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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2014

Anemoi contra El Oso Cavernario (I)
M22M: Cmo se planearon los incidentes de las Marchas por la Dignidad

Antonio Maira
Rebelin


De piedra los que no lloran. De piedra los que no gritan. De piedra los que no cantan.

Yo nunca ser de piedra. Llorar cuando haga falta. Gritar cuando haga falta.

Cantar cuando haga falta

Rafael Alberti


Los incidentes ocurridos al final de las Marchas de la Dignidad cubrieron de ignominia planeada una autntica jornada de gloria popular que ser recordada por la Historia como el principio del fin del corrupto, oligrquico y antidemocrtico Rgimen de la Transicin.

Palabras de lucha, consignas de unidad

Ni el Gobierno ni la oposicin teatral de Rubalcaba, ni mucho menos la Monarqua borbnica podan soportar el enorme impacto social y poltico de unas Marchas que haban desbordado todas las previsiones, y pulverizado el silencio meditico de ordenanza, ejecutado por Falsimedia al servicio de los grandes poderes econmicos y de sus eficaces voceros polticos y mediticos.

Centenares de columnas haban cruzado a pie todo el territorio del pas, convergiendo unas con otras y todas sobre la capital, en marchas agotadoras de pueblo en pueblo. Las marchas rescataban y agrupaban las dignidades sepultadas por la feroz y permanentei guerra econmica, social y poltica; lanzada en mltiples frentes contra todos los trabajadores, los sectores populares y un sector de la clase media precarizada y proletarizada por la crisis.

Con 600 kilmetros por delante, las columnas estaban formadas, mayoritariamente, por hombres y mujeres jvenes, trabajadores de la ciudad y del campo, verdaderas mareas de la dignidad y el compromiso que iban sembrando y recibiendo por pueblos y caminos solidaridad y millones de dignidades nuevas. En cada pueblo hablaban a los desposedos de todo tipo, a sus iguales.

Dignidad y solidaridad son, sin duda, las primeras palabras de unidad y de lucha.

Las consignas -que haban intentado sabotear los nuevos mediadores de la burguesa que buscan un lugar bajo el sol-, eran muy claras y suponan una verdadera ruptura poltica y social, claramente comprensibles para los millones de personas que sufren y sufrirn perpetuamente la crisis si no se produce un cambio de Rgimen y de sistema.

De la primera y rotunda: No al pago de la deuda!, se derivaban las dems; Fuera los gobiernos de la Troika No ms recortes! Pan, trabajo y techo!

Caminos para el pueblo

En la madrugada del 22 cientos de autobuses no sin sufrir bloqueos temporales por parte de la Guardia Civil, cuyo director est ms capacitado, segn puede deducirse de su historial personal, para violar derechos ciudadanos que para defenderlosii-, incorporaron a las Marchas a varias decenas de miles de personas ms. Ya en Madrid, las columnas fueron recibidas en los municipios adyacentes y en los grandes barrios populares con visible euforia, y se engrosaron enormemente cuando se incorporaron a ellas todas las mareas ciudadanas y colectivos en lucha de la propia capital.

Las grandes arterias urbanas de acceso se convirtieron en caminos para el pueblo que converga hacia la zona de reunin en la gran explanada de Atocha.

El resultado fue una enorme, sobrecogedora, decidida y pacfica pero combativa manifestacin popular, llegada desde todas las comunidades; que llen de pancartas banderas y colores de protesta, los paseos del Prado y Recoletos, desde la Plaza de Atocha hasta la Plaza de Coln.

La guerra civil contra los pobres

La gigantesca manifestacin la ms grande que se recuerda-, con una masa humana plenamente consciente de los derechos perdidos, de las precariedades forzadas, y de la necesidad de luchar, alcanz una cifra en torno al milln de personas.

En todo el territorio del estado varios millones ms estaban atentos a travs de Internet y algunas cadenas de TV (que ya no podan silenciar un hecho que estaban filmando buena parte de las agencias y cadenas de todo el mundo), al desarrollo de la Gran Marcha de la Dignidad, simpatizando e identificndose con la enorme columna final.

Ante la situacin social de sufrimiento masivo de la poblacin, ms de un milln de personas haban deducido la consecuencia evidente: el Rgimen de la Transicin ha declarado la guerra civil econmica, social y represiva contra el puebloiii y se haban puesto en marcha.

Esa toma de conciencia portada con orgullo de luchadores sociales -y transmitida con vehemencia desde la enorme tarima y los altavoces, por los representantes de las distintas Marchas, Mareas y colectivos en lucha-, fue el detonante de la planificada intervencin policial y gubernativa.

Dicha intervencin inclua una feroz criminalizacin previa desde altas instancias del los gobiernos estatal, regional y municipal (con la neutralidad del primer partido de la oposicin), la infiltracin de provocadores policiales para detonar la violencia, la intervencin brutal de la polica y la detencin y procesamiento de decenas de manifestantes.

Doctrina, estrategia y tcticas de las intervenciones policiales contra los antisistema

Casi todos los atentados contra el pueblo comienzan sobre el papeliv.

La doctrina y los mtodos policiales para criminalizar al pueblo que lucha, y para rentabilizar despus el establecimiento de la paz social a travs de la represin sistemtica y creciente, y de la puesta a punto de un sistema legal que niega todos los derechos, es un lugar comn entre determinados mandos policiales. Manejan con absoluta familiaridad todas las teoras estratgicas y las tcticas de la guerra para afrontar protestas populares.

Veamos con detalle esa doctrina de la represin presentada pblicamente por un alto mando policial, y su exacta correspondencia con lo ocurrido el da 22 de marzo en la represin de las Marchas de la Dignidad.

Un polica globalizado: escenarios policiales

Se trata de David Piqu i Batallv, alto mando policial de los Mossos DEsquadra, cuyo trabajo de fin de Mster: El sndrome de Sherwood, ha sido recogido en la red y divulgado con merecido escndalo pero con mucha menos trascendencia de la que mereca.

No es como dicen algunos medios incluso alternativosvi-, el manual personal y de bolsillo de un polica con personalidad psicoptica.

El sndrome de Sherwood es la recopilacin de las reflexiones que sintetizan los documentos operativos y los cursos que ha recibido, impartido y divulgado en las escuelas policiales un alto mando globalizado y, como veremos seguidamente, otanizado.

Como tal, debera ser estudiado detalladamente por todos los dirigentes y luchadores sociales, por los abogados que defienden a ciudadanos detenidos, cacheados, golpeados, humillados, y condenados con sanciones administrativas o penales que se atienen a relatos policiales -o mediticos-, manifiestamente falsos. De todos los mtodos de provocacin, criminalizacin, acusacin falsa, violencia policial calculada, y de las estrategias de ocultamiento y falseamiento de la verdad, habla extensamente David Piqu.

El comisario general analiza la aplicacin de diversas tcticas represivas incluidas las ms violentas-, como realizacin de diversas estrategias preventivas contra manifestaciones pacficas.

Ese es, exactamente, el escenario policial de la manifestacin del 22M. La polica no es, evidentemente, un sujeto autnomo del Gobierno con responsabilidad independiente. No se trata de excesos policiales sino de estrategias de represin elegidas por el Gobierno y aplicadas por los mandos policiales que ha designado el ministro del Interior.

y escenarios represivos

As pues se trata, para decirlo con toda la claridad posible, de un escenario represivo en el que se aplican tcticas y se persiguen estrategias elegidas al ms alto nivel. Obviamente tambin, la responsabilidad no se reduce al gobierno del PP (como corean quienes evaden responsabilidades) sino que atraviesa a todos los gobiernos y partidos polticos que han diseado la Transicin. De manera fundamental pero ni mucho menos exclusiva, al bipartito PP-PSOE. No hay ms que recordar el escenario represivo en el que actu y sigue actuando el Comisario General Piqu y Batalle.

Piqu no solo es el comisario que sintetiza manuales operativos que ha aprendido durante su carrera profesional y que imparte a sus subordinados, sino el comisario implicado directamente en uno de los mayores escndalos policiales de los ltimos aosvii.

Un caso particular en una estrategia general

Voy a sealar, muy sucintamente, los elementos que identifican la represin de las Marchas de la Dignidad como un caso particular en la aplicacin exacta de los manuales operativos de las unidades antidisturbios de la polica, cuya sntesis fue publicada (como ttulo de mrito: mster acadmico) con el ttulo de El sndrome de Sherwood.

Para promover una lectura participativa comentar la aplicacin evidente de algunas de las acciones y tcticas recomendadas por el comisario general Piqu y Batalle en su sntesis operativa, en la represin de las Marchas; e invitar al lector fundamentalmente a todas aquellas personas que han participado en ellas o las han apoyado-, a que establezca las conexiones restantes de acuerdo con las experiencias que han vivido.

Del Sndrome a la represin de las Marchas del 22M

-El primero de los elementos comunes ya ha sido comentado de pasada. El Manual operativo de Pique identifica al enemigo como un fenmeno antisistema.

Esto no es accidental. Como veremos ms adelante el comisario (que representa sin duda a un amplio colectivo policial) se esfuerza por afirmar que sus brutales estrategias de guerra solo son aplicables dentro de la ley. Tal pareciera que en el momento en que Piqu escribi su manual estuviera esperando un endurecimiento de las leyes represivas. Dicho de otra manera, los mandos policiales que respondieron con enorme dureza a la manifestacin del 22M estaban anticipando la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Ciudadana y aplicando las tcticas policiales previstas ya para esa coyuntura.

Evidentemente, la enorme movilizacin de las M22M ha tenido y tiene esa caracterstica de movilizacin antisistema como elemento fundamental, aglutinador y constitutivo, tal como expresaron todos y cada uno de los portavoces durante la preparacin, el desarrollo y el acto final.

-El Sindrome considera, ya desde el ttulo, que el fenmeno que estudia (okupa y/o antisistema en el distrito de Gracia de Barcelonaviii) es un factor de riesgo para la convivencia y potencial foco de percepcin de inseguridad. En consecuencia deben aplicarse sobre l polticas pblicas de seguridad para evitar que se convierta en un problema de orden pblico y consecuentemente de solucin nicamente policial.

En otras palabras debe haber una accin poltico-policial preventiva (tal como ha ocurrido con el 22M) para evitar que se convierta en un problema de orden pblico de solucin nicamente policial (la propuesta del Gobierno ante las Marchas fue la de identificarlas con la delincuencia o con el terrorismo). El alcance de estas expresiones quedar ms claro cuando Piqu explique las medidas que recomienda para esa intervencin preventiva y limitada.

-La situacin en Espaa de los okupas y/o antisistema es identificada como de aceptacin o comprensin social pero de control policial y judicial de las actividades. De ah el ttulo que Pique denomina como metafrico de su trabajo: El sndrome de Sherwood (el bosque de Robin Hood). Los colectivos vinculados a las marchas del 22M tambin seran beneficiarios de ese sndrome de aceptacin social que segn el comisario- hay que revertir porque no tiene justificacin alguna. De ah la intensa y creciente campaa de criminalizacin que precedi a la llegada de las Marchas a Madrid.

Defensa a ultranza del capitalismo

-El comisario recuerda el carcter necesario del movimiento okupa en sus orgenes, en las postrimeras de la segunda guerra mundial, pero inmediatamente frunce el ceo cuando advierte que: con el paso del tiempo ha tomado un carcter cultural que propone una va alternativa a la sociedad capitalista lo que hace de ese movimiento diferente es que tiene una pretensin de denuncia poltica y pblica, que pretende cambios en la organizacin social.

Las alarmas generales codificadas por Piqu vuelven a conducirnos a las manifestaciones del M22M. Mucho ms cuando el comisario de los Mossos apunta a otras peligrosas caractersticas concretas del movimiento que estudia: es un fenmeno transversal porque sus reivindicaciones conectan y relacionan a diferentes grupos de diferentes ideologas() es un cajn de sastre donde caben todo tipo de grupos que llevan a cabo polticas que se llaman de base, como ahora ecologistas, feministas, pacifistas, etc..

Las marchas del 22M, con su enorme despliegue territorial y reivindicativo, y su denuncia especfica de las leyes represivasix han tenido que volver locos de crispacin a los miembros del Clan del Oso Cavernario al que pertenece Piqu y Batalle.

-Por otra parte sigo citando a El sndrome- los okupas invierten muchos esfuerzos en defender un ejercicio de poder civil contrario al modelo establecido que los convierten en unos outsiders del sistema poltico institucional.

Buscando la solucin represiva

-Piqu insiste hay que actuar desde las dos vertientes policial-judicial y social o poltica. Para ello advierte que hay que partir de una estrategia bien definida: La estrategia ha de ser fruto de una idea poltica compartida, que a su vez deriva de una doctrina bien definida y aceptada.

En ese contexto es necesario un liderazgo claro a la hora de aplicar determinada estrategia que denomina poltica pblica de seguridad. Le corresponde al Departamento de Interior (en el caso cataln) definir e impulsar ciertas acciones que pasan por aprobar ciertas tcticas() el plan de accin pasa necesariamente por la aplicacin simultnea de varias tcticas y la realizacin de diferentes acciones. Su conexin no debe ser necesariamente visible y manifiesta.

Aqu, en el compromiso poltico-policial, y en el carcter encubierto de la actuacin represiva hemos llegado al verdadero corazn del plan global tal como lo presenta el comisario.

-A partir de ah Piqu hace: un pequeo viaje por la historia de la teora militar, ya que es aqu donde encontramos los principales ejemplos de aplicacin de estrategias y tcticas, que tienen elementos comunes con la prctica policial como la planificacin, la inteligencia, la psicologa y el uso controlado de la fuerza, junto con la propaganda y el uso adecuado del derecho disponible. Lean ustedes atentamente: el uso adecuado del derecho disponible.

Los cuatro paradigmas de la represin

Los paradigmas a los que recurre Piqu son los siguientes: el general chino Sun Tzu (siglo VI a.c.) cuya mxima era ganar sin combatir; Karl con Klausewitz que pensaba que al rival se le debe vencer y basta, sin humillarlo; Miyamoto Musashi un samuri nacido en 1581 que defenda que las tropas eran como espadas, que estn hechas para la guerra y que al enemigo se le debe exterminar, como castigo, como ejemplo y para evitar la venganza y Julio Cesar que lleg a dominar y romanizar la Galia, poniendo en prctica la mxima divide y vencers.

Primer paradigma: Modelo Klausewitz.

En todos los modelos, el comisario Piqu se emplea a fondo en el detalle de la represin de los okupas como ejemplos (en el momento en el que hace su mster) de grupos antisistema. Como el objetivo es este artculo es el de los modelos policiales aplicados a las manifestaciones me referir solo a este aspecto de las lecciones comprendidas en su manualx.

Para nuestro experto policial globalizado y otanizado, en la doctrina militar la estrategia de Klausewitz: se aplica cuando se tiene en cuenta el factor poltico, es decir, el ejrcito se comporta de manera que fuerza a la otra parte a negociar a la baja, pero no para conquistarlo sino para dominarlo, o incluso convertirlo en aliado. Un ejemplo clsico es el trato en Japn a finales de la 2 guerra mundial o las recientes invasiones de Irak, en especial la primera. En la metfora de Sherwood se est dando un mensaje claro: Entramos en el bosque cuando queremos y para donde queremos y la resistencia no es que sea intil, es imposiblexi. Vale la pena realizar una cita larga de cada uno de los modelos cuya utilizacin exclusiva o combinada depende de las circunstancias:

En cuanto a la tctica policial, aplicada a las concentraciones de los grupos antisistema, cuando se aplica el modelo Klausewitz se deja que los grupos de manifestantes se concentren, -recordemos que ninguna de las manifestaciones antisistema estn autorizadas- y lo que se hace es disminuir su capacidad de producir daos.

Esto se realiza con el establecimiento de filtros muy slidos a los lugares de paso obligado pasan los soldados pero no las armasEn estos filtros se requisan objetos y se identifican personas, la prdida del anonimato previo a la accin, hace que muchos moderen su comportamiento posterior.() Una vez comienza la actividad de los manifestantes, las fuerzas policiales abandonan los filtros y se dispersan por puntos estratgicos de forma que cualquier manifestante vea, en cualquier momento, tanto en la concentracin, en el recorrido o durante la dispersin, unidades policiales. Estas no son muy numerosas, pero son omnipresentes. Cualquier accin o casi- sera presenciada por agentes de la autoridad y eso implicar su detencin y paso por el juzgado, no por ninguna accin heroica, sino por un simple delito de daos y habr que pagar con una multa.() Para concretar esta doctrina, los detenidos son puestos en libertad tan rpidamente como es posible y citados ante el juez. No hay que cebarse, es un procedimiento y punto.() Es evidente que este modelo es aplicable cuando se tiene fuerza suficiente en relacin al rival. Cuando no es as, para conseguir los mismos resultados hay que aplicar tcticas ms agresivas que, ms que disuasin provoquen coercin.

Modelo Sun Tzu

Este general chino dice Piqu-, fue famoso por su capacidad de prediccin sobre cmo se desarrollara una batalla. Su xito, sigue explicando, se deba al profundo estudio del enemigo, sus comportamientos y el exhaustivo estudio del terreno donde se debera desarrollar la batalla o incluso, toda la guerra. l habla de 9 terrenos posibles() En este subcaptulo, nos centraremos sobre dos de los terrenos donde se desarrolla el conflicto/combate y sus consecuencias:

Los grupos antisistema en general saben que sus acciones tienen ms repercusin social y meditica si se desarrollan en ciertos espacios. Por el contrario, esos mismos espacios o terrenos los ms abiertos- les son ms desfavorables desde el punto de vista de tctica policial(). Sun Tzu era partidario de ganar sin combatir y eso se poda conseguir mediante diversas estrategias y la que siempre ha tenido ms xito, ha sido la de que, quien rodea al enemigo, vence.() Volvemos a la tctica policial del primer terreno abierto- y con fuerza policial suficiente. En este caso, no se quiere reprimir los disturbios ni detener a los infractores, sencillamente se evita. Esto se consigue limitando extraordinariamente la capacidad de movimiento de los manifestantes rodendoles totalmente.

Esto se realiza en el momento de la concentracin que, como se sabe donde se realizar, ha permitido hacer un filtro de malla fina en los puntos de paso obligado por el lugar de encuentro. El objetivo del filtro es el mismo que en el modelo Klausewitz, la requisa de objetos peligrosos de cualquier tipo porque despus habr contacto fsico- y evitar el anonimato. A partir de ese momento, los concentrados saben que la manifestacin ir por donde la polica quiera, se detendr donde la polica quiera y durar hasta que los manifestantes decidan dispersarse. Esta dispersin se hace lentamente, dejando salir a las personas poco a poco y en grupos muy pequeos para evitar su reagrupamiento dentro del crculo.

En estas situaciones, el sentimiento de frustracin e impotencia de los manifestantes es muy alto y a menudo generan reacciones violentas de algunos individuos cuando son conscientes de que han perdido toda capacidad de iniciativa. Estos momentos son delicados y es necesario que los agentes de primera lnea eviten las provocaciones individuales o los intentos colectivos de romper el crculo. Pensemos que los policas estn a menos de un metro de los rodeados. El objetivo no es hacer detenciones, solo inmovilizar. La sensacin de derrota de los manifestantes es bastante alta y la moral queda muy tocada. No ha habido heridos no tienen mrtires ni tampoco detenidos-hroes. Incluso han intentado, sin xito, denunciar a la polica por detencin ilegal o violar el derecho de deambulacin. Si se aplica correctamente, la fiscala ha sido avisada de la aplicacin de esta tctica para evitar denuncias. Si sale bien, se ha vencido sin luchar. El mensaje a Sherwood sera: Fuera del bosque, al descubierto y sin esconderse, sois vulnerables.

Si vamos al segundo terreno posible, el bosque() Aqu los manifestantes se sienten ms cmodos porque saben que no se les puede rodear() si huyen se aplica aquella mxima de Enemigo que huye, puente de plata y ellos la conocen.() En lugar del crculo, lo que se hace es una especie de pasillo que va guiando, sin bloquear, los manifestantes por ciertas calles. Las unidades de polica en columnas a pie muy cerca de ellos, pero dejando espacio suficiente para que se muevan y no tengan sensacin de ahogo. () Como el bloqueo no es impermeable, siempre puede haber algn grupo que aparentando que se va, quiera realizar alguna accin violenta. En esos casos ya se les ha hecho saber, que fuera del crculo de agentes uniformados, se encontrarn grupos de policas de paisano que no tendrn demasiados miramientos si se produce alguna agresin o dao significativo.

Como estos grupos de policas estn dispersos pero son numerosos, los que quieran realizar algn acto de este tipo, se arriesgan a un enfrentamiento violento y como quedar fuera del campo visual del grueso de la manifestacin y de los medios de comunicacin, no recibirn ningn tipo de apoyo, ni en aquel momento ni con posterioridad. Se les tratar como delincuentes violentos, no como manifestantes pacficos. En la teora militar clsica vuelta a empezar-, stos no seran considerados como fuerzas regulares y por tanto no tendran la proteccin de los tratados y convenios internacionales, con las consecuencias que ello suele implicar.

Modelo Miyamoto Mushasi

Hasta ahora, hemos visto contina implacable el comisario Piqu- unos modelos de actuacin policial donde se intenta evitar al mximo que haya heridos(). Si lo que se quiere, sin embargo, es la derrota fsica y moral del enemigo aqu ya se le considera as- tendremos que ir al siguiente modelo de actuacin policial:

Ya hemos explicado al principio, que este modelo se basa en la aniquilacin del rival. Aunque no lo parezca, incluso los gobernantes con menos escrpulos han necesitado una excusa para iniciar una guerra y si la intencin es llevarla hasta el exterminio del contrario, la excusa debe ser poderosa.

En trminos militares o polticos, a veces se han permitido ciertos excesos en el futuro enemigo, incluso provocndoles, para as justificar una intervencin de respuesta que sea comprensible para la poblacin civil propia, que deber apoyar la intervencin militar. Muchas de estas acciones previas podran haber sido evitadas, pero precisamente por eso se han permitido para tener as la excusa. En estas situaciones, cuanto ms inocentes sean las vctimas propias iniciales, mayor ser la excusa para atacar. No hace falta ir muy lejos para encontrar los ejemplos necesarios: Guerra hispano-americana en Cuba, guerra de los Balcanes, Pearl Harbour, USA-Mxico por Texas, la mayora de las guerras rabe.israeles o la invasin de Polonia por los nazis.()

Si volvemos al mundo de la tctica policial o tambin estrategia poltica-, por desgracia nos encontramos ejemplos de la aplicacin de esta doctrina, algunos de ellos recientes. En este caso no hay estudio del terreno, no importa, que lo escoja el enemigo. Tampoco hay acciones previas cuanto ms fuertes se vean, ms valientes se sentirn y ms enfrentamientos habr, que es lo que se busca. Si no hay enfrentamientos no hay heridos ni detenidos.

En esta situacin la polica concentra muchas fuerzas en pocos lugares y fuera de la vista de quienes posteriormente sern atacados.

Incluso si la concentracin, que es lo que estamos hablando no se prev bastante violenta, se puede provocar un poco, con detenciones poco justificadas y nada pacficas unos das antes para calentar el ambiente. Tambin se pueden hacer redadas preventivas con la excusa de buscar drogas o lo que sea necesario. La redada estar especialmente mal hecha y con trato humillante para encender ms los nimos, si es necesario.

La consecuencia previsible de estos comportamientos previos y el diseo del dispositivo policial, es que acabar en una batalla campal.

()Es entonces cuando se producen las cargas policiales que en ningn momento quieren ser disuasorias, no se disimula.

Se va directamente contra los manifestantes, que ya son considerados vndalos, y se les ataca con suficiente velocidad para que no d tiempo a la fuga y se provoque el enfrentamiento fsico. En ese estadio, los manifestantes atacan a la polica con todo lo que tienen y que les ha dejado tener, realmente se estn defendiendo, pero no lo parece. Han sido acorralados. La violencia entre agentes y manifestantes de desata, se personaliza y se descontrola. Es lo que se quiere. Comienzan a aparecer vctimas inocentes daos colaterales se dice ahora. Los que han rehuido el enfrentamiento, se encuentran con el resto de las unidades policiales que les cierran el paso y que no hacen detenidos-prisioneros, la dispersin no es voluntaria, es a golpe de defensa (porra) y cualquier atisbo de resistencia es contestada con contundencia exagerada y con detenciones masivas.

Modelo Julio Cesar

() Julio Cesar aplic la mxima divide y vencers. ()Esto se logr gracias al espionaje hay que recordar que muchos soldados del ejrcito romano eran de origen galo- investigando cules eran las debilidades de cada grupo, sus necesidades o ambiciones.

() Esto permiti que muchas tribus aceptaran ser aliados del imperio romano a cambio de ciertos privilegios.

() Si volvemos a la metfora de Sherwood, parece que la unificacin o coalicin formal de todos los grupos antisistema, es una situacin que hay que evitar En este caso, no es debido al nmero total de miembros de esos colectivos, sino a que, unidos su capacidad de presin social y de influencia poltica afectara realmente al sistema.

As, parece prctico al igual que hizo Csar, utilizar la falta de un liderazgo evidente, la diversidad de ideologas y el anlisis de ciertas necesidades de algunos de estos grupos, sobre todo los menos violentos que veran como un avance en sus aspiraciones grupales, ciertas concesiones o privilegios

En cuanto a los grupos irreductibles, quiz no haya ms remedio que el uso de la fuerza, al igual que hizo Julio Csar.

Les iremos a buscar, ya se pueden esconder donde quieran porque les buscaremos, sea en una cueva o en una alcantarilla que es donde se esconden las ratas. Tampoco les servir esconderse detrs de unas siglas, o una asociacin, o una capucha, o de una revista, o de una asamblea que no representa a nadie o incluso detrs de una silla de la universidad. No vale poner el objetivo social a cualquier actividad para justificar saltarse la norma.

David Piqu i Batall

Notas:

i Uno de los conceptos menores que integran el Gran Concepto de la llamada guerra mundial antiterrorista -que es en realidad una guerra mundial contra los pobres-, es el de permanencia.

El concepto global y sus componentes se aplican tambin a las llamadas guerras locales como veremos inmediatamente. Son guerras sociales y no finalizan nunca.

A todos los niveles, las guerras son ejecutadas de todas las maneras posibles y con todas las armas disponibles. Todas las armas de nuestro arsenal estn a disposicin del Presidente de los EEUU para defender la Libertad, vocean continuamente desde Washington. El Gobierno emplear todos los medios necesarios para defender el estado de derecho, dicen desde Madrid. Es urgente para la izquierda, la codificacin de los conceptos estratgicos de estas guerras y de los instrumentos variables para llevarlas a cabo. En el terreno de las guerras interpuestas y de las guerras y golpes de estado de estructura variable es muy recomendable la lectura de los artculos de ngeles Diez Rodrguez: http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=Angeles%20Diez&inicio=0

ii http://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/noticias-externas/2293-fernandez-de-mesa-de-cachorro-fascista-a-director-de-la-guardia-civil-tras-sus-tropiezos-con-correa-o-el-prestige

iii La alta burguesa industrial, financiera y la que est haciendo enormes negocios con la privatizacin de las empresas y servicios pblicos, y con la compra a bajo precio, recalificacin, venta millonaria o especulacin de las tierras municipales, haba sacado las mismas conclusiones mucho antes. Sus asesores y estrategas econmicos, sociales, ideolgicos, polticos y militares -a nivel global, regional o estatal-, s conocen perfectamente la teora marxista y los procesos revolucionarios. Desde ese conocimiento han evaluado el riesgo de una acentuacin de la lucha de clases y una desestabilizacin del sistema. Mientras vocean sobre el riesgo de una guerra civil si se desestabiliza su estado de derecho y hablan cnicamente en nombre del bien comn, actan como clase cohesionada y resuelven la crisis acumulando riqueza hasta niveles escandalosos y empobreciendo con extrema crueldad a las clases populares. sta guerra civil contra el pueblo como forma extrema de la lucha de clases-, comenz con el gobierno Zapatero y se ha desarrollado vertiginosamente durante el Gobierno de Rajoy.

iv La Doctrina de la Seguridad Nacional (en versiones locales de la Doctrina de la Seguridad Continental de EEUU), y la estrategia y la tecnologa del terror integradas a ella, precedieron a los grandes crmenes masivos de las dictaduras y las guerras sucias en Amrica Latina: Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras. La Operacin Cndor fue el plan operativo continental que integraba y coordinaba, hasta en los menores detalles, la represin a nivel regional. El centro planificador estaba en Washington.

v http://wiki.15m.cc/wiki/David_Piqu%C3%A9_i_Batall%C3%A9

vi http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article37730

vii http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/comisario-avisa-violentos-mossos-van-pagaran-caro/csrcsrpor/20120420csrcsrsoc_18/Tes

viii Piqu elige el fenmeno okupa/antisistema en el barrio de Gracia de Barcelona, no solo porque puede analizarlo a travs de estudios y datos de organismos pblicos, sino porque tiene unas caractersticas particulares. Estas caractersticas le permiten definir al enemigo en un contexto poltico amplio (el de los antisistema) y en un contexto represivo global. Adems la naturaleza plural de ese enemigo -internacionalizado, transversal en sus demandas bsicas y plural en su ideologa le ayuda a situarse en la posicin de defensor a ultranza de la Ley, sea cul sea su grado de ilegitimidad (en realidad este aspecto de la cuestin le trae sin cuidado a este polica globalizado), como justificacin de las actuaciones policiales ms alevosas, brutales y violadoras de todos los derechos humanos. Como veremos el Mster est hecho para demandar medidas legales de excepcin.

ix Fundamentalmente de la Ley Mordaza (Ley de Seguridad Ciudadana).

x Insisto en la enorme importancia que tiene la lectura completa de El sndrome de Sherwood

xi La interpretacin del final de la guerra de EEUU con el Japn, y de las guerras de Irak son muy significativas en relacin con la caracterizacin poltica de nuestro personaje.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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