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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2014

Sobornos, corrupcin y complicidad 'mafiosa' de instituciones y partidos polticos es proporcional a la falta de transparencia
La Ampliacin del puerto de El Musel de Gijn: costes, sobrecostes y secretismo

Miguel ngel Llana Surez
Rebelin

Si como parece ha habido adjudicacin directa, a dedo, cmo es que no estn procesados todos los que en ella han intervenido?


Hace tres aos, en enero de 2011, lvarez Areces, presidente de Asturias y Jos Blanco, ministro de Fomento, inauguraban la Ampliacin del puerto de El Musel. Durante los cinco aos de obras los sobresaltos y las irregularidades fueron continuas, pero el conocimiento en detalle de lo que ocurra se ocultaba a los ciudadanos, precisamente a los que lo financian. Tampoco nadie nos explic para qu podra servir tan descomunal gasto cuando el puerto existente poda aumentar su capacidad con alguna inversin asumible, cosa que ni siquiera ha sido necesaria y, mucho menos, cuando la descarga de minerales y de carbn, el 90% del trfico, haban tocado techo o incluso estaban disminuyendo, como as sucedi. Ni la siderurgia iba a ms ni tampoco el carbn, si no al conterario. El presente y el futuro del trfico de carbn es a disminuir y el de los minerales, no es de aumentar. Avils medio cerr y, en Gijn, con una siderurgia de hace casi medio siglo no parece que haya para mucho ms. De las inversiones intensivas en capital, en consumo de energa, en utilizacin de infraestructuras, en degradacin medioambiental, contaminantes y con poco valor aadido, que no sea lo antes mencionado, y con una ratio inversin/empleo enorme, es decir, mucha inversin y poco empleo, aunque s est muy relacionado con la Ampliacin del puerto, ahora, todo esto es mejor dejarlo para otra ocasin.

En la inauguracin no podan ir ms all de hacerse la foto porque quedaban, y an quedan, cientos de millones para terminarlo. Salvo la regasificadora que, adems de innecesaria, y que de momento es ilegal, en las 145 hectreas de tierra firme no hay nada que no sean los rellenos, nada de infraestructuras, gras, prticos, alumbrado, vas de tren o para camiones, servicios generales, etc. La cuestin, el problema, est en qu hacer con semejante sper puerto, a parte de tener que amortizarlo, es decir, pagarlo con ms recortes sociales, que es como se pagan estas cosas y otras similares.

Sirva lo anterior para ubicar la situacin en la que nos encontramos y para saber lo que nos espera.

Los costes y sobrecostes no son ms que la consecuencia de una premitada gestin llevada a cabo con la mayor opacidad. Opacidad para hacer y deshacer, para realizar adjudicaciones a dedo, para encubrir costes y sobrecostes y, presumiblemente, para poder amparar mejor cualquier corrupcin. Ahora, despus de aos, sale a relucir el informe de la Oficina Europea de la Lucha contra el Fraude (OLAF) debido a la dudosa gestin acerca de las adjudicaciones y la construccin de la Ampliacin del puerto, pero todava nada sabemos en concreto de qu va, por qu no se publica ya, a qu esperan?

A falta de informacin que, nuestros polticos y nuestros gobiernos, los de aqu o los de Bruselas, se resisten a facilitar, hemos de movernos con filtraciones. Por ejemplo, el documento, de hace ya unos cuantos aos, sobre la solicitud de modificacin de la Decisin C(2004) 3017 del proyecto n 2004-ES-16-C-PT-021, acerca de la Ampliacin del puerto, expedido por la Direccin de Poltica Regional de la Comisin Europea (CE) [1]. El tema es muy delicado y mucho ms lo es el contenido del documento. La CE plantea dos cuestiones fundamentales de las que desprenden varias conclusiones.

Primera. La adjudicacin, sin concurso pblico, por parte de la Autoridad Portuaria de la extraccin y suministro de piedra a Hidroelctrica del Cantbrico mediante la firma de un acuerdo de intenciones, en julio de 2004, en el que fijan el precio de la piedra en 7 euros/m3. Esta adjudicacin, a dedo, vulnera el art. 1.4.a de la Directiva 93/38/CEE, entonces en vigor, que obligaba a la Autoridad Portuaria a realizar concurso pblico para cualquier adjudicacin por tratarse de un ente pblico y de una operacin onerosa.

El documento denuncia tambin que esta adjudicacin sin concurso, ha excluido ofertas de otras canteras que podran tener un precio ms bajo y la posibilidad de extraer y suministrar piedra. La Cantera de Aboo no era la nica existente ni la ms barata.

Segundo. Adems, la situacin se agrava porque el acuerdo tripartito firmado y adjudicado, a dedo, y con las irregularidades descritas, fue modificado por Hidroelctrica del Cantbrico pasando de 7 euros/m3 a un precio de 18,22 a 26,34 euros/m3, segn el tipo de piedra, sin que la Autoridad Portuaria ni siquiera se plateara la posibilidad de sacar a concurso la extraccin y suministro de piedra de otras canteras existentes.

Sacar a concurso el aprovisionamiento de piedra, como de cualquier otro insumo, no era optativo si no obligatorio, segn la directiva ya citada.

La CE estima que las consideraciones anteriores han de tenerse en cuenta a la hora de efectuar los pagos y de pedir aclaraciones a las autoridades espaolas, algo que parece ser no es ni ms ni menos que el informe OLAF.

Conclusiones

Primera. No se entiende bien cmo se pueden aceptar ofertas, y mucho menos acuerdos de intencin, sin verificar las disponibilidades de suministro y sin exigir las garantas necesarias sobre la posibilidad real de efectuar tales suministros, sobre todo, cuando se trata de algo tan esencial y de tantos millones de m3 de piedras y, cuando por otra parte, sobraban oferentes, tanto de canteras como de escombreras.

Segunda. Nada de lo ocurrido ha sido por despiste de alguna autoridad, si no del conjunto de las autoridades del gobierno municipal, autonmico o central. Todos ellos de un modo o de otro estaban presentes en los organismos pblicos que controlaban la construccin y el desarrollo de las obras. Lo mismo puede decirse del resto de las instituciones, Parlamento, tribunal de Cuentas y el resto de los organismos responsables de fiscalizar los gastos y el destino del dinero pblico.

Tercera. Los partidos polticos entonces en gobierno de Asturias y en el Ayuntamiento de Gijn, PSOE, PP e IU, apostaron y se enfrentaron ciegamente a cualquier crtica contraria a la Ampliacin. Pero, en cambio, ahora se lavan las manos, el problema no es para ellos, sino para quien haya de pagar sus aventuras y despilfarros. El Musel nunca ha llegado a la saturacin, ha estado y sigue infrautilizado. Para la Ampliacin ni hay proyectos inmediatos ni futuros, el inters y el negocio de la Ampliacin estaba en su construccin, como sucede con tantas otras infraestructuras.

Cuarta. Est claro cunto y qu han sacado en limpio los ciudadanos que no haya sido ms recortes en sueldos, prestaciones sociales, pensiones, etc., porque de algn sitio ha de salir el dinero. Pero lo que todos quisiramos saber es por qu tanta obcecacin en realizar la Ampliacin y por qu tatos odos sordos a las crticas, no pocas, a las que no solo no hicieron ningn caso sino que menospreciaron.

Sherlock Holmes preguntara, quines han sido los favorecidos, quines los perjudicados y en beneficio de quin se ha hecho la obra? La respuesta est implcita en los hechos, pero lo que no est claro es que las responsabilidades polticas, penales y el resarcimiento de los daos causados est por ver, a juzgar por otras experiencias similares, tanto actuales como en el pasado.

Nota:

[1] Ver: http://www.scribd.com/doc/220899955/Ampliacion-puerto-del-Musel

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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