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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2014

El congreso y la cultura del combate

Wilkie Delgado Correa
Rebelin


Razones histricas sobran para servirle de fondo propicio a la celebracin del Congreso durante los das 11 y 12 de abril. En este empalme histrico no hay azar ni sorpresa!

El VIII Congreso de la UNEAC ha sido precedido del evento, celebrado del 8 al 10 de abril, en que se ha exhaltado la dimensin de la figura y el legado poltico e intelectual de Nicols Guilln, fundador y primer presidente de esa organizacin.

Sobre la misin militante y revolucionaria de la poesa de Guilln, debo apuntar que a finales de diciembre de 1958 la situacin de la dictadura de Batista era insostenible en el campo militar. Por ejemplo, en el caso de Baracoa, en el extremo oriental del pas, ya le era imposible el envo de refuerzos, ya que las principales ciudades de la provincia de Oriente, incluyendo su capital, Santiago de Cuba, estaban sitiadas y con la amenaza inminente del asalto final. Fue as que las Fuerzas Armadas de Batista decidieron la evacuacin de las tropas acantonadas en la ciudad de Baracoa, y procedi a ejecutarla en la tarde y noche del 27 de diciembre en una fragata fondeada en el puerto. Con la partida de todas las tropas batistiana, se produjo la entrada del Ejercito Rebelde al amanecer del da 28. Algunos soldados y clases simpatizantes o colaboradores de las fuerzas revolucionarias no se evacuaron y desertaron, entregndose o presentndose a las tropas del Ejrcito Rebelde. Tambin se evadieron o fueron liberados por sus custodios un conjunto de jvenes revolucionarios que haban permanecido presos en la crcel, sin que hubieran sido sometidos a juicio.

En la maana del da 28 las calles angostas y vetustas de Baracoa eran un mar humano que saludaba y abrazaba a los miembros del Ejrcito Rebelde y a los miembros de las milicias clandestinas revolucionarias, que en conjunto empezaron a adoptar las medidas organizativas, de direccin y orientacin a la poblacin. Nunca se haba visto una fiesta tan sui gneresis en medio de un conflicto armado. La libertad, tanto tiempo perdida por la usurpacin de un rgimen tirnico, era recobrada a un precio alto de lucha, de sacrificio y de muerte.

Al tomar la radioemisora local CMDX, ese da, se inici la transmisin de las orientaciones revolucionarias. A cargo de esa programacin, recuerdo que uno de los mensajes estaba dirigido a los soldados que ya haban desertado y a los que an se mantenan en las filas del rgimen. Y entonces recurrimos a la poesa social de Nicols Guilln, en especial un poema muy pertinente para el contexto y circunstancias revolucionarias que en aquel momento se viva.

El mensaje ledo entonces, 28 de diciembre de 1958, y en los das subsiguientes, deca: Y mientras hoy Baracoa respira el aire puro de la libertad. Mientras Sagua de Tnamo es libre y decenas de pueblos ms se incorporan a la cadena de pueblos libres, otros pueblos de la Isla esperan su liberacin, ocupadas an por hombres de uniformes amarillos y con rdenes de seguir pisoteando la libertad de esos pueblos. A esos soldados decimos:

Ya nos veremos yo y t,/ Juntos en la misma calle,/ Hombro con hombro, t y yo,/ Sin odios ni yo ni t,/ Pero sabiendo t y yo,/ A donde vamos yo y t./ No s porque piensa t,/ Soldado, que te odio yo.

La poesa de Guilln, representada por el poema No s por qu piensas t, participaba de esta forma en la lucha revolucionaria del pas, 21 aos despus de haber sido publicada en Mxico, en 1937, su obra Cantos para soldados y Sones para turistas, dedicada a su padre, muerto por soldados en 1917, en una de las guerras civiles donde las facciones polticas diriman disputas electorales. 

En ese entonces viva exiliado, en Argentina, Nicols Guilln, quien ese mismo ao de 1958 haba escrito en Buenos Aires su poema Che Guevara, cuya primera estrofa expresa: Como si San Martn la mano pura/ a Mart familiar tendido hubiera,/ como si el Plata vegetal viniera/ con el Cauto a juntar agua y ternura.

Con el triunfo de 1959 y el retorno del poeta a Cuba, la poesa de Guilln se fundira con la realidad del pueblo en plena revolucin, formara tribuna en su voz y en la del pueblo y se haran reales y tangibles los vaticinios y esperanzas cantados en sus versos.

El VIII Congreso de la UNEAC debe abrir sus sesiones a la realidad del pas y de la cultura, teniendo como brjula la historia de lucha precedente. Esa que estuvo encarnada en la resistencia y actitud rebelde de Hatuey en los primeros tiempos del encuentro de dos culturas. Esa patentizada en la ruptura decisiva con la dominacin colonial y que est simbolizada como Cultura Nacional en nuestro Himno Nacional. La misma que qued ratificada con la ruptura con el dominio neocolonial del imperialismo yanqui. Esa historia que se ha nutrido con el sudor, las lgrimas y la sangre de generaciones de cubanos a lo largo de siglos, y ha ido creando, en procesos de arremetidas, cadas y subidas, la obra revolucionaria y perfectible que nos caracteriza y enorgullece.

Porque, al fin y al cabo, la cultura refleja las manifestaciones multifacticas de la vida de los seres humanos, y, en lo nacional, refleja aquellas que distinguen a un pueblo. Y a la hora de tener en cuenta lo que identifica, salva, engrandece y eterniza a un pueblo, se trata de sembrar y cosechar las mejores de sus manifestaciones y creaciones. Y esta labor de artfice corresponde a todo el pueblo y a sus vanguardias, recordando siempre un principio que fuera reiterado a principios de la Revolucin, por el entonces presidente Dortics: al pueblo se asciende, no se baja. Este ha sido siempre un antdoto sano ante toda posible manifestacin o visin distorsionada por el elitismo.

En torno al papel de la cultura, cabe subrayar que sin cultura la mecnica del movimiento espiritual de los pueblos carecera de sentido moral. La cultura influye decisivamente en la formacin moral de los pueblos y de las instituciones. La capacitacin intelectual del hombre, cualquiera que sea la ndole de sus actividades y la naturaleza de sus funciones, deja expedito el camino para ms estrechos vnculos con el hombre mismo. La vida de relacin adquiere un sentido ms alto, ya que la cultura humaniza, eleva los sentimientos morales y predispone a la comprensin y el amor.

La cultura es poder y es alma de la nacin. Mientras ms culto es un pueblo, mejor uso hace de sus libertades. Al respecto Mart dijo: Ser cultos para ser libres. Por eso, propagar la cultura es propender a la solidaridad, es crear ese vnculo fraterno y poderoso que enlaza espiritualmente a los pueblos y logra identificarlos entre s por los valores eternos del pensamiento. En toda la evolucin histrica, la cultura insta persuasivamente a los hombres, los conduce al cumplimiento de sus fines esenciales, a la vertical sustanciacin de sus aspiraciones e ideologas.

Existen grandes expectativas en torno a los anlisis y proyecciones del congreso de los escritores y artistas cubanos. Muchas sern las ideas que se debatirn en torno a aspectos tericos y prcticos de la sociedad cubana, as como las conclusiones a la que se arribarn para mejorar la obra de la organizacin y su influencia social. Y algo debe resplandecer sin duda, la lealtad de la UNEAC a los fines fundacionales de servicio, defensa y lucha por el presente y futuro mejor del pas.

Razones histricas sobran para servirle de fondo propicio a la celebracin del Congreso durante los das 11 y 12 de abril, con hechos indelebles como fueron la celebracin en abril de 1869, de la Asamblea Constituyente de la Repblica de Cuba en Armas, la aprobacin de la Constitucin de Guimaro, la constitucin de la Cmara de Representantes, y la proclamacin de Carlos Manuel de Cspedes como primer presidente de la nacin. Y en un hito de continuidad consecuente, el desembarco de Jos Mart por Playitas de Cajobabo, veintisis aos despus, el 11 de abril de 1895, para reiniciar la lucha en la guerra necesaria de aquellos tiempos. En este empalme histrico no hay azar ni sorpresa!



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