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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2014

En defensa del 15M en Barcelona

Vicen Navarro
Pblico.es


El juicio contra algunos indignados, miembros del 15M, que se excedieron en su presin a los parlamentarios, dificultando su acceso al Parlament, es un proceso desmesurado y profundamente represivo. Me estoy refiriendo al juicio llevado a cabo por el juez Fernando Grande-Marlaska, de nada menos que de la Audiencia Nacional, contra 20 miembros del movimiento 15M imputados por dificultar el acceso de los parlamentarios al edificio del Parlament, el da que se iban a aprobar los presupuestos de la Generalitat, los cuales iban a incluir gran nmero de medidas que perjudicaran, como han perjudicado, a las clases populares de Catalunya.

Aquel da, el movimiento 15M haba convocado una serie de actos en el Parc de la Ciutadella, donde est el edificio del Parlament, para protestar por la aprobacin del presupuesto que estaba programada que se realizara aquella maana. La gran mayora de actos programados no fueron permitidos por los Mossos dEsquadra, la polica dependiente de la Generalitat de Catalunya, siendo reprimidos por parte de este cuerpo policial. El objetivo de la manifestacin de los indignados era protestar por el comportamiento de la mayor parte del Parlament, que iba a realizar un acto no solo impopular, sino de cuestionable legitimidad democrtica, pues los recortes que se iban a realizar (y que los indignados queran denunciar) en el presupuesto que iba a aprobarse no estaban en los programas electorales de los partidos gobernantes en Catalunya.

Parte de esta protesta consista en un acto de desobediencia civil, un acto pacfico, que fuera visible, tuviera impacto meditico y permitiera dar visibilidad a dicha accin. En contra de lo que algunos tertulianos y medios conservadores han acentuado, el derecho de desobediencia civil (un derecho y exigencia moral, ms que un derecho legal) es parte de la tradicin democrtica. Si la persona negra, la Sra. Rosa Parks, no hubiera desobedecido la ley que la forzaba a sentarse en el asiento de atrs de un autobs y si Martin Luther King y el movimiento de liberacin negro no hubieran seguido su ejemplo, con miles de campaas de desobediencia a leyes que consideraron injustas, EEUU no habra nunca tenido un presidente negro.

La justificada desobediencia civil

Las democracias se han enriquecido cuando algunos movimientos han cuestionado la moralidad de leyes que estaban en contradiccin con el espritu y cultura democrticos, que el establishment poltico y meditico de un pas utilizaba retricamente, a la vez que violentaba su espritu. Y en muchos pases, un acto de desobediencia civil ha sido dificultar y obstaculizar la prctica parlamentaria. En realidad, en las mismas fechas en las que se ejerca la presin sobre los parlamentarios en Catalunya, haba manifestaciones casi a diario que impidieron al Parlamento del Estado de Wisconsin reunirse para aprobar el presupuesto (acto que se realiz incluso con la complicidad del Partido Demcrata, que estaba en la oposicin). Ver qu ocurri en Wisconsin y compararlo con la respuesta del establishment cataln aqu en Barcelona muestra lo enormemente desmesurado y exagerado de la respuesta de aqu.

La gran mayora de los que estaban en la manifestacin de Barcelona no agredieron a los parlamentarios y no realizaron ningn acto de violencia, como han reconocido bastantes parlamentarios. Aquellos pocos que lo hicieron, sern sancionados, lo cual es lgico, razonable y predecible. Pero hay que subrayar que incluso en los pocos casos que as ocurri, las penas que se estn proponiendo no tienen como objetivo intentar alcanzar la justicia, sino establecer un precedente, penalizando con hasta cinco aos de prisin, para que ningn otro indignado participe jams en ninguna protesta frente al poder poltico (pues de esto se trata en este juicio). Esto se hace con toda pompa y visibilidad meditica para que sirva de escarmiento y todo ello en manos de la mxima autoridad del pas: la Audiencia Nacional. Es un juicio al movimiento 15M, sin ms, para que escarmienten. Y esto no es ni lgico, ni racional, ni debera ser predecible, pues jams este tipo de tribunales de la Audiencia Nacional debieran juzgar este tipo de hechos.

Una ltima observacin. He escrito extensamente acerca de que los movimientos sociales contestatarios tienen que disciplinarse, expulsando a los individuos violentos que hacen un enorme dao al movimiento. La violencia es profundamente reaccionaria, pues siempre se utiliza para desacreditar a dichos movimientos, como ocurri el 22M (y en muchas otras ocasiones antes). Los violentos hicieron un flaco favor al movimiento. Ahora bien, nada de esto ocurri delante del Parlament (ninguna persona fue herida, como ocurri el 22M). Que haya sanciones a las gamberradas que se hicieron (que fueron muy pocas) me parece bien. Pero las sanciones son totalmente desproporcionadas y desmesuradas, tal como ha indicado el parlamentario Ernest Maragall. Una pintada en una gabardina (como mxima expresin de violencia) no puede justificar las sanciones de varios aos que se estn considerando. En EEUU no hubo ninguna detencin a los manifestantes enfrente del Parlamento de Wisconsin y las multas no pasaron de 50 dlares. Y esto a pesar de que el gobernador del estado era del Tea Party, la ultraderecha en Estados Unidos. Va a ser la justicia espaola ms dura e injusta que la que exigi el Tea Party en EEUU?

Vicen Navarro. Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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