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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2014

Extraccin de recursos naturales contra derechos de los indgenas y el medioambiente
La poltica de Pachamama

Benjamin Dangl
Upside Down World

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Cuando me sent temprano por la maana para una entrevista con Evo Morales hace ms de una dcada en Cochabamba, Bolivia, el entonces lder de los cocaleros y congresista disidente beba jugo de naranjas recin exprimido e ignoraba los constantes timbrazos del telfono fijo en su oficina del sindicato. Unas pocas semanas antes de nuestra reunin, un movimiento social a escala nacional exigi que las reservas de gas natural de Bolivia fueran colocadas bajo control estatal. Las mentes de todos estaban fijas en cmo la riqueza subterrnea pudiera beneficiar a la mayora pobre sobre la tierra.

En la medida en que sus ambiciones polticas se preocupaban en trminos del gas natural boliviano, Morales quera que los recursos naturales construyeran un instrumento poltico de liberacin y unidad para Latinoamrica. Era ampliamente considerado como un candidato popular a la presidencia, y era obvio que la poltica indigenista que quera movilizar como dirigente estaba vinculada a una visin en la que Bolivia recuperara su riqueza natural para el desarrollo nacional. Nosotros, el pueblo indgena, despus de 500 aos de resistencia, estamos recuperando el poder. Esta recuperacin del poder se orienta hacia la recuperacin de nuestras propias riquezas, nuestros propios recursos naturales. Eso fue en 2003. Dos aos despus fue elegido el primer presidente indgena de Bolivia.

Pasemos rpidamente a marzo de este ao. Era una asoleada maana de un sbado en el centro de La Paz, y los vendedores callejeros estaban colocando sus puestos para el da junto a una banda de rock que organizaba un pequeo concierto en una acera peatonal. Estaba reunido con Mama Nilda Rojas, dirigente del grupo indgena disidente CONAMAP, una confederacin de comunidades aimara y quechua en el pas. Rojas, junto a sus colegas y familia, haba sido perseguida por el gobierno de Morales en parte por su activismo contra las industrias extractivas. Estn resistiendo los territorios indgenas, explica Rojas, porque como deca el libro Las venas abiertas de Amrica Latina, siguen pues abiertas, siguen desangrando, sigue sangrando la tierra, las venas de Amrica Latina y esa sangre que se est derramando se la estn llevando todos los extractivistas.

Mientras Morales vea la riqueza bajo tierra como un instrumento de liberacin, Rojas vea al presidente como alguien quien segua adelante con las industrias extractivas en la minera, las operaciones de petrleo y gas sin preocuparse por la destruccin medioambiental y el desplazamiento de comunidades rurales que dejaban tras de s.

Cmo podan Morales y Rojas tener ideas tan contrarias? Parte de la respuesta reside en los amplios conflictos entre la poltica de extractivismo entre pases dirigidos por gobiernos izquierdistas en Latinoamrica, y la poltica de Pachamama (Madre Tierra), y cmo movimientos indgenas han resistido el extractivismo en defensa de sus derechos, su tierra y el medio ambiente.

Desde principios de los aos 2000 una ola de presidentes izquierdistas fueron elegidos en Latinoamrica con plataformas que incluan el uso de la vasta riqueza en recursos naturales de la regin para financiar programas sociales, expandir el acceso a la atencin sanitaria y la educacin, redistribuir la riqueza, empoderar a los trabajadores, combatir la pobreza, y edificar la soberana econmica nacional.

Dentro de este cambio, el Estado, en lugar de la esfera privada, ha tomado un mayor papel en la extraccin para beneficiar a la sociedad ms amplia, en lugar de simplemente llenar los bolsillos de unos pocos directores ejecutivos de corporaciones multinacionales, como haba sido la norma bajo gobiernos neoliberales. Los costes ecolgicos y sociales de la extraccin siguen estando presentes, pero con una diferente visin econmica. Las actividades extractivas y la exportacin de materias primas contina como antes, pero ahora son justificadas con un discurso progresista, explica el periodista ecologista Carmelo Ruiz-Marrero.

Aunque muchas economas y muchos ciudadanos se han beneficiado de la mayor participacin del Estado en la extraccin de esos recursos, el extractivismo bajo gobiernos progresistas, como haba sido bajo el neoliberalismo, sigue desplazando comunidades rurales, envenena fuentes hdricas, mata el suelo, y debilita la autonoma territorial indgena. Como escribe la sociloga argentina Maristella Svampa, La prctica y las polticas del progresivismo (latinoamericano) corresponden en ltima instancia a una idea convencional y hegemnica del desarrollo basada en la idea de infinito progreso y de recursos naturales supuestamente inagotables. Alentada por el discurso progresista y el mandato de la izquierda latinoamericana, esta tendencia extractiva ha producido resultados alarmantes en toda la regin.

Despus de la crisis argentina de 2001-2002, las presidencias de Nstor y Cristina Kirchner han trabajado exitosamente para rehabilitar la economa de Argentina, empoderar a los trabajadores, y aplicar una poltica econmica progresista para reforzar la soberana del pas; despus de aos de neoliberalismo, en los cuales los servicios pblicos y empresas de propiedad estatal fueron privatizadas, los Kirchner han colocado varias industrias bajo control estatal, y utilizado nuevos ingresos del gobierno para financiar programas sociales y hacer que el pas est menos endeudado a prestamistas y corporaciones internacionales.

Como parte de este cambio, en 2012, el Estado argentino obtuvo el 51% del control de la compaa de hidrocarburos YPF, que fue privatizada en los aos noventa. El ao pasado, sin embargo, YPF de Argentina firm un acuerdo con Chevron para expandir la fracturacin de gas natural en el pas, operaciones que tendrn lugar en territorio indgena mapuche. Como reaccin, comunidades indgenas que sern afectadas por la fracturacin tomaron cuatro instalaciones de perforacin de YPF. No solo estn tomando la tierra, explic Lautaro Nahuel, de la Confederacin Mapuche de Neuqun, a Earth Island Journal. Toda la vida natural en este regin esta interconectada. Aqu, afectarn el ro Neuqun, que es el ro del que bebemos. Protestas contra los planes de fracturacin de YPF-Chevron tienen lugar en el pas.

El presidente uruguayo Jos "Pepe" Mujica, quien recientemente ha recibido atencin internacional por la legalizacin por su gobierno de la marihuana, el aborto y los matrimonios del mismo sexo, y su oferta de recibir a detenidos liberados de Guantnamo, se orienta hacia un acuerdo con el grupo minero anglo-suizo Zamin Ferrous para una gran operacin minera a cielo abierto que involucrara la extraccin de 18 millones de toneladas de hierro del pas durante los prximos 12-15 aos. Aparte de la operacin minera en s, el plan incluye la construccin de conductos para transportar el mineral del interior a la costa atlntica del pas. Crticos han sealado que el plan causara estragos en la biodiversidad de la regin y desplazara a agricultores locales. Como respuesta a los planes, existe actualmente un movimiento nacional a fin de organizar un referndum para prohibir la minera a cielo abierto en Uruguay.

Aunque el presidente de Brasil, Luiz Lula da Silva y su sucesora Dilma Rousseff, ambos del Partido de los Trabajadores, han ayudado a expandir la clase media en el pas, e iniciado exitosos programas sociales orientados a eliminar la pobreza y el hambre, sus administraciones tambin han presidido sobre una economa de extractivismo que no deja sitio para las preocupaciones de los pequeos agricultores o del medio ambiente. Brasil tiene la mayor industria minera de la regin: en 2011 extrajo ms del doble de la cantidad de minerales que todos los dems pases suramericanos combinados, y es el mayor productor de soya del mundo, un cultivo OGM que se expande rpidamente en el continente con una mezcla de letales pesticidas que estn matando el suelo, envenenando fuentes hdricas, y desplazando a los pequeos agricultores del campo hacia los tugurios urbanos de Latinoamrica.

El presidente ecuatoriano Rafael Correa ha defendido a las mil maravillas el medioambiente en su pas, mediante la aprobacin de una constitucin en 2008 que otorg derechos a la naturaleza, y el inicio de una iniciativa en 2007 para mantener bajo tierra el petrleo en el Parque Nacional Yasun de Ecuador. A cambio de no perforar en busca de petrleo en esa rea rica en biodiversidad, el plan solicit que donantes internacionales contribuyeran 3.600 millones de dlares (la mitad del valor del petrleo) al Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas para programas globales de atencin sanitaria, educacin y otras reas. En agosto pasado, con donaciones de solo 13 millones de dlares, y promesas de otros 116 millones, Correa anunci que la iniciativa haba fracasado, y que la extraccin de petrleo comenzar en Yasun. En un discurso televisado, el presidente dijo: El mundo nos ha fallado.

Sin embargo, mientras Correa habl correctamente de las obligaciones de las naciones ms ricas de contribuir a solucionar los dilemas de la crisis climtica global, dentro del pas expandi la industria minera y criminaliz a movimientos indgenas que protestaron contra industrias extractivas en sus territorios. Bajo su administracin, numerosos dirigentes indgenas que organizaban contra la minera, las medidas de privatizacin del agua, y la extraccin de hidrocarburos han sido encarcelados por su activismo.

La criminalizacin de activistas indgenas que luchaban contra la minera en Per tambin se ha convertido en la norma en esa nacin rica en minerales. Bajo la presidencia de Ollanta Humala, la minera ha prosperado, y con ella lo han hecho los conflictos en los que comunidades locales luchan por defender los derechos a tierra y agua.

En Bolivia, el presidente Evo Morales ha hablado ampliamente de respetar la Pachamama, luchar contra la crisis climtica del mundo, y utilizar filosofas indgenas como Buen Vivir para vivir en armona con la tierra. Su gobierno ha promulgado polticas progresistas en trminos de crear ms ingresos para el gobierno mediante la administracin estatal de la extraccin de recursos naturales, y utilizar esos ingresos para aumentos de salarios, programas sociales nacionales en atencin sanitaria, pensiones, educacin y desarrollo de infraestructura. El gobierno de Morales y su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), ya han llevado a cabo cambios constitucionales y leyes que protegen el medio ambiente, empoderan comunidades indgenas, y convierten en un derecho el acceso a los servicios y recursos bsicos. Sin embargo, la retrica y la promesa de muchos de esos cambios contradicen la manera cmo las polticas del MAS se han realizado en la prctica.

El gobierno ha propugnado un plan para construir una gran carretera a travs del territorio indgena y parque nacional TIPNIS. Protestas contra los planes del gobierno impulsaron un movimiento por los derechos indgenas y la proteccin del medioambiente. Como reaccin, el gobierno desat una brutal represin contra familias que marchaban en protesta por la carretera en 2011. La violencia gubernamental caus 70 heridos; las vctimas y sus familias y aliados siguen buscando justicia.

Recientemente, la promesa del MAS de respetar la Madre Tierra y los derechos indgenas y de los pequeos agricultores entr en conflicto con otro de sus planes; la Ley de Minera, que fue aprobada por el congreso controlado por el MAS a fines de marzo, e iba en camino al Senado, cuando protestas contra la ley obligaron al gobierno a suspender su aprobacin hasta tener ms comentarios de los crticos. Aunque grupos mineros cooperativistas privados, notorios por su falta de preocupacin por el medioambiente y las comunidades locales afectadas por la minera, protestaron contra la ley porque no les otorgaba el derecho a vender sus recursos a entidades extranjeras y privadas sin suficiente supervisin gubernamental, otros grupos con demandas diferentes han presentado sus crticas. Separados de los mineros cooperativistas, esos crticos del movimiento de agricultores e indgenas estn ms preocupados por temas como el acceso al agua y el derecho a protestar.

La Ley de Minera da a la industria minera el derecho a utilizar agua pblica para su operacin txica y con uso intensivo de agua, mientras hace caso omiso de los derechos a la misma agua de comunidades rurales y agrcolas. Adems, la ley criminaliza la protesta contra operaciones mineras, dejando a las comunidades que llevaran la carga principal de la contaminacin y el desplazamiento causado por la industria sin ningn recurso legal para defender sus casas. Como reaccin a la ley, una cantidad de organizaciones indgenas y de pequeos agricultores han salido a las calles para protestar.

Habl con la dirigente indgena de CONAMAQ Mama Nilda Rojas sobre su punto de vista respecto a la Ley Minera. El gobierno [de Morales] deca, yo voy gobernar haciendo caso a las bases, las leyes van a salir de abajo hacia arriba, pero ahhh, lamentablemente no es as en el caso de la Ley Minera dijo Rojas. La Ley Minera es una ley que va en contra de la misma Constitucin Poltica del Estado y ya nos criminaliza el derecho a la protesta, ya no vamos a poder bloquear, no vamos a poder marchar, [contra la minera], explica Rojas. Bueno sabemos que siempre con las marchas, con los bloqueos, el mismo Evo Morales era uno de los que marchaba, bloqueaba, entonces cmo se nos puede coartar ese derecho a la protesta?

Lamentablemente este gobierno da su falso discurso poltico a nivel internacional, que defiende a la Pachamama, que defiende a la Madre Tierra, pero es una real mentira, explica Rojas.

Mientras tanto, fuera de Latinoamrica, gobiernos, activistas, y movimientos sociales miran hacia sitios como Bolivia y Ecuador como ejemplos de superacin del capitalismo y de oposicin al cambio climtico. El modelo de Yasun, y del respeto de los derechos de la naturaleza puede y debe tener impacto fuera de esos pases, y las naciones ms ricas y sus consumidores e industrias basadas en el norte global tienen que asumir responsabilidades en cuanto a enfrentar los desafos de la crisis climtica.

De muchas maneras, gran parte de la izquierda de Latinoamrica representa considerables mejoras respecto a sus predecesores neoliberales, y ha ayudado a forjar un camino excitante hacia alternativas que han servido de inspiracin en todo el mundo. En general, han sacado a pases de la sombra del Fondo Monetario Internacional y de dictaduras respaldadas por EE.UU., y hacia una posicin de autodeterminacin. Pensando en esas nuevas direcciones, es de esperar que la derecha neoliberal no recupere el poder en un futuro previsible, y que Washington no pueda intervenir an ms en una Latinoamrica crecientemente independiente.

Sin embargo mientras la marcha hacia el progresa contina en muchas formas, y los aos electorales van y vienen, los perdedores de la nueva izquierda de Latinoamrica son a menudo los mismos que antes las comunidades rurales desposedas y movimientos indgenas que ayudaron a allanar el camino a esas elecciones presidenciales para comenzar. En nombre del progreso, Madre Tierra, Buen Vivir, y el socialismo del Siglo XXI, esos gobiernos estn ayudando a envenenar ros y la tierra, y desplazar, encarcelar y matar a activistas contra la extraccin. La solidaridad que no considere esta contradiccin puede perjudicar a diversos movimientos en la base que luchan por un mundo mejor.

Si ha de tener xito un modelo alternativo que coloque verdaderamente la calidad de la vida y el respeto por el entorno por sobre el aumento del producto interno bruto y la expansin del consumismo, que coloque la sustentabilidad por sobre la dependencia de la extraccin de materias primas finitas, que coloque los derechos de la agricultura en pequea escala y la autonoma territorial indgena por sobre la minera y las compaas productoras de soya, es probable que provenga de esos movimientos en la base. Si este modelo ha de transformar las tendencias progresistas ms amplias de la regin, esos espacios de disenso y debate en movimientos indgenas, ecolgicos y de agricultores tienen que ser respetados y ampliados, no aplastados y silenciados.

Estamos siempre ah de pie, manifestndonos contra el extractivismo, dice Rojas. La Madre Tierra ya est cansada.


Benjamin Dangl ha trabajado como periodista en toda Latinoamrica, cubriendo movimientos sociales y la poltica en la regin durante ms de una dcada. Es autor de los libros Dancing with Dynamite: Social Movements and States in Latin America y The Price of Fire: Resource Wars and Social Movements in Bolivia. Actualmente es estudiante de doctorado de Historia Latinoamericana en la Universidad McGill y edita UpsideDownWorld.org, una web sobre activismo y poltica en Latinoamrica y TowardFreedom.com, una perspectiva progresista sobre eventos mundiales. Correo electrnico: [email protected].

Fuente: http://upsidedownworld.org/main/international-archives-60/4816-the-politics-of-pachamama-natural-resource-extraction-vs-indigenous-rights-and-the-environment-in-latin-america



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