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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2014

La importancia del derecho a decidir

Vicen Navarro
El Plural


Como resultado de una Transicin inmodlica de la dictadura a la democracia realizada en trminos muy favorables para las fuerzas conservadoras que dominaron ese proceso, Espaa tiene un Estado que no ha reconocido su plurinacionalidad, aceptando a Catalunya como nacin. El ltimo intento de cambiar esta situacin a travs del Estatuto iniciado por el gobierno tripartito fracas, lo cual, junto con la involucin que est teniendo lugar Espaa como consecuencia del gobierno del Partido Popular, heredero de las fuerzas polticas que dominaron la dictadura y la Transicin, ha creado un malestar en Catalunya que se ha traducido en unas manifestaciones masivas que tienen como objetivo reafirmar el carcter nacional de Catalunya, exigiendo que haya un referndum en el que la poblacin que vive en Catalunya pueda expresar su decisin sobre el tipo de relacin que se desea con el resto de Espaa, ofrecindoseles alternativas para escoger, una de ellas la secesin o independencia. Hoy, ms de un 80% de la poblacin en Catalunya desea ejercer este derecho, un derecho que, por cierto, haba sido aceptado por las izquierdas espaolas tanto el PSOE como el Partido Comunista en una poca tan reciente como en el ao 1976. Para aquellos que consideran a Catalunya como una nacin lo cual ha estado en el ADN de las izquierdas catalanas, esta evolucin es positiva (ver mi artculo La necesaria y justa reivindicacin del derecho a decidir, publicado en Pblico, 21.02.14).

Ahora bien, es importante acentuar que el derecho a decidir implica, por definicin, el derecho a escoger entre varias alternativas , con plena libertad de expresin en la presentacin de estas. Confundir el derecho a decidir con la llamada a la independencia es asumir que el resultado de aquella eleccin ya est predeterminado, anulando el derecho a escoger. El que ms del 80% de la poblacin catalana est ya a favor del derecho a decidir no quiere decir que el 80% sea independentista. El 55% lo es, segn las encuestas. Pero no los dems. Si este fuera el resultado hoy en el referndum, la noticia del da en la prensa conservadora espaola sera que solo la mitad de catalanes quiere la independencia. En cambio, si el 82% participara en el referndum, el mensaje sera mucho ms poderoso, pues establecera un precedente, el derecho a decidir ampliamente apoyado por la voluntad popular .

Desde el punto de vista democrtico, considero un error que se est instrumentalizando el derecho a decidir por parte de una de las opciones a escoger. Los independentistas deberan referirse al derecho a la independencia, en lugar del derecho a decidir, pues este ltimo es ms inclusivo. La gran fiesta en el campo del Bara en 2013 se present como un acto a favor del derecho a decidir. Y la portavoz de la organizacin del acto ley un manifiesto a favor del derecho a decidir que el 82% de la poblacin podra haber firmado sin ningn reparo. Ahora bien, la bandera detrs de ella no era la bandera catalana, sino la bandera independentista. Era una fiesta independentista, lo cual me parece muy bien, pero no encajaba con el manifiesto, que se centraba en el derecho a decidir. Era la instrumentalizacin de un principio ms amplio para fines ms especficos. Era una manipulacin.

La mayora de partidos catalanes apoyan el derecho a decidir

Este derecho a decidir tiene que realizarse en un referndum. De ah que la gran mayora de partidos polticos (CiU, PSC, ERC, ICV-EUiA y CUP) del Parlamento de Catalunya estn comprometidos a realizar dicho referndum. La diferencia entre el PSC y la mayora de los otros partidos que tambin lo apoyan no radica en la necesidad de realizar o no un referndum, sino en cmo hacerlo. La llamada al dilogo, que casi todas las fuerzas polticas enfatizan, est perdiendo credibilidad, puesto que pedirle al Partido Popular (que debido al sesgo del sistema electoral que favorece a este partido, consecuencia directa de propuestas hechas por el muy alabado Adolfo Surez, tiene una gran mayora en las Cortes espaolas a pesar de haber alcanzado el apoyo de solo un 31% del censo electoral) que autorice el referndum es semejante a pedirle peras al olmo. Se olvida en esta llamada al dilogo que el PP es el heredero de aquellas fuerzas polticas que realizaron un golpe militar en 1936 precisamente para impedir, entre otras cosas, el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado espaol. Fueron esas fuerzas las que definieron como anti Espaa a aquellos movimientos y fuerzas polticas que deseaban otra Espaa distinta a la que histricamente haba existido en este pas. En realidad, el secesionismo ha sido histricamente minoritario en Catalunya. Pero la situacin est cambiando como consecuencia del comportamiento del gobierno espaol. En realidad, la negativa del PP a permitir un referndum forzar a gran parte de los movimientos y partidos catalanistas a recurrir a la desobediencia civil, alcanzando un nivel de tensiones no conocido en Espaa durante la poca democrtica.

Trasladar la consulta del referndum a unas elecciones parlamentarias (por muy plebiscitarias que sean) es una maniobra poltica que favorece a las fuerzas conservadoras y neoliberales, que utilizarn las elecciones plebiscitarias para evitar que estas elecciones se centren en la situacin econmica y social de Catalunya, hoy muy deteriorada.

Tres ltimas observaciones. La abusiva instrumentalizacin de los medios pblicos de la Generalitat por parte de las voces independentistas (y de los economistas neoliberales) est haciendo dao al derecho a decidir, pues presenta una imagen poco atractiva de la Catalunya que desean, una Catalunya que continuara con la actual, sin diversidad ideolgica, con los medios pblicos controlados por las voces gobernantes. Es esto lo que desean proyectar? Con este comportamiento estn mostrando la Catalunya que desean. Una Catalunya con escasa diversidad, conservadora y neoliberal.

La segunda observacin est orientada al resto de Espaa. El ejercicio del derecho a decidir mediante la celebracin de un referndum en Catalunya es enormemente importante, no solo para Catalunya, sino tambin para toda Espaa, pues mostrara que la poblacin, si se moviliza, puede mover montaas, rompiendo con el pesimismo fatalista que est extendido a lo largo del territorio espaol. Si la poblacin en Catalunya consiguiera votar y poder expresar libremente su voz (a pesar de las enormes dificultades tanto dentro como fuera de Catalunya), establecera un precedente que indudablemente fortalecera a las voces que estn clamando por una Espaa ms democrtica. Uno de los signos ms positivos y alentadores de los muchos que presentaron las Marchas de la dignidad (ver mi artculo Las necesarias Marchas de la dignidad, publicado en Pblico , 25.03.14) fue ver tambin banderas catalanas (incluso esteladas), mostrando los enormes lazos de hermandad que hay entre los distintos pueblos de Espaa en su lucha no contra Espaa (pues ellos eran la Espaa real), sino contra el Estado espaol, que no les representa.

La Espaa real no se siente representada por el Estado espaol

Y una ltima observacin. Existe una percepcin generalizada en amplios sectores de las izquierdas socialistas que asume que el tema nacional est ocultando el tema social, es decir, el enorme deterioro que est ocurriendo en Espaa como consecuencia de las polticas de austeridad que se estn llevando a cabo tanto en Espaa como en Catalunya. De esta observacin derivan que las izquierdas deberan centrar sus discursos en el tema social y no en el tema nacional. Esta percepcin y actitud, aunque es comprensible, es errnea, pues deja a las derechas el control de las banderas y del sentimiento nacional que, como Gramsci indic ya en su tiempo, permiten reproducir la hegemona cultural en un pas.

Son las izquierdas en Espaa las que siempre defendieron los intereses nacionales y los intereses de las clases populares. Las derechas siempre (repito, siempre) antepusieron sus intereses particulares a los intereses generales. Incluso el golpe militar del General Franco fue un golpe contra la mayora de la poblacin espaola, un golpe apoyado por fuerzas y ayuda militares de poderes extranjeros (la Alemania nazi y la Italia fascista) sin las cuales nunca habra ganado. Y la dictadura que impuso (que fue la que asesin a ms espaoles en la historia del pas) signific un enorme retraso para Espaa. Los datos estn ah para los que quieran verlos. Asumir que los herederos de estas derechas son los patriotas que defienden Espaa es absurdo. En realidad, estn imponiendo una visin de Espaa que reproduce sus intereses. Y ahora quieren defender la unidad de Espaa para ocultar sus polticas, que estn daando a la mayora de la poblacin. No es casualidad que el Estado espaol actual, que es el que niega la plurinacionalidad de Espaa, sea el mismo (repito, el mismo) responsable de que Espaa contine a la cola de la Europa social de los 15. No se resolver el tema social sin resolver el tema nacional; y viceversa, no se resolver el tema nacional sin resolverse el tema social.

En Catalunya, como en Espaa, fueron siempre las izquierdas las que conjugaron la defensa de los intereses de las clases populares con la defensa de la identidad nacional. Eran portadoras de otra visin de Espaa, una Espaa plurinacional y pluricntrica, respetuosa con la diversidad identitaria. Ceder la defensa de esta identidad a las derechas es un suicidio poltico, adems de ser profundamente errneo. Y los resultados se pueden ver fcilmente. Como ya he dicho antes, el secesionismo siempre fue minoritario en Catalunya. La retirada del socialismo cataln de este terreno ha facilitado el monopolio de la identidad catalana a las derechas. Y de ah el error. Para resolver el retraso social de Espaa y de Catalunya, se necesitan cambiar profundamente el Estado espaol y la Generalitat de Catalunya. De ah la conjuncin de intereses en los movimientos contestatarios, procedentes de los distintos pueblos de Espaa, que apareci en el 22M. La psima y burda manipulacin en la cobertura de estas marchas es un indicador de su enorme potencial para cambiar el pas. Atemorizaron a la Espaa oficial, y ello es un indicador de que iban por buen camino. Una de las mayores manifestaciones nunca vistas en Espaa se present en el relato oficial como una reunin de solo 45.000 personas. As es la Espaa oficial de este pas.

Vicen Navarro. Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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