Portada :: Cultura :: En la muerte de Garca Mrquez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2014

Editorial de La Jornada
Gabriel Garca Mrquez, siempre

La Jornada


El fallecimiento de Gabriel Garca Mrquez, ocurrido en esta capital, ha puesto de luto a Amrica Latina. Varias generaciones de este continente se asomaron por primera vez al milagro de la literatura en las historias urdidas por ese colombiano y mexicano mundial que al mismo tiempo fue, durante toda su vida, tan fiel a su regin natal en el Caribe. Estn de luto los lectores, en general, pero tambin diversos gremios: el literario, el periodstico y el cinematogrfico, en particular, en los cuales Gabo dej una huella de creacin, trabajo y generosidad.

Como se ha dicho, millones de personas de habla espaola vivieron su primer deslumbramiento literario, o bien momentos de placer entraables, en tanto que adictos a la narrativa, en las novelas El coronel no tiene quien le escriba, La mala hora, Cien aos de soledad, El otoo del patriarca, El amor en los tiempos del clera o El general en su laberinto, por mencionar algunas de sus novelas, o en los volmenes de relatos Ojos de perro azul, La increble y triste historia de la cndida Erndira y de su abuela desalmada, El rastro de tu sangre en la nieve o Doce cuentos peregrinos. Muchos otros lectores conocieron el lado fascinante del periodismo en reportajes como los de Relato de un nufrago, Cuando era feliz e indocumentado; Chile, el golpe y los gringos, Operacin Carlota, De viaje por los pases socialistas o La aventura de Miguel Littn, clandestino en Chile.

Menos conocida es la faceta de Garca Mrquez como guionista de cine y televisin, en la que escribi libretos para Roberto Gavaldn, Arturo Ripstein, Alberto Isaac, Luis Alcoriza, Miguel Littin, Jaime Humberto Hermosillo, Felipe Cazals y Ruy Guerra.

Pero el legado del colombiano-mexicano no se agota en los textos: fue tambin fundador de publicaciones (como la revista Alternativa, que circul en Colombia entre 1974 y 1980) e instituciones como la Escuela Internacional de Cine y Televisin de San Antonio de Los Baos, fundada en 1986 en la localidad cubana de ese nombre, y la Fundacin Nuevo Periodismo Iberoamericano, establecida en 1994 en Cartagena de Indias, Colombia, dos centros que hasta la fecha son inestimables para la formacin y el apoyo a proyectos de cineastas, videoastas e informadores jvenes procedentes de diversas regiones de Amrica Latina.

Por el impacto y la trascendencia de su obra narrativa, Garca Mrquez goz de una preminencia pblica sin parangn en el continente, incluso desde mucho antes de que le fuera otorgado el Premio Nobel de Literatura (1982). Ello lo llev a conocer y a trabar amistad con estadistas y dirigentes como Fidel Castro y el ex presidente estadunidense Bill Clinton. Sin traicionar los principios de la amistad personal, el novelista supo emplear esa red de contactos para impulsar, con discrecin, inteligencia, orientacin progresista y sensibilidad social, causas de paz y entendimiento entre naciones y gobiernos. Sin ostentar una filiacin partidista especfica, Gabo permaneci siempre, de manera inequvoca, en el mbito de la izquierda, y en algn momento ello le vali la persecucin del gobierno de Julio Csar Turbay Ayala (1978-1982) en su natal Colombia, as como la prohibicin de ingresar a territorio estadunidense, levantada por el propio Clinton a principios de la dcada antepasada.

En otro sentido, la presencia, el apoyo y el afecto de Garca Mrquez fueron decisivos en el momento fundacional de La Jornada. Cuando este diario empez a circular, en septiembre de 1984 hace casi 30 aos , Gabo era ya un escritor de renombre mundial, haba recibido el mximo galardn y su pluma era una de las ms cotizadas del planeta. Pero, adems de acompaar con visitas frecuentes al peridico naciente y de alentar personalmente a sus directivos en aquellos momentos inciertos y en muchos otros posteriores, ofreci colaborar con artculos y textos especiales escritos y entregados ad honorem en prenda de amistad, solidaridad y fe en este proyecto informativo. De modo que, adems de la admiracin y el reconocimiento a la vastedad y calidad de su obra, La Jornada guarda a Garca Mrquez entre sus presencias ms agradecibles y entraables.

Fue un hombre generoso con los dems, coherente con sus principios, fiel a la verdad como periodista y profundamente leal, como escritor, para con la imaginacin y la poesa. Es, y seguir siendo, un caribeo, un colombiano, un mexicano y un latinoamericano enorme. Si ahora hay razones para juntar tantos lutos en el momento de su muerte, las hay muchas ms para celebrar y agradecer su vida.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/04/18/edito



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