Portada :: Cultura :: En la muerte de Garca Mrquez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2014

Los funerales de la mam grande

Antonio Caballero
Semana




Hace un par de semanas peda yo, para entender lo que pasa en Colombia, un libro sobre el pecado capital de los colombianos, que es la lambonera. Acaba de aparecer ese libro. Basta con empastar juntos los miles de comentarios que se han escrito en la prensa, o dicho al aire en la televisin y la ra dio, con motivo de la muerte de Gabriel Garca Mrquez. Gabolatra, titulaba un columnista su columna al respecto. Que no ser la ltima.

El fenmeno no es solo de aqu, claro. Tambin lo vemos en Mxico, en Espaa, en Francia, en los Estados Unidos, donde la noticia de su muerte fue portada en todos los peridicos. Garca Mrquez, como los grandes artistas, es universal. Pero no esa cursilada que, copiada de la copla espaola, se han puesto a llamar ahora colombiano universal, o cataqueo universal, porque naci en el pueblo de Aracataca. Y si en Mxico montaron guardia de honor en torno a sus cenizas los presidentes de dos pases (como a Homero, cuya nacionalidad se disputaban siete ciudades de Grecia), en Bogot se col adems en la ceremonia, que en principio iba a ser laica, el cardenal primado para soltar unos padrenuestros. Fidel Castro mand desde Cuba un arreglo floral. Mario Vargas Llosa inclin su copete de plata. El partido comunista de China puso un telegrama de condolencias. Se decretaron tres das de duelo en todo el territorio nacional, Mozart compuso una misa de rquiem. La Cepal envi mensaje. El Centro Democrtico expidi un comunicado reconociendo que el difunto haba engalanado las letras nacionales. Se hizo un minuto de silencio en la plenaria del Senado de la Repblica. Sacaron una estampilla postal, olvidando que aqu ya no funciona el correo. Hubo un temblor de tierra. Cuentan que en Aracataca tocaron solas las campanas de la iglesia de San Jos y un sbito ventarrn fro hizo tiritar a la gente. Hubo un lanzamiento pblico de mariposas amarillas. El New York Times sac la noticia en su primera pgina. La cantante Shakira y el futbolista Falcao se sintieron obligados a expresar pblicamente su tristeza, y otro tanto hizo el predicador de autoayuda Paulo Coelho, nico rival de Garca Mrquez en las listas de superventas. El multimillonario ingeniero Lorenzo H. Zambrano, presidente de una empresa cementera, le pag al multimillonario constructor y banquero Luis Carlos Sarmiento un millonario anuncio mortuorio en su peridico El Tiempo unindose a la pena que embargaba a familiares y amigos del difunto. Y al da siguiente el flamante presidente de la Andi, Bruce MacMaster, no quiso ser menos y public otro anuncio en nombre propio y de su familia.

Y Santos, Santos, Santos. Desde Mompox, por donde andaba en correra electoral, el presidente Juan Manuel Santos no tuvo el menor empacho en pedir a los colombianos, con farisaica uncin eclesistica digna de su antecesor lvaro Uribe: Oremos por el alma de nuestro Nobel. Porque esa es otra: para la lagartera colombiana lo que importa de Gabriel Garca Mrquez no es su obra prodigiosa, sino que se gan un premio. El sndrome de Colombiano triunfa en el exterior, que nace de nuestro espritu de colonizados agradecidos o suplicantes.

Sigo con Santos, el desvergonzado y oportunista presidente que salt sobre el cadver todava fresco como un buitre carroero. Y clam: Nuestro premio Nobel otra vez el sndrome del colonizado ha sido el colombiano que, en toda la historia de nuestro pas, ms lejos y ms alto ha llevado el nombre de la Patria () Gloria eterna a quien ms gloria nos ha dado!.

No. No. Ni Patria con mayscula, ni gloria tampoco. Se nota que Juan Manuel Santos no ha ledo a Garca Mrquez. Ni sus cuentos, ni sus novelas, ni sus artculos de prensa, en los que no hizo otra cosa que denunciar de manera inclemente los horrores de esta patria santista o lo que fuera. Aguaceros apocalpticos, catstrofes sin cuento, asesinatos anunciados, noticias de secuestros, matanzas de obreros, guerras civiles, presos polticos, alcaldes militares, ladrones en los pueblos, culebreros tramposos, dictaduras, engaos y demoras burocrticos, procesos inquisitoriales, demonios, abuelas desalmadas, pjaros muertos, nias vendidas, un pobre Libertador a quien la gente le escupe en la cara. Porque lo de Garca Mrquez no es realismo mgico: es realismo crudo. Y si no fuera por su fama universal, que obliga a los dueos de Colombia a fingir una admiracin hipcrita, todos ellos estaran hoy aplaudiendo a la seora uribista que lo mand al infierno, atrevindose a decir en voz alta lo que muchos piensan. Por eso echaron a Garca Mrquez de aqu. Por eso tuvo que pedir asilo en Mxico. Era, como dicen ellos, un mal colombiano: pintaba en su literatura y en su periodismo una mala imagen de Colombia. Una imagen exacta y verdadera. Merece ir al infierno.

Y ahora se atreve Juan Manuel Santos, sin hgados ni escrpulos, a apropiarse de la vaca pero famosa frase final de la ms famosa novela de Garca Mrquez, Cien aos de soledad, jactndose de que su gobierno ha demostrado que podemos ganarnos como estamos haciendo una segunda oportunidad sobre la tierra.

Y ahora vengo yo tambin con mi gabada de turno sobre la muerte del gran hombre. No falta nadie. Ni el propio Gabo, que escribi la suya en uno de sus primeros cuentos, hace ms de cincuenta aos: Los funerales de la Mam Grande, que se celebraron en Macondo y a los cuales vino el sumo pontfice en cuerpo y alma, en carne y hueso. Esta vez fue el nico que no asisti. Una lstima.

Fuente: http://www.semana.com/opinion/articulo/antonio-caballero-los-funerales-de-la-mama-grande/384850-3


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