Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2014

Entrevista a Gerardo PIsarello sobre "Procesos constituyentes. Caminos para la ruptura democrtica"

Luis Roca Jusmet
Rebelde

Gerardo Pisarello, que acaba de publicar en Editorial Trotta Procesos constituyentes. Caminos para la ruptura democrtica, responde a las preguntas de Luis Roca Jusmet sobre temas de relevancia jurdica y poltica como la reforma constitucional en nuestro pas.


De qu hablamos cuando hablamos de proceso constituyente?

Puede definirse de muchas maneras. En un sentido tcnico, es un conjunto de actuaciones que conducen a la elaboracin de una nueva Constitucin. En un sentido ms amplio, podra verse como un proyecto que aspira a refundar las instituciones, a redefinir los derechos de la poblacin y a replantear las obligaciones de los poderes pblicos y privados.

Un proceso constituyente implica un cambio automtico de las relaciones de poder?

De ninguna manera. Un proceso constituyente no es un mecanismo mgico que permita modificar la realidad de la noche al da. Una nueva Constitucin puede suponer un cambio en las reglas de juego institucionales, pero eso no implica una mejora inmediata en la vida de las personas.

Y qu hara falta para asegurar esta mejora?

Hacen falta muchos elementos que escapan a una Constitucin: otras leyes, otra administracin, cambios profundos en el poder judicial, el desarrollo de formas solidarias, cooperativas, de produccin, de gestin de los bienes comunes y pblicos.

Y la participacin ciudadana?

Sin duda. Un proceso constituyente democrtico debera verse, sobre todo, como una herramienta plural, diversa, de autoorganizacin y autoeducacin popular.

Un proceso constituyente es por definicin democrtico?

No, no tiene por qu serlo. Puede ser democratizador, pero tambin puede ser autoritario o elitista. Desde el punto de vista formal, puede implicar a sectores amplios de la sociedad, a los estratos populares, a la mujeres, o bien realizarse desde arriba, bajo la vigilancia de las lites que gobiernan o de grupos de poder no sometidos al control de la ciudadana, como ocurri en buena medida con la Constitucin de 1978 o con el proyecto de Constitucin Europea de 2004. Desde el punto de vista del contenido, un proceso constituyente o la Constitucin que resulte de l, sern ms democrticos mientras ms contribuyan a distribuir el poder poltico, econmico, social y cultural.

De ah la importancia de la participacin a la que se aluda antes.

La participacin o la incidencia popular son decisivas. Para comenzar, en la fase destituyente del orden previo, es decir, en el cambio de correlacin de fuerzas que permite desplazar, por presin social o por va electoral, a los poderes existentes e imponer otros nuevos. En segundo lugar, en el momento de apertura del proceso constituyente propiamente dicho.

Es decir, cuando se rompe con la Constitucin antigua y se comienza a elaborar la nueva.

Exacto. Cuando se plantea la necesidad de convocar una Asamblea Constituyente para elaborar una nueva Constitucin. La participacin de la ciudadana en las medidas polticas y sociales que se adopten en esta fase, en la Asamblea y en los proyectos de Constitucin que se discutan, es fundamental para la configuracin del rgimen poltico y econmico futuro. Y tambin lo es en el momento de ratificacin de la Constitucin adoptada, que puede implicar una o ms consultas a la poblacin sobre las cuestiones previamente discutidas.

Y cundo se suele poner en marcha un proceso constituyente, de ruptura?

Las situaciones pueden ser variadas. Por ejemplo, cuando un pueblo o una comunidad poltica deciden constituirse formalmente en un Estado o en una nueva Repblica. Este fue el caso de los Estados Unidos, en 1787, y de muchas repblicas nacidas de procesos anticolonialistas o independentistas a lo largo de los ltimos siglos. Tambin puede abrirse camino cuando una comunidad poltica es cuestionada de manera lo suficientemente radical como para exigir nuevas formas de organizacin institucional y social. As ocurri durante la Revolucin francesa, o con los procesos de ruptura que siguieron a la cada del fascismo y otras dictaduras, en Italia o Portugal.

Y ms recientemente?

Ah tenemos los ejemplos de Amrica Latina, del Norte de frica o de Islandia. Aunque no siempre han sido procesos constituyentes exitosos. En Islandia, por ejemplo, la ciudadana forz dos referendos para no pagar la deuda de las entidades financieras, se juzg a algunos polticos y banqueros, pero no se pudo aprobar una nueva Constitucin. Con todo, la idea de proceso constituyente no ha perdido vigencia. Se habla de ruptura democrtica en Chile, en Colombia.

Y en Espaa?

La Constitucin espaola naci con condicionamientos y deficiencias innegables. Pero contena algunas promesas garantistas y admita lecturas abiertas, flexibles. Hoy queda muy poco de todo eso. Los derechos sociales y las libertades civiles son conculcados sin rubor y las interpretaciones ms democrticas del texto de 1978 se arrinconan. Dira que no solo no hay evolucin, sino que asistimos a un autntico golpe deconstituyente.

Y qu se puede plantear ante una situacin as?

Muchas reformas urgentes podran acometerse sin necesidad de cambiar la Constitucin. Una mayora legislativa similar a la del Gobierno actual podra plantear el rechazo de la deuda ilegtima, frenar el drama de los desahucios, revertir la contrarreforma laboral o ampliar los mecanismos de participacin ciudadana. Lo que ocurre es que una mayora que se atreviera a hacer algo as tendra que plantearse, sin mucha dilacin, la apertura de un proceso constituyente.

Eso quiere decir que la reforma constitucional carece de sentido?

Si la reforma, e incluso una Asamblea Constituyente, la pudieran instar los propios ciudadanos, como se prev en Bolivia o Ecuador, quizs tendra sentido. Pero no es el caso espaol, que solo permite cambios que cuenten con el consenso de los dos partidos mayoritarios. Hoy mismo, ese acuerdo no existe, y cuando se hacen propuestas, muchas son ms regresivas que las planteadas por los sectores ms conservadores durante la transicin. Una reforma constitucional democratizadora, en realidad, exigira la existencia de una clase poltica muy diferente a la actual.

Este debate sobre la posibilidad o la necesidad de un proceso constituyente coincide con la exigencia de una consulta en Catalua? Es posible dentro del marco constitucional actual?

Si hay voluntad poltica, la consulta es jurdicamente viable, sin necesidad de reformar previamente la Constitucin. El Gobierno ha optado por una oposicin cerril, que no har desaparecer este reclamo. En mi opinin, una salida limpia a la cuestin territorial solo puede pasar por el reconocimiento previo del derecho a decidir, que no es sino una lectura actualizada del derecho a la autodeterminacin de los pueblos. En la oposicin antifranquista esto estaba muy claro, y se saba que se aluda, ante todo, al caso de Catalua, el Pas Vasco y Galicia.

Y Europa?

Muchas de las polticas antisociales, deconstituyentes, vienen de la Unin Europea. De ah que un proceso de ruptura democrtica en un solo pas tenga un recorrido limitado. Hacen falta, pues, nuevas alianzas constituyentes supraestatales, sobre todo entre los pases del Sur de Europa. Eso e impulsar, antes de que sea demasiado tarde, un autntico proceso constituyente europeo que revierta la deriva oligrquica y autoritaria a la que estamos asistiendo hoy.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter