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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2014

Playa Girn y el escritor que se adelant a la CIA

Gabriel Garca Mrquez
Cubadebate


Uno de mis mejores recuerdos de periodista es la forma en que el Gobierno revolucionario de Cuba se enter, con varios meses de anticipacin, de cmo y dnde se estaban adiestrando las tropas que haban de desembarcar en la Baha de Cochinos.

La primera noticia se conoci en la oficina central de Prensa Latina, en La Habana, donde yo trabajaba en diciembre de 1960, y se debi a una casualidad casi inverosmil. Jorge Ricardo Masetti, el director general, cuya obsesin dominante era hacer de Prensa Latina una agencia mejor que todas las dems, tanto capitalistas como comunistas, haba instalado una sala especial de teletipos slo para captar y luego analizar en junta de redaccin el material diario de los servicios de Prensa del mundo entero. Dedicaba muchas horas a escudriar los largusimos rollos de noticias que se acumulaban sin cesar en su mesa de trabajo, evaluaba el torrente de informacin tantas veces repetido por tantos criterios e intereses contrapuestos en los despachos de las distintas agencias y, por ltimo, los comparaba con nuestros propios servicios.

Una noche, nunca se supo cmo, se encontr con un rollo que no era de noticias sino del trfico comercial de la Tropical Cable, filial de la All American Cable en Guatemala. En medio de los mensajes personales haba uno muy largo y denso, y escrito en una clave intrincada. Rodolfo Walsh, quien adems de ser muy buen periodista haba publicado varios libros de cuentos policiacos excelentes, se empe en descifrar aquel cable con la ayuda de unos manuales de criptografa que compr en alguna librera de viejo de La Habana. Lo consigui al cabo de muchas noches insomnes, y lo que encontr dentro no slo fue emocionante como noticia, sino un informe providencial para el Gobierno revolucionario.

El cable estaba dirigido a Washington por un funcionario de la CIA adscrito al personal de la Embajada de Estados Unidos en Guatemala, y era un informe minucioso de los preparativos de un desembarco armado en Cuba por cuenta del Gobierno norteamericano. Se revelaba, inclusive, el lugar donde iban a prepararse los reclutas: la hacienda de Retalhuleu, un antiguo cafetal en el norte de Guatemala.

Idea magistral


Un hombre con el temperamento de Masetti no poda dormir tranquilo si no iba ms all de aquel descubrimiento accidental. Como revolucionario y como periodista congnito se empe en infiltrar un enviado especial en la hacienda de Retalhuleu. Durante muchas noches en claro, mientras estbamos reunidos en su oficina, tuve la impresin de que no pensaba en otra cosa. Por fin, y tal vez cuando menos lo pensaba, concibi la idea magistral. La concibi de pronto, viendo a Rodolfo Walsh que se acercaba por el estrecho vestbulo de las oficinas con su andadura un poco rgida y sus pasos cortos y rpidos. Tena los ojos claros y risueos detrs de los cristales de miope con monturas gruesas de carey, tena una calvicie incipiente con mechones flotantes y plidos y su piel era dura y con viejas grietas solares, como la piel de un cazador en reposo. Aquella noche, como casi siempre en La Habana, llevaba un pantaln de pao muy oscuro y una camisa blanca, sin corbata, con las mangas enrolladas hasta los codos. Masetti me pregunt: De qu tiene cara Rodolfo?. No tuve que pensar la respuesta porque era demasiado evidente. De pastor protestante, contest. Masetti replic radiante: Exacto, pero de pastor protestante que vende biblias en Guatemala. Haba llegado, por fin, al final de sus intensas elucubraciones de los ltimos das.

Como descendiente directo de irlandeses, Rodolfo Walsh era adems un bilinge perfecto. De modo que el plan de Masetti tena muy pocas posibilidades de fracasar. Se trataba de que Rodolfo Walsh viajara al da siguiente a Panam, y desde all pasara a Nicaragua y Guatemala con un vestido negro y un cuello blanco volteado, predicando los desastres del apocalipsis que conoca de memoria y vendiendo biblias de puerta en puerta, hasta encontrar el lugar exacto del campo de instruccin. Si lograba hacerse a la confianza de un recluta habra podido escribir un reportaje excepcional. Todo el plan fracas porque Rodolfo Walsh fue detenido en Panam por un error de informacin del Gobierno panameo. Su identidad qued entonces tan bien establecida que no se atrevi a insistir en su farsa de vendedor de biblias.

Masetti no se resign nunca a la idea de que las agencias yanquis tuvieran corresponsales propios en Retalhuleu mientras que Prensa Latina deba conformarse con seguir descifrando los cables secretos. Poco antes del desembarco, l y yo viajbamos a Lima desde Mxico y tuvimos que hacer una escala imprevista para cambiar de avin en Guatemala. En el sofocante y sucio aeropuerto de la Aurora, tomando cerveza helada bajo los oxidados ventiladores de aspas de aquellos tiempos, atormentado por el zumbido de las moscas y los efluvios de frituras rancias de la cocina, Masetti no tuvo un instante de sosiego. Estaba empeado en que alquilramos un coche, nos escapramos del aeropuerto y nos furamos sin ms vueltas a escribir el reportaje grande de Retalhuleu. Ya entonces le conoca bastante para saber que era un hombre de inspiraciones brillantes e impulsos audaces, pero que, al mismo tiempo, era muy sensible a la crtica razonable. Aquella vez, como en algunas otras, logr disuadirle. Est bien, che, me dijo, convencido a la fuerza. Ya me volviste a joder con tu sentido comn. Y luego, respirando por la herida, me dijo por milsima vez:

-Eres un liberalito tranquilo.

En todo caso, como el avin demoraba, le propuse una aventura de consolacin que l acept encantado. Escribimos a cuatro manos un relato pormenorizado con base en las tantas verdades que conocamos por los mensajes cifrados, pero haciendo creer que era una informacin obtenida por nosotros sobre el terreno al cabo de un viaje clandestino por el pas. Masetti escriba muerto de risa, enriqueciendo la realidad con detalles fantsticos que iba inventando al calor de la escritura. Un soldado indio, descalzo y esculido, pero con un casco alemn y un fusil de la guerra mundial, cabeceaba junto al buzn de correos, sin apartar de nosotros su mirada abismal. Ms all, en un parquecito de palmeras tristes, haba un fotgrafo de cmara de cajn y manga negra, de aquellos que sacaban retratos instantneos con un paisaje idlico de lagos y cisnes en el teln de fondo. Cuando terminamos de escribir el relato agregamos unas cuantas diatribas personales que nos salieron del alma, firmamos con nuestros nombres reales y nuestros ttulos de Prensa, y luego nos hicimos tomar unas fotos testimoniales, pero no con el fondo de cisnes, sino frente al volcn acezante e inconfundible que dominaba el horizonte al atardecer. Una copia de esa foto existe: la tiene la viuda de Masetti en La Habana. Al final metimos los papeles y la foto en un sobre dirigido al seor general Miguel Ydgoras Fuentes, presidente de la Repblica de Guatemala, y en una fraccin de segundo en que el soldado de guardia se dej vencer por la modorra de la siesta echamos la carta al buzn.

Alguien haba dicho en pblico por esos das que el general Ydgoras Fuentes era un anciano inservible, y l haba aparecido en la televisin vestido de atleta a los 69 aos, y haba hecho maromas en la barra y levantado pesas, y hasta revelado algunas hazaas ntimas de su virilidad para demostrarles a sus televidentes que todava era un militar entero. En nuestra carta, por supuesto, no falt una felicitacin especial por su ridiculez exquisita.

Masetti estaba radiante. Yo lo estaba menos, y cada vez menos, porque el aire se estaba saturando de un vapor hmedo y helado y unos nubarrones nocturnos haban empezado a concentrarse sobre el volcn. Entonces me pregunt espantado qu sera de nosotros si se desataba una tormenta imprevista y se cancelaba el vuelo hasta el da siguiente, y el general Ydgoras Fuentes reciba la carta con nuestros retratos antes de que nosotros hubiramos salido de Guatemala. Masetti se indign con mi imaginacin diablica. Pero dos horas despus, volando hacia Panam, y a salvo ya de los riesgos de aquella travesura pueril, termin por admitir que los liberalitos tranquilos tenamos a veces una vida ms larga, porque tombamos en cuenta hasta los fenmenos menos previsibles de la naturaleza. Al cabo de veintin aos, lo nico que me inquieta de aquel da inolvidable es no haber sabido nunca si el general Ydgoras Fuentes recibi nuestra carta al da siguiente, como lo habamos previsto durante el xtasis metafsico.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/noticias/2014/04/19/playa-giron-y-el-escritor-que-se-adelanto-a-la-cia/

Este artculo fue publicado en El Pas el 16 de diciembre de 1981 (http://elpais.com/diario/1981/12/16/opinion/377305211_850215.html)


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