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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2014

Tomemos un tinto, Gabo

Juan Carlos Monedero
Pblico


Andaban estos das en Bogot celebrando al Gabo. Coincida con el da de la Dignidad de las vctimas, el 9 de abril, cuando asesin la oligarqua a Gaitn, que era un pueblo, y empez una balacera que an no se ha parado.

En la Candelaria, enfrente del Museo de Botero, decoraba la pared una coleccin de fotos que caminaba por su vida. No faltaba Fidel Castro mirando las montaas y tampoco el ojo morado que le puso Vargas Llosa a su entonces amigo cuando ya era un excelente escritor pero todava no era un pattico autoritario. Tampoco el exilio en Mxico- porque los poderosos que hoy dicen que lloran al Gabo queran matarlo, como le pas a Mandela, porque senta con su pueblo-. A Espaa dijo que no iba a venir ms porque tratbamos como a animales a lo suyos y les pedamos visa pese a que ellos siempre nos recibieron con los brazos abiertos. La Real Academia de la Lengua, esa en la que se orinaba Valle Incln, no dijo nada y call con ese silencio cobarde tan de los poderosos. Hoy se rasgar las vestiduras con maneras de histrin

Una foto desmenta a todos los que desde fuera de Colombia quieren inventarle mritos a Garca Mrquez que l nunca quiso para s: lvaro Mutis regalndole el Pedro Pramo y dicindole Ah tiene, para que aprenda. Ese es el origen del realismo mgico. Todo el mundo en Macondo lo sabe. Porque no hay realismo mgico que no cruce el continente. Las cosas que son de todos no tienen por qu ser de alguien. Porque a Amrica Latina le mataron sus indios, les llevaron los negros del frica para trabajar en las plantaciones, les obligaron a tener como abuelos y bisabuelos a los blancos sin vergenza, y de tanto ir y venir para encontrar su ser se quedaron en mitad de todos los caminos. En Amrica Latina, el realismo mgico es parte de la vida cotidiana. En Amrica Latina, Kafka es un escritor costumbrista. Los puro pueblo no sabe que son seres mgicos, pero lo son. De lo contrario cmo han podido soportar tanto dolor?

El pueblo no llora a Garca Mrquez en los salones oficiales. Ese pueblo celebra a Garca Mrquez entre los buhoneros y bebiendo tinto, que es como llaman al caf negro en esas tierras. Sus libros, pirateados, estn en todos los puestos inprovisados en las aceras, y ese pueblo de poetas y levitadores pone al lado de las baldosas cada uno de esos aos de la soledad del continenente, cada uno de los generales y los coroneles que lloraban por recibir cartas y por no recibirlas, el Bolvar soador que le toc a Garca Mrquez en el reparto que se hicieron para novelar a los libertadores, la cndida Erndida, que dijeron que era puta pero la que era una hija de las mil putas era su abuela que haca de la necesidad de amor de la nieta un negocio como el que las multinacionales hacen con la hambre del mundo. All, entre ediciones de Salvat de las novelas clsicas y una traducin sin autor del Hamlet, El otoo del patriarca, con las esquinas de la tapa dobladas, como si hubiera viajado en la mochila de algn campesino rebelde muerto en una emboscada y pasado a ser el botn del soldado de dieciocho aos que despus de matarlo comparti la novela para saberse sin saberlo parte del cadver. La muerte anunciada no es tan relevante en Colombia, pues cada da la muerte camina esas calles. Y si hay plata puede hasta montarse en el Transmilenio para llegar antes a Ciudad Bolvar que es donde viven los pobres. En Colombia saben que Garca Mrquez escribi la Crnica de una muerte anunciada para que los periodistas perezosos repitieran hasta la saciedad el ttulo y ni as fueran capaces de gastar la novela. Vida y muerte todo el rato Cmo es que que te mueres, Gabo, si es imposible caminar el mercado de las Pulgas de Bogot sin ver el reflejo de tus libros en cada uno de los descascarillados espejos?

Le dieron el Nobel de literatura, pero fue al revs. Se neg a vestir de pinguino payaso y recibi el premio con su liquilique de lino -como el que llevaba Chvez, su amigo, cuando empez a reinventarse Venezuela-, dndole al Rey de Suecia la dignidad que nunca tuvo porque an no le haba dado el Nobel de la paz a Obama pero se lo haba dado ya a Kissinger (otro que siempre quiso muerto a Garca Mrquez). Nunca renunci a su amistad con Fidel. Ni en los tiempos irreconciliables del fusilamiento de unos desgraciados que creyeron que se montaban en una balsa para marchar a Estados Unidos sin saber que les montaron en una balsa para hacer una guerra en la isla desobediente. Garca Mrquez fue firme: los problemas de Amrica Latina son problemas de los latinoamericanos. Saquen sus sucias manos de nuestra tierra.

Ls libreras oficiales van a vender muchos libros del Nobel desobediente estos das. Pero Colombia sigue su rumbo entre los puestos de los buhoneros. Otro de los que siempre quiso asesinar al Gabo, el Procurador de Colombia Alejandro Ordez, ha inhabilitado en una opereta de Macondo al alcalde Gustavo Petro, sin saber que lleva en el bolsillo una espada de Bolvar que le regal Garca Mrquez para sacar al pas de su soledad repetida. Colombia es una novela inacabable regada con aguardiente antioqueo.

fatiga

Tomando un tinto en la esquina de la calle de la Fatiga con la sptima, junto a la Plaza de Bolvar, me pidi Garca Mrquez unas monedas vestido de la negrura del pueblo pobre: perdone el afn, pero es que hoy no almorc y me rugen las tripas con clamor de trueno. Unas notas sobresalan de su camisa rota. Alcanc a mirar de soslayo lo que emerga de esos dignos andrajos: Aureliano Buenda, cansado de esperar en el cielo de los justos, decidiose a caer de nuevo por Macondo. Nada ms llegar pregunt por el ayudante del regidor y poniendo sobre la ordenada mesa su espadn le dijo: mire mi hijito.

-Claro hermano, tomemos ese tinto. Puedo leer mientras esas notas?

Fuente: http://www.comiendotierra.es/2014/04/18/tomemos-un-tinto-gabo/



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