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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2014

Una reflexin sobre la condicin de la mujer en Mxico y una redefinicin de biopoder [1]

Eleutheria Lekona
Rebelin


I

Debe haber otro modo que no se llame Safo,

ni Mesalina ni Mara Egipcia,

ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.

Rosario Castellanos.

 

Que la sociedad capitalista sea una sociedad patriarcal es algo que distintos tericos han establecido aunque sin suficiencia. Decir que la sociedad capitalista es una sociedad patriarcal me parece una imprecisin, e intentar a lo largo de este breve escrito explicar este punto de vista. En cambio, me parece ms adecuado admitir que el modo de produccin y comercializacin de esta sociedad es un modo patriarcal sin duda. Quiz Max Horkheimer y Theodor Adorno hayan sealado muy oportunamente lo segundo al describir el espritu de poca, previo al iluminismo, que hizo emerger con l al ideal ilustrado de la razn cientfico-tcnica y, enseguida, al capitalismo: Aunque ajeno a la matemtica, Bacon supo captar bien el modo de pensar de la ciencia que vino tras l. El matrimonio feliz entre el entendimiento humano y la naturaleza de las cosas en que l pensaba es patriarcal: el intelecto que vence a la supersticin debe mandar sobre la naturaleza desencantada. El saber, que es poder, no conoce lmites, ni en la esclavizacin de la criatura, ni en la condescendencia con los amos del mundo. Del mismo modo que est a la disposicin de los objetivos de la economa burguesa en la fbrica y en el campo de batalla, se halla tambin en los emprendedores sin distincin de origen [2]. Ahora bien, deducir de esto que la sociedad capitalista es una sociedad patriarcal es minimizar me parece todas las otras variables concurrentes de dicho sistema, y equivale quiz tambin a desdear sus dinmicas, dinmicas no eximes de la actuacin e influencia de la mujer. O en otras palabras, dinmicas en donde es la mujer quien al final puede elegir de qu modo y en qu forma se somete a dicha realidad o, incluso, si toma ventaja como sucede en algunos casos. Por supuesto, puede tambin detraerse de esta dinmica y renunciar a ser parte de esta relacin de dominio; pero ello requerira tal vez de ciertas condiciones ideales. Imaginemos, pues, por un momento, que nuestras condiciones ideales se materializan o que, aun sin materializarse, es posible de algn modo su realizacin. Qu pasara en semejantes circunstancias? Es decir, qu pasara si la mujer renunciara a ser parte de aquella relacin de dominio y del juego social instituido? Pasaran dos cosas al menos: 1) Renunciara as a su biopoder el que le da su condicin y 2) Justo por esa renuncia quedara en una especie de intemperie social que la forzara a vivir una marginalidad sin prerrogativas o, alternativamente, a erigir los preceptos fundantes de una nueva sociedad libre de ese dominio. (Pregunta: Algn da viviremos libres de todos los dominios?).

Si regresamos a las condiciones normales fuera de la idealizacin, creo que esto puede entenderse perfectamente desde el marxismo. Es decir, penetrar en el corazn de esta relacin y verla entonces como es: a saber, no nada ms como una relacin a la que se ve sometida la mujer, sino como una relacin con la que tuvo que aprender a comerciar a fuerza de necesitar sobrevivir. Y dado que vivimos en una sociedad que normaliz la relacin heterosexual como canon social aceptado, es posible que si la mujer renuncia a la relacin de poder referida, probablemente renuncie asimismo a una de sus orientaciones sexuales (si es heterosexual) y a su biopoder asociado, pero es probable tambin que pueda alternativamente dar rienda suelta a cualquiera otra orientacin posible (si no es heterosexual). As, la mujer se ve forzada a un doble juego social asaz sutil: en primer lugar, el juego visible y normalmente aceptado de la sociedad como es, en donde ella toma ventaja del biopoder que le da su condicin si vive dentro de la norma y, en segundo, el juego menos visible de unos roles sexuales normalizados a los que, si renuncia, renuncia a su biopoder mientras el nuevo rol no se normalice. [3]

Biopoder aqu es, entonces, el comercio que aprendi a tener la mujer con el hombre y con la sociedad que instituy y suscribi junto a ese hombre a partir de los atributos biolgicos propios de su condicin [4]. Y estos atributos, como ya se dijo, han sido normalizados en el tiempo, como parte de un proceso sociohistrico ms o menos conocido; es decir, aun si hombres y mujeres estuviramos inevitablemente determinados por ciertas condicionantes biolgicas, los roles sociales adjudicados a partir de dicha determinacin a hombres y mujeres, no son ya producto solamente de dicha determinacin biolgica pues aunque los roles sociales puedan ser asimismo producto de otra determinacin (histrica en este caso) y, por tanto, necesarios, hay tambin en esa otra determinacin una libertad la libertad de al menos revisar nuestros usos en el tiempo y, por tanto, paulatinamente ir abandonando esos moldes probablemente ya aejos por inoperantes, o en contrapartida, la libertad de una normalizacin ad hoc a los usos y dogmas de la poca, como ha ocurrido con el cristianismo y su negativa a admitir el homosexualismo como posibilidad biolgica, por ejemplo. La sociedad por otra parte que describo en la que no solamente hombres y mujeres comercian entre s, sino las mujeres entre ellas por los hombres, y los hombres entre ellos por las mujeres no es entonces ya una sociedad patriarcal a secas. Es una sociedad patriarcal-matriarcal en donde la mujer quizs por necesidad haya aprendido a jugar y someterse a un rol que vicia las relaciones de poder entre hombres y mujeres favoreciendo a quienes mejor comercien con su propio biopoder. Hay, por supuesto, en el origen de este comercio y en la institucin de estos biopoderes una injusticia [5]. Es la misma injusticia que hay en la relacin capitalista entre un empleador y su empleado, o en la relacin feudal entre un seor y su siervo o, en fin, en cualquier otra relacin de dominio cuya injusticia, cuyo desequilibrio, normaliz la historia.

Dicho esto, yo no s si la ma sea una sociedad heteronormada. Pero estoy cierta de que es una sociedad muy matriarcalista. Un matriarcalismo que acepta y negocia con imposiciones patriarcalistas y que ha dado origen a fenmenos tan heterclitos como la anorexia, el trfico de mujeres, el fenmeno de la tuitstar en algn sentido, la top model, etctera; fenmenos absolutamente prototpicos de tal dominio. Y as ha ocurrido que el castigo para la mujer que por alguna razn haya abdicado a estos negocios, o que haya dirigido su biopoder a otras ocupaciones que no debe ser menor al castigo que reciban los hombres si renuncian al suyo, no ha sido pequeo: desde pensarla malcogida, suponerla insensible, asexualizarla, sospecharla gay si no re, canonizarla, putearla, reencontrarla un buen da vuelta una anorxica hundida en la neurosis, etctera. De qu son sntoma todos estos hechos? A modo de no sonar demasiado pesimista, dir que son por lo menos sintomticos de una sociedad que todava tiene mucho por aprender.

Quiero cerrar esta parte del escrito con esta pequea disertacin de Francesca Bergoglio a propsito de la poeta Sylvia Plath porque todas las fases de su historia pasan por las modificaciones de un cuerpo que la ancla slidamente a la naturaleza, deduce nuestra cultura que todo aquello que es la mujer lo es por naturaleza: es dbil por naturaleza, seductora por naturaleza, estpida por naturaleza, y tambin prfida y amoral por naturaleza. Lo que significara que las mujeres fuertes, feas, privadas de atractivos, inteligentes, no maternales, agresivas, rigurosamente morales en el sentido social, son fenmenos contranatura.

 

II

La obligacin de agradar. Ese sobreimpuesto a las mujeres que la

normalizacin paternalista nunca le exigi a ninguna masculinidad.

Gabriela Henderson

 

No han cambiado mucho las condiciones bajo las que poda pensar Sor Juana. De claustro. De celda. De juicio severo. De idiotez. De exigencia. No en Mxico al menos. Discurra hace no muchos aos en mi blog que el hecho de haber nacido mujer es decir, el hecho de poseer un tero no haba determinado nada especficamente de mi existir y que lo mismo me haba entregado con ardor a todas mis aficiones y a mi existencia en s, que a mis desventuras, por complicadas que estas hubiesen sido, y que esto siempre haba ocurrido con independencia de mi sexo y sin haber pretendido nunca atribuir a ste mis circunstancias. Sin duda, esta visin no se ha modificado sustancialmente. Pero lo que s se ha modificado, en contraste, es la pretensin de ser libre de toda determinacin. Incluso ahora puedo determinarlo con mayor claridad: el hecho de haber podido establecer semejante aseveracin es ya indicativo de una determinacin de que soy tambin producto. Una determinacin social. Por otra parte, quiz correlativa a esta determinacin, haya emergido aquella otra primera determinacin por medio de la cual me ensoaba creyendo que mi condicin de mujer no me determinaba en mis circunstancias. Bien, es probable que esto sea cierto, pues como varios tericos decoloniales han expuesto, probablemente sea verdad que raza es clase en el capitalismo y que el sexo refuerza la membresa de clase; sin embargo, lo que intento problematizar con este pequea reflexin, muy al margen de esa necesidad social ineludible de que la mujer tambin es vctima aunque no ms que el hombre, segn creo, clama por invitar a la mujer a concienciar acerca de su propio grado de participacin en la construccin de una estructura social tan opresiva. Es decir, pienso que la sociedad patriarcal tiene en la connivencia de las mujeres uno de sus pilares fundamentales, pues a partir de su condicin la mujer ha encontrado modo de comerciar con cierto xito y relativa seguridad al interior de tal sociedad; y asimismo pienso que si la mujer tomase conciencia de esta circunstancia y del uso y ventajas de su biopoder sera entonces capaz de renunciar a los malos usos de ese biopoder a condicin de no abusar de l lgicamente y, ms concretamente, a un poder poltico fundado en unas supuestas dotes biolgicas socialmente reconocidas cuyos usos en algunos casos son acervo incluso de los feminismos que ms radicalmente se han alzado contra los arquetipos de una sociedad falocntrica. O en otras palabras, mientras la mujer y aun la ms feminista de ellas combata contra el uxoricidio, feminicidios, discriminacin sexual, etctera, pero al mismo tiempo se vea a s misma sucumbir a los usos del cortejo cuando someten (y es posible sustraerse a ellos?), o a la imposicin que la obliga a ser siempre afable con el varn, o a la guerra siempre soterrada donde se territorializan hombres y se los disputa, etctera, entonces, todas sus reivindicaciones (o nuestras reivindicaciones) se convierten en fraseologa vacua. En retrica. Y supongo en parte debido a ell0, no he podido prcticamente comulgar con ningn feminismo pues, o bien terminan culpabilizando de esta situacin al hombre y polarizando, o bien victimizan a la mujer lo cual en s mismo es ya disminuirla, o bien ejercen un discurso autocrtico limitado. Sin embargo, creo en general que los feminismos ostentan reivindicaciones justas y certeras pero que algunos de ellos fallan al emitir diagnsticos ciertos relativamente o de un cierto talante maniqueo. Y creo que si dejsemos de confrontar a hombres y mujeres y admitisemos simplemente que se trata de un caso particular de un malestar ms amplio y general un problema de biopoderes y hegemonismos, entonces podramos tener oportunidad de unificar el problema, de conciliar en su resolucin a quienes concierne y de abandonar as la vieja costumbre de ver antagonismos y polaridades irreductibles en donde tal vez no los haya.

Esta segunda seccin del escrito quiero cerrarla con una anotacin de un valiossimo texto de Jos Carlos Maritegui en donde l preludia muy certeramente por qu proceso debiera transitar la sociedad actual para liberar al dominio hombre-mujer de sus trabas ms imposibles. Tiene el valor extra de haber sido escrito hace casi un siglo:

El tipo de mujer que produzca una civilizacin nueva tiene que ser sustancialmente distinto del que ha formado la civilizacin que ahora declina. En un artculo sobre la mujer y la poltica, he examinado as algunos aspectos de este tema: a los trovadores y a los enamorados de la frivolidad femenina no les falta razn para inquietarse. El tipo de mujer creado por un siglo de refinamiento capitalista est condenado a la decadencia y al tramonto. Un literato italiano, Pitigrillo, clasifica a este tipo de mujer contempornea como un tipo de mamfero de lujo. Y bien, este mamfero de lujo se ir agotando poco a poco. A medida que el sistema colectivista reemplace al sistema individualista, decaern el lujo y la elegancia femeninos. La humanidad perder algunos mamferos de lujo; pero ganar muchas mujeres. Los trajes de la mujer del futuro sern menos caros y suntuosos; pero la condicin de esa mujer ser ms digna. Y el eje de la vida femenina se desplazar de lo individual a lo social. La moda no consistir ya en la imitacin de una moderna Mme. Pompadour ataviada por Paqun. Consistir, acaso, en la imitacin de una Mme. Kollontay. Una mujer, en suma, costar menos, pero valdr ms. [6]

III

Como en otras ocasiones, los organismos feministas oficiales como el ridculo Ministerio de Igualdad no van no quieren ir al fondo del asunto. Se crea una ley de igualdad que obliga a repartir, por ejemplo, las listas electorales entre hombres y mujeres imponiendo as un igualitarismo ficticio en el ficticio escaparate de los parlamentos, como si stos fueran el reflejo de la sociedad. Por qu no, para empezar, una en la que se prohba que una mujer gane menos dinero que un hombre por desempear el mismo puesto de trabajo?

Dizdira Zalakain [7]

 

Quiero en esta ltima seccin presentar una especie de dossier monogrfico breve adonde se describen las razones del castigo social al que algunas mujeres mexicanas han sido sometidas no ya por ser miembros infractores de la sociedad, sino por ser miembros mujeres de ella y haber infringido justamente la convencin social esperada respecto a su rol (el de la mujer).

Yakiri Rubio. Se supone que Yakiri entra a un hotel con dos hermanos al bajar del metro en la colonia Doctores, que dentro del hotel es objeto de vejaciones sexuales y que, por accidente, el ltimo hermano se clava un cuchillo en el cuello mientras forcejean pues ella intentaba defenderse. Entonces el hermano muere. De un lado se arguye que la forzaron a entrar all y del otro que ella entr por voluntad propia. Pero pareciera que ese entrar por voluntad propia significara el boleto a un territorio neutral libre de leyes y regulaciones y como si cada vez que la mujer ejerciese su voluntad sexual y su deseo no debiese entonces esperar ms que peligros, ms que castigos o, quiz, confiarse a la buena fortuna. Por qu la entrada voluntaria al hotel debiese ser un agravante del caso, me pregunto? El proceso penal de Yakiri Rubio es ejemplar de los prejuicios sexuales de un pas en donde la mujer se halla normalmente en indefensin si atenta contra esos prejuicios. Si para la autoridad y para el caso no es claro que Yakiri se defenda de una agresin, si para la autoridad Yakiri no sinti peligrar su vida de forma que ello la llev a actuar en consecuencia, entonces, que lo establezcan. Pero que no arguyan que no hay suficientes elementos como para calificarlo de un homicidio incidental, adonde se obr en legtima defensa. O Yakiri estaba defendiendo su vida y en esa defensa se fue la vida del atacante; o entonces no estaba siendo atacada y ella tuvo otro mvil para actuar as. Es muy simple. Que Yakiri sea mujer es irrelevante en el caso. Debiera serlo. [9]

Mara Luz Salcedo Palacios. El caso de Mara Luz es absolutamente aberrante. Una mujer que estuvo a punto de ser molida a golpes por su atacante tras haberse negado a sostener relaciones sexuales con l. Incluso ella y su atacante compartieron la misma habitacin de hospital pues l en su huida impact su auto y all mismo la amenaz nuevamente mientras se lo atenda. Esta mujer cuenta que, de no haber implorado indulgencia a su golpeador apelando al recuerdo de la madre y hermana de l y aprovechar esto para defenderse y huir, entonces quiz habra muerto. Desde el principio se estableci perfectamente la identidad del atacante pero a la fecha sigue libre y no est del todo esclarecido por qu [8]. Todo esto ocurri en el estado mexicano de Guanajuato, adonde ha gobernado por aos la ultraderecha ms arcaica y reaccionaria del pas.

Feminicidios de Ciudad Jurez. Me parece una referencia ya gastada. Pero esta percepcin ma apenas da cuenta del grado de normalizacin de la violencia ejercida contra la mujer en Mxico. Bsicamente este caso nos habita a una idea siniestra: all donde haya debilidad de algn tipo por un lado (debilidad de un cuerpo femenino, por ejemplo) y ventaja por el otro (de no sabe quin o quines), habr un ejercicio desmedido de poder y habr violencia. Se trata de un ejemplo paradigmtico del abuso de biopoderes.

La historia y la prensa mexicanas estn plagadas de este tipo de relatos.

 

Eplogo

Si bien son ejemplares los casos de todas las mujeres cuyo comportamiento signific romper con el paradigma normativo del patriarcalismo-matriarcalismo, mujeres a quienes normalmente se las llam feministas, no puedo evitar formularme muy ntimamente la siguiente pregunta (pues creo compartir parte de las razones de su aparente ruptura). A saber, de veras buscaron deliberadamente romper un canon social de normalizacin de lo femenino (y de lo masculino por extensin)? No ser ms bien que nunca se sometieron de facto a ese canon y que cuando toc interpretrselas en sus vidas ya de por s singulares apareci su conducta anmala y disruptiva? No ser que la verdadera libertad de la mujer consiste en no aceptar ninguna diferenciacin? Ni siquiera la del feminismo? Quiz si pensamos nuestros condicionantes biolgicos no como determinantes ontolgicos exclusivamente sino como posibilidades de accin podramos entonces zanjar con mejores recursos este conflicto. Pero aun desde esta perspectiva normativa y poltica, el problema del feminismo y de lo llamado femenino es tambin aqu el de una forma particular de un problema ms complejo: el problema de la tradicin, de cmo subsumimos esa tradicin y de cmo se actualiza despus en nuestros usos.

Pienso con este texto en todas esas mujeres que, feministas o no, su pensamiento signific y sus vidas la ruptura de un canon social determinado pero quienes a pesar de la estigmatizacin y la marginalidad que ello supona decidieron, no obstante, no renunciar ni a su vida ni a su pensamiento. Ms que parecerme feministas excepcionales, me parecen mujeres excepcionales, es decir, humanos excepcionales.

Dedicado a Luna Flores, presa poltica del gobierno de Miguel ngel Mancera y a Alberta Cario a cuatro aos de su impune asesinato.

Notas

[1] De esta reflexin dejo fuera a los pueblos originarios de Amrica y de otras latitudes pues all operan otros modos de relacin entre las mujeres y sus hombres.

[2] Aqu cabe pensar en el nacimiento de nuevas formas de biopoder.

[3] Se refieren aqu a Bacon como al pensador del Renacimiento que supo mejor delinear el impulso motriz de la naciente sociedad burguesa madre de la ulterior sociedad capitalista, impulso al que comnmente llamamos razn instrumental; es decir, no ya el saber por el saber mismo sino el saber por el poder a ultranza. Cf. Adorno, Horkheimer, Dialctica de la Ilustracin, Ed. Akal. Madrid, 2007.

[4] El trmino biopoder lo he tomado prestado de Michel Foucault. Sin embargo, debo decir que no he tenido todava oportunidad de leer el texto de Foucault adonde l define precisamente este concepto. No dudara, no obstante, que exista coincidencia entre la definicin de Faucault y la ma pues he encontrado el trmino en diversas lecturas que lo refieren y definen tcitamente. Es decir, he deducido por contexto su significado.

[5] Esta no es una injusticia inherente a la existencia o metafsica. Es una injusticia que existe solamente como producto de unos ciertos estndares ticos bajo los cuales se puede valorar el mundo.

[6] Pude tener acceso a este texto gracias a un filsofo a quien sigo desde mi cuenta Twitter y quien tiene muy originales reflexiones sobre ste y otros temas. Cf. Maritegui Jos Carlos, Las reivindicaciones feministas. Marxists Internet Archive, marzo de 2008.

[7] En Feminismos de Cosmopolitan Por Dizdira Zalakain. La Cocina de Dizdira: dizdira.blogspot.com . 15 de Julio, 2009.

[8] Cuando terminaba de redactar el texto lea una nota de Pulso Ciudadano adonde se informa que al parecer ser ya se emiti la detencin del atacante. Ver Agresor de Lucero ser procesado por secuestro e intento de Violacin con fecha 12 de marzo de 2014.

[9] En zonafranca.mx se lee una crnica detallada de este caso.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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