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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2014

Los huelguistas de hambre de Paraguay conquistaron prisin domiciliaria hasta el Juicio Oral

Jose Schulman
Rebelin


Encerrados en el Hospital Militar, aislados de sus compaeros de lucha y familiares, sometidos a todo tipo de presiones psicolgicas, los Cinco Campesinos de la Causa Curuguaty que estaban en huelga de hambre desde el 14 de febrero, reafirmaron lo que dijeron el primer da: no levantaran la huelga de hambre hasta conquistar alguna forma de libertad que les permita proseguir la lucha por la recuperacin de las tierras conocidas como Marina Kue, donadas a la Marina Paraguaya en su momento y usurpadas por un caudillo colorado y escenario de la masacre de junio de 2012 que termin con la vida de once campesinos y cuatro policas y posibilit la farsa del juicio poltico que tumb al presidente constitucional Lugo.

Rodeados de un amplsimo arco de fuerzas campesinas, sociales, polticas, religiosas, parlamentarias y culturales de Paraguay, alentados por una vasta solidaridad internacional, lograron torcer el brazo a la nefasta Justicia Paraguaya (stronerista hasta la medula) y en la media noche del sbado pasado lograron la prisin domiciliaria que bien puede leerse como una libertad acotada y condicional, pero libertad al fin.

Para valorar adecuadamente la magnitud de su victoria hay que partir de que su detencin fue parte fundamental de una operacin imperial de sometimiento del gobierno de Lugo, hay que recordar que desde 1989 (fin del gobierno de Stroessner pero no del Stronerismo) hay un ataque sistemtico contra los dirigentes campesinos como ellos: ms de ciento cincuenta asesinatos comprobados y otros tantos sin documentar, cientos de procesados y en los ltimos aos algunas decenas de condenados a penas cuasi perpetuas (treinta y cinco aos en Tacumb es ms que eso, es vivir en el infierno) y que el Poder Judicial, que no respeta parte alguna del Estado de Derecho, no est acostumbrado a ser contradicho y mucho menos a ser derrotado. Si al Poder la victoria de la huelga de hambre le duele en la soberbia elitista de quienes desprecian los campesinos y abominan de la lucha social, al movimiento popular le viene de maravillas y se suma al xito logrado en la Huelga General del 26 de marzo pasado en una dinmica de movilizaciones y acciones unitarias que pareciera estar constituyendo una tendencia al crecimiento de la movilizacin y la acumulacin de fuerzas para los sectores ms combativos y de izquierda. La libertad de los compaeros de Curuguaty fue una de las dos consignas centrales de la huelga general, la otra fue la anulacin de la ley APP que facilita las privatizaciones y otros negociados espurios.

La domiciliaria es el primer resultado concreto de la huelga que adquiere as mayor importancia histrica: la tercera en toda la historia paraguaya comienza a torcer la historia ms de lo que algunos prevean.

El comunista Rubn Villalba, lder de los campesinos de Curuguaty, cada vez que tuvo posibilidad de comunicarse con su pueblo, insisti una y otra vez que el sentido de su lucha no era lograr su propia libertad sino la recuperacin de las tierras de Marina Kue, y que en esa lucha estaba dispuesto a dar su vida. Y cumpli. En la coherencia de Rubn y de sus compaeros de huelga est el secreto de su victoria y en buena medida las razones para la recuperacin de un movimiento social y poltico que vena de vivir la frustracin del gobierno de Lugo (no cumpli sus promesas y mucho menos satisfizo las expectativas), la propia Masacre de Curuguaty con el siguiente encierro de los compaeros, estigmatizados como terroristas asesinos por casi todos, el triunfo del mafioso neoliberal Cartes y las sucesivas derrotas judiciales.

Los dogmticos buscarn en las razones econmicas, en las contradicciones al interior del bloque de poder entre los intereses de la vieja mafia stronerista que domina el aparato del Partido Colorado y buena parte de la estructura sindical tradicional, en el choque de influencias entre los yankees y los brasileros (que son en Paraguay igual que una potencia Imperial), las causas de esta victoria, all ellos; yo prefiero pensar que es la tica de estos campesinos y de aquellos otros, los Seis de la Causa Cecilia, la razn fundamental de la recuperacin del movimiento popular en Paraguay. Desde la tica, desde la coherencia, desde la desnuda exposicin de sus propsitos vitales y sencillos: tierra para trabajar, tierra del estado usurpada por un empresario, libertad para organizarse, etc. es que pudieron romper la maniobra vil de estigmatizacin e ir agrupando al lado de sus reclamos a una enorme porcin de la sociedad paraguaya, incluyendo a la cpula de la Iglesia Catlica (la misma que aval el golpe a Lugo) y vastos sectores medios de Asuncin, tentados por el consumismo y el modelo de vida yanqui como casi toda la burguesa de la regin.

La victoria de los huelguistas de hambre, de Nstor Castro, Rubn Villalba, Felipe Balmori, Adalberto Castro y Arnaldo Quintana es tambin una gran enseanza y un llamado de atencin para el movimiento popular latinoamericano: no es con concesiones a la derecha que se la vence, parecieran decir los campesinos paraguayos a un movimiento que solo en parte se sensibiliz y moviliz por ellos olvidando la primera y fundamental leccin del Che Guevara: Acurdense que la revolucin es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada.
Sobre todo sean siempre capaces de sentir en lo mas hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad mas linda de un revolucionario.

Deberan pensar en aquella frase los que construyen retorcidos discursos para explicar que los intereses de tal o cual gobierno u proceso les impide ser solidarios con los presos polticos de Paraguay, de Colombia, de Honduras, de Per, con tantas y tantos luchadores sociales que hoy sufren encierro en esta Amrica Latina donde conviven los procesos de integracin no subordinados a los EE.UU. con presos polticos y penetracin de la Cuarta Flota Imperial. Alguna vez Fidel explic que ellos eran solidarios con todos los que luchan porque en esa relacin de dar y recibir solidaridad, el que ms se beneficia es el que la da; entonces podramos completar ahora su pensamiento con la hiptesis que la ausencia de solidaridad con los presos polticos no es factor de fortaleza de los gobiernos progresistas y sus procesos de integracin sino una de las razones de su debilitamiento, estimulado y aprovechado por los operadores imperiales de cada pas y del Imperio. Entonces, la victoria de los huelguistas de hambre debera ayudar a recuperar las viejas tradiciones solidarias del movimiento popular latinoamericano, esas que se potenciaron en los aos del lobo cuando la Operacin Cndor nos junt como presos polticos a los argentinos, chilenos, cubanos y uruguayos en Centros como Orletti y que se hunden en la historia del ideario de San Martn, Bolvar y Mart. Acaso el primer paso para asumirnos como americanos de la Patria Grande sea superar las fronteras de la balcanizacin y asumir la lucha por los presos polticos de toda Amrica Latina como el primer deber, el ms elemental e ineludible, de todo patriota y humanista del siglo XXI.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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