agridulce olor de la muerte seguirn cayendo colombianos de ambas partes. Igual la Asamblea Constituyente, o la Comisin de la Verdad, que para llegar oportunamente a Acuerdos Sociales amplios y actuales, debern esperar hasta cuando se acabe el conflicto. Bueno, y cundo se acaba el conflicto? Pues muy sencillo, cuando se acabe!: cuando se firme lo acordado, pues nada de lo acordado est acordado hasta cuando todo est acordado.

Esa es la quinta-esencia de los pleonasmos y galimatas del-la-callismo de De-la-Calle (nota: lo escribo con elle, porque en Manizales le dirn lacayismo) y que est dominando la lgica gubernamental del Santismo. El cual estuporoso ante los resultados de las encuestas electorales y las catstrofes agro-mineras por l producidas, ha cado en la inmovilidad perdiendo, da tras da, verdaderas oportunidades de reconciliacin entre los colombianos.

Ya no es solamente la renuncia del min-guerra Pinzn, o del min-agricultura Lizarralde, o Min-energa el afro Acosta, o min-ambiente el conservador- santista Uribe, o la derrota poltica del fantico ultramontano Ordoez, lo que puede resolver la aguda situacin en la que se debate la vida colectiva de los colombianos impregnada hasta lo ms ntimo del agridulce olor de la muerte:

Es que se ha hecho imprescindible un giro radical en su orientacin y direccin tanto material como espiritual como pas, lo cual pasa necesariamente por una convocatoria inminente a una Asamblea Nacional Constituyente amplia y democrtica, que no puede esperar a que De la Calle y sus grupo acabe formalmente el conflicto cuando se acabe, sino que sea un paso adelantado a esta finalizacin.

El pueblo colombiano no puede seguir paralizado por la inercia de Santos, sino que debe tomar la iniciativa reclamando por calles y carreteras de Colombia la convocatoria urgente a una Asamblea Constituyente salvadora de nuestro pas.


(*) Alberto Pinzn Snchez es mdico y antroplogo colombiano

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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