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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2014

El tratado transatlntico, un tifn que amenaza a los europeos

Lori M. Wallach
Le Monde Diplomatique

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


El 18 de octubre concluyeron las conversaciones sobre el acuerdo de libre comercio entre Canad y la Unin Europea que comenzaron en 2008. Un buen presagio para el gobierno estadounidense que espera cerrar una asociacin de este tipo con el Viejo Continente. Este proyecto, que se negoci en secreto y que las multinacionales apoyan ardientemente, permitira a estas llevar ante los tribunales a cualquier Estado que no se pliegue a las normas del neoliberalismo.

Es imaginable que unas multinacionales lleven ante los tribunales a gobiernos cuya orientacin provoque una disminucin de sus beneficios? Es concebible que puedan reclamar (y obtener!) una generosa compensacin por la falta de beneficios inducida por un derecho laboral demasiado exigente o por una legislacin medioambiental demasiado expoliadora? Por inverosmil que parezca, este escenario no data de ayer. Figuraba ya con todas sus letras en el proyecto de Acuerdo Multilateral sobre Inversiones (AMI) negociado en secreto entre 1995 y 1997 por los 29 Estados miembros de la Organizacin de Cooperacin y Desarrollo Econmicos (OCDE) ( 1 ). Divulgado in extremis, sobre todo por Le Monde diplomatique, levant una oleada de protestas sin precedentes que oblig a sus promotores a guardarlo. Quince aos despus, aqu lo tenemos con nuevos ropajes.

El Acuerdo de Asociacin Transatlntica (AAT) negociado desde julio de 2013 por Estados Unidos y la Unin Europea es una versin modificada del AMI. Prev que las legislaciones en vigor de ambos lados del Atlntico se plieguen a las normas del libre comercio establecidas por y para las grandes empresas europeas y estadounidenses, so pena de sanciones comerciales para los pases contraventores o de una reparacin de varios millones de euros a beneficio de los denunciantes.

Segn el calendario oficial, las negociaciones solo deberan concluir en un plazo de dos aos. El AAT combina los elementos ms nefastos de acuerdos cerrados en el pasado y los agrava. Si entrara en vigor, los privilegios de las multinacionales adquiriran fuerza de ley y ataran para siempre las manos de los gobernantes. Impermeable a las alternancias polticas y a las movilizaciones populares, se aplicaran por las buenas o por las malas ya que sus disposiciones solo se podran enmendar con el consentimiento unnime de todos los pases signatarios. Duplicaran en Europa el espritu y las modalidades de su modelo asitico, el Acuerdo de Asociacin Transpacfico (Trans-Pacific Partnership, TPP), actualmente en curso de adopcin en doce pases tras haber sido promovido ardientemente por los crculos de negocios estadounidenses. Ellos dos, el AAT y el TPP, formaran un imperio econmico capaz de dictar sus condiciones fuera de sus fronteras: cualquier pas que tratara de establecer relaciones comerciales con Estados Unidos o la Unin Europea se vera obligado a adoptar tal cual las reglas que prevalecen en el seno de su mercado comn.

Tribunales creados especialmente

Dado que el objetivo de las negociaciones sobre el AAT y el TPP es liquidar secciones enteras del sector no comercial, transcurren a puerta cerrada. Las delegaciones estadounidenses cuentan con ms de 600 consultores designados por las multinacionales, que disponen de un acceso ilimitado a los documentos preparatorios y a los representantes de la administracin. No debe filtrarse nada. Se han dado instrucciones de dejar a los periodistas y a los ciudadanos al margen de las discusiones: sern informados a su debido tiempo, al firmarse el tratado, cuando sea demasiado tarde para reaccionar.

En un arranque de candor, el exministro de Comercio estadounidense Ronald (Ron) Kirk hizo valer el inters prctico de preservar cierto grado de discrecin y de confidencialidad ( 2 ). Puso de relieve que la ltima vez que se hizo pblica una versin de trabajo de un acuerdo en curso de formalizacin, las negociaciones fracasaron, en alusin al rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA), una versin ampliada del Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (NAFTA, por sus siglas en ingls). Este proyecto, defendido con aspereza por George W. Bush, fue desvelado en la pgina web del gobierno [estadounidense] en 2001, a lo que la senadora Elizabeth Warren replica que nunca se debera firmar un acuerdo negociado sin examen democrtico alguno ( 3 ).

Se comprende fcilmente la imperiosa voluntad de sustraer a la atencin del pblico el proceso de elaboracin del tratado estadounidense-europeo. Ms vale tomarse su tiempo para anunciar al pas los efectos que producir a todos los niveles: desde la cumbre del Estado federal hasta los consejos municipales pasando por los gobernorados y las asambleas locales, los cargos electos tendrn que redefinir completamente sus polticas pblicas para satisfacer el apetito del sector privado en los mbitos que todava se le escapaban en parte. Seguridad de los alimentos, normas de toxicidad, seguro de enfermedad, precio de los medicamentos, libertad de internet, proteccin de la vida privada, energa, cultura, derechos de autor, recursos naturales, formacin profesional, equipamientos pblicos, inmigracin: no hay un solo dominio de inters general que no pase por las horcas caudinas del libre comercio. La accin poltica de los cargos electos se limitar a negociar con las empresas o sus mandatarios locales las migajas de soberana que tengan a bien concederles.

Ya se ha estipulado que los pases signatarios garanticen que sus leyes, sus reglamentos y sus procedimientos son conformes a las disposiciones del tratado. No cabe la menor duda de que velarn escrupulosamente el cumplimiento de este compromiso. En caso contrario, podran ser objeto de procesos judiciales ante uno de los tribunales creados especialmente para arbitrar los litigios entre los inversores y los Estados, y dotados de poder de pronunciar sanciones comerciales contra estos ltimos.

La idea puede parece inverosmil. Sin embargo, se inscribe en la filosofa de los tratados comerciales que ya estn en vigor. As, el ao pasado la Organizacin Mundial de Comercio (OMC) conden a Estados Unidos por sus latas de atn etiquetadas no perjudiciales para los delfines, por la indicacin del pas de origen de sus carnes importadas e incluso por la prohibicin del tabaco perfumado al caramelo, ya que estas medidas protectoras se consideraban trabas al libre comercio. Tambin infligi a la Unin Europea penas de cientos de millones de euros por negarse a importar organismos genticamente modificados (OGM). La novedad introducida por el AAT y el TTP es permitir a las multinacionales llevar ante los tribunales en su propio nombre a un pas signatario cuya poltica tenga un efecto restrictivo sobre la venta al por mayor.

Bajo semejante rgimen las empresas podran contrarrestar las polticas sanitarias, de proteccin del medio ambiente o de regulacin de las finanzas establecidas en tal o cual pas reclamndoles daos y perjuicios ante tribunales extrajudiciales. Estos tribunales especiales, que estn compuestos de tres abogados de negocios y responden a las leyes del Banco Mundial y de la ONU, se habilitaran para condenar al contribuyente a fuertes indemnizaciones en cuanto su legislacin controle los gastos de los futuros beneficios esperados de una sociedad.

Este sistema de inversor contra el Estado, que pareca borrado del mapa tras el abandono del AMI en 1998, se ha restaurado a escondidas con el paso de los aos. En virtud de varios acuerdos comerciales firmados por Washington 400 millones de dlares han pasado del bolsillo del contribuyente al de las multinacionales debido a la prohibicin de sus productos txicos, debido al control de la explotacin del agua, del suelo o de los bosques, etc. ( 4 ) Bajo la gida de estos mismos tratados, los procesos judiciales actualmente en curso (en casos de inters general, como las patentes mdicas, la lucha contra la contaminacin o las leyes sobre el clima o las energas fsiles) hacen ascender las demandas de daos y perjuicios a 14.000 millones de dlares.

Teniendo en cuenta la importancia de los intereses en juego en el comercio transatlntico, la AAT aumentara an ms la factura de esta extorsin legalizada. 3.300 empresas europeas estn presentes en territorio estadounidense por medio de 24.000 filiales, cada una de las cuales puede considerar de un da para otro tener motivos para pedir indemnizaciones por un dao comercial. Este efecto de oportunidad superara con mucho los costes ocasionados por tratados precedentes. Los pases miembros de la UE, por su parte, se veran expuestos a un riesgo financiero an mayor ya que 14.400 compaas estadounidense disponen en Europa de una red de 50.800 filiales. En total son 75.000 las sociedades que podra lanzarse a la caza de los tesoros pblicos.

Oficialmente este rgimen deba servir al principio para consolidar la postura de los inversores en los pases en desarrollo desprovistos de un sistema jurdico fiable y les permitira hacer valer sus derechos en caso de expropiacin. Pero la UE y Estados Unidos no pasan precisamente por zonas de no derecho. Por el contrario, disponen de una justicia funcional y plenamente respetuosa del derecho a la propiedad. Al situarlos a pesar de todo bajo la tutela de tribunales especiales, la AAT demuestra que su objetivo no es proteger a los inversores, sino aumentar el poder de las multinacionales.

Un proceso judicial por una subida del salario mnimo

No hay ni que decir que los abogados que componen estos tribunales no tienen que rendir cuentas a ningn electorado. Invirtiendo alegremente los papeles, pueden servir tanto de jueces como defender la causa de sus poderosos clientes ( 5 ). El mundo de los juristas de la inversin internacional es todo un mundo: solo son quince para compartir el 55% de los negocios tratados a da de hoy. Evidentemente sus decisiones son inapelables.

Los derechos que tienen por misin proteger se formulan de manera deliberadamente aproximativa y su interpretacin raramente sirve a los intereses de la mayora. As, el derecho concedido al inversor de beneficiarse de una marco reglamentario conforme a sus previsiones, para lo que conviene entender que el gobierno se prohibir modificar su poltica una vez que tenga lugar la inversin. Por lo que se refiere al derecho a obtener una compensacin en caso de expropiacin indirecta, significa que los poderes pblicos tendrn que echar mano al bolsillo si su legislacin tiene por efecto disminuir el valor de una inversin, incluso en el caso de que esta misma legislacin tambin se aplique a las empresas locales. Los tribunales tambin reconocen el derecho del capital a adquirir cada vez ms tierras, recursos naturales, equipamientos, fbricas, etc. No hay ninguna contrapartida por parte de las multinacionales: no tienen ninguna obligacin con relacin a los Estados y pueden emprender acciones judiciales cuando les venga en gana.

Algunos inversores tienen una concepcin muy extensiva de sus derechos inalienables. Se ha podido ver recientemente a sociedades europeas emprender acciones judiciales en contra del aumento del salario mnimo en Egipto o contra la limitacin de las emisiones txicas en Per ya que el NAFTA sirve en este ltimo caso para proteger el derecho a contaminar de la empresa estadounidense Renco ( 6 ). Otro ejemplo: el gigante del tabaco Philip Morris, incomodado por las legislaciones en contra del tabaco de Uruguay y Australia, llev a ambos pases ante un tribunal especial. El grupo farmacutico estadounidense Eli Lilly pretende llevar a Canad a los tribunales, culpable de haber establecido un sistema de patentes que hace que algunos medicamentos sean ms asequibles. El suministrador de electricidad sueco Vattenfall reclama varios miles de millones a Alemania por su giro energtico, que vigila ms severamente las centrales de carbn y promete salir de la energa nuclear.

No existe un lmite a las penalidades que un tribunal puede infligir a un Estado a beneficio de una multinacional. Hace un ao Ecuador se vio condenado a pagar la cifra rcord de 2.000 millones de euros a una compaa petrolera ( 7 ). An cuando los Estados ganen los juicios, deben pagar los costes judiciales y diversas comisiones que ascienden a una media de 8 millones de dlares por caso, despilfarrados en detrimento de los ciudadanos. Debido a ello los poderes pblicos a menudo prefieren negociar con el demandante a defender su caso en un tribunal. El Estado canadiense se ahorr as una citacin en un tribunal derogando precipitadamente la prohibicin de un aditivo txico utilizado por la industria petrolera.

Sin embargo, las reclamaciones no dejan de aumentar. Segn la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (CNUCYD), la cantidad de casos sometidos a los tribunales especiales se ha multiplicado por diez desde 2000. Aunque el sistema de arbitraje comercial se concibi en la dcada de 1950, nunca haba rendido tantos servicios a los intereses privados como en 2012, ao excepcional en trminos de presentacin de casos. Este boom cre un floreciente semillero de consultores financieros y de abogados de negocios.

Hace aos que el Dilogo Econmico Transatlntico (Trans-Atlantic Business Dialogue, TABD), un grupo de presin ms conocido hoy con el nombre de Trans-Atlantic Business Council (TABC), mantiene el proyecto de un mercado estadounidense-europeo. Creado en 1995 bajo el patrocinio de la Comisin Europea y del ministerio de Comercio estadounidense, este grupo de ricos empresarios milita por un dilogo altamente constructivo entre las elites econmicas de ambos continentes, el gobierno de Washington y los comisarios de Bruselas. El TABC es un foro permanente que permite a las multinacionales coordinar sus ataques contra las polticas de inters general que todava se mantienen a ambos lados del Atlntico

Su objetivo, que esgrimen pblicamente, es eliminar las discordias comerciales (trade irritants), es decir, operar en ambos continentes segn las mismas reglas y sin interferencias de los poderes pblicos. Convergencia regulatoria y reconocimiento mutuo forman parte de los paneles semnticos que esgrime para incitar a los gobiernos a autorizar los productos y servicios que contravienen las legislaciones locales.

Injusto rechazo del cerdo a la ractopamina

Pero en vez de predicar una simple flexibilizacin de las leyes existentes, los activistas del mercado transatlntico se proponen directamente reescribirlas ellos mismos. As, la Cmara de Comercio estadounidense y BusinessEurope, dos de las mayores organizaciones patronales del planeta, han llamado a los negociadores del AAT a reunir en torno a una mesa de trabajo a una muestra de grandes accionistas y de responsables polticos para que redacten juntos los textos de regulacin que a continuacin tendrn fuerza de ley en Estados Unidos y en la UE. Por otra parte, hay que preguntarse si es verdaderamente indispensable la presencia de polticos en el taller de escritura comercial

De hecho, las multinacionales se muestran notablemente francas en la exposicin de sus intenciones. Por ejemplo, sobre los OGM. Mientras que en Estados Unidos un Estado de cada dos planea hacer obligatoria una etiqueta que indique la presencia de organismos genticamente modificados en un alimento (una medida que desea el 80% de los consumidores del pas), los miembros de la industria agroalimentaria presionan, tanto ah como en Europa, para que se prohba este tipo de etiquetado. La Asociacin Nacional de Confiteros no se ha andado con rodeos: La industria estadounidense querra que el AAT avance sobre esta cuestin suprimiendo el etiquetado de OGM y las normas de trazabilidad Por su parte, a la muy influyente Asociacin de la Industria Biotecnolgica (Biotechnology Industry Organization, BIO), en la que est incluido el gigante Monsanto, le indigna que productos que contienen OGM y se venden en Estados Unidos puedan sufrir un rechazo en el mercado europeo. Por consiguiente, desea que el abismo que se ahonda entre la desregulacin de los nuevos productos bioqumicos en Estados Unidos y su acogida en Europa se cierre rpidamente ( 8 ). Monsanto y sus amigos no ocultan su esperanza de que la zona de libre comercio trasatlntica permita imponer finalmente a los europeos su abundante catlogo de productos OGM en espera de ser aprobados y utilizados ( 9 ).

La ofensiva no es menos vigorosa en el frente de la vida privada. La Coalicin del Comercio Digital (Digital Trade Coalition, DTC), que rene a industriales de internet y de las altas tecnologas, presiona a los negociadores del AAT para que levanten las barreras que impiden fluir libremente el flujo de datos personales de Europa a Estados Unidos (vase La traque mthodique de linternaute rvolutionne la publicit ). El actual punto de vista de la UE segn el cual Estados Unidos no proporciona una proteccin adecuada de la vida privada no es razonable, se impacientan los miembros de los grupos de presin. A la luz de las revelaciones de Edward Snowden sobre el sistema de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (National Security Agency, NSA), esta tajante opinin no carece de sal. Con todo, no iguala la declaracin del US Council for International Business (USCIB), un grupo de sociedades que, a semejanza de Verizon, han suministrado masivamente de datos personales a la NSA: El acuerdo debera tratar de circunscribir las excepciones, como la seguridad y la vida privada, para asegurar que estas no sirven de trabas encubiertas al comercio.

Las normas de calidad en la alimentacin tambin son su blanco. La industria estadounidense de la carne pretende obtener la supresin de la regla europea que prohbe los pollos desinfectado con cloro. En la vanguardia de esta lucha est el grupo Yum!, propietario de la cadena de comida rpida Kentucky Fried Chicken (KFC) y que puede contar con la fuerza de choque de las organizaciones patronales. La UE solo autoriza el uso de agua y de vapor en los huesos de pollo, protesta la Asociacin de Carne estadounidense, mientras que otro grupo de presin, el Instituto de la Carne estadounidense, deplora el rechazo injustificado [por parte de Bruselas] de las carnes a las que se les ha aadido beta-agonistas, como el cloridrato de ractopamina.

La ractopamina es un medicamento utilizado para hinchar el contenido de carne magra en los cerdos y bovinos. Debido a los riesgos que supone para la salud de los animales y de los consumidores est prohibida en 160 pases, entre ellos los Estados miembros de la UE, Rusia y China. Para la filial porcina estadounidense esta medida de proteccin constituye una distorsin de la libre competencia a la que el AAT debe poner fin con toda urgencia.

Los productores de cerdo estadounidenses no aceptarn otro resultado que el levantamiento de la prohibicin europea de la ractopamina, amenaza el Consejo Nacional de Productores de Cerdo (National Pork Producers Council, NPPC). Mientras tanto, al otro lado del Atlntico los industriales unidos en el seno de BusinessEurope denuncian las barreras que afectan a las exportaciones europeas a Estados Unidos, como la ley estadounidense sobre seguridad alimentaria. En efecto, desde 2011 esta ley autoriza a los servicios de control a retirar del mercado los productos de importacin contaminados. Tambin en esto se ruega a los negociadores del AAT que hagan tabula rasa.

Lo mismo ocurre con el gas de efecto invernadero. La organizacin Airlines for America (A4A), brazo armado de los transportistas areos estadounidenses, ha establecido una lista de los reglamentos intiles que perjudican considerablemente a la [su] industria y que, por supuesto, el AAT tiene vocacin de eliminar. En primer lugar figura el sistema europeo de intercambio de cuotas de emisin, que obliga a las compaas areas a pagar por su contaminacin con carbono. Bruselas ha suspendido provisionalmente este programa. A4A exige su supresin definitiva en nombre del progreso.

Pero donde la cruzada de los mercados es ms virulenta es en el sector de las finanzas. Cinco aos despus de la irrupcin de la crisis de las subprime, los negociadores estadounidenses y europeos convinieron que las veleidades de regulacin de la industria financiera ya no eran eficaces. El marco que quieren establecer prev quitar todas las salvaguardas en materia de inversiones de riesgo e impedir a los gobiernos controlar el volumen, la naturaleza o el origen de los productos financieros puestos en el mercado. En resumen, se trata pura y simplemente de eliminar la palabra regulacin.

De dnde viene esta extravagante vuelta a las trasnochadas ideas thatcherianas? Responde sobre todo a los deseos de la Asociacin de Bancos Alemanes, que no deja de expresar sus inquietudes a propsito de la con todo tmida reforma de Wall Street adoptada tras la crisis de 2008. Uno de sus miembros ms emprendedores en este caso es Deutsche Bank que, sin embargo, recibi en 2009 cientos de miles de millones de dlares de la Reserva Federal estadounidense a cambio de ttulos vinculados a crditos hipotecarios ( 10 ). El mastodonte alemn quiere acabar con la reglamentacin Volcker, piedra angular de la reforma de Wall Street, que, segn l, tiene un peso demasiado pesado para los bancos estadounidenses. Por su parte, Insurance Europe, la punta de lanza de las sociedades de seguros europeas, desea que el AAT suprima las garantas colaterales que disuaden al sector de aventurarse a inversiones de alto riesgo.

Por lo que se refiere al Foro de los Servicios Europeos, organizacin patronal de la que forma parte Deutsche Bank, se mueve entre los bastidores de las negociaciones trasatlnticas para que las autoridades de control estadounidenses dejen de meter las narices en los negocios de los grandes bancos extranjeros que operan en su territorio. Del lado estadounidense se espera sobre todo que el AAT entierre de una vez por todas el proyecto europeo de tasa sobre las transacciones financieras. Parece que ya se ha comprendido este asunto ya que la propia Comisin Europea ha considerado que esta tasa no es conforme a las reglas de la OMC ( 11 ). En la medida en que la zona de libre comercio trasatlntica promete un liberalismo ms desbocado todava que el de la OMC y aunque el Fondo Monetario Internacional (FMI) se opone sistemticamente a cualquier forma de control sobre los movimientos de capitales, la raqutica tasa Tobin no preocupa mucho a Estados Unidos.

Pero las sirenas de la desregulacin no se hacen or solo en la industria financiera. El AAT pretende abrir a la competencia todos los sectores invisibles o de inters general. Los Estados signatarios se veran obligados no solo a someter sus servicios pblicos a la lgica comerciante sino tambin a renunciar a toda intervencin sobre los suministradores de servicios extranjeros que codician sus mercados. Los mrgenes de maniobra poltica en materia de sanidad, de energa, de educacin, de agua o de transporte se esfumaran. La inmigracin tampoco se libra de la fiebre comercial ya que los instigadores del AAT se arrogan la competencia de establecer una poltica comn en las fronteras, sin duda para facilitar la entrada de aquella personas que tienen un bien o un servicio que vender en detrimento de las dems.

El ritmo de las negociaciones se intensifica desde hace unos meses. En Washington se tienen buenas razones para creer que los dirigentes europeos estn dispuestos a lo que sea para reavivar un moribundo crecimiento econmico, aunque sea a costa de una negacin de su pacto social. Aparentemente, el argumento de los promotores del AAT segn el cual el libre comercio desregulado facilitara los intercambios comerciales y, por lo tanto, sera creador de empleo pesa ms que el temor a un sesmo social. Sin embargo, las barreras aduaneras que todava subsisten entre Europa y Estados Unidos son ya bastante bajas, como reconoce el representante estadounidense de comercio ( 12 ). Los propios artfices del AAT admiten que su primer objetivo no es aligerar las trabas aduaneras, de todos modos insignificantes, sino imponer la eliminacin, la reduccin o la prevencin de polticas nacionales superfluas ( 13 ) , considerando superfluo todo aquello que ralentiza el flujo de mercancas, como la regulacin de las finanzas, la lucha contra el calentamiento climtico o el ejercicio de la democracia.

Es cierto que los raros estudios consagrados a las consecuencias del AAT apenas se detienen en sus consecuencias sociales y econmicas. Un informe que se cita frecuentemente y elaborado por el Centro Europeo de Economa Poltica Internacional (European Centre for International Political Economy, ECIPE) afirma con la autoridad de un Nostradamus de escuela de comercio que el AAT proporcionar a la poblacin del mercado trasatlntico un aumento de riqueza de 3 cntimos por cabeza y daa partir de 2029 ( 14 ).

A pesar de su optimismo, el mismo estudio evala en solo 0,06 % el aumento del Producto Interior Bruto (PIB) en Europa y Estados Unidos a consecuencia de la entrada en vigor del AAT. Semejante impacto es extremadamente iluso en la medida en que sus autores postulan que el libre comercio dinamiza el crecimiento econmico, una teora regularmente refutada por los hechos. Adems, un aumento tan infinitesimal sera imperceptible. Comparativamente, la quinta versin del iPhone de Apple ha provocado en Estados Unidos un aumento del PIB ocho veces ms importante.

Casi todos los estudios del AAT han sido financiados por instituciones favorables al libre comercio o por organizaciones patronales, razn por la cual no aparecen los costes sociales del tratado ni tampoco sus vctimas directas que, sin embargo, se podran contar por cientos de millones. Pero la suerte todava no est echada. Como demostraron las desventuras del AMI, del ALCA y de determinados ciclos de negociacin en la OMC, la utilizacin del comercio como Caballo de Troya para desmantelar las protecciones sociales e instalar la junta de los encargados de negocios fracasaron varias veces en el pasado. Nada dice que no vaya a pasar lo mismo tambin en esta ocasin.

Lori M. Wallach es directora de Public Citizens Global Trade Watch, Washington, DC, www.citizen.org

Notas:

( 1 ) Vase Le nouveau manifeste du capitalisme mondial , Le Monde diplomatique, febrero de 1998.

( 2 ) Some secrecy needed in trade talks: Ron Kirk , Reuters, 13 de mayo de 2012.

( 3 ) Zach Carter, Elizabeth Warren opposing Obama trade nominee Michael Froman , Huffington Post, 19 junio de 2013.

( 4 ) Table of foreign investor-state cases and claims under NAFTA and other US trade deals (PDF), Public Citizen, agosto de 2013.

( 5 ) Andrew Martin, Treaty disputes roiled by bias charges , Bloomberg, 10 de julio de 2013.

( 6 ) Renco uses US-Peru FTA to evade justice for La Oroya pollution (PDF), Public Citizen, 28 de noviembre de 2012.

( 7 ) Ecuador to fight oil dispute fine, Agence France-Presse, 13 de octubre de 2012.

( 8 ) Comentarios sobre el acuerdo de asociacin trasatlntica, documento del BIO, Washington, DC, mayo de 2013.

( 9 ) EU-US high level working group on jobs and growth. Response to consultation by EuropaBio and BIO (PDF), http://ec.europa.eu

( 10 ) Shahien Nasiripour, Fed opens books, revealing European megabanks were biggest beneficiaries , Huffington Post, 10 enero de 2012.

( 11 ) Europe admits speculation taxes a WTO problem , Public Citizen, 30 de abril 2010.

( 12 ) Carta de Demetrios Marantis, representante estadounidense de comercio, a John Boehner, portavoz republicano en la Cmara de Representantes, Washington, DC, 20 de marzo de 2013, http://ec.europa.eu

( 13 ) Final report. High level working group on jobs and growth (PDF), 11 de febrero de 2013, http://ec.europa.eu

( 14 ) TAFTAs trade benefit: A candy bar , Public Citizen, 11 de julio 2013.

Fuente: http://www.monde-diplomatique.fr/2013/11/WALLACH/49803



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