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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2014

Esa vaina entre el Partido Comunista y el MOIR

Alberto Pinzn Snchez
Rebelin



Fuente imagen: elhilodelamadeja.blogspot.com


Habl solo una vez con Garca Mrquez. Fue a mediados de 1970, cuando fui invitado como estudiante de Antropologa de la U Nacional de Bogot, a una reunin en el Crculo de Periodistas de la calle 26, para hablar sobre el Instituto Lingstico de Verano (ILV) que haba sido expulsado por los indgenas Guahibos en Planas, Vichada, porque segn una noticia aparecida en febrero de ese ao en el diario El Espectador, esa agencia Imperial haba colaborado en la ofensiva militar-terrateniente que se desarrollaba en esa zona, y que pronto se convirti en un etnocidio.

Acababa de ser elegido fraudulentamente el 19 de abril Misael Pastrana Borrero, lo que dara origen al grupo guerrillero M19, y se viva un ambiente de agitacin y movilizacin social crecientes, especialmente de indgenas, campesinos y estudiantes.

La comunidad indgena Guahibo de los Llanos orientales, con el antecedente de la masacre de la Rubiera, Arauca, en enero de 1968, donde y cuando fueron masacrados a machete y luego quemados por ganaderos de la regin 16 indgenas de esa comunidad, haban sido organizados en una cooperativa indgena en la regin de Planas por Rafael Jaramillo Ulloa, un trabajador rural de la Salud del rea de Malaria, y trataban desesperadamente de resistir una larga y cruenta campaa de exterminio adelantada por ganaderos terratenientes apoderados del INCORA, el famoso DAS rural y el glorioso ejrcito colombiano comandado en Villavicencio por el coronel Jos Rodrguez, y en Bogot, por el recordado ministro de defensa de Pastrana, general Currea Cubides.

Era una especie de mesa redonda bastante amplia y representativa, que coordinaba Enrique Santos Caldern. A su lado estaba Garca Mrquez. Hablaron varios periodistas, dirigentes campesinos y sindicales, profesores universitarios, estudiantes (yo uno de ellos) y tambin como era lo esperado, dirigentes del Partido Comunista Colombiano y del recin conformado MOIR.

Fue una reunin amplia, que a pesar de las tensiones y luchas habidas por las diferentes concepciones ideolgicas y polticas que impregnaban por aquel entonces el movimiento social colombiano en general; arroj bastante luz sobre el nefasto papel que jugaba esa agencia lingstica-religiosa de los EEUU en Colombia.

Este es el momento en que an no s por qu razn, Garca Mrquez vino hacia m con esa mirada suya tan caracterstica, la frente echada hacia atrs y las narices hacia arriba; me tom del brazo llevndome a un lado de la sala y con su inconfundible acento costeo me pidi que le aclarara algunos aspectos lingsticos y antropolgicos de mi exposicin.

Yo haba ledo ya Cien aos de Soledad que el profesor de la ctedra de antropologa de la familia nos haba obligado a leer, ponindonos a elaborar en fichas y en un diagrama la estructura, clasificacin, junto con relaciones de parentesco de la familia Buenda y tambin, esta vez por gusto literario, haba ledo siendo un adolescente La Hojarasca. Con aquella impresin palpitante, trat de ser lo ms elocuente y antropolgico posible. Entonces me dijo-No, no, en trminos ms sencillos. Resoll fuertemente, l se sonri y pude darle la explicacin que quera.

Hablamos un rato ms. No podra precisarlo ahora en esta vaga memoria, pero inevitablemente hablamos sobre el tema poltico. Entonces moviendo la cabeza arriba abajo en un movimiento rtmico como sealando un s, me mir con esa mirada suya tan caracterstica y con esa intuicin de poeta adelantada en siglos, despidindose me dijo:

-Esa vaina entre el Partido Comunista y el MOIR va a impedir los cambios en ColombiaAcurdate de m, y se fue, para nunca ms volverlo a encontrar cara a cara.

Hoy a raz de su muerte fsica, todos aquellos cnicos que lo odiaron en vida, lo expatriaron, exiliaron y lo difamaron diciendo que era un castro-chavista tal por cual; quienes nunca han ledo una frase completa de ninguno de sus muchos escritos, pero ensalzan a Vargas Llosa como si fuera su antagonista, pretenden hacer campaa electoral sobre el cuerpo an caliente de Garca Mrquez con comentarios manidos y simples, como por ejemplo Uribe Vlez, quien se atreve a lanzar ante la prensa oligrquica el siguiente escupitajo:

Maestro Garca Mrquez, gracias siempre, millones de habitantes del Planeta se enamoraron de nuestra Patria en la fascinacin de sus renglones.

Cuando lo mejor que pudiera hacer un enano (fsico y moral) como Uribe Vlez, es callar de respeto ante semejante gigante humano como Garca Mrquez, y ponerse a leer (si fuese capaz) cualquiera de los textos suyos para no rebuznar con elogios nacionalistas podridos.



(*) Alberto Pinzn Snchez es mdico y antroplogo colombiano

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

 

 

 



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