Portada :: Brasil :: Las caras ocultas del Mundial 2014
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-04-2014

Entrevista con Beat "Tuto" Wehrle, analista social, a las puertas del Mundial de ftbol de Brasil
Entre goles, negociados y especulaciones electorales

Sergio Ferrari
Rebelin


El Mundial de Ftbol que comenzar el 12 de junio con el partido entre Brasil y Croacia ser mucho ms que un gran evento deportivo. Antes que el baln se lance a rodar en los doce estadios de ese pas-continente, las encrucijadas de la realidad brasilera ya se expresan en la dinmica pre-mundial. As lo afirma Beat "Tuto" Wehrle, agudo analista y responsable en Brasil del Programa A chance to play El derecho de jugar-, iniciativa solidaria de apoyo a nios/as y adolescentes de las favelas de San Pablo, promovida por Tierra de Hombres Alemania.

  -P: Cmo se puede interpretar la dinmica brasilera actual a poco ms de un mes del inicio del Campeonato Mundial de la FIFA?

-Beat Wehrle (BW): Simplificando al mximo la lectura de la coyuntura actual, pienso que se entrecruzan en esta etapa pre-mundial cuatro dinmicas esenciales. Los intereses econmicos en torno a las obras de infraestructura que se estn terminando de construir. El estado actual de las movilizaciones sociales hacia fines del mes de abril. El aumento del esquema de seguridad y control policial-militar que se implementa en gran parte de las ciudades donde habr partidos del mundial. Y, el impacto que el Mundial puede tener en este ao electoral.

Corrupcin y ganancias exorbitantes

-P: Comencemos por las obras de infraestructura en marcha

-BW: En muchos casos las construcciones estn bastante atrasadas. El ejemplo mayor es el Estadio de Itaquero en la ciudad de San Pablo, palco de apertura del Mundial. Muchas veces la prensa internacional habla de los atrasos en la construccin como de tpicamente latinoamericano o brasilero, enfatizando en la incapacidad de gestin apenas equilibrada por la capacidad de improvisacin en nuestros pases del Sur. Sin embargo, mi lectura es otra. Una gran parte de las obras son financiadas por el BNDES, Banco Nacional de Desarrollo Econmico y Social, que de social tiene bien poco, y de econmico muchsimo. En Brasil al BNDES se lo llama la madre de la Copa ya que financia no solo los estadios sino tambin las enormes obras de infraestructura. La ejecucin de las mismas est en manos de empresas privadas. El atraso en los plazos responde a un fro clculo econmico. Es el instrumento de una especie de extorsin sistemtica. Cuanto ms se atrasa la construccin, mayores son las exigencias de dichas empresas para recibir pagos adicionales. Y los costos finales pueden hasta duplicarse con respecto a lo que se haba presupuestado. Una visin donde se mezcla el apetito desenfrenado de ganancia y mecanismos muy efectivos de corrupcin. En situacin de atraso, ciertos trabajos no se licitan como normalmente se debera hacer. Es sorprendente, por ejemplo, que la empresa que construye el Estadio Itaquero acaba de terminar su nueva sede en San Pablo, sin un solo da de retraso. Prueba clara de que saben hacer las cosas. Pero el retraso es parte de un sistema donde predominan manejos corruptos y ganancias impresionantes.

P: Hablaba tambin de la situacin a nivel de seguridad, como un punto relevante de la coyuntura actual

-BW: S. Luego de las grandes movilizaciones de junio del 2013 se dio una verdadera carrera armamentista y militarista de las secretaras estaduales de seguridad pblica. En general, no es el poder ejecutivo nacional sino los Estados Brasil es una Repblica Federativa- que tienen la direccin de la seguridad. Aunque en ciertas circunstancias como en Ro de Janeiro fueron tropas del ejrcito que ocuparon a inicios de abril el complejo de favelas de la Mar (ms grande que toda la ciudad de Ginebra en Suiza). O en Salvador, capital de Baha, donde la segunda semana de abril miles de militares se desplegaron en sectores sensibles de la ciudad. Ya antes se haba procedido al mismo mecanismo por ejemplo en la gran Favela de Rocinha, tambin en Ro, para posibilitar la instalacin de Unidades de Polica Pacificadora (UPP). Si bien se puede entender como positivo el hecho de recuperar territorios al gran crimen organizado, muy rpidamente el alivio de las familias que habitan en las favelas pacificadas se transforma en sufrimiento frente a la accin igualmente arbitraria, represiva y violenta de las policas militares. Realidad similar en San Pablo, con una militarizacin bien intensa, adquisicin de nuevos equipos para reprimir manifestaciones y formacin de una nueva fuerza llamada Tropa de Brao, cuyos integrantes son todos especialistas en artes marciales. Es decir, el pretexto de la seguridad en torno al mundial llev a justificar la reproduccin de mtodos histricamente conocidos para reprimir y frenar cualquier intento de movilizacin social. A 50 aos del Golpe Militar contra el Gobierno de Joo Goulart que se record el 1ro de abril de este ao- la maquinaria del Estado brasilero sigue marcada por elementos autoritarios y represivos. El mejor ejemplo son las Policas Militares presentes en todo el pas. Y todo esto ms all de la voluntad de la presidenta Dilma Rousseff.

-P: Este tema de seguridad implica el anlisis de la dinmica actual de las movilizaciones callejeras. Luego de las grandes manifestaciones de junio pasado

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BW: En este marco de reforzamiento brutal de las fuerzas de seguridad pblica se da como contracara de la moneda, una tendencia a radicalizar las manifestaciones, reduciendo la masividad de las mismas. En las ltimas semanas aqu en San Pablo, se dieron tres movilizaciones. Ninguna con ms de mil personas. Aunque con tendencia a radicalizarse, incluso con la metodologa de los black bloc, con depredacin y violencia extrema. Con esto quiero sealar que al reforzamiento del esquema de seguridad de cara al Mundial, provoca una radicalizacin violenta de los que protestan en la calle. Y esto es preocupante. Ya que atenta contra la participacin de sectores sociales amplios en la protesta ciudadana. En cuanto a los movimientos sociales que estuvieron a la base de las manifestaciones de junio 2013, se observan dos posiciones diferentes. Un sector, que levanta la bandera de sin derechos no hay Mundial, que pacta objetivamente con los sectores ms radicales. El otro, el de los movimientos sociales ms organizados, que se articulan en los Comits Populares de la Copa que denuncian los impactos negativos de este mega evento deportivo pero que no participan de movilizaciones violentas. En sntesis, las movilizaciones actuales no llegan a tener la amplitud de las de junio pasado durante la Copa de Confederaciones. Adems no hay una direccin orgnica del movimiento y los grupos radicales han contribuido a fragmentar la protesta.

-P: Cul es su lectura sobre la posibilidad o no que durante el Mundial se reproduzcan movilizaciones masivas?

-BW: Es muy difcil predecirlo. Creo que depender mucho del comportamiento de las fuerzas de seguridad. Si reprimen violentamente las manifestaciones pequeas que seguramente continuarn, entonces es posible que la indignacin multiplique la capacidad de convocatoria. Por otra parte es interesante interpretar una reciente encuesta de opinin pblica de fin de febrero realizada por Datafolha, empresa perteneciente al grupo Folha de So Paulo, el cotidiano de mayor circulacin a nivel nacional. Seala fuertes crticas tanto al Mundial como a las movilizaciones contra la Copa. El apoyo a la Copa cay por primera vez al 52%. Si en agosto pasado el 77% de los entrevistados apoyaban las manifestaciones masivas, ahora el 63% se expresa contra las movilizaciones durante el Mundial. En sntesis, se puede entender que Brasil est cada vez ms crtico frente a este modelo de Mundial de la FIFA (Federacin Internacional del Ftbol Asociado), pero tampoco aprueba la forma radicalizada de protesta.

El Mundial en un ao electoral

-P: Toda esta dinmica tendr una incidencia directa en los eventuales comportamientos electorales en el prximo mes de octubre?

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BW: Pienso que el contexto electoral es un ingrediente significativo en torno al Mundial. Antes de junio pasado, muchos analistas polticos anticipaban que la Copa podra ser un facilitador de la re-eleccin de la presidenta Dilma Rousseff. Despus de las grandes protestas callejeras, el Mundial empez a ser entendido por la oposicin como un elemento de desgaste para la presidenta. La tendencia actual indicara que la apuesta de la oposicin tiene una base real y que todo lo del campeonato desgasta al Gobierno. Ayudado por los grandes poderes de informacin que controlan el espacio informativo. En la encuesta de inicio de abril, tambin de Datafolha, Dilma contina como clara favorita con perspectivas de triunfo en el primer turno electoral. Sin embargo, mientras en febrero las intenciones de voto eran del 44% ahora el apoyo es del 38%. Es importante subrayar que, a pesar de esta cada, sus competidores opositores no logran aumentar la simpata de los electores. En sntesis, se corre el riesgo y hay ya seales elocuentes- que amplios sectores de la oposicin, en el contexto del Mundial, jueguen a la hiptesis de cuanto peor salga todo, mejor para nosotros. Y hay en torno a la Copa muchos factores de riesgo que pueden alimentar dicha manipulacin poltica de este mega evento deportivo. Que ya hoy es mucho ms que ftbol, pasin, goles y emociones. Entra en el terreno de los grandes intereses econmicos y de los fros clculos polticos. Restringiendo el espacio democrtico del movimiento social para hacer escuchar su justa protesta por derechos no realizados.


El derecho de jugar

La colaboracin de Tierra de Hombres de Alemania y las comisiones de fbrica de los trabajadores de la empresa Volkswagen posibilit la realizacin del Programa A chance to play (El Derecho de Jugar). Esta iniciativa fue promovida en el 2009/2010 en frica del Sur y ahora, de forma ampliada, en Brasil. El Programa establece relaciones con organizaciones locales y financia proyectos que aseguran el derecho de jugar y de practicar deportes a nios, nias y adolescentes de la calle en las favelas del entorno de San Pablo. El Programa aprovecha del contexto del Mundial para llamar la atencin sobre estos derechos de la infancia asegurados por las convenciones internacionales pero sistemticamente violados. Ya en el primer ao de su implementacin, el Programa comprob que el juego y los deportes no son solo importantes para el desarrollo de nios, nias y adolescentes, sino que expresan medios efectivos para superar los altos ndices de violencia y para construir una cultura de paz en la que los nios y adolescentes son los principales protagonistas. La accin ms simblica del Programa es la organizacin de un Mundial de Ftbol Callejero que se realizar a inicios de julio de este ao en San Pablo ( www.a-chance-to-play.org ). En Europa diversas iniciativas buscan hacer escuchar la voz de los movimientos sociales brasileros antes y durante el Mundial. Entre ellas la Campaa Goles contra la Injustica promovida por E-CHANGER en Suiza (www.e-changer.ch).

*Sergio Ferrari, en colaboracin con E-CHANGER, ONG suiza de cooperacin solidaria presente en Brasil

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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