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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2005

La propuesta de la Renta Bsica de Ciudadana

Mara Julia Bertomeu, Antoni Domnech y Daniel Ravents
Rebelin


    De ella podra decirse, remedando libremente a Bertolt Brecht: Es razonable, para todos comprensible. Es sencilla./ Vos no sos un explotador, la pods entender./ Es buena para vos, informate./ Los necios la llaman necia, y los sucios, sucia./ Va contra la suciedad y la necedad./ No es una tontera, sino,/ acaso, el final de mucha tontera./ Es lo fcil,/ que siempre es difcil
La propuesta de un Ingreso Ciudadano o Renta Bsica de ciudadana (RB), que comenz siendo una respetable idea acadmica, ha salido en los ltimos aos de las aulas. Y de manera espectacular. Una muchedumbre de partidos polticos, organizaciones sindicales, movimientos y foros sociales han ido, de uno u otro modo, tomndola en consideracin (1) . El caso es que la propuesta de la RB est ya expresamente incluida, por ahora slo retricamente, en los objetivos programticos declarados de gobiernos y pases tan distintos como el de Lula en Brasil y el del tripartito de izquierda en Catalua.
Aqu expondremos las caractersticas generales de la RB que ayudan a despejar las confusiones ms habituales; esbozaremos algn ejemplo de cmo podra ser financiada; y apuntaremos brevemente a su justificacin normativa y a su oportunidad poltica en el mundo actual.
La definicin y las confusiones
La propuesta de la RB ha sido definida de formas no exactamente iguales, pero de entre ellas hay una que difcilmente puede ofrecer dudas. Es la siguiente: la RB es un ingreso pagado por el estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad o residente, incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideracin si es rico o pobre, o dicho de otra forma, independientemente de cules puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quin conviva.
No se trata pues de subvencin, subsidio o seguro condicionado alguno. Ni presupone la satisfaccin de algn requisito, como, por ejemplo, demostrar un determinado estado de pobreza, estar buscando trabajo remunerado, haber perdido (por la circunstancia que sea) el empleo. Esta caracterstica tan distintiva de la RB, la de no estar condicionada a requisito alguno, sino al de la ciudadana o residencia acreditada, la distingue de forma neta, por poner solamente algunos ejemplos, del subsidio de paro, de los subsidios agrarios, de los programas como jefes y jefas de familia, etc.
     Aunque la definicin ofrecida es clara y distinta, no ha logrado evitar que a lo largo de estos ltimos aos se hayan producido dos tipos de confusiones. El primer tipo de enredo lo ha provocado el hecho de que bajo diferentes denominaciones, diversos autores han querido referirse a lo mismo (2) . El segundo tipo de confusin es precisamente el contrario: que bajo la misma denominacin se han querido expresar a menudo conceptos muy diferentes.
Los subsidios condicionados no son la Renta Bsica
Algunos piensan que la caracterstica de universalidad de la RB no es justificable y siguen defendiendo los subsidios dirigidos a los que ms lo necesitan. Si bien despus se entrar en otras razones, vase ahora las ventajas que presenta la RB con respecto a los subsidios condicionados dirigidos a los ms pobres.
1)    La RB permite, en primer lugar, en la medida en que constituye una asignacin incondicional, garantizada, sortear los elevados costes asociados al examen de recursos que cualquier subsidio condicionado exige; la simplificacin administrativa que con la RB se alcanza puede ser crucial con vistas a una efectiva racionalizacin de las polticas sociales y de redistribucin de la riqueza.
2)    El hecho de que la RB se garantice ex-ante, la convierte en una medida esencialmente preventiva de la exclusin.
3)    A diferencia de los subsidios condicionados, la RB no constituye un techo, sino que define slo un nivel bsico, a partir del cual las personas pueden acumular cualquier otro ingreso.
4)    La RB permite eludir la llamada "trampa de la pobreza", la cual aparece cuando la percepcin de los beneficios, fiscales o de otro tipo, se halla condicionada a la verificacin, por parte de las autoridades, de la suficiencia de los ingresos recibidos dentro del mercado laboral.
5)    La incondicionalidad de la RB trae consigo tambin la promesa de erradicar o mitigar diversos modos asistenciales fundados en el clientelismo, y en los diversos y nocivos efectos conocidos de ste: formacin de una burocracia parasitaria, formal o informal; robustecimiento de las relaciones de dependencia; desorganizacin de la vida poltica autnoma de los estratos ms pobres o necesitados de la poblacin.
6)    Y aun hay que decir, finalmente, que la RB permite evitar los daos psicolgicos y morales vinculados a la estigmatizacin social del perceptor de un subsidio condicionado.
La financiacin
De la implantacin de la RB podran verosmilmente esperarse todas esas bondades, y aun otras ms indirectas, como la previsible remodelacin del mercado de trabajo a favor de las condiciones de negociacin salarial de los trabajadores ocupados en empleos ms precarios o menos gratificantes. Pero es financiable? La respuesta a esta pregunta ha ido perfilndose con cada vez mayor precisin, sealadamente en los ltimos 2 o 3 aos. Si bien ha habido formas muy diferentes de abordar la financiacin (redistribucin del gasto pblico, impuestos especiales), la modalidad que por poderosas razones est imponindose entre los estudiosos econmicos de la RB es la que incluye una reforma de los impuestos sobre la renta. Como ejemplo mas reciente, expondremos muy resumidamente un estudio realizado a partir de una gran muestra (210.000 declaraciones del impuesto de la renta de las personas fsicas) de Catalua (3) .
Esta base de datos permite un conocimiento exhaustivo de los rendimientos netos, susceptibles de ser grabados fiscalmente. Las principales caractersticas de la propuesta son: 1) se trata de una RB universal pagada directamente a cada individuo de forma incondicional; 2) la RB reemplaza cualquier otro tipo de renta o pensin pblica de cantidad inferior (en el caso de que la antigua percepcin sea ms alta, la RB se complementara hasta llegar a la citada percepcin); 3) La cantidad anual es de 5.414,4 euros por adulto y de 2.707,2 euros (4)  para los menores de 18 aos; 4) Se establece un tipo nico del 57,5% para todas aquellas renta superiores a la RB, la cual est completamente exenta de impuestos. Este 57,5% nominal es un tipo real muy distinto segn el decil de renta (5) ; 5) se elimina cualquier tipo de desgravacin.
Con estas caractersticas, el modelo de simulacin (que en realidad permite innumerables variaciones, cambiando solamente el tipo nico, o introduciendo tramos) llega a los siguientes resultados: 1) La reforma se autofinancia, es decir, que con el tipo nico indicado y la reforma especificada, la RB no debera ser financiada por otros impuestos; 2) La redistribucin de la renta que resulta es mucho ms igualitaria (6)  que en la situacin de partida. 3) Aproximadamente, el 70% de la poblacin con menos renta saldra beneficiada de la reforma, el 20% ms rico perdera y un 10% quedara indiferente.
Cabe subrayar que, cambiando la base de datos, este estudio de microsimulacin es perfectamente aplicable a pases con sistemas fiscales parecidos.
    Este ejemplo no es exportable sin ms a pases con medios pblicos modestos, como los latinoamericanos. No slo por la escasez de recursos sino por la menor capacidad y eficacia fiscal y recaudatoria de sus respectivos gobiernos. Por eso en la Argentina, por ejemplo, los partidarios de la RB (7)  proponen un programa de cumplimiento por etapas, empezando por los menores de edad.
Y por eso tambin, se piensa en la posibilidad por mencionar slo una de financiar una RB para los pases con menos recursos a partir de iniciativas internacionales como el establecimiento de un fondo pblico constituido a partir de la tasa Tobin. En iniciativas como sta ltima, la fraternidad internacional entre los pueblos debera venir aqu activamente en socorro de la pericia tcnica y del buen sentido econmico de las medidas adoptadas.
Una propuesta para aumentar la libertad real de la ciudadana, y para luchar contra los procesos neoliberales de desposesin
En 1997, los 500 ejecutivos ms importantes es decir, mejor remuneradosdel mundo se reunieron en el Hotel Fairmont de San Francisco. All se acu por vez primera hasta donde sabemos el nombre de la sociedad hacia la que, segn esa esclarecida elite transnacional, nos encaminamos a corto plazo: la sociedad 20/80, esto es, compuesta por un 20% de individuos imprescindibles para el funcionamiento de la maquinaria econmica globalizada, y por lo tanto, dotados de trabajos estables, y un 80% restante ocupado, cuando lo est, en trabajos precarios, inseguros, temporales, informales o irrelevantes, y siempre, azacaneados (8) . Esto es todo un programa poltico de lucha de clases desde arriba. William Buffet, una de las grandes fortunas del mundo, ha declarado redondamente en marzo de 2004, que si se est librando una guerra de clases en Amrica, mi clase lleva claramente las de ganar (9) .
En ese programa, el 80% largo de la poblacin mundial queda fuera de toda capacidad de control, directo o indirecto, poltico o vagamente social, de los resortes de decisin de la vida econmica. Es un programa en ejecucin, que conlleva la concentracin del poder estratgico de decisin econmica en una exigua cspide, capaz de desafiar cada vez con ms xito a los estados y gobiernos democrticos. Y es, a la vez, un programa de dispersin y desarticulacin, de desorganizacin, de las fuerzas sociales del trabajo operativo. Tiene, adems, por corolario la exclusin de una masa creciente de desheredados sin esperanza, arrojados fuera del sistema. Ya hoy se puede calcular que cerca de 1.000 millones de personas estn funcionalmente desconectados del sistema econmico mundial, formal o informal: expropiados de sus modos ancestrales de subsistencia por un capitalismo neofinanciero depredador y privatizador, migrados a las ciudades miseria, y all abandonados a su suerte, en los pases del llamado tercer mundo. O, como en muchos pases del llamado primer mundo, desposedos crecientemente de los ms o menos modestos derechos sociales y asistenciales que fueron el timbre de gloria del capitalismo reformado de la segunda postguerra. Aquel capitalismo productivista a ultranza, que atrajo a amplios estratos obreros y populares por su aparente capacidad para dar a las poblaciones trabajadoras bienestar y una especie de ius in re aliena en la vida econmica industrial; que sedujo a muchos por su disposicin a disciplinar regulatoriamente al capital financiero; y que pareci haber puesto fin al semillero de catstrofes que haba sido desde el ltimo tercio del XIX el capitalismo de casino tradicional, intentando una resuelta eutanasia del rentista (Keynes).
Qu puede esperarse, en un mundo as, de una propuesta modesta como es la de una RB? No mucho, si la RB es concebida solamente como un conjunto de medidas contra la pobreza. Menos an, si es entendida como una ddiva para los desposedos del primer mundo; o como un amortiguador de la crisis de los Estados de Bienestar europeos.
Pero la pobreza no es slo privacin y carencia material. Es tambin dependencia del arbitrio o la codicia de otros, quiebra de la autoestima, aislamiento y encapsulacin social de quien la padece; alienacin, como se deca antes.
Ahora bien; una buena RB aumentara la libertad de la ciudadana; hara a los pobres y a los desposedos ms independientes. Ms independientes, y por lo mismo, ms prontos tambin a organizarse. Ms capaces de resistir a los procesos de desposesin y de forjar autnomamente las bases materiales de su existencia social: ms capaces de librarse del cncer desorganizador de los punteros, y en general, del parasitismo autoritario de los patronazgos; y ms capaces, tambin materialmente, de fomentar el asociacionismo y el cooperativismo, de llevar a cabo iniciativas como las de la recuperacin de fbricas y empresas abandonadas o echadas a perder por la incuria especulativa de sus propietarios. Ms capaces de luchar contra las polticas neoliberales, promotoras de la polarizada desigualdad entre los pases ricos y los pases pobres, y dentro de cada pas, entre los ricos y los pobres.
La RB tiene unos rasgos formales de laicidad, incondicionalidad y universalidad exactamente idnticos a los del sufragio universal democrtico. Porque, igual que al voto, se tendra derecho a ella por el slo hecho de existir como ciudadano o residente acreditado, independientemente del sexo o de la raza a los que se pertenezca, del nivel de ingresos que se tenga, o de la confesin religiosa que se profese.
La lucha por la repblica, la democracia y el sufragio universal fue el eje central del desarrollo del movimiento obrero socialista en el siglo XIX y primer tercio del XX. Fue una lucha en parte instrumental; se quera la democracia para otra cosa (el socialismo, la justicia redistributiva, la plena libertad econmica de los que viven por sus manos, etc.). Pero fue mucho ms que una lucha instrumental. A la universalidad y a la incondicionalidad del sufragio se les acab asignando valor por s mismas, convertidas en un punto innegociable de justicia y dignidad, fueran cualesquiera las consecuencias que los muy antidemocrticos liberales decimonnicos, partidarios acrrimos del sufragio censitario, vociferaran que traa consigo.
De la presente e incipiente lucha por una RB tal vez se diga lo mismo en el futuro. Tiene, desde luego, un lado instrumental, se quiere para acabar con la pobreza, para poner freno y coto a las polticas neoliberales desposeedoras y esquilmadoras, para evitar que el grueso de la poblacin mundial tenga que pedir diariamente permiso a otros para poder subsistir, etc. Pero quin quita que no se convierta en algo ms, y que la exigencia de una RB cristalice en los movimientos sociales y en la opinin pblica democrtica como un punto innegociable de justicia y dignidad, con valor por s mismo, fueren cualesquiera las consecuencias que los muy antidemocrticos neoliberales del siglo XXI, acrrimos partidarios del paraso de necios de una sociedad neocensitaria 20/80, vociferen que trae consigo?

(Este artculo, algo ms abreviado, fue publicado en el nmero 73 de Le Monde diplomatique, edicin del Cono Sur)

* Mara Julia Bertomeu es filsofa por la Universidad Nacional de La Plata. Profesora titular ordinaria de tica de la Universidad Nacional de La Plata e Investigadora del Conicet, Argentina. Antoni Domnech es filsofo y catedrtico de Filosofa Moral en la Facultad de Econmicas de la Universidad de Barcelona; autor de El eclipse de la fraternidad (Barcelona, Crtica, 2004). Daniel Ravents es economista y profesor titular de Sociologa de la misma facultad y universidad, y presidente de la Red Renta Bsica (www.redrentabasica.org); autor de El derecho a la existencia (Barcelona, Ariel, 1999).

NOTAS

1 Una reciente muestra de esto ltimo sera la cantidad y calidad de ponencias presentadas en el X Congreso de la Basic Income European Network (ahora ya Basic Income Earth Network) realizado en Barcelona en septiembre de 2004. Pueden obtenerse en www.basicincome.org

2 As, por ejemplo, Ingreso Ciudadano (la forma que ha sido adoptada por los autores que en Argentina han trabajado esta propuesta social, como es principalmente el caso de R. Lo Vuolo y A. Barbeito, el Centro Interdisciplinario para la Investigacin de Polticas Pblicas CIEPP-, pero tambin por la Central de Trabajadores Argentinos, CTA), Subsidio Universal Garantizado, Ingreso Mnimo, entre otros

3 Para un mayor detalle vase www.nodo50.org/redrentabasica/textos/index.php?x=331, en donde se expone casi la totalidad de este estudio realizado por J. Arcarons, . Boso, J. A. Noguera y D. Ravents.

4 Es decir, de unos 7.000 y 3.500 dlares, respectivamente, al cambio de principios de 2005. Evidentemente se trata de unas cantidades que no tienen que ser las mismas segn el pas. As como para Alemania resultaran pequeas, para Argentina resultaran altsimas y para Ecuador, por ltimo ejemplo, exorbitantes. Para que el lector latinoamericano se haga una idea, el umbral de pobreza para una familia-tipo del Reino de Espaa dos adultos, dos menores es de unos 9.000 euros al ao. Con una RB como la propuesta, esa familia tendra unos ingresos anuales, solamente por este concepto, de ms de 16.200 euros.

5 Efectivamente, si calculamos el tipo efectivo (el porcentaje que realmente se paga despus de haberle transferido la RB) por decilas de renta (es decir, ordenando a la poblacin segn renta y dividindola en 10 partes iguales), resulta que del 10% al 50% de la poblacin, la mitad ms pobre, tiene un tipo negativo (del -269% al -4,70%). En el ltimo tramo, el que agrupa al 10% ms rico, el tipo efectivo resultante es del 45%.

6 Los ndices de Gini y de Kakwani as lo muestran

7 Buena parte de los cuales estn agrupados en la Red Argentina de Ingreso Ciudadano, una de las 11 secciones oficiales que la Basic Income Earth Network tiene en 3 continentes.

8 A. Domnech, La Renta Bsica y las amenazas actuales a la democracia. Ponencia presentada en el X Congreso de la Basic Income European Network (Barcelona, septiembre-2004).

9 Citado en La Renta Bsica y las amenazas...


 






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