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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2014

El Parlamento Europeo es la nica institucin elegida por la ciudadana que podra poner freno al TTIP
El libre comercio se somete a las urnas

Nathalie Pdestarres
La Marea


El comercio exterior no suele ser un tema que destaque en los programas electorales. Sin embargo, de cara a las elecciones europeas del 25 de mayo algunos partidos ecologistas y de izquierdas centran buena parte de su campaa en las actuales negociaciones entre la Unin Europea y EEUU para conseguir un gran acuerdo de libre comercio, llamado Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP en sus siglas en ingls). La eliminacin de aranceles y trabas como regulaciones y normas aumentara el trfico de bienes y servicios entre los dos principales bloques econmicos del mundo, que engloba a 820 millones de consumidores, segn argumentan los promotores del tratado. El nmero creciente de crticos, no obstante, teme que los negociadores acabarn aceptando el denominador comn ms bajo que rige la actividad econmica a ambos lados del Atlntico. Grupos medioambientales alertan sobre cmo los logros en normas y estndares ecolgicos, por ejemplo en la produccin agrcola en Europa, se diluirn en beneficio de las grandes empresas alimentarias de EEUU.

El Parlamento Europeo es la nica institucin elegida por la ciudadana que podra poner freno al TTIP. Con el Tratado de Lisboa firmado en 2007, la Cmara de Estrasburgo ha ganado el poder de vetar asuntos relacionados con el comercio exterior de la UE. Cualquier acuerdo con Washington, por ende, necesitar la aprobacin de los eurodiputados que saldrn elegidos el 25-M. En el pasado, la Eurocmara era un tigre sin dientes, pero recientemente ha mostrado sus garras a los gobiernos nacionales y la Comisin Europea, por ejemplo, al tumbar el acuerdo internacional contra la piratera (ACTA) o cuando vot a favor de suspender el intercambio de datos bancarios con EEUU (Swift) a raz del malestar por el espionaje de la agencia norteamericana NSA.

Lo que ha reforzado las sospechas acerca del TTIP es la opacidad con la que se conducen las negociaciones que comenzaron hace dos aos. El secretismo absoluto ha alertado a varias ONG, sindicatos y asociaciones civiles, tanto en Europa como en EEUU. El Corporate Europe Observatory (una ONG con base en Bruselas que vigila los abusos de influencia de los lobbies industriales) lleva un ao reclamando legtimamente (acogindose al reglamento 1049/2001 que da derecho a acceder a documentos relacionados con tratados de la UE) ms transparencia sobre el contenido del Tratado y la identidad de los negociadores. En vano. Lo nico que se ha podido conseguir al respecto proviene de documentos wiki-filtrados por europarlamentarios indignados por lo poco que se llega a conocer de las rondas negociadoras.El TTIP amenaza con quitar los medios democrticos para la gestin social y medioambiental del mercado interno, opina el ecologista alemn Sven Giegold.

Los pocos documentos que han sido filtrados destapan que el acuerdo prev una desregulacin a todos los niveles, y no precisamente en pos de la calidad. El economista francs Jacques Sapir denuncia en su blog que el tratado transatlntico impone que nuestras normas sociales y sanitarias se alineen sobre las de EEUU. Lo confirm tambin la Comisin de Asuntos Europeos del Parlamento francs en un informe de 2013 sobre el TTIP: El objetivo declarado por el Farm Bureau [el lobby de los grandes productores agrcolas de EEUU] es aumentar los flujos de comercio agrcola de Estados Unidos hacia Europa. Esto requerira llegar a un acuerdo SPS plus [reglamentos en materia sanitaria y fitosanitaria que se basan en el uso de normas cientficas] muy agresivo por parte de los americanos que pediran que se suprimieran las restricciones europeas sobre carnes tratadas con hormonas de crecimiento (ractopamine), sobre los tratamientos antimicrobianos o de reduccin de agentes patgenos (cido, leja), la ausencia de etiquetaje especfico para productos que contienen transgnicos y la reduccin de los plazos de autorizacin para introducir soja transgnica en el mercado europeo de la alimentacin humana y animal.

Clusulas para proteger al inversor

Adems de la posible llegada generalizada de transgnicos o tratamientos hormonales, los ecologistas y el partido verde europeo temen sobre todo un aspecto muy controvertido del tratado: el llamado Investor-State Dispute Settlement (ISDS). Se trata de clusulas que permiten a un inversor privado llevar a las autoridades de un Estado soberano ante un tribunal de arbitraje internacional si considera que una nueva ley perjudica sus intereses econmicos en el pas en cuestin. As, por ejemplo, en 2013, la empresa americana Lone Pine Resources demand al gobierno de la provincia canadiense de Qubec por haber aprobado una moratoria para el fracking, la controvertida prctica de extraer gas de esquisto del subsuelo con la inyeccin de agua y qumicos. Se va a trasladar el poder de decidir de las normas corporativas de las jurisdicciones oficiales hacia grupos de arbitraje privados que no tienen nada que ver con la justicia. No habr posibilidad de recurrir puesto que las decisiones de estos arbitrajes sern definitivas y apremiantes, seala el economista belga Raoul-Marc Jennar.

Segn un informe reciente de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), los casos de litigios ligados a la clusula ISDS, que se ha incluido en un sinfn de tratados bilaterales, se duplicaron entre 2002 y 2013. En algunos pases, notablemente en Francia y Alemania, se oponen a esta clusula. Por ello, la Comisin Europea ha decidido excluir, por ahora, el ISDS de las negociaciones sobre el TTIP y dejar el tema para ms adelante.

Los promotores y defensores de este gran espacio econmico sin trabas fronterizas destacan los efectos para la economa y el empleo. Segn un informe de la Comisin Europea, el TTIP aumentara el crecimiento en la UE en un 0,48% anual del Producto Interior Bruto y un 0,38% en EEUU hasta el ao 2027. Un incremento deseado del 0,5% del PIB y la creacin de entre 300.000 y 500.000 puestos de empleo en 13 aos, cuando hay actualmente en Europa 26,5 millones de parados!, ironiza el economista Jennar. Partidarios del TTIP, como el francs Vincent Champain, economista y miembro de la Cmara de Comercio Franco-Americana, responden con este planteamiento: Hasta en las hiptesis ms pesimistas, hay algo de crecimiento. La pregunta que hay que hacerse es si se est mejor con o sin el Tratado.

Para Aurlie Trouv, economista y copresidenta del comit cientfico de ATTAC Francia, la respuesta es no. Basa su argumento en la experiencia de acuerdos similares como el famoso Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (NAFTA). Segn un estudio del Economic Policy Institute (una ONG americana para la defensa de los trabajadores con salarios bajos-medios), 20 aos despus de su lanzamiento, NAFTA no ha creado los 170.000 empleos al ao que se haban prometido. En su lugar, ha contribuido a generar un enorme dficit comercial con Mxico y Canad y la prdida de puestos de trabajo en EEUU. Es ms, en vez de reforzar las alianzas, NAFTA ha aumentado los conflictos comerciales entre los tres pases. Estos acuerdos bilaterales son una nueva va de desregulacin de los mercados. A los pases del sur que haban conseguido rechazar la liberalizacin salvaje de los mercados en el marco de la Organizacin Mundial del Comercio, se la vuelven a servir mediante estos acuerdos bilaterales de libre comercio. Temen lo que ha pronosticado Jos Manuel Barroso, el actual presidente de la Comisin Europea: que el TTIP se contagie como modelo al resto del mundo, opina la economista Trouv de ATTAC.

Reunin con empresarios en Madrid

En marzo tuvo lugar en Madrid una reunin de empresarios espaoles con los equipos de negociadores de ambas partes para ponerles al da sobre algunos detalles. El jefe de la delegacin de la Comisin Europea, el espaol Ignacio Garca Bercero, y su colega estadounidense, Dan Mullaney, se emplearon a fondo para resaltar las ventajas de una gran rea de libre comercio para las empresas de ambos bloques. Pero los beneficios van ms all, segn Garca Bercero: Si EEUU y la UE quieren seguir desempeando su papel de lderes que dictan las normas del comercio internacional, habr que establecer una cooperacin y un dilogo ms fuerte y eficaz que los que hemos desarrollado hasta ahora.

El Gobierno de Espaa es uno de los partidarios incondicionales del tratado comercial con EEUU. Lo confirma la designacin del titular de Agricultura y Medio Ambiente, Miguel Arias Caete, como cabeza de lista del Partido Popular en las elecciones europeas de mayo. Los ecologistas critican que el ministro somete el medio ambiente a los intereses de la industria. Durante su mandato, Miguel Arias Caete se ha dedicado en nuestro pas a lo que nosotros llamamos una contrarreforma medioambiental, afirma Juan Lpez de Uralde, coportavoz de Equo. Ha desmantelado la ley de Costas y ha abierto la de impacto medioambiental para autorizar el fracking. Tambin tiene una responsabilidad directa en que Espaa se haya convertido en la puerta de entrada de los transgnicos en Europa. Su poltica defiende los intereses de las multinacionales agroalimentarias y del sector de la agricultura industrial, subraya el dirigente del partido ecosocialista.

Las negociaciones del TTIP se han complicado ltimamente y hay sntomas de fatiga en ambos lados. La cumbre entre la UE y EEUU, en marzo en Bruselas, a la que asisti el presidente Barack Obama, no dio ningn impulso al proyecto, segn los medios europeos. Pero los opositores al TTIP no se confan. Durante la campaa para el 25-M habr muchas movilizaciones y campaas de informacin en todo el continente: Todo depender de la movilizacin ciudadana que est creciendo en Europa y en los Estados Unidos, opina Trouv, de ATTAC, y recuerda que otro tratado, el rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA), fracas por el rechazo masivo de la sociedad civil mexicana en 2005. En Francia, las regiones de le de France, PACA (Provenza, Alpes, Costa Azul) y la ciudad de Besanon ya se han declarado preventivamente como regiones fuera del TTIP.

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Alemanes y estadounidenses pierden inters en el Tratado

Como superpotencias exportadoras, EEUU y Alemania son de los pases que ms podran ganar con un rea de libre comercio entre los dos bloques. Segn una encuesta del instituto Pew y la Fundacin Bertelsmann de abril, slo el 55% de los alemanes est a favor del TTIP frente al 53% en EEUU. Sin embargo, un 94% de los alemanes confa ms en los estndares de seguridad alimentaria europeos y el 85% quiere mantener los sistemas de proteccin de datos de la UE. Entre los gobiernos de ambos pases se estn enfriando los nimos. En un informe secreto sobre las negociaciones para el Gobierno de Angela Merkel, filtrado al diario FAZ, los europeos se muestran muy decepcionados con las escasas concesiones del otro lado.

Fuente: http://www.lamarea.com/2014/04/25/el-libre-comercio-se-somete-las-urnas/


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