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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2014

Campaa Por la recuperacin de la soberana: salir del Euro"
Algo ms que un debate

Julio Anguita
Cuartopoder.es


En el diario El Pas de 31 de Mayo del 2012 y bajo el ttulo de Soberana compartida, Felipe Gonzlez escriba lo siguiente:

Cuando se decidi que deba haber una divisa nica, el euro, y un nico Banco Central, nos olvidamos de unos cuantos elementos fundamentales para que el sistema funcione como es debido. No es posible una unin monetaria con polticas fiscales y econmicas divergentes. Al negociar el Tratado se hablaba de una Unin Econmica y Monetaria, pero slo se desarroll la unin monetaria, acompaada de un Pacto de Estabilidad y Crecimiento que se `pens que bastaba para garantizar el debido funcionamiento de la moneda nica.

La crisis financiera de 2008 demostr que no era as. Las diferentes polticas econmicas y fiscales produjeron un choque asimtrico entre los distintos pases de la eurozona y agudizaron las consecuencias negativas de la crisis.

Pero de manera paradjica y tras el reconocimiento implcito del error que supuso Maastricht, Gonzlez hizo una serie de consideraciones y propuestas que se sintetizan en cuatro:

  1. Ms Europa y menos nacionalismos rampantes.
  2. Huir del proteccionismo estatal.
  3. Federalizacin de las polticas fiscales y econmicas.
  4. Avanzar hacia un Gobierno econmico de Europa.

He trado a colacin este escrito del que fuera Presidente de Gobierno porque la lnea argumental que all se sostiene se repite una y otra vez por otras personas, para eludir el debate sobre la conveniencia o no de que Espaa siga en la eurozona. Analicemos las razones dadas por Gonzlez.

De entrada se acepta que la creacin de la moneda nica pec de ligereza e improvisacin ya que se obviaron contenidos fundamentales e imprescindibles para conseguir el fin buscado. A continuacin se reconoce que cuestiones importantes del Tratado no se han desarrollado y han quedado relegadas sine die. Una vez que esa cuestin ha sido subrayada con nfasis se concluye recomendando que se cumplan los contenidos del Tratado que se han olvidado. Es decir, frente a una realidad como es el fracaso de la moneda nica para conseguir un espacio europeo econmica y socialmente integrado, se opone una descripcin acadmica de objetivos, fines y metas pero sin entrar en las causas que los han hecho imposibles.

Y es que cualquier diseo, proyecto u objetivo de gran alcance debe tener como base imprescindible quien o quienes son los encargados de realizarlos, quienes son los protagonistas y quienes los beneficiarios. Veamos siquiera someramente, un ejemplo. La troika comunitaria marca una poltica econmica a los Estados integrantes de la misma: austeridad, reformas del mercado laboral, lneas de las polticas fiscales, control de los presupuestos, etc. Sin embargo a la hora de abordar el paro hace recaer sobre esos Estados la responsabilidad de solucionarlo. Los hace responsables del problema pero les quita los instrumentos para abordarlo.

Esta aparente contradiccin no es tal si tenemos claro que la UE y el euro han sido diseados para potenciar la hegemona de la banca, el capital transnacional y los grupos econmicos dominantes. Lo ltimo que esos poderes podan permitir es una estructura poltica integrada en todos sus aspectos econmicos, fiscales, monetarios, sociales y polticos. De ser as saltaran por los aires los instrumentos que dominan a los Gobiernos democrticos: el mercado como dogma intangible, la competitividad como fuerza genesaca de un nuevo orden de darwinismo social y el crecimiento sostenido como la nueva mstica de la economa elevada a categora de religin infalible. Dicho de otra manera, lo ltimo que los poderes econmicos dominantes quisieran tener es una Europa federal, con Gobierno, Parlamento digno de tal nombre y, en definitiva, un territorio sobre el que las leyes o incluso documentos como la Carta Social Europea fuesen de obligado cumplimiento en todo el mbito territorial de esa Europa unida. El capital transnacionalizado no puede admitir un orden poltico tambin transnacionalizado por muy afn que fuese con l.

En consecuencia, pedir en esta tesitura que los poderes dominantes se hagan el harakiri es simplemente evadirse de la realidad. Por eso, cuando la crisis, los desmadres de la banca y el paro estructural son acompaantes permanentes de la cotidianeidad, pedir ms Europa es trasladar a la pizarra terica un problema de carcter eminentemente poltico; en absoluto tcnico.

Somos conscientes de que salir del euro es una cuestin que contiene dificultades, riesgos y momentos de indudable tensin. Pero tambin somos conscientes de que seguir as es la crnica de una muerte lenta anunciada; hay que optar entre una ruptura con apoyo popular o la extincin del futuro, el alto paro crnico, la precariedad y el permanente atropello a los DDHH.

Pero abordar la salida de la eurozona exige, adems, otra medida que rompa la cadena de dependencia y sobre todo el dogal ominoso del reformado artculo 135 de la Constitucin que los dos pilares de la segunda restauracin borbnica (PSOE y PP) perpetraron. En consecuencia debemos hacer centro de nuestra propuesta la auditora de la Deuda Pblica, la moratoria sobre la misma y una contrapropuesta de nueva Europa que tenga como sujeto de la misma a la mayora social.

Salir del euro fue, hasta hace poco tiempo, una visin que tenida por irreal no tuvo gran repercusin. Sin embargo, hoy en da, economistas, polticos, intelectuales y un parte importantes de la poblacin, consideran tal hiptesis como algo plausible y demandado por la fuerza de los hechos. Es una cuestin eminentemente poltica. Desde el Frente Cvico impulsamos este debate.

Julio Anguita. Excoordinador general de Izquierda Unida. Fundador del Frente Cvico Somos Mayora.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/algo-mas-que-un-debate/5690


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