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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2014

Para todos aquellos que no se enteraron, se enteraron mal o no quieren enterarse
Qu fue eso del 22M?

Julin Mara Guzmn
Rebelin


Escribo esta carta lleno de indignacin y estupor por cmo se intent, y en cierto modo se consigui, cubrir de silencio y mentiras la manifestacin del 22 de marzo y las marchas de la dignidad que la precedieron. Escribo esta carta con la idea de responder a algunas de las personas que despus de dicha manifestacin me preguntaban qu era eso del 22M, quines lo integraban, qu es lo que reivindicaba o si ramos tan malos como se empearon en mostrarnos rpidamente muchos medios de comunicacin.

Todos los que estuvimos all, y los muchos que no pudieron ir, prevean en cierto modo cul sera la respuesta del gobierno y los medios ante lo que ha sido sin duda La mayor manifestacin en la historia de Espaa, aunque en mi caso, pecando quizs de ingenuidad no poda imaginar que esta respuesta iba a ser tan ruin y servil. Saba el silencio con el que haban sido castigadas las marchas de la dignidad, germen de esta manifestacin, y crea que este silencio sera el arma ms mezquina al que recurrira el gobierno y los grupos de poder que asolan este pas. Pero repito, ingenuo de m no tena ni idea de las muchas mentiras, mucho ms dolorosas que el silencio, que este gobierno tena guardadas en su manga para protegerse.

Con todo, la manifestacin fue un rotundo xito y ser imposible cubrirla con mentiras. Me gustara con esta carta hablar sobre algunos de los aspectos ms importantes del 22M, resumir la informacin que he ido recopilando entre los huecos que han dejado los medios tradicionales, rompiendo su cerco de silencio, o intentando colaborar con alguno de los grupos que participan en este movimiento. Tambin comentar qu fue lo que vi y sent en la manifestacin del 22M e intentar responder a todos los que despus siguieron preguntndome o incluso reprochndome que hubiese participado en ella.

No hay que olvidar que la gran concentracin del 22M fue el colofn de unas marchas que se gestaron hace meses y que partieron a pie desde diversos puntos de espaa a principios de marzo, y cuyo nombre no era otro que Marchas de la Dignidad. Fue vergonzoso comprobar como desde el principio, el avance de estas marchas en direccin a Madrid fue sistemticamente silenciado por todos los medios de comunicacin, las principales cadenas de televisin, radio y los principales peridicos (El Mundo, El Pas, ABC y La Razn). Increble que en un Estado que se llama democrtico permita y promueva este engao, manipulando a una parte de la ciudadana, mientras intentaba criminalizar a la otra. Vergonzoso, bochornoso y muy significativo tambin el silencio de los dos principales partidos polticos PP y PSOE, y los dos principales sindicatos, UGT y CCOO. Ni una sola declaracin sobre estas marchas, ni un solo gesto de apoyo, ni siquiera un simple gesto de dilogo a unas marchas que apelaban en su eslogan principal a reivindicaciones tan bsicas como pan, trabajo y vivienda digna.

Tan increbles e imposibles son estas peticiones para ellos? Estas marchas aunaron las voces de grupos tales como la marcha blanca que defiende la sanidad pblica, la marcha verde de educacin, la marcha granate que representa a todos aquellos que se han ido del pas por falta del trabajo, la plataforma Stop Desahucios, los sindicatos minoritarios, el colectivo Frente Cvico Somos Mayora que desde muchos centros sociales creados por toda Espaa intenta ayudar a las personas que se ven afectadas por la precariedad social, los yayoflautas y dems grupos engaados por los bancos, la marcha, el 15M, despedidos de Panrico, de Cocacola y de otras muchas empresas, mineros de Asturias, y un largusimo etc. hasta llegar a ms de 300 grupos y asociaciones.

Puede que t, cuando leas esto, no te sientas reflejado en alguno de los grupos que acabo de enumerar, pero estoy seguro que s lo estars con otros muchos. Por eso, aprovecho tambin estas lneas para pedirte que te unas a cualquier iniciativa que trabaje en posteriores actos e iniciativas. No te valdr la excusa de que nadie hace nada, de que todos son iguales o de que no se puede hacer gran cosa. Durante la manifestacin del 22M el ambiente fue siempre alegre. Una nueva fiesta de la democracia multitudinaria (se habla de ms de dos millones de personas) que finalizaba en la Plaza de Coln, con unos emotivos actos, con discursos cargados de rabia, sentimiento, fe y razn (dnde por cierto, empezaron de manera ilegal las cargas policiales).

Los diferentes colectivos que haban participado fueron explicando el motivo de su presencia, aunque ninguno de sus discursos fue posteriormente reflejado por los medios. Slo se habl en las televisiones y peridicos, con excesiva celeridad y falta de criterio, de altercados, de linchamiento de policas, de encapuchados y su violencia. Los sospechosos encapuchados de siempre que empezaron a tirar petardos curiosamente a la hora en que comenzaban los telediarios. Pasados ya varios das de la manifestacin del 22M en ningn momento se habl de los verdaderos motivos que la haban generado, no se mencionan nunca sus principales peticiones de trabajo estable y renta bsica, no al pago de una deuda ilegtima y de la que no es culpable el pueblo, defensa de los servicios pblicos y de calidad, lucha contra la represin y el recorte de libertades. Este es el verdadero debate que el 22M quera poner sobre la mesa. Pero slo se habl de la violencia sin quedar incluso muy claro quin la gener.

De todos modos, la inmensa mayora de los que fuimos a la manifestacin, condenamos esa violencia. Eso es algo que debe quedar bien claro. Pero ahora aprovecho tambin para recordar que son otros muchos los aspectos a condenar. Hay que condenar el silencio y las mentiras de los medios de comunicacin, hay que condenar la actitud cnica y prepotente del gobierno, hay que condenar la mala gestin de los antidisturbios, hay que condenar tambin al Ayuntamiento de Madrid por no ceder edificios pblicos (como polideportivos) para albergar a las marchas la noche anterior a su llegada, condenar la retencin de ms de cien autobuses venidos desde Andaluca. Hay que condenar el uso del cuerpo de Surez, incluso antes de su muerte, como otra cortina de humo. Se habl de Surez esos das como el creador de la democracia en Espaa, cuando la democracia en ese sbado 22 de marzo la estaban llevando a hombros las personas que se estaban manifestando. Se acord con mucha prisa hacerle un homenaje, gastarse una suma escandalosa de dinero para ponerle su nombre al aeropuerto de Barajas.

Puestos a hacerle homenajes al hroe de una transicin que hace aguas por todas partes y que ha resultado ser tan poco ejemplar, no hubiese sido mejor gastarse esa enorme suma de dinero en fundar un centro de investigacin para curar el Alzheimer?, no lo hubiese preferido as Surez? Se piensan que somos tontos o qu? Con el 22M, no se podr decir como en otras ocasiones que estamos desunidos, que no sabemos cmo concretar nuestras reivindicaciones o que stas son utpicas. En Madrid, el sbado 22 de marzo, sabamos lo que queramos, estbamos muy unidos y ramos muchos: una gran mayora, tan grande que ellos se han quedado ya sin mentiras para taparla.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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