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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2014

Seguridad y poltica de Estado (I)

Noam Chomsky
La Jornada

Este artculo, primera de dos partes, est adaptado de una conferencia dictada por Noam Chomsky el 28 de febrero, bajo el auspicio de la Fundacin para la Paz en la Era Nuclear, en Santa Brbara, California


Un principio rector de la teora de las relaciones internacionales es que la mayor prioridad del Estado es garantizar la seguridad. Segn la frmula aceptada de George F. Kennan, estratega de la guerra fra, el gobierno es creado para garantizar el orden y la justicia en el interior y proveer a la defensa comn.

Parece una proposicin plausible, casi evidente por s misma, hasta que miramos ms de cerca y preguntamos: seguridad para quin? Para la poblacin en general? Para el poder del Estado mismo? Para los sectores dominantes?

Segn a lo que nos refiramos, la credibilidad de la proposicin vara de desdeable a muy alta.

La seguridad para el poder del Estado est en el punto ms alto, como ilustran los esfuerzos de los estados por protegerse del escrutinio de sus propias poblaciones.

En una entrevista en la televisin alemana, Edward J. Snowden seal que su momento de decisin lleg cuando vio al director de inteligencia nacional, James Clapper, mentir abiertamente bajo juramento en el Congreso, al negar la existencia de un programa de espionaje interno dirigido por la Agencia de Seguridad Nacional.

Snowden explic: El pblico tena derecho a saber de esos programas. A saber lo que el gobierno hace en su nombre, y lo que hace en contra del pblico.

Lo mismo pudieron haber dicho con justicia Daniel Ellsberg, Chelsea Manning y otras valerosas figuras que actuaron con base en el mismo principio democrtico.

La postura del gobierno es muy diferente: el pblico no tiene derecho a saber, porque de ese modo se vulnera la seguridad en grado severo, afirman los funcionarios.

Existen varias razones para tomar con escepticismo esa respuesta. La primera es que es casi por completo predecible: siempre que se expone un acto del gobierno, ste por reflejo aduce la seguridad. Por tanto, la respuesta predecible conlleva poca informacin.

Una segunda razn para el escepticismo es la naturaleza de la evidencia presentada. John Mearsheimer, especialista en relaciones internacionales, escribe: En un principio, de modo nada sorprendente, el gobierno de Obama sostuvo que el espionaje de la NSA tuvo un papel esencial para detener 54 conjuras terroristas contra Estados Unidos, con lo que dio a entender que tuvo una buena razn para violar la cuarta enmienda.

Sin embargo, era mentira. El general Keith Alexander, director de la agencia, reconoci a la larga, ante el Congreso, que slo en un caso se poda hablar de xito, y se refiri a atrapar un migrante somal y tres compaeros que vivan en San Diego, quienes haban enviado 8 mil 500 dlares a un grupo terrorista en Somalia.

A una conclusin similar lleg el Consejo de Supervisin de la Privacidad y las Libertades Civiles, instituido por el gobierno para investigar los programas de la NSA y que, por consiguiente, tuvo acceso extensivo a materiales clasificados y a funcionarios de seguridad.

Existe, desde luego, un sentido en el cual la seguridad est amenazada por la conciencia pblica: la seguridad del poder del Estado al ser expuesto.

El concepto fundamental fue bien expresado por el economista poltico Samuel P. Huntington, de Harvard: Los arquitectos del poder en Estados Unidos deben crear una fuerza que sea sentida, pero no vista. El poder sigue siendo fuerte cuando permanece en la oscuridad; expuesto a la luz, comienza a evaporarse.

En Estados Unidos, como en todas partes, los arquitectos del poder entienden bien ese aserto. Quienes han examinado la enorme masa de documentos desclasificados en, por ejemplo, la historia del Departamento de Estado, no dejan de notar con cunta frecuencia la primera preocupacin es la seguridad del poder del Estado frente al pblico, no la seguridad nacional en cualquier sentido significativo.

A menudo el intento de mantener el secreto es motivado por la necesidad de garantizar la seguridad de poderosos sectores nacionales. Un ejemplo persistente es conocido errneamente como acuerdos de libre comercio, errneamente porque violan de manera radical los principios del libre comercio y en esencia no tienen nada que ver con el comercio, sino ms bien con los derechos del inversionista.

Estos instrumentos, por lo regular, se negocian en secreto, como la actual Asociacin Transpacfico no en completo secreto, por supuesto. No son secretos para los cientos de cabilderos empresariales y abogados que redactan las detalladas normas, cuyo impacto es revelado por las pocas partes que han llegado al pblico por medio de Wikileaks.

Conforme a la razonable conclusin del economista Joseph E. Stiglitz, la oficina del representante comercial de Estados Unidos representa los intereses de los consorcios, no los del pblico, y por tanto la probabilidad de que los resultados de las negociaciones sirvan a los intereses de los ciudadanos comunes y corrientes del pas es baja; la perspectiva para los ciudadanos comunes de otros pases es an ms dbil.

La seguridad del sector empresarial es una preocupacin regular de las polticas del gobierno, lo cual apenas si sorprende, dado que en principio ese sector es el que formula las polticas pblicas.

En contraste, existe evidencia sustancial de que la seguridad de la poblacin del pas que es como se supone que se debe entender el trmino seguridad nacional no es una alta prioridad de la poltica del Estado.

Por ejemplo, el programa global de asesinatos con drones que impulsa el presidente Obama, con mucho la campaa terrorista ms grande del planeta, es tambin una campaa generadora de terror. El general Stanley A. McChrystal, comandante de las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN hasta que fue relevado del cargo, hablaba de las matemticas de la insurgencia: por cada persona inocente que se mata, se crean 10 nuevos enemigos.

Este concepto de la persona inocente nos dice hasta dnde hemos llegado en los ltimos 800 aos, desde la Magna Carta, la cual sent el principio de la presuncin de inocencia, que alguna vez se crey que era el fundamento del derecho angloestadunidense.

Hoy, la palabra culpable significa designado por Obama para ser asesinado, e inocente quiere decir an no investido con ese estatus.

La Institucin Brookings acaba de publicar The Thistle and the Drone (literalmente, El cardo y el zngano, en alusin al sentir de la tribu y a los aviones no tripulados /T.), muy elogiado estudio antropolgico de las sociedades tribales escrito por Akbar Ahmed, subtitulado Cmo la guerra de EU contra el terrorismo se convirti en una guerra global contra el islam tribal.

Esta guerra global presiona a gobiernos centrales represivos para que emprendan ataques contra los enemigos tribales de Washington. La guerra, advierte Ahmed, puede llevar a algunas tribus a la extincin, con graves costos para las sociedades mismas, como se observa ahora en Afganistn, Pakistn, Somalia y Yemen. Y, a final de cuentas, a los propios estadunidenses.

Las culturas tribales, seala Ahmed, se basan en el honor y la venganza: Todo acto de violencia en esas sociedad tribales provoca un contrataque: mientras ms duros los ataques contra los hombres de la tribu, ms crueles y sanguinarios los contrataques.

El ataque al terror puede volverse contra el pas de origen. En la revista britnica International Affairs, David Hastings Dunn describe la forma en que los drones, cada vez ms sofisticados, son un arma perfecta para grupos terroristas: son baratos, se pueden adquirir con facilidad y poseen muchas cualidades que, al combinarlas, los convierten potencialmente en el medio ideal para un ataque terrorista en el siglo XXI.

El senador Adlai Stevenson III, en referencia a sus muchos aos de servicio en el Comit de Inteligencia del Senado, escribe: La cibervigilancia y el acopio de metadatos forman parte de la reaccin continuada al 11-S, que ha producido pocas capturas de terroristas y enfrenta una condena casi universal. En muchas partes se percibe que Estados Unidos est empeado en una guerra contra el islam, contra chitas y sunitas por igual, en el terreno, con drones, y mediante testaferros en Palestina, desde el golfo Prsico hasta Asia central. Alemania y Brasil resienten nuestras intrusiones y, qu se ha ganado con ellas?

La respuesta es que se ha ganado una creciente amenaza de terror, as como un aislamiento internacional.

Las campaas de asesinatos con drones son un mecanismo por el cual la poltica de Estado pone a sabiendas en peligro la seguridad. Lo mismo puede decirse de las operaciones de asesinato mediante fuerzas especiales. Y de la invasin a Irak, que aument en gran medida el terror en Occidente, confirmando las predicciones de la inteligencia britnica y estadunidense.

Estos actos de agresin fueron, una vez ms, asuntos de poca monta para sus planificadores, que estn guiados por conceptos de seguridad enteramente diferentes. Ni siquiera la destruccin instantnea con armas nucleares ha tenido nunca alta prioridad para las autoridades del Estado. Esto lo veremos en el artculo siguiente.

Chomsky es profesor emrito de lingstica y filosofa en el Instituto Tecnolgico de Massachusetts, en Cambridge, Massachusets, EU). Su libro ms reciente es Power systems: conversations on global democratic uprisings and the new challenges to US empire. Interviews with David Barsamian (Sistemas de poder: conversaciones sobre levantamientos democrticos en el mundo y nuevos desafos al imperio estadunidense: entrevistas con David Barsamian).

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/04/06/index.php?section=opinion&article=022a1mun

Traduccin: Jorge Anaya.

Enlaces:

Los cables sobre Mxico en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks



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