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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2014

Gabo y el infierno de la congresista Cabal

Alberto Salcedo Ramos
El Colombiano



Imagen del mensaje en Twitter con el que la congresista uribista y esposa del director del gremio de ganaderos
(Fedegn) insult la memoria del Nobel colombiano y provoc el rechazo general del pas.


Respetada congresista Mara Fernanda Cabal:

Qu violenta fue usted al escupir sobre el cadver de Gabriel Garca Mrquez.

Todava me pregunto qu clase de ponzoa tiene usted en el corazn para haberle deseado el infierno a ese seor muy viejo con las alas enormes que acababa de morir, un colombiano de bien que jams asesin, ni rob, ni estaf, ni tuvo una sola mancha en su larga vida pblica.

Me pregunto, adems, cmo puede una congresista de la Repblica comportarse como cualquier matoncito de plaza de mercado. A qu escuela fue usted, que aprendi tan bien el alfabeto del odio y tan mal el de la ortografa? Porque su sintaxis, su uso de los signos gramaticales y su masacre contra las tildes son tan alarmantes como su posicin extremista.

Se puede disentir de las ideas polticas de Garca Mrquez, ni ms faltaba. Pero desearle el infierno a las pocas horas de haber muerto, solo porque pensaba distinto, es un acto que revela una enorme carga de agresividad y de fanatismo.

Eso s: yo no la culpo a usted sola: un pas que elige congresistas como usted se merece su suerte.

En sus tuits incendiarios usted defini a Garca Mrquez como "comunista millonario", y lo acus de ser indiferente con Colombia.

Ay, seora congresista: necesitamos ms gente de la que se vuelve millonaria con su trabajo honrado, y menos de la que se enriquece saqueando las arcas pblicas. Usted, que es poltica, seguramente sabe muy bien de qu le hablo, y hasta conocer a ms de uno que se ha vuelto rico por esa va.

Quienes deben solucionar los problemas de los pueblos son los polticos, pero en nuestro pas se dedican a lo contrario: a crearlos. Y a veces llegan ms lejos, seora congresista: se vuelven cmplices de quienes asesinan civiles. Montones de colegas suyos se aliaron con los paramilitares para perpetrar masacres.

En el gobierno de su jefe poltico, lvaro Uribe Vlez, Colombia vivi un captulo de horror e ignominia: miles de inocentes fueron asesinados para hacerlos aparecer como guerrilleros ultimados en combate.

Por qu usted, seora congresista, pretende criminalizar las ideas polticas de un escritor pero no dice nada sobre los verdaderos criminales?

Leyendo sus frases destempladas se me vino a la memoria el perfil que el periodista Gay Talese escribi sobre el actor irlands Peter O"Toole, quien, al igual que Garca Mrquez, vivi mucho tiempo fuera de su pas.

Hay un momento en que O"Toole, para explicar su desarraigo, compara a Irlanda con una cerda desnaturalizada que se come a sus propios hijos. Es preciso alejarse para salvar el pellejo, y por eso, segn O"Toole, el nico destino posible para la inteligencia es el exilio.

Colombia tambin es esa cerda cruel que se come a sus propios cros. Y lo es, en parte, gracias a la gente como usted, que anda por ah desendoles el infierno a quienes no comparten su credo.

En Colombia circula este cuento: un pescador tena tres langostas en un balde. Una de las tres estaba a punto de llegar al borde del balde, y as podra escaparse. Pero el pescador luca tranquilo, y a un gringo que estaba cerca mirando la escena le intrigaba eso.

-- Esa langosta va a escaparse -- dijo el gringo--.

Qu va, mster -- le respondi el pescador --: son langostas colombianas. Cuando alguna quiera escaparse las otras dos la jalarn otra vez hasta el fondo del balde.

En Colombia hay ms oportunidades para los clientelistas que para los artistas, y cuando alguno se aleja de la cerda para poder sobrevivir, usted quiere devolverlo otra vez hasta el fondo del balde.

El escritor al que usted define como "indiferente con Colombia", nos ayud a entendernos, a celebrarnos, y nos regal una obra portentosa que habr de servirles a las futuras generaciones como memoria. Eso a usted seguramente le parece poco, pues pertenece a la vasta legin de brbaros que creen que aportar significa regalar cosas tangibles, como esas bolsas de cemento que ciertos polticos inescrupulosos les entregan a los ignorantes a cambio de sus votos.

Los escritores no son estadistas, seora Cabal, y por tanto no estn obligados a resolver los problemas que viven los pases por repetir sus errores histricos. Su aporte consiste en iluminarnos. Por ejemplo, revelndonos cmo los polticos mediocres e intolerantes como usted han impedido que tengamos una segunda oportunidad sobre la tierra.

Fuente: http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/G/gabo_y_el_infierno_de_la_congresista_cabal/gabo_y_el_infierno_de_la_congresista_cabal.asp


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