Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2014

Un criminal en Oslo

Uri Avnery
Gus Shalom

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


La muerte de Ron Pundak, uno de los artfices israeles de los acuerdos de Oslo de 1993 puso de nuevo ese acontecimiento histrico en la escena pblica.

Gideon Levy nos record que una multitud de derechistas agitadores, en su furioso ataque al Acuerdo, llamaron a los que lo emprendieron "criminales de Oslo", un eco consciente de una de las principales consignas de Adolf Hitler en su camino al poder. La propaganda nazi aplic el trmino "criminales de noviembre" a los estadistas alemanes que firmaron el acuerdo de armisticio de 1918 que puso fin a la Primera Guerra Mundial, por cierto, a peticin del Estado Mayor del Ejrcito que haba perdido la guerra.

En su libro, Mein Kampf (que est a punto de perder sus derechos de autor, por lo que cualquiera lo podr imprimir gratuitamente) Hitler tambin revel otra idea: que una mentira se creer si es lo bastante grande y se repite con frecuencia.

Eso tambin se aplica a los Acuerdos de Oslo. Durante ms de 20 aos, el ahora derechista Israel ha repetido incansablemente la mentira de que los Acuerdos de Oslo no fueron slo un acto de traicin a la patria, sino tambin un fracaso total.

Oslo est muerto, nos dicen. En realidad naci muerto. Y por extensin, esa ser la suerte de todos los acuerdos de paz en el futuro. Una gran parte de la opinin pblica israel ha llegado a creer esto.

El principal logro del acuerdo de Oslo, un acto cuya dimensin cambi la historia, lleva la fecha de 10 de septiembre 1993, el da de mi septuagsimo cumpleaos.

Ese da, el presidente de la Organizacin para la Liberacin de Palestina y el primer ministro del Estado de Israel intercambiaron cartas de reconocimiento mutuo. Yasser Arafat reconoci a Israel, Yitzhak Rabin reconoci a la OLP como representante del pueblo palestino.

La generacin ms joven de hoy (de ambos lados) no puede darse cuenta de la enorme importancia de estos actos individuales.

Desde su creacin, casi cien aos antes, el movimiento sionista neg la existencia de un pueblo palestino. Yo mismo he pasadocientos de horas de mi vida tratando de convencer al pblico israel de que realmente existe una nacin palestina. Golda Meir pronunci la clebre frase: "No existe ningn pueblo palestino". Estoy bastante orgulloso de mi respuesta en un debate de la Knesset: "Seora primera ministra, tal vez tenga razn. Tal vez un pueblo palestino realmente no existe. Pero si millones de personas creen errneamente que forman un pueblo y actan como un pueblo, son un pueblo! "

La negacin sionista no era un capricho arbitrario. El objetivo bsico sionista era apoderarse de Palestina en su totalidad. Esto hizo necesario el desplazamiento de los habitantes del pas. Pero el sionismo era un movimiento idealista. Muchos de sus militantes de Europa del Este estaban profundamente imbuidos de las ideas de Lev Tolstoi y otros moralistas utpicos.No podan afrontar el hecho de que su utopa slo se podra realizar sobre las ruinas de otro pueblo. Por lo tanto la negacin era una necesidad moral absoluta.

Por lo tanto, el reconocimiento de la existencia del pueblo palestino fue un acto revolucionario.

Por otro lado, el reconocimiento lo hizo an ms difcil.

Desde el primer da del conflicto prcticamente todos los palestinos, y de hecho casi todos los rabes, consideraban a los sionistas una tribu invasora que vena a robarles su tierra natal, expulsarlos y construir un estado-ladrn sobre sus ruinas. El objetivo del movimiento nacional palestino fue, por tanto, demoler el estado sionista y lanzar a los judos al mar, as como sus antepasados ​​haban arrojado hasta al ltimo de los cruzados, literalmente, desde el muelle de Acre.

Y aqu lleg su reverenciado lder, Yasser Arafat, y reconoci la legalidad de Israel, revirtiendo la ideologa de un centenar de aos de lucha, durante la cual el pueblo palestino haba perdido la mayor parte de su pas y la mayor parte de su hacienda.

En el Acuerdo de Oslo, firmado tres das despus en el csped de la Casa Blanca, Arafat hizo algo ms, que se ha ignorado completamente en Israel: cedi el 78% de la Palestina histrica. El hombre que realmente firm el acuerdo fue Mahmoud Abbas. Me pregunto si le temblaba la mano cuando firm esta concesin trascendental, minutos antes de que Rabin y Arafat se dieran la mano.

Oslo no muri. A pesar de las fallas evidentes del acuerdo ("el mejor acuerdo posible en la peor situacin posible", como Arafat deca), cambi la naturaleza del conflicto, aunque no cambi el conflicto mismo. La Autoridad Palestina, la estructura bsica del Estado palestino en formacin, es una realidad. Palestina es reconocida por la mayora de los pases y, al menos en parte, por la ONU. La solucin de dos estados, que alguna vez fue la idea de un grupo marginal loco, es hoy un consenso mundial. Una cooperacin tranquila pero real entre Israel y Palestina ocurre en muchos campos.

Pero, por supuesto, todo esto est muy lejos de la realidad de la paz, que muchos de nosotros, incluyendo a Ron Pundak, previeron felizmente optimistas aquel da, el 13 de septiembre de 1993. Poco ms de veinte aos despus, las llamas del conflicto estn ardiendo y la mayora gente ni siquiera se atreve a pronunciar la palabra "paz", como si se tratara de una abominacin pornogrfica.

Qu sali mal? Muchos palestinos creen que las concesiones histricas de Arafat fueron prematuras, que no debera haberlas hecho antes de que Israel reconociera el Estado de Palestina como objetivo final.

Rabin cambi toda su visin del mundo a los 71 aos y tomuna decisin histrica, pero no era el hombre para seguir adelante. Dud, vacil y pronunci la clebre frase "no hay compromisos sagrados".

Este lema se convirti en el rector para romper nuestras obligaciones. El acuerdo final debera haberse firmado en 1999. Mucho antes de eso, los cuatro "pasos seguros" deberan haberse abierto entre la Ribera Occidental y Gaza. Por el incumplimiento de esta obligacin, Israel sent las bases del desenganche de Gaza.

Israel tambin viol la obligacin de aplicar la "tercera etapa", la retirada de Cisjordania. El "rea C", ahora se ha convertidoprcticamente en parte de Israel, a la espera de la anexin oficial, que es exigida por los partidos de derecha.

No haba ninguna obligacin en virtud de los Acuerdos de Oslo de liberar a los prisioneros. Pero la sabidura lo dict. El retorno de 10.000 presos a sus hogares, habra electrificado la atmsfera. En lugar de ello, los sucesivos gobiernos israeles, tanto de izquierda como de derecha, construyeron asentamientos en tierra rabe a un ritmo frentico y tomaron ms prisioneros.

Las violaciones iniciales del Acuerdo y la disfuncionalidad de todo el proceso anim a los extremistas de ambos lados. Los extremistas israeles asesinaron a Rabin y los extremistas palestinos iniciaron una campaa de ataques asesinos.

Ya coment la semana pasada el hbito de nuestro Gobierno de abstenerse de cumplir las obligaciones firmadas cada vez que pensaba que el inters nacional as lo exiga.

Como soldado en la guerra de 1948, tom parte en la gran ofensiva para abrir el camino hacia el Nguev, que haba sido cortado por el ejrcito egipcio. Esto se hizo en violacin del alto el fuego ordenado por la ONU. Se utiliz un sencillo truco para trasladar la culpa sobre el enemigo.

La misma tcnica fue utilizada ms adelante por Ariel Sharon para romper el armisticio en el frente sirio y provocar incidentes all, con el fin de anexionar las llamadas "zonas de despeje". An ms tarde, se utiliz el recuerdo de estos hechos para anexionar los Altos del Goln.

El inicio de la guerra del Lbano fue una violacin directa del alto el fuego organizado un ao antes por los diplomticos estadounidenses. El pretexto era frgil como siempre: alguien ataviado con un traje antiterrorista de la OLP haba intentado asesinar al embajador israel en Londres. Cuando el primer ministro Menachem Begin fue informado por su jefe del Mossad de que los asesinos eran enemigos de la OLP, Begin respondi con la famosa frase: "Para m, todos son de la OLP!"

De hecho, Arafat mantuvo el alto el fuego de forma meticulosa. Puesto que quera evitar una invasin israel, haba impuesto su autoridad incluso sobre los sectores de la oposicin. Por 11 meses, ni una sola bala se dispar en esa frontera. Sin embargo, cuando habl hace unos das con un ex alto funcionario de seguridad, me asegur en serio que "dispararon contra nosotros todos los das. Era intolerable.

Despus de seis das de guerra se acord un alto el fuego. Sin embargo en ese momento nuestras tropas an no haban tenido xito en los alrededores de Beirut. As que Sharon rompi el alto el fuego para cortar la carretera de vital importancia Beirut-Damasco.

La actual crisis del "proceso de paz" fue causada por el Gobierno de Israel rompiendo su acuerdo de liberar a los prisioneros palestinos en un da determinado. Esta violacin fue tan evidente que no poda ocultarse o explicarse. Caus el famoso "puf" de John Kerry.

De hecho, Binyamin Netanyahu no se atrevi a cumplir su obligacin despus de que l y sus aclitos de los medios de comunicacin estuvieran semanas incitando al pblico contra la liberacin de "asesinos" con "sangre en las manos". Incluso en el llamado "centro-izquierda", las voces enmudecieron.

Ahora otro relato mendaz est tomando forma ante nuestros ojos. La amplia mayora en Israel ya est totalmente convencida de que los palestinos provocaron la crisis empalmando 15 convenios internacionales. Despus de esta flagrante violacin del acuerdo, el gobierno israel estaba en lo cierto en su negativa a liberar a los prisioneros. Los medios han repetido esta falsificacin de la marcha de los acontecimientos tan a menudo, que fueron adquiriendo la condicin de hecho consumado.

Volviendo a los criminales de Oslo, no pertenec a ese grupo, aunque visit Arafat en Tnez mientras se celebraban las conversaciones de Oslo (yo no lo saba) y hable con l sobre toda la gama de posibles compromisos.

Que Ron Pundak descanse en paz, a pesar de que la paz por la cual breg an parece estar muy lejos.

Pero sin duda llegar.

Fuente: http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1397848978

rCR



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