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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2014

Seguridad y poltica de Estado (y II)
Las perspectivas de supervivencia

Noam Chomsky
La Jornada

Este artculo, segunda de dos partes, est adaptado de una conferencia dictada por Noam Chomsky el 28 de febrero, bajo el auspicio de la Fundacin para la Paz en la Era Nuclear, en Santa Brbara, California


En el artculo anterior se exploraba cmo la seguridad es una alta prioridad para los planeadores del gobierno: seguridad para el poder del Estado y para sus electores ms importantes, los que concentran el poder privado, todo lo cual implica que la poltica oficial debe estar protegida del escrutinio pblico.

En estos trminos, las acciones del gobierno resultan bastante racionales, incluida la racionalidad del suicidio colectivo. Ni siquiera la destruccin instantnea mediante armas nucleares ha tenido un lugar preponderante en las preocupaciones de las autoridades del Estado.

Para citar un ejemplo de la guerra fra pasada: en noviembre de 1983 la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte (OTAN), encabezada por Estados Unidos, lanz un ejercicio militar diseado para poner a prueba las defensas antiareas rusas, simulando ataques por aire y mar e incluso una alerta nuclear.

Estas acciones fueron emprendidas en un momento muy tenso. Se haban desplegado misiles estratgicos Pershing II en Europa. El entonces presidente Reagan, que acababa de pronunciar su discurso sobre el imperio del mal, anunci la Iniciativa de Defensa Estratgica, apodada Guerra de las galaxias, que los rusos entendieron como arma para dar el primer golpe, que es interpretacin normal de la defensa misilstica en todas partes.

Como era natural, estas acciones causaron gran alarma en Rusia, la cual, a diferencia de Estados Unidos, era muy vulnerable y haba sido invadida en repetidas ocasiones.

Documentos recin divulgados revelan que el peligro era an ms grave de lo que los historiadores haban pensado. El ejercicio de la OTAN casi se volvi preludio a un ataque nuclear preventivo (ruso), segn un recuento de Dmitry Adamsky publicado el ao pasado en la revista Journal of Strategic Studies.

Tampoco fue aquella la nica vez que estuvimos cerca. En septiembre de 1983, los sistemas rusos de alerta temprana registraron la proximidad de un ataque misilstico de Estados Unidos y enviaron la alerta de ms alto nivel. El protocolo sovitico era responder con un ataque nuclear propio.

El oficial sovitico a cargo, Stanislav Petrov, intuyendo una falsa alarma, decidi no informar de las advertencias a sus superiores. Gracias a su incumplimiento del deber, estamos vivos para hablar del incidente.

La seguridad de la poblacin no era mayor prioridad para los planeadores de Reagan que para sus predecesores. Tal insensatez contina hasta el presente, incluso haciendo un lado los numerosos accidentes casi catastrficos revelados en un estremecedor nuevo libro, Command and control: nuclear weapons, the Damascus accident, and the illusion of safety (Comando y control: armas nucleares, el accidente de Damasco y la ilusin de seguridad), de Eric Schlosser.

Es difcil disputar la conclusin del general Lee Butler, ltimo titular del Comando Areo Estratgico, de que la humanidad ha sobrevivido hasta ahora en la era nuclear por alguna combinacin de habilidad, suerte e intervencin divina, y sospecho que la mayor proporcin es de esta ltima.

La facilidad con que el gobierno acepta las constantes amenazas a la sobrevivencia es casi demasiado extraordinaria para capturarla en palabras.

En 1995, mucho despus del colapso de la Unin Sovitica, el Comando Estratgico de Estados Unidos, o Stratcom, encargado de las armas nucleares, public un estudio titulado Aspectos esenciales de la disuasin en la era posterior a la guerra fra.

Una conclusin central es que Estados Unidos debe mantener el derecho a dar el primer golpe nuclear, incluso contra estados no atmicos. Adems, las armas nucleares deben estar siempre disponibles, porque arrojan una sombra sobre cualquier crisis o conflicto.

Por lo tanto, las armas atmicas siempre se usan, del mismo modo en que se usa una pistola cuando un asaltante apunta con ella y no dispara, como ha reiterado muchas veces Daniel Ellsberg, quien filtr los Papeles del Pentgono.

Stratcom recomienda en seguida que los planeadores no deben ser demasiado racionales en determinar lo que un adversario valora, todo lo cual debe ser incluido como blanco. Presentarnos como demasiado racionales y fros nos lesiona Que Estados Unidos puede volverse irracional y vengativo si sus intereses vitales son atacados debe ser parte esencial de la imagen nacional que proyectamos a todos los adversarios.

Es benfico para nuestra postura estratgica que se entienda que algunos elementos pueden salirse de control, y por tanto representan una constante amenaza de ataque atmico.

No mucho de este documento se refiere a la obligacin que impone el Tratado de No Proliferacin Nuclear de hacer esfuerzos de buena fe por eliminar de la Tierra la amenaza nuclear. Lo que resuena, ms bien, es una adaptacin del famoso dstico que Hilaire Belloc compuso en 1898 acerca del can Maxim:

Pase lo que pase, nosotros tenemos la bomba atmica, y ellos no.

Los planes para el futuro no son nada prometedores. En diciembre, la Oficina de Presupuesto del Congreso inform que el arsenal nuclear estadunidense costar 355 mil millones de dlares en el curso de la dcada siguiente. En enero, el Centro James Martin de Estudios sobre la No Proliferacin estim que Washington gastara un billn de dlares en arsenal atmico en los prximos 30 aos.

Y, por supuesto, Estados Unidos no est solo en la carrera nuclear. Como observ Butler, es casi un milagro que hayamos escapado de la destruccin hasta ahora. Mientras ms tentemos al destino, menos probable es que podamos esperar intervencin divina para perpetuar el milagro.

En el caso de las armas nucleares, al menos sabemos en principio cmo vencer la amenaza del apocalipsis: eliminarlas.

Pero otro peligro arroja su sombra sobre cualquier contemplacin del futuro: el desastre ambiental. Ni siquiera est claro que haya un escape, aunque, mientras ms demoremos, ms grave se vuelve la amenaza, y no en el futuro distante. Por consiguiente, la forma en que los gobiernos enfrentan este problema exhibe a las claras el grado de compromiso que tienen con la seguridad de su poblacin.

Hoy Estados Unidos cacarea sobre los 100 aos de independencia energtica que lograr al convertirse en la Arabia Saudita del prximo siglo, el cual muy probablemente ser el siglo final de la civilizacin humana si las polticas actuales persisten.

Uno podra incluso tomar un discurso de hace dos aos del presidente Obama en la ciudad petrolera de Cushing, Oklahoma, como una elocuente sentencia de muerte para la especie.

Obama proclam con orgullo, ante grandes aplausos: Ahora, en mi gobierno, Estados Unidos produce ms petrleo que en cualquier momento de los ocho aos pasados. Es importante que se sepa. En los tres aos anteriores, he dirigido mi gobierno al objetivo de abrir millones de hectreas a la exploracin en busca de gas y petrleo en 23 estados. Estamos abriendo ms de 75 por ciento de nuestros recursos petroleros potenciales en las costas. Hemos cuadruplicado el nmero de pozos, hasta un nmero sin precedente. Hemos agregado suficientes oleoductos y gasoductos nuevos para dar la vuelta a la Tierra y poco ms.

Los aplausos tambin revelan algo acerca del compromiso del gobierno con la seguridad. Es necesario asegurar las ganancias industriales, as que producir ms gas y petrleo aqu en casa seguir siendo una parte esencial de la estrategia energtica, como prometi el presidente.

El sector empresarial realiza grandes campaas propagandsticas para convencer al pblico de que el cambio climtico, si llega a ocurrir, no es resultado de la actividad humana. Estos esfuerzos se dirigen a superar la excesiva racionalidad del pblico, que sigue preocupado por las amenazas que la abrumadora mayora de cientficos considera prximas y ominosas.

Para decirlo sin ambages, en el clculo moral del capitalismo de hoy, un mayor bono maana vale ms que el destino de nuestros nietos.

Cules son las perspectivas de sobrevivencia, entonces? No son brillantes. Pero los logros de quienes se han esforzado durante siglos por lograr mayor libertad y justicia dejan un legado que es posible retomar y llevar adelante y debe ser as, y pronto, si hemos de sostener las esperanzas de una supervivencia decente. Y ninguna otra cosa puede decirnos con mayor elocuencia qu clase de criaturas somos.

Noam Chomsky es profesor emrito de lingstica y filosofa en el Instituto Tecnolgico de Massachusetts, en Cambridge, Massachusetts, EU). Su libro ms reciente es Power systems: conversations on global democratic uprisings and the new challenges to US empire. Interviews with David Barsamian (Sistemas de poder: conversaciones sobre levantamientos democrticos en el mundo y nuevos desafos al imperio estadunidense: entrevistas con David Barsamian).

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/04/13/index.php?section=mundo&article=022a1mun

Traduccin: Jorge Anaya

Enlaces:

Los cables sobre Mxico en WikiLeaks

Sitio especial de La Jornada sobre WikiLeaks



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