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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2014

Ningn lenguaje es inocente. El inocente es uno, si se lo cree

Fernando Martnez Heredia
La pupila insomne


La Rectora Miriam me incorpor amablemente a una informacin muy amplia sobre la UCI que ella ofreci a los periodistas. Fue sumamente interesante para m, pero a la vez me he sentido angustiado al pensar que estaban ustedes esperndome desde las diez. Bueno, sabemos que estas cosas forman parte de la vida.

El cuestionario que me pas Juan Manuel para nuestra reunin necesitara dos sesiones para abordarlo. En una no cabe. Es ambiciossimo, por eso me gust mucho. Pero vamos a tener que prorrogar una parte, y continuarlo, quizs como decan los sindicatos antiguos: declarndonos en sesin permanente. Esta vez, como ya tenemos poco tiempo, voy a asomarme a los problemas, sintetizar, y tambin tendr que ser omiso.

La primera cuestin: por qu hablamos de un socialismo cubano?, qu vicisitudes ha arrostrado? Una segunda pregunta: si crear socialismo implica sucesin y simultaneidad de revoluciones y cambios culturales, como pienso yo, qu rasgos ha tenido concientizar durante este proceso? Y en la actualidad, esa tarea va bien?, les llega realmente a las personas?, cmo relanzar el proceso concientizador? Me da la impresin de que quien pregunta cree que no le va bien, porque habla de relanzar. La tercera cuestin: a su juicio, qu tipo de socialismo debemos construir? La cuarta y la quinta pregunta: estamos asumiendo como algo imposible crear una sociedad ms igualitaria?, qu se esconde tras la crtica mayoritaria al igualitarismo? Y todava queda una pregunta: cmo pueden ayudar los medios a la concientizacin y las transformaciones positivas de la sociedad cubana? Adems, el reclamo de la presencia de los intelectuales y de la cultura en los medios.

Entre otros defectos, tengo el de ser marxista. Creo, como el joven Carlos Marx del Manifiesto Comunista, que los comunistas se diferencian de otros revolucionarios en que nunca dejan de ver el movimiento en su conjunto, y no solo algunas partes de l. Esto obliga, entonces, a tratar de alcanzar una comprensin totalizadora del conjunto, operacin que no intenta convertirnos en sabios; como deca Federico Engels, no es para escribir libros que llenen estantes, es para la lucha revolucionaria. Es decir, para trabajar con eficiencia sobre los problemas en detalle, sobre las cosas concretas. Los conceptos que no sirvan para trabajar con algo, no sirven. Aunque suenen bonitos, aunque estn de moda. Por eso yo traa una introduccin histrica del proceso revolucionario desde 1959, porque resulta imposible comprender la actualidad para actuar sobre ella sin tener en cuenta ese proceso. Pero no hay tiempo para hacerlo, y esa es una ausencia muy fuerte que lastrar mi exposicin.

El problema actual cubano no puede abordarse solamente desde la coyuntura. La coyuntura es condicionada por los ltimos 55 aos en su conjunto; en ciertos aspectos, por eventos de aos especficos, como 1961-1962, o 1989-1992. En otros, por los tiempos del asalto al Moncada, por los de la repblica burguesa neocolonial del siglo XX y hasta por el siglo XIX. La Revolucin del 95 fue la gran epopeya que hizo a los cubanos, y cuando aqu la gente se pone demasiado disgustada, se sigue emocionando con el Himno Nacional. La gente puede estar disgustadsima, pero sigue detrs de la bandera cubana. Cuando algunos quisieron cambiar el nombre al pas y llamarle Repblica Socialista de Cuba, durante las discusiones del Proyecto de la Constitucin de 1976, la propuesta fue derrotada en todas las asambleas en que se present. Cuba es comunista, se deca, pero se llama Repblica de Cuba.

Es decir, si no tenemos en cuenta la acumulacin cultural histrica del pas no entenderemos nada y, por tanto, no podremos trabajar. El problema es grave porque, por otra parte, lo histrico ha sido verdaderamente devaluado. Por ejemplo, la enseanza de la Historia de Cuba es de muy baja calidad: simplista, omisa, sin conflictos ni contradicciones, formalista. Una cantidad enorme de muchachos saben muy poco de la historia de Cuba y, algo peor, no se sienten atrados por ella, sobre todo por lo deficiente que es su enseanza.

Es desesperante el escaso tiempo que tendremos hoy. Por qu no hacemos otra actividad conmigo en una fecha posterior? As hablaramos tranquilamente las cosas necesarias, y a ustedes les dara tiempo no solo a preguntarme, sino a expresarme sus opiniones, sus desacuerdos. Quisiera recordarles que ustedes no son un colectivo ms: por lo que aprenden y por las caractersticas de este plantel es necesario que ustedes se conviertan en cuadros polticos. Yo s que la palabra cuadro es fesima. Nadie quiere ser cuadro, es verdad, tienen la razn. Sin embargo, lo que necesita el pas es que sean cuadros polticos como los que quera el Che, e intelectuales en el sentido en que el comunista Antonio Gramsci identificaba a los intelectuales orgnicos de la revolucin. Por consiguiente, ustedes deben cumplir unos deberes que no tienen otros. No se trata meramente de criticar, sino, sobre todo, de hacer cosas positivas. Los que hacemos muchas crticas tenemos la obligacin de afirmar primero, una y otra vez: hay que hacer, sobre todo, cosas positivas. Quienes tienen ms preparacin, y medios para llegar a ms gente y que sus mensajes influyan en la gente, tienen sin duda ms obligaciones. Muchas ms obligaciones.

Por qu hablamos de un socialismo cubano? No tenemos tiempo hoy para desarrollarlo, quisiera que no dejemos de abordar la ltima pregunta. Ser telegrfico. Hablamos de un socialismo cubano por necesidad, no por nacionalismo. Unir el socialismo y la liberacin nacional fue un requisito sin el cual no era posible que triunfara y se mantuviera una revolucin en Cuba. Y no solo en Cuba, creo que ese requisito habr que satisfacerlo en la mayor parte del planeta. Eso implica una gran contradiccin en el seno del socialismo marxista. Aunque Carlos Marx no era el nico antiburgus ni el nico socialista de su tiempo, fue capaz de desarrollar una teora y una propuesta que han resultado insuperables como bases para comprender las sociedades capitalistas, los modos de combatir el capitalismo y la formulacin de un proyecto mundial de una sociedad liberada con una nueva cultura. Marx neg todo regreso a sociedades previas para lograr la liberacin, y las lleg a ver como conservadoras. La diferencia entre el capitalismo y todas las sociedades de dominacin anteriores dice en El Capital es que estas viven reproducindose a s mismas, mientras el capitalismo vive revolucionndose a s mismo. Esa sociedad europea avanzada del siglo XIX creara las premisas para el gran salto: enormes fuerzas productivas y un antagonismo insalvable entre burgueses y proletarios. Solo mediante la prctica revolucionaria sera posible acabar con el capitalismo y crear la sociedad liberada comunista, los protagonistas seran los proletarios europeos.

El capitalismo solo pudo desarrollarse y tener un alcance mundial mediante la colonizacin de la mayor parte del mundo, a la cual saque y explot, arras culturas y estableci divisiones, le impidi ser duea de sus recursos y satisfacer las necesidades de las mayoras, y convirti el resultado en un sistema permanente. Por eso, en pases como Cuba, la revolucin socialista ha estado obligada a ser de liberacin nacional, mientras que en Europa la nacin y el nacionalismo han sido denunciados por los marxistas como recursos de la hegemona de la burguesa. Esta es la primera razn de ser de un socialismo cubano.

En la historia cubana ha habido dos posiciones y dos concepciones del socialismo, y no una sola. Una de ellas procede de la idea europea que refer, que la Internacional Comunista trat de universalizar a partir de 1919. Ella inspir la fundacin de Partidos Comunistas en Cuba y muchos otros pases. La otra procede de las necesidades, la historia y la cultura de resistencia y de rebelda del pueblo cubano, y de sus representaciones, motivaciones y acciones sociales y polticas. En Cuba, los iniciadores y primeros lderes del socialismo cubano fueron Julio Antonio Mella y Antonio Guiteras. En un gran nmero de pases se produjo una historia de desencuentros, contradicciones y conflictos, a veces trgicos, entre el socialismo procedente de la Internacional Comunista y las necesidades, movimientos y luchas de los pueblos colonizados y neocolonizados.

Los dos modos de concebir y entender el socialismo se desplegaron durante la Revolucin del 30 y despus continuaron existiendo en nuestro pas. Frente a la dictadura implantada en marzo de 1952, Fidel y sus compaeros partieron de la prctica consciente y organizada de minoras, iniciaron la lucha, la mantuvieron y se ganaron la conduccin de sectores cada vez ms amplios, que se movilizaban y se volvan simpatizantes o combatientes. Las gestas del Moncada y del Granma fueron criticadas por la otra manera de entender el socialismo en Cuba, como actos de pequeo-burgueses, militaristas y otros dicterios, cuyas actividades perjudicaban las demandas de la clase obrera. Es decir, aquel era un conflicto de ideas y de posiciones polticas. Fue decidido por la prctica revolucionaria: la insurreccin se convirti en la expresin suprema de la lucha de masas, derrot a la tirana y abri la puerta a una revolucin verdadera y profunda.

Con el triunfo de su revolucin en 1959, Cuba produjo un aporte cultural revolucionario descomunal. Fue la victoria de un movimiento insurreccional convertido en revolucin popular, socialista de liberacin nacional, al pie mismo de los Estados Unidos, en un pas neocolonizado, absolutamente occidental, donde todo se meda por el valor del dinero. Los cambios tuvieron que ser inslitos, porque era casi imposible concebir una transformacin tan profunda y abarcadora como la que sucedi, y las personas tuvieron que violentar a fondo sus comportamientos, motivaciones, relaciones sociales, sentimientos e ideas. Un joven economista mexicano muy destacado, Juan Noyola, vino a Cuba en 1959 al frente de una delegacin de la CEPAL Comisin Econmica para Amrica Latina, de la ONUque hizo un estudio de la situacin. Noyola escribi: En el fondo de Cuba, el campesino ms miserable, descalzo, en harapos, todo lo mide a partir del dinero. En Cuba, el dinero es el equivalente general de las mercancas. Para ser, la gran revolucin debi abatir ese poder del dinero sobre la gente. Aquel mexicano decidi quedarse a trabajar y vivir aqu, y muri junto a toda la delegacin cubana de la que formaba parte en un accidente areo en Los Andes, en noviembre de 1962. Por cierto, el edificio de la Facultad de Economa de la Universidad de La Habana lleva su nombre, aunque sospecho que gran parte de los estudiantes no sepan quin fue Noyola.

Como tantas veces, la historia nos brinda lecciones fundamentales. La idea de que el socialismo es la conversin de cosas imposibles en cosas posibles y en realidades mediante la actuacin de los revolucionarios es bsica para hoy, para el 2014. Si uno cree, o lo inducen a creer, que solo se puede reproducir lo existente, est situado en una posicin totalmente diferente: la que piensa que las fuerzas productivas son las que determinan las relaciones de produccin y la vida social, es decir, que ciertos datos econmicos seleccionados determinan el sistema econmico y toda la vida social. Es la obligada correspondencia que se estudiaba en los manuales del dogmatismo marxista. Los ms jvenes de ustedes son ms felices, porque nunca tuvieron que estudiar eso, pero los dems no hemos sido tan felices. Por eso el Che escribi en su Diario de Bolivia, al inicio de la entrada del da 26 de Julio: 26 de Julio. Asalto al Moncada. Asalto contra las oligarquas y contra los dogmas revolucionarios. Un asalto contra el poder de ellos y contra los dogmas nuestros.

Ese conflicto no fue resuelto, sin embargo, con las experiencias histricas que acabo de mencionar. Contina hasta hoy, lo que va cambiando son su contenido especfico y sus condicionantes. En mi opinin, el socialismo economicista no podr darle una salida socialista y eficaz a la situacin actual: tendremos que apelar al socialismo cubano.

Traigo en mis notas al menos otras cuatro razones de la procedencia del socialismo cubano. Las veremos en el prximo encuentro. Pero permtanme al menos comentarles un aspecto que me parece importante no dejar para despus. La democratizacin del consumo cultural, emprendida por el capitalismo desde 1945 en adelante, la estamos pagando muy caro los dems. Adems de resultar efectiva para la reformulacin de su hegemona a escala planetaria despus de la prolongada etapa de crisis iniciada con la Primera Guerra Mundial y la Revolucin de Octubre, se anticip al proceso del ltimo cuarto del siglo, de hipercentralizacin y financiarizacin del gran capital transnacional, gigantesco sistema internacional de cobro de tributos, despojo a pases de sus recursos naturales y deterioro acelerado de las condiciones de vida en la Tierra. Un proceso que lleva adelante mediante eliminacin de soberanas nacionales, agresiones militares y presiones de todo tipo, gran depredacin del medio, especulacin con los alimentos y otras muchas fechoras. El imperialismo actual no respeta las conquistas del siglo XX, ni siquiera las que puso a su servicio, confiado en que las luchas de clases y de liberacin nacional no volvern a ganar fuerza y extenderse.

Este sistema, que llega a violentar su propia naturaleza y a eliminar las promesas del progreso, el desarrollo y la autodeterminacin de los pueblos, tiene que volverse muy superior en el terreno del control de las ideas, las conciencias, los deseos, los sentimientos y la vida espiritual en general, para prevenir las resistencias y las rebeldas que lo pondran en peligro mortal. La democratizacin del consumo cultural en manos del imperialismo es hoy un arma ms importante que las contiendas con soldados y drones, en la guerra cultural mundial que libra contra los pueblos. Estamos obligados a identificarla bien, y a actuar con suma inteligencia para enfrentarla, y al mismo tiempo avanzar en una extraordinaria labor positiva de utilizacin de los medios que se van poniendo a nuestro alcance, para ponerlos al servicio de nuestra sociedad. Tendremos que ser muy creativos y tener muy claros y firmes nuestros principios. Y, en mi opinin, ser imprescindible que nos situemos en las ideas y las posiciones del socialismo cubano.

La segunda pregunta que me hacen tiene como premisa la concepcin que comparto, porque entender que la poca de transicin socialista implica y exige una sucesin y una simultaneidad de revoluciones y cambios culturales es asumir la concepcin del socialismo cubano. Pero no da tiempo a abordar hoy esa pregunta. Lo mismo debo hacer con la tercera qu tipo de socialismo debemos construir?; mi comentario iba a ser largusimo.

Estamos asumiendo como imposible crear una sociedad ms igualitaria? Qu se esconde tras la crtica mayoritaria al igualitarismo? Esta cuarta pregunta es un poco provocadora, lo que hace que me guste ms. Lo primero es constatar que hay una ausencia crnica de debate de ideas y de fundamentacin conceptual de la Revolucin, y, por tanto, de sus problemas, sus estrategias, sus principios, sus tcticas y su proyecto. Esa ausencia ya lleva aos, por eso es que le llamo crnica. Fue impuesta primero por la gran crisis del inicio de los aos noventa, de la calidad de la vida, la economa, la viabilidad del pas, ya no de una forma o de otra, sino de cualquier forma, y la crisis de la seguridad nacional, puesto que haba terminado la geopoltica de la bipolaridad. Tambin era una situacin crtica para la idea misma de socialismo, porque en esos aos se haba desprestigiado el socialismo a escala mundial, y el sistema dominante intentaba que todos consideraran que el socialismo era algo que haba sucedido, un hecho del pasado.

Dejemos a un lado el examen de un evento que, sin embargo, fue el fundamental: el socialismo cubano no cay. Para el sistema totalitario de formacin de opinin pblica dominante en el mundo era tan lgico y esperable que cayera, que la nica respuesta que pudo articular cuando la Revolucin cubana no pas a la historia fue no referirse nunca ms a ese hecho. Para ellos, eso es suficiente; pero, para nosotros, no. Debemos conocer lo que sucedi y por qu pudo suceder, y extraer las valiosas lecciones que contiene.

La opcin de confiarse a las prcticas y limitarse a repetir algunas verdades y algunas consignas tuvo su razn de ser, pero ha tenido sus costos, como toda decisin importante. La ausencia de debate de ideas y de elaborar o reelaborar una fundamentacin de nuestro socialismo se fue volviendo crnica, y en el vaco resultante tambin aparecieron o se fortalecieron creencias y lugares comunes que son errneos y resultan muy perjudiciales, nos debilitan. Por qu? Porque ellos sustituyen a las ideas y porque oscurecen u ocultan las fuerzas histricas que han sido y son vitales para la Revolucin, que forman parte de nuestra acumulacin cultural revolucionaria.

Esas ideas o creencias son, sobre todo, creencias, esos lugares comunes, producen formulaciones que se contradicen con los principios de la Revolucin, o son por lo menos ajenas a ella, y a sus experiencias histricas. Sumndome a la provocacin, agregara tambin la expresin paternalismo. Y la extrema timidez en el uso pblico de la palabra socialismo.

Es un grave error atacar, utilizando generalidades despectivas, la idea de una sociedad igualitaria. Eso induce a que podamos creernos que aquellos fueron grandes errores que cometimos, que nos han hecho mucho dao, que al fin nos hemos dado cuenta y por fin los echaremos a un lado. La Revolucin cubana plasm la idea igualitaria a una escala colosal, con las medidas tan profundas como tan justas de redistribucin de la riqueza social entre la poblacin, y al establecer como regla la igualdad de oportunidades. Esas realidades han estado en la base del consenso sumamente activo de la mayora de la poblacin con el poder revolucionario, y form parte de una totalidad revolucionaria que nos aport inmensas fuerzas morales y polticas, pero que tambin nos aport enormes logros materiales, y representaciones y proyectos nacionales, personales y familiares que son singulares en el mundo. Recuerdo que un embajador en Cuba de un pas del llamado Primer Mundo dijo una vez: En materia de poltica exterior todos los pases son Sancho Panza, menos Cuba, que es Don Quijote. Un elogio de una persona cuya ideologa est lejos de la nuestra, pero sabe discernir lo que es digno y admirable de lo que no lo es.

Esos ideales superiores convertidos en realidades fueron los que salvaron a Cuba de sus enemigos. Todas las veces que surgi la tentacin, o la necesidad, la Revolucin no se trans ni claudic, por sus principios y porque aprendimos que si nos hubiramos transado, al final habramos perdido todo. Lo que este pas ha hecho transform en un grado y un contenido maravillosos la conciencia social del pueblo. Hace sesenta aos era muy difcil imaginarse un pas donde el dinero fuera ms importante que en Cuba. En realidad, desde hace doscientos aos era as, porque el enorme negocio burgus de la esclavitud masiva en Cuba fue modernsimo. No fue un atraso, eso es falso. Todava es usual recordar, errneamente, como abuelitos de la nacin, a unos caballeros criollos de Cuba que se mantuvieron siempre rigurosamente dentro del orden colonial que protega su propiedad sobre empresas y personas y su lugar social predominante. Eran tan modernos que estaban al da de lo ltimo de Europa, pero tuvieron tanto dinero, rango y cultura a costa del trabajo y la vida de los esclavos. Los ingenios azucareros en los que molieron junto con las caas las vidas de un milln de personas no llevaban tantos nombres de santos o vrgenes como de lugares geogrficos a veces exticos, asuntos de negocios o heronas de las novelas romnticas europeas. Muy modernamente cometieron crmenes horrorosos durante un siglo.

En aquella Cuba, la libertad del esclavo urbano estaba ligada a su capacidad de ahorrar algn dinero. Lleg a haber una ley, le llamaban de coartacin, que le permita ir pagando su precio de compra en la comisara de polica, si su dueo no se lo quera aceptar. Piensen en la esperanza en el poder del dinero que generara la libertad individual que llegaba a obtener una pequea minora.

La Revolucin, que incluy el igualitarismo entre sus virtudes, desarroll e inspir los trabajos y los sacrificios de millones de personas, a las cuales hizo muchsimo mejores como seres humanos. Personas ms capaces de ser solidarios, de aspirar a felicidades altruistas, es decir, felicidades que no existen mediante la miseria, el despojo o el desvalimiento de los otros. La idea igualitarista forma parte de lo que ha hecho a Cuba admirable y muy admirada por millones de personas, que nos siguen viendo como su esperanza: ellos han logrado lo que nosotros quisiramos lograr. Silenciar, olvidar o negar nuestros logros tambin contribuye a desmoralizarnos, precisamente por la fuerza moral que tienen esos logros. Y baja la capacidad defensiva de la Revolucin.

Esas creencias errneas se apoyan mucho en lo que parece ser de sentido comn, sin darse cuenta de que el sentido comn es burgus. Alientan el planteo de dilemas falsos, como el de que hay quien tiene xito y quien fracasa. Ustedes no se han fijado en los seriales y las pelculas norteamericanos a los que nos somete todos los atardeceres y las noches la televisin cubana? Parecen tener el objetivo de que nos aficionemos a la manera de vivir de los jovencitos y las jovencitas de Estados Unidos por las tardes, y a la de los adultos por las noches. Uno de los axiomas que divulga para que lo consuma la mayora es: l es un hombre de xito o l es un fracasado Ustedes saben que ningn lenguaje es inocente. Ningn lenguaje es inocente. El inocente es uno, si se lo cree. Esas creencias pueden favorecer tendencias que son potencialmente opuestas al socialismo, como el apoliticismo y la conservatizacin social.

El conservatismo social y el apoliticismo son diferentes entre s, pero son complementarios. Estos enemigos de la sociedad que hemos logrado construir se han desarrollado y crecido en las dos ltimas dcadas. El apoliticismo ha disminuido en los ltimos aos, la politizacin ha experimentado una recuperacin. Contamos hoy con una parte de la generacin joven que tiene ansia de actuar en poltica. En los aos noventa no era as, fue ms bien una generacin de frustraciones. Pero como no puedo hacer trizas por falta de tiempo lo que quera explicarles, quiero al menos resaltar que el apoliticismo parece ser ajeno a lo poltico y no comprometer a quien lo practica con ninguna posicin poltica, pero en Cuba tiene una consecuencia poltica funesta para el socialismo, al corroer por omisin la imprescindible participacin poltica del pueblo, sin dar oportunidad de persuasin o de confrontacin de ideas.

Por su parte, la conservatizacin social puede parecer incluso que tiene que ver solamente con la vida privada de las personas. No pretende otra cosa que recuperar los usos, las normas, los comportamientos, las reacciones, los valores, las visiones de la vida y del mundo, que haba antes. Su propsito, en ltima instancia, sera volver a la normalidad. Pero, en el fondo, esa supuesta normalidad es la de la vida y las relaciones sociales que regan antes de la Revolucin. Cuando yo era un nio, por ejemplo, lo normal era que yo ni era blanco ni negro, y que no nos moramos de hambre; comamos bien, aunque con un solo cubierto. Mi familia haba subido unos peldaos en la escala social durante el ltimo medio siglo. Pero los muchachos aprendimos a no aspirar a trabajar en ningn banco, comercio u otros lugares donde no permitan trabajar a personas que no tuvieran la piel blanca. Desde que era pequeito me ensearon a darme mi lugar. As se llamaba eso: aprender a darse su lugar. Eso es lo que pretende el conservatismo social en la Cuba actual: que volvamos a lo normal y que cada cual se d su lugar. Es decir, que la sociedad que hemos creado se suicide.

No me olvido que tenemos dos formidables enemigos en la burocratizacin ya cristalizada el burocratismo y en la inercia. Son dos enemigos malos que han crecido como la mala hierba. La inercia es ms democrtica que el burocratismo, es un desarme general que consiste en no actuar, sino esperar: no vamos a actuar, vamos a esperar. Ya bastante cosas negativas tendramos con lo dicho, pero lo peor es que est en marcha una campaa subversiva muy bien ideada por el imperialismo contra Cuba. Sera muy tonta la persona consciente que no se d cuenta. Tal vez hasta est bien organizada, no solo bien ideada. Con ella se pretende reforzar cada vez ms las tendencias a admitir el capitalismo en Cuba. Es decir, desarmarnos ideolgicamente por dentro, debilitar la conciencia y el deseo de seguir siendo socialistas, y facilitar acciones de desestabilizacin y deslegitimacin del orden vigente que sirvan como marco para iniciativas de subversin que sean ms abiertas y efectivas, y faciliten el intervencionismo. Los contrarrevolucionarios de siempre, lo que hacen y dicen, ya no estn en la lnea principal de subversin. Los importantes ahora para el imperialismo son ms jvenes, son inteligentes y graduados universitarios, con ms capacidades y ms posibilidad de comunicarse.

Por consiguiente, es un deber de todos los que tenemos actividades y papeles intelectuales enfrentarnos con inteligencia y decisin al conjunto de nuestros problemas, a la totalidad del enfrentamiento cultural que existe en Cuba entre el capitalismo y el socialismo, a la tarea de hacer crecer la conciencia y lograr que las transformaciones sociales en curso tengan un saldo positivo para el socialismo. Es esencial enfrentar la situacin como una totalidad. Si atendemos la cuestin de la subversin como algo aparte y lo absolutizamos cometeramos un gran error, y nos debilitaramos. Para decirlo de una manera ms clara: si entendemos la subversin como el problema de reprimirla solamente, nos debilitaremos, porque ese es solo un aspecto de lo que es necesario hacer.

El compaero Ral ha dicho una y otra vez que hay que debatir y llegar a tener divergencias, para plantear bien los problemas y encontrarle las mejores soluciones. Ha sido muy difcil que los medios se hagan eco efectivo de esos llamados. Recuerdo que hace unos aos Ral despeda al presidente de Angola en el aeropuerto y hubo una especie de conferencia de prensa con l al final, pero como nadie le preguntaba por ese tema, Ral aprovech la ocasin y dijo que debemos tener discusiones y tiene que haber divergencias. Nadie se lo haba preguntado, y yo me dije: qu es esto? Si el presidente est obligado a utilizar ese recurso es porque, si no lo hace as, no se lo publican. Es decir, tenemos que ir a contracorriente de algunos hbitos que son muy perjudiciales. Por ejemplo, el amplio espectro de cuestiones que se sospecha que puedan ser peligrosas. O la autocensura que hemos padecido, un mal infinitamente peor que la censura. La censura incluso se puede despreciar u odiar, se puede rechazar. Pero la autocensura se la hace uno mismo, y por lo tanto se disimula por completo, mediante la buena intencin, el patriotismo o el oportunismo disfrazado de cobarda.

Cmo pueden ayudar los medios a la concientizacin y a transformaciones positivas de la sociedad cubana? Cmo lograr ms presencia de los intelectuales y de la cultura en los medios? Esto es lo ms importante para ustedes, pero mi funcin no puede ser dedicarle la mayor parte del tiempo y por eso es que no lo pretenda, porque de eso ustedes saben incomparablemente ms que yo. Sera bailar en la casa del trompo. Lo que puedo intentar es ayudarlos en aspectos de su formacin y su informacin que pueden servir a esa especializacin que ustedes tienen, y desde mi ignorancia llamarles la atencin con comentarios agudos. A m me parece que hay que adquirir una slida formacin, una formacin mayor que lo que la especializacin exige, para poder ser un buen especialista y para tener claridad de por qu uno hace una cosa, por qu no hace otra, por qu lo que le estn diciendo es bueno o malo, por qu a uno se le deben ocurrir ideas o prcticas que nadie le ha orientado. Una de las cosas ms terribles de la necesidad que hemos tenido de una unidad frrea es eso de que no se te debe ocurrir nada, sino esperar que te digan qu y cmo, algo que es tan desarmante y negativo.

Viendo el problema en trminos ms generales, es muy duro que a la suma inmensa de capacidades que tiene el pueblo cubano le corresponda un porcentaje tan escaso de utilizacin de ellas. Los cubanos tienen un nivel extraordinario de formacin general y de formacin especializada, de conocimiento de profesiones, incluso de ciencias, de investigacin-desarrollo y bsica, pero es escassimo el porcentaje de su utilizacin, con evidente perjuicio de todos los campos afectados y todas las iniciativas de eficiencia y de cambios necesarios. Solo aado que adems de ver y criticar esto, ya es lo ms importante cambiar la situacin en el rea en que cada uno se mueve y pelear entre todos por cambios ms generales.

Hay que tener una informacin suficiente y honesta sobre nuestro propio pas. Real y bastante. A veces la informacin no es real, y por lo general no es bastante. Y esto incluye su historia, su Revolucin, sus problemas. A veces escucho un dato que ofrecen en un medio sobre un tema econmico que es realmente absurdo, imposible. Y sucede porque los que tuvieron que ver con su confeccin y aprobacin para emitirse no saban nada del tema. Se ofrece, por ejemplo, un dato de produccin que podra alcanzarse en Canad o Brasil, pero no en Cuba, o, al contrario, se reduce lo que existe en miles a unidades. No es posible que los conocimientos de economa se reduzcan a cmo estn las guaguas en La Habana. Saber, por ejemplo, lo relativo al nquel de Cuba, es poder actuar como especialista y contribuir a la concientizacin revolucionaria en los medios.

Se puede ser revolucionario y no saber nada del nquel, pero no es conveniente si uno trabaja en los medios. Saber que la Cuba revolucionaria tena la reserva de nquel ms grande del mundo, y que al extraer el nquel la cola, que es como se llama lo que sobra, tena un contenido de 49 % de hierro, y que con eso se puede hacer un complejo siderrgico muy poderoso, y que de las veintisiete formas en que se mejora el nquel y se obtiene mayor valor agregado en Cuba se podan mejorar 21, un nmero absolutamente superior al mnimo que permite una explotacin muy satisfactoria. Si uno ignora todo eso, cmo va a saber qu cosa es ser una colonia?, en qu se diferencia un recurso natural de su explotacin econmica viable?, por qu la URSS, un pas que dice ser su hermano durante los treinta aos que duraron nuestras relaciones estrechas, no le vende a Cuba una siderrgica? Para que no furamos demasiado libres. Si uno convierte ese nquel y ese hierro en laminados de acero y en aceros de alta calidad; si uno puede separar el nquel del cobalto que contiene tambin, para no venderlos juntos como un snter de nquel ms cobalto, porque el cobalto vale muchsimo ms que el nquel y adems se usa en la produccin de aceros de alta calidad y para la cosmonutica

Hay que aprender las cuestiones econmicas. Saber de economa para ejercer la profesin de comunicador. En un plano ms general, uno est colocado en un lugar estratgico de comunicacin de las personas, de uno depende que los dems conozcan o no conozcan lo que sucede, reciban datos e ideas para orientarse mejor, y sepan que existe una multitud de temas diversos de inters para su desarrollo humano y social.

Pero hay otro problema actual que me preocupa mucho. Se queda corto una y otra vez el registro de lo que se ha entendido en Cuba por medios? Tengo la sensacin, alimentada por lo que me cuentan, de que a travs de redes informales un nmero y un porcentaje enorme de jvenes de La Habana no ven ya la televisin. Yo que me la paso criticndola, no estar perdiendo la mitad de mi tiempo, porque la mitad de los jvenes ya no la ven? Me contaron de un edificio en Centro Habana en que han hecho un sistema de red con treinta y cinco entradas y adems socializan los paquetes que se adquieren; cada uno aporta una cuota irrisoria al colectivo. En ese edificio ningn muchacho se interesa en ver nuestra televisin. Estos son nuevos medios, totalmente fuera de control estatal o social, y estn proveyendo una parte creciente del consumo, con un conjunto de implicaciones culturales e ideolgicas que me temo que estn mucho ms cerca del modo de vida y los valores del mundo del capitalismo desarrollado que del nuestro.

Jvenes periodistas de Juventud Rebelde me pidieron hace tres meses que les escribiera un texto breve para el primer nmero de su blog Soy Cuba. Mi artculo se llam No seamos siervos de ellas, trabajemos con ellas. Ellas son lo que de manera muy reduccionista se llama nuevas tecnologas. Adems de tratar de precisar al complejo cultural en cuestin, decid escoger un aspecto crucial de su actualidad: su dimensin favorable al dominio mundial del capitalismo. Por consiguiente, aprendamos a no ser siervos de ellas. Pero, al mismo tiempo, aprendamos que tratar de prohibirlas es una manera nueva de suicidarse. Hay que trabajar con ellas, y aprovechar sus potencialidades a favor del desarrollo humano y socialista de los cubanos.

Les cuento un ejemplo, que acabo de ver en la Feria del Libro de Santiago de Cuba, El Proyecto de Promocin Literaria Claustrofobias, que preside el poeta Yunier Riquenes, provey informacin audiovisual inmediata sobre prcticamente todas las actividades, ttulos en venta, entrevistas, etctera, que sucedan, y estableci un servicio mediante una red inalmbrica (WiFi) para que los interesados copiaran libros y revistas digitales en sus memorias, celulares y otros medios aptos para hacerlo. Acciones como esa son pasos hacia una revolucin de las posibilidades de ofrecer masivamente textos para su lectura. Yunier me coment: no es tanto lo que cuesta. Ellas le multiplican las posibilidades de desarrollo cultural a una poblacin que tiene muy alta escolaridad promedio y durante dcadas el clima cultural ha sido favorable a sus potencialidades. Pero hoy existe tambin una corriente contraria, que tiende a alejar a sus adeptos de la lectura, del gusto por la calidad en los productos artsticos e intelectuales, del estudio y del conocimiento en general. El que ha sido ganado por esa corriente no ira a copiar nada al stand de ese proyecto, porque a buscar qu? Sera ms bien receptivo de esos paquetes audiovisuales que suelen estar repletos de materiales de calidad nfima.

Pero el fondo de la cuestin no es de buen gusto o mal gusto, o de talento contra mediocridad. Esta otra corriente est inscrita dentro de la gigantesca operacin internacional de irle quitando a la gente la facultad de pensar, de ofrecer a los ojos y los odos una avalancha interminable de imgenes y sonidos que carezca de sentido pero se vuelva necesaria, de extranjerizar sin ofrecer nuevos gentilicios, de colonizar con el consentimiento del colonizado. Ya sabemos quin es el propietario de esta supuesta universalizacin de los sueos. Se trata, entonces, de un combate, y como tal hay que entenderlo.

Cunta claridad tenemos hoy de las realidades contradictorias de utilizar medios y sujetarse a lenguajes que portan condicionamientos muy frreos en cuanto a su contenido y su orientacin? A m me encant Duaba, y despus me hicieron una narracin muy interesante acerca de cmo Duaba logr ser. Porque no fue coser y cantar, fue una contienda. Hubo quien pens que se trataba de filmar una leccin de historia aburridsima, que nadie querra ver. Pero el serial ha obtenido un xito de pblico descomunal, y ha emocionado a miles de cubanos y cubanas, entre ellos a una gran cantidad de jvenes. Alguien me explic que desde el punto de vista tcnico Duaba apela a medios ms actuales, que no son ms caros y que permiten situarlo en lugares donde con medios menos actuales nunca lo podramos vender. Pero yo me pregunto: por qu no ha habido un estremecimiento de debates en los medios y de divulgaciones alrededor de Duaba? No lo ha habido. Hacemos comentarios, nos encant, pero no aparece en los medios nada de lo que hemos dicho, u opiniones crticas que le sealen defectos o ausencias. O que planteen emular con Duaba. No se trata de hacer algo igual, sino de incitar a que se nos ocurran iniciativas creadoras como esa, y las realicemos.

Ellos han dado un ejemplo de cmo combinar ser creador y audaz con ser muy laborioso y sacar provecho a lo que parecera imposible. Con dos actores que son oficiales en activo de las Fuerzas Armadas que nunca haban actuado, y uno es protagonista, militares que proveen las tropas de ambos contendientes y un helicptero de las FAR, una direccin de actores que tiene que ser excepcional para que se alcanzara un logro como este en esas condiciones, un colectivo de artistas y tcnicos que supieron entregarse sin remilgos a aquella tarea, que se volvi una tribu que festej sencillamente en la ladera de una loma el da que terminaron la filmacin. No digo ms, no tengo la capacidad de un crtico. Pero, no haba mucho que narrar, que opinar, que discutir ante Duaba?

S quiero llamar la atencin sobre el tratamiento ptimo que le dio el serial a un tema complejo pero vital como es el de la hegemona. De muchas maneras, que ilustrar refirindome a una sola. La gente ms humilde de la zona por donde desembarcaron Maceo y sus compaeros fue movilizada militarmente contra los expedicionarios y combati con ms eficacia que los espaoles a sus paisanos. Se hacan llamar Los Indios de Yateras, y por sus sentimientos obedecan al Rey de Espaa, al que se le supona protector de los indios frente a los desmanes de los dueos de Cuba. Esa era la creencia de estos campesinos pobres que posean una identidad tnica. Se sentan apoyados por la benevolencia de Su Majestad hispana y se lanzaron a combatir a sus paisanos con valenta y con la maestra de su capacidad sobre el terreno. Recuerdan la reaccin de aquel indio al que le atribuan la muerte del general mamb Flor Crombet? El anciano que en los aos treinta no quiere que sus entrevistadores lo retraten (quizs para que no le roben el alma). Con una sincera alegra aquel hombre salta y grita de alegra y le da vivas a la Virgen y a Espaa cuando comprueban que han matado a Flor.

Si nosotros no aprendemos esas lecciones de la historia estaremos perdidos, saben? Sobre todo los que creen ser representantes de los humildes sin saber quines son ellos, sin haber convivido nunca con ellos. Tiene una fuerza incomparablemente mayor esta historia de los seres humanos, por la cual uno se entera de que fue un muchachito indio, sobrino del imputado, el que realmente mat a Flor en aquel combate. Y se entera de que la Revolucin le alumbr el camino y se uni a ella un mes despus. Lo busqu en el libro de Roloff y encontr su nombre y su regimiento: se alz en mayo de 1895 y termin la guerra con el grado de teniente. El muchacho haba ido contra los mambises en abril, porque su to le pidi que lo acompaara. Cuando yo era muy joven todava hubo jvenes en Cuba que se fueron con sus familiares y se hicieron bandidos; ellos hubieran podido ser revolucionarios y no pelear contra la Revolucin que vena a redimirlos. Porque los que pelearon como bandidos en Cuba hace cincuenta aos eran pobres, la mayora eran campesinos y trabajadores agrcolas: los ricos se fueron para Estados Unidos a esperar. Fue terrible. Son enseanzas, son cosas que se pueden aprender.

Mencionaba hace un rato la baja calidad de la enseanza de la Historia de Cuba. Por qu no se aprovech Duaba para destacar en los medios la diferencia tan grande entre el serial y la enseanza de la historia de Cuba? Yo tuve un compaero muy querido, Jos Tabares, un gran historiador cubano, al que su nieto, alumno de secundaria, le dijo un da: Abuelo, yo no vengo a que t me expliques las cosas como fueron, yo s que t tienes la razn, pero yo no las quiero or. Lo que quiero es que t me expliques lo qu yo debo responder a estas preguntas que traigo, para aprobar el examen. Es decir, si existen esas duras contradicciones, por qu los medios suelen comportarse como si no existieran?

Pero la respuesta positiva no puede ser solamente criticar. Hay que tratar de ayudar a los maestros y las maestras, y lograrlo. Ellos son muy sacrificados, y todava no les van a subir el salario. Y el sistema educacional est lleno de personas con capacidades y con deseos de acertar y cumplir: hay que ayudar.

Opino que los intelectuales tenemos el deber en esta situacin actual de participar y ofrecer nuestros aportes al sistema educacional, y participar en los medios tambin. Ha habido una larga historia de impedir u obstaculizar que lo hagamos, pero ya es tiempo de que termine esa situacin. Tenemos que ofrecernos, y si es necesario presionar para que suceda. A nosotros se nos hace ms caso cuando protestamos. S que es difcil, me ha sucedido ms de una vez que una muchacha inteligente y consciente me pide entrevistarme, y al responderle a alguna pregunta le aclaro: no te la van a dejar salir. Me gusta cuando me dicen: usted ver que s, aunque no lo consigan. Pero ya sale mucho ms que antes, y queda la variante digital, por donde sale de todo. Claro que es difcil, pero todas las cosas importantes son difciles.

Vamos a aprovechar el poco tiempo que queda para que hablen ustedes.

Preguntas del auditorio

Haniel: Qu acciones debe tomar la UJC de hoy para retomar la vanguardia poltica de nuestra generacin, de los jvenes de hoy? Mi punto de vista es que la UJC ha dejado de ser esa vanguardia poltica de los jvenes para convertirse en un esquema, en algo fijo que no se desarrolla.

Cmo actuar en pos de rescatar de la inopia cultural a los jvenes de hoy, asediados por la industria cultural que responde precisamente a la ideologa que se combate? Hoy hay escasez cultural en nuestra generacin, en las aulas. Y seguimos viendo La Voz Kids, Nuestra Belleza Latina

Cun preocupante es el desapego a la formacin cultural de la poblacin cubana de hoy, y la tendencia a convertir los tecnicismos econmicos en casi el nico debate cotidiano? Hoy la gente est hablando de la dualidad monetaria, de trminos econmicos, y nos alejamos de nuestra formacin cultural. A la gente ya no le importa leerse un libro, or buena msica o apreciar un buen cuadro. Inclusive estudiar nuestra historia, saber de dnde venimos, sino que se enfocan en el dinero.

La tendencia a la reaparicin de la pequea propiedad privada, el cuentapropismo, entre otros mecanismos propios del mercado capitalista, no acarrea consigo la aparicin de valores propios del capitalismo, el individualismo, la tendencia a la derecha generalizada de los jvenes de hoy?

Niurka: Nosotros tuvimos la oportunidad de tener un encuentro con los realizadores de Duaba. Y me llev la idea de que surge Duaba por los deseos que haba de hacer una serie que tributara a la historia de una forma diferente, que brindara la historia de Cuba de una forma diferente, con curiosidades que apenas se conocan. Lo de Duaba ha sido algo prcticamente indito, por lo menos para nosotros los ms jvenes. Haba muchas cosas que no conocamos. Y ah caigo en la forma en que se est enseando la Historia de Cuba. Realmente hoy por hoy no cumple con las expectativas, principalmente de los jvenes universitarios. Nosotros llegamos aqu en primer ao y seguimos dando la Historia que dimos en quinto, sexto, y toda la Secundaria. Lo hemos planteado ya, en el Congreso de la FEU tambin lo planteamos, y creo que se debe proyectar un poco ms mejorar la imparticin de esta asignatura. Hablbamos con una profesora que nos visit en el marco de un Dilogo de Generaciones de cosas nuevas, de curiosidades de cada guerra que se hizo en nuestra historia, que son cosas que apenas conocemos, y que eso nos tributa quizs un poco ms que seguir repitiendo lo que hemos dado ya en cinco cursos consecutivos, me refiero a la primaria y la secundaria. Cosa que tributa tambin, y nosotros en todos los espacios lo planteamos, es que somos muy malos haciendo televisin, no tenemos un camino definido quizs de cmo mejorar la televisin, cmo le transmitimos mejor a la juventud, que les llegue lo que queremos dar. Hoy por hoy la juventud se basa en La Voz Kids, las series, Nuestra Belleza Latina. Y no es eso, que yo las catalogara como cosas banales, sino en hacer cosas que realmente le tributen a uno en su preparacin cultural, con ms peso. Mejorar la televisin que hacemos hoy.

Profesor: No tenemos dudas de que el problema econmico se va a resolver en algn momento. Pero creo que el taln de Aquiles est en el tema cultural. Porque podemos salvarnos econmicamente, y culturalmente perder la Revolucin. La Revolucin no es un hecho econmico, ms que un hecho econmico es un hecho cultural, si perdemos ese punto de vista podemos trastocar todo lo que hagamos en materia econmica. Tengo la percepcin, el miedo de que en las ansias de mejorar econmicamente el pas, descuidemos un poco la parte cultural. Y ah hay que centrar tambin el debate de los intelectuales. Ir a conversar con los jvenes a ver qu hablan, qu ven, qu sienten. Para construir juntos el conocimiento de lo que queremos como socialismo. Qu es ser revolucionario hoy en el siglo XXI? Eso para los jvenes es importante. Qu es ser revolucionario para un joven hoy, de la UCI, de la capital? Cmo debe proyectarse un joven? Como usted en los 60, cuando diriga Pensamiento Crtico, o de otra manera?

Otras preguntas no realizadas durante el intercambio:

Nairovin: Cmo debemos enfrentar los desafos relacionados con las desigualdades raciales en nuestro pas? A que se deben los bajos niveles de adquisicin econmica o pobreza que se observan en la poblacin negra cubana? Juan Manuel: Qu estrategia integral podemos desplegar para que prime el factor subjetivo y las personas sean capaces de resistir las duras condiciones objetivas?

Fernando Martnez Heredia: Ahora no podemos regresar a cualquier marxismo. No puede volver el marxismo dogmtico de obedecer, de legitimar, de clasificar, de repartir premios y castigos. Es necesario asumir crticamente todo el marxismo, toda la historia del marxismo.

Dentro de esa gran tarea, hganle mucho caso a Carlos Marx, porque se lo merece. l plante, por ejemplo, en Los fundamentos de la economa poltica el libro que llaman Grundrisse en alemn, que hay que lograr que el tiempo de trabajo no sea la unidad de medida de la economa. El gran pensador que expuso esa idea dentro de su teora del modo de produccin capitalista, postul la necesidad de que durante el trnsito al comunismo se logre que el tiempo de trabajo deje de ser la medida, y que una de las caractersticas del comunismo ser lograrlo. Plante tambin que el tiempo de juego llegue a ser ms importante que el tiempo de trabajo. Es mejor hacerle caso a Marx. Por cierto, ustedes saben que tuvo un yerno santiaguero, Pablo Lafargue, que escribi un folleto que no debemos olvidar, Elogio de la pereza. Fue el mejor divulgador de las ideas de su suegro en Francia y el primer francs socialista elegido como diputado. Saben lo que escribi en el acta al tomar posesin?: Paul Lafargue. Multre Cubain. Mulato cubano puso al pie de su firma.

Nada ms que me he detenido contigo y ya us el tiempo que tena. Efectivamente, la UJC se formaliz totalmente, pero yo tuve la satisfaccin y la suerte de ir por primera vez a un Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes a uno le pasan cada cosas, en diciembre pasado. Al cabo de la vejez, pero me divert muchsimo. Y fui feliz al ver que los compaeros de la UJC estaban clarsimos y queran cambiar las cosas y hacer de la organizacin una cosa viva y fuerte. Y me dije: bueno, vamos a ver. No nos dejemos llevar por prejuicios, vamos a juntarnos y salir adelante Los de la FEU me pidieron una sesin durante su reunin del Consejo Nacional, el ltimo domingo de enero. Me dijeron: Profe (le dicen a uno profe para disimularle la edad), venga con crticas duras. Y yo lo hice. Les dije: Vamos a ver el pas, las universidades y la organizacin de ustedes, esas tres cosas. Y fueron maravillosos con la profundidad y la honestidad de sus participaciones, con lo que queran, lo que buscaban.

Este pas que tiene una conciencia poltica de nivel rcord mundial y unos niveles de escolaridad y de conocimientos especializados altsimos. La rectora Miriam lo deca: qu hacer con todos los graduados de la UCI? La disponibilidad de empleos correspondientes a la formacin de los graduados es inferior a su nmero. Es decir, la riqueza mayor que tiene Cuba est en las personas que ha formado y forma, y no en los medios materiales con que cuenta. Pero eso no es para echarse a llorar, es para actuar. La rectora tiene conciencia de las implicaciones que tiene esa situacin, incluidas las ms negativas, lo que me parece un indicador muy positivo. Si tenemos conciencia de los problemas y las insuficiencias, si nos duelen, ya comenzamos a avanzar en su enfrentamiento y en la probabilidad de resolverlos.

Se acab el tiempo. Quisiera terminar recordando una de tantas actividades que he tenido la suerte de compartir en universidades cubanas. Ellas me ayudan mucho y me dan vida, quisiera que sucedieran tambin en centros de trabajo industriales y agrcolas, que tengan otra vez una fuerza grande los trabajadores manuales, que hoy no la tienen. Fue en la Universidad Central de Las Villas, invitado a hablar y debatir en una actividad semanal de la FEU, los martes por la noche, que se llama el Aula 14. Me pidieron hablar de los estudiantes en las luchas revolucionarias del siglo XX en Cuba. Cosa que hice, pero sabiendo que ellos queran llevar la discusin a la actualidad. Termin de exponer y les dije: ahora van a hablar ustedes. Uno dijo: Profe, el problema es que ustedes todo lo tenan muy claro, porque ustedes saban quines eran ustedes y quin era el enemigo. Pero nosotros no. Les dije que ese era un gran avance, porque ya se haban dado cuenta de algo muy importante. Ahora es ms difcil saber quines somos y quin es el enemigo, pero si nos damos cuenta del problema, estamos salvados. Entonces se hicieron varias buenas intervenciones, pero no he olvidado a un estudiante que se dirigi a sus compaeros: Miren, yo estoy pensando mejor todo esto que hemos discutido, y he llegado a una conclusin. Nosotros, los jvenes de ahora, tenemos que volver a tomar el tren blindado.

Eso no fue una frase potica, tena razn. Hay que volver a tomar el tren blindado. Claro que ya no es como lo hicieron los rebeldes de la Columna 8, es de otra manera. Es otro tren blindado. Tienes que identificarlo, tienes que ver cmo, tienes que prepararte, y tienes que tomarlo.

*(Intercambio sostenido por Fernando Martnez Heredia con trabajadores y alumnos de la Universidad de las Ciencias Informticas, el 11 de Marzo de 2014)

Fuente: http://lapupilainsomne.wordpress.com/2014/04/02/ningun-lenguaje-es-inocente-el-inocente-es-uno-si-se-lo-cree/



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