Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2014

El Salvador
Solicitud de indulto para 17 mujeres encarceladas injustamente

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


El indulto por razones humanitarias y/o como medio para reparar actos de injusticia, es una constante en la historia de la humanidad. En la India se le considerada un medio de purificacin de la conciencia de los gobernantes que lo concedan. En la cultura hebrea la liberacin de cautivos representaba una medida para la restauracin de la dignidad de las personas durante los aos de Jubileo. En los sistemas comunitarios de justicia de los pueblos originarios de Sur Amrica el perdn pblico se utiliza an para la reconciliacin y el mantenimiento de la paz.

El uso del indulto en sistemas judiciales que se rigen por leyes injustas y/o por Estados confesionales (o en Estados laicos que actan como si no lo fueran) tiene una importancia primordial para prevenir o reparar injusticias derivadas de la aplicacin de estas leyes o de interpretaciones religiosas de las leyes. Es conocida la historia de Poncio Pilato, Prefecto de Roma en Judea que, convencido de la injusticia que estaba por cometerse contra Jess de Nazaret, propuso sin xito, el indulto como una salida poltica frente a las disposiciones de la Ley Romana y de la Ley Juda (Torah).

Estas y otras consideraciones sobre el tema, podran ser tomadas en cuenta en el anlisis de la solicitud de indulto para 17 mujeres encarceladas en El Salvador por delitos relacionados con la penalizacin absoluta del aborto, que fue presentada ante la Asamblea Legislativa el pasado 1 de abril por un numeroso grupo de ciudadanos y ciudadanas.

Debido a que el indulto solicitado para estas mujeres deber contar con la mayora simple de los votos de diputados y diputadas y con el aval de la Corte Suprema de Justicia y de la Presidencia de la Repblica, se espera un largo y tortuoso camino hasta llegar a un acuerdo definitivo. Sobre todo, porque quienes debern tomar su decisin sobre esta peticin, tendrn que hacerlo en medio de fuertes presiones y de intensos debates a favor o en contra. Esto sin duda pondr a prueba no solo la capacidad del Estado de reparar injusticias sino que revelar el verdadero talante moral de quienes nos gobiernan.

Una obligacin para los funcionarios y funcionarias que tengan responsabilidad en el anlisis y dictamen sobre este indulto, deber ser la lectura detallada de los expedientes de estas 17 mujeres encarceladas. Esto les permitir tener una opinin informada sobre la peticin, pero sobre todo, les permitir darse cuenta del va crucis por el que deben transitar las mujeres pobres que tienen la suerte de parir en un pas como el nuestro. La revisin de estos expedientes les mostrar que vivimos en un pas en donde no solo no se tutelan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres pobres sino en el cual, se les criminaliza cuando sufren las secuelas o complicaciones de un parto no hospitalario (prematuro o a trmino), que tiene como resultado la muerte de un neonato.

Las 17 mujeres para las que se solicita el indulto, son mujeres pobres, que desde esa condicin estructural estaban condenadas de antemano a tener malos partos. Es decir, a tener partos en condiciones extremas y de alto riesgo, en los cuales se pone en peligro la salud (fsica, emocional y mental) de las mujeres que dan a luz (de forma prematura o a trmino) y sin que estas mujeres tengan la posibilidad de acceder a cuidados de salud para evitar su muerte y/o la del neonato.

Un mal parto es el que tuvo Marizta de Jess (una de las 17 vidas que se marchita en prisin) que tuvo un parto prematuro extra- hospitalario de 38 semanas, y que fue condenada sin pruebas a 35 aos de crcel por la muerte de su hijo. Uno de los jueces que no estuvo de acuerdo con esta sentencia razon su voto en contra de la siguiente manera: Con las pruebas presentadas no hay ningn elemento directo que nos lleve a establecer que ella ejecuto alguna accin tendiente a producir en el cuerpo de la vctima heridas y lesiones que se establece en el reconocimiento mdico forense, causaron o produjeron la muerte. La autopsia realizada por Medicina Legal tampoco pudo determinar si la criatura naci con vida o naci muerta, pero de igual manera, se le conden a 35 aos de prisin, de los cuales lleva apenas 5 aos cumplidos.

Otro mal parto fue el parto de 36 semanas que experiment Mirna, (otra de las 17 encarcelada) mientras usaba la fosa sptica situada en las afueras de su vivienda y que le provoc un shock emocional debido al cual no tom conciencia de que el neonato haba cado al fondo de la fosa. Fue llevada de emergencia a un hospital pblico por su familia, en donde la ginecloga que la atendi extendi una constancia en la que se afirma que no fue un parto normal sino un parto precipitado. Afortunadamente el neonato sobrevivi a la cada, lo cual no evit que Mirna fuera acusada por la Fiscala General de la Repblica, debido a la sospecha del fiscal que su extrema pobreza pudo haber sido un motivo suficiente para querer quitarle la vida a su hijo. El informe de la trabajadora social del Instituto de Medicina Legal que se encuentra en su expediente seala que: se tiene por acreditado que el hogar en el que viva la imputada es estable, con apoyo, respeto y responsabilidad, que aunque con limitaciones econmica su familia la apoya. Ni este informe, ni la declaracin de su esposo sobre la ilusin con la que ambos esperaban el nacimiento de su segundo hijo fueron capaces de evitar que los jueces que juzgaron su caso la condenaron a 12 aos por homicidio agravado en grado de tentativa. De acuerdo a ellos, esta mujer estaba en la obligacin de sobreponerse a la crisis emocional que le provoc el parto precipitado en la letrina, y cuidar por la vida de su hijo, antes de que cuidar por la vida propia.

Conocer a estas mujeres y las circunstancias econmicas, sociales y emocionales en que dieron a luz, conduce a concluir que de ninguna manera son madres desnaturalizadas ni tampoco madres asesinas. No son mejores o peores madres que el resto de mujeres salvadoreas. Son simplemente mujeres pobres que no tuvieron la suerte de ser atendidas en sus embarazos y partos con la calidez y la calidad con la que seguramente son atendidas en sus partos las diputadas, magistradas, fiscales, procuradoras o las primeras damas. No tenemos razn para sealarlas ni condenarlas por sus malos partos, pero s tenemos la obligacin moral de sentir empata y misericordia con ellas, o al menos de sentir vergenza por vivir en una sociedad que trata de forma tan cruel a las mujeres pobres.

Soy atea, pero comparto muchos de los preceptos morales sobre los cuales se fundamenta el cristianismo, en especial, la opcin preferencia por los pobres, la lucha por la justicia social y la obligacin de perdonar a los dems para que podamos ser perdonados. Por eso, en esta Semana Santa cuando la comunidad cristiana se concentra en procesiones, cultos, oraciones, alfombras y canticos rogando por el perdn de los pecados del mundo, no puedo dejar de preguntar: Habr en estos das un espacio en la agenda espiritual de los diputados/as, magistrados/as y del Presidente de la Repblica para la practicar la misericordia y conceder el indulto a estas 17 mujeres que estn cautivas por motivos injustos? O es que terminarn por ceder a las presiones del Sanedrn e imitaran el ejemplo de Poncio Pilatos de lavarse las manos frente a la injusticia que se est cometiendo? y qu har el pueblo cristiano frente al injusto sufrimiento de estas mujeres? Pedir que contine su suplicio exigir a quienes gobiernan su liberacin inmediata?

No dejemos pasar esta oportunidad para comenzar a reparar injusticias.

 

Julia Evelyn Martnez es profesora de la escuela de economa de la Universidad Centroamericana Jos Simen Caas (UCA) de El Salvador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter