Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Palestina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2014

Entrevista a Luz Gmez, profesora titular de Estudios rabes e Islmicos en la Universidad Autnoma de Madrid
Sin justicia ni legalidad no puede haber solucin para Palestina

Carlos Prez Cruz
elasombrario.com


Al margen del cinismo poltico, la sociedad se moviliza. La tragedia palestina sigue su curso ante la indiferencia cmplice de los Estados; la ocupacin israel avanza al igual que lo hace el muro en Cisjordania; Gaza contina bloqueada y bajo asedio; los refugiados siguen sindolo desde hace 66 aos mientras a diario se suman ms palestinos a esa condicin; Israel practica polticas de apartheid en Territorios Ocupados y discrimina a los palestinos que viven dentro de su Estado A punto de morir las ensimas conversaciones auspiciadas por la administracin estadounidense (o de renovarse, otra forma de morir), la sociedad civil articula su respuesta a travs del movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones). Luz Gmez, profesora titular de Estudios rabes e Islmicos en la Universidad Autnoma de Madrid (Premio Nacional de Traduccin 2012), coordina la publicacin de BDS por Palestina [Ediciones del Oriente y del Mediterrneo], libro que recopila diversos artculos, documentos y entrevistas que explican los fundamentos y motivaciones de esta accin no violenta contra las polticas de Israel.

-El BDS es un movimiento cvico no violento que promueve el boicot, la desinversin y las sanciones a Israel mientras prosiga con la ocupacin y el apartheid. O sea, que va para largo.

-S. Lo ideal sera que acabase dentro de unos meses, ese es el fin ltimo de la campaa de boicot, dejar de tener que ser necesaria, pero me temo que no, y ms en estos das en que estamos viendo que las llamadas negociaciones y el proceso de paz previsiblemente van a acelerar la desintegracin de la Autoridad Nacional mientras el cumplimiento de las demandas histricas de las sociedad palestina, reconocidas por el derecho internacional, se alejan todava un poco ms.

-Responde a un llamamiento de la sociedad civil palestina. Es un detalle que puede parecer irrelevante pero en el que se hace hincapi. Por qu?

-Eso es muy importante, de las cuestiones ms interesantes del movimiento BDS. El llamamiento al BDS nace de los propios palestinos y son ellos los que nos invitan a los que estamos fuera de Palestina, los que nos dicen qu podemos hacer, los que coordinan entre nosotros las campaas y las acciones. Nos ensea sobre todo que las iniciativas que vienen desde dentro de la sociedad palestina tienen una mayor trascendencia y trayectoria en trminos de eficacia y solidaridad, pues estn por encima de coyunturas polticas, a diferencia de los proyectos que hemos conocido durante la pasada dcada de las ONG y de grupos de distinto tipo, la mayora desparecidos con la crisis y la falta de financiacin. Es importante tambin porque rompe con determinados prejuicios que existen, incluso entre quienes miran con simpata al mundo rabe, una suerte de mirada orientalista de los occidentales bienintencionados en la que intentamos imponer nuestras soluciones, dar nuestros consejos, sin escuchar y sin tener en cuenta que los que mejor saben lo que necesitan son los palestinos.

-El BDS tiene tres objetivos: el fin de la ocupacin de Gaza, Cisjordania y Jerusaln Oriental; el cumplimiento del derecho al retorno de los refugiados; y la consecucin de una ciudadana igualitaria para los palestinos de Israel. Objetivos irrenunciables? Factibles?

-Desde luego, son irrenunciables porque sin ellos no hay justicia. Y si no hay justicia no hay solucin. Lo dice Raji Sourani [director del Centro Palestino de Derechos Humanos en Gaza], sin justicia la solucin es imposible. Tambin hay que decir que el BDS no da soluciones a cmo tenga que ser el Estado palestino, a si habr dos Estados o un solo Estado binacional o un solo Estado sin diferenciaciones nacionales. Lo que pide es que se cumpla con el derecho internacional, y esto significa que acabe la ocupacin de los Territorios Ocupados, tanto de Gaza como de Cisjordania como de Jerusaln Oriental, que la ciudadana israel sea igualitaria para los ciudadanos rabes de su Estado, pero tambin que acabe el apartheid que est practicando el gobierno israel en Cisjordania a travs de toda la legislacin que se aplica a los ciudadanos palestinos, y que se cumpla con el derecho de los refugiados palestinos a volver a sus tierras, a sus casas, y a ser recompensados por todos estos aos de desposesin. Sin eso, que es justicia ni ms ni menos, que es pedir que se cumpla la legalidad y que la justicia impere, no puede haber solucin. Son mnimos. A partir de ah cmo se vehicule el futuro Estado, cmo se gestione, est por discutir, pero no es el fin de la actual campaa BDS.

-Desde la proclamacin en 1948 del Estado de Israel hasta el presente ha habido guerras, intifadas, conversaciones llamadas de paz Con independencia de los mtodos, las consecuencias para los palestinos son invariables: siempre a peor. Empeoramiento de sus condiciones de vida, expansin territorial israel y la consiguiente confiscacin de tierras y de recursos naturales de las colonias, construccin del muro y consolidacin de un sistema de apartheid, entre otras consecuencias. Es el BDS la alternativa ciudadana a la inoperancia y el pragmatismo cnico de la poltica?

-Yo creo que s. Una de las caractersticas ms importantes del BDS es que se articula y funciona -aunque todo sea poltica- al margen de la poltica oficial y de los cauces que hasta ahora se han venido estableciendo. El BDS es interseccional, llama a toda la poblacin. Podemos colaborar como consumidores, como comerciantes, como productores, como profesores, como intelectuales, como artistas Se puede participar siendo palestino o no, a nivel personal o institucional, como ciudadano de a pie o como militante Hay distintas campaas en marcha. Este funcionamiento en red es lo que desconcierta a la poltica tradicional de carcter jerrquico y estructurada verticalmente. El BDS nos llama a todos. Por un lado, el boicot lo podemos practicar todos. Por otro, las sanciones son algo que tiene que ver ms con la legislacin y la demanda de su cumplimiento, de modo que se exija a Israel que cumpla con el derecho internacional y que si no, se le aplique la propia legislacin sancionadora. En cuanto a la desinversin, se centra en la capacidad de presin poltica y social que sta tiene en una economa globalizada, de modo que Israel se vea forzado a cambiar sus polticas. Boicot, sanciones y desinversin entrelazados actan como una especie de tentculos que afectan a distintos mbitos e implican a actores diversos, lo cual distingue y aleja el BDS de la poltica tradicional de los gobiernos, pues los protagonistas primeros siempre son los ciudadanos.

-El BDS no es un arma novedosa, y no slo porque se aplicara en Sudfrica. Tambin los pases rabes la han aplicado con anterioridad con Israel, por supuesto sus ciudadanos. De ello nos hablas en tu ensayo del libro. Cmo fueron esos boicots precedentes y qu los diferencia del actual movimiento BDS?

-Precisamente esto de lo que estbamos hablando. El boicot de los Estados rabes viene marcado por la Liga rabe, pero a pesar de que sta sea un organismo supranacional, la aplicacin del boicot dependa de la legislacin de cada pas. Si bien en un principio, en los aos 50, tuvo cierta pujanza y se implement de manera bastante exhaustiva, con el tiempo el boicot de la Liga rabe fue perdiendo eficacia hasta prcticamente desaparecer, especialmente a raz de los Acuerdos de Oslo, que supusieron un punto y aparte radical en demasiadas cuestiones de la historia palestina. La palabra que resume lo que sucedi es normalizacin, esto es, el intento, bajo la batuta de Estados Unidos, de naturalizar a Israel como un Estado legtimo en su entorno regional. La reaccin, sobre todo en los pases vecinos (Jordania, Egipto), fue la creacin de movimientos antinormalizacin, en cierto modo, y slo en cierto modo, antecedentes del actual BDS. A efectos de la actual campaa BDS, en el caso rabe, a diferencia de lo que sucede en el resto del mundo, esta historia previa de boicot institucional y su reaccin en los movimientos antinormalizacin obliga a que el BDS deba articular respuestas especficas, pues adems, al menos nominalmente, siguen existiendo en casi todos los pases rabes boicots estatales a Israel. Por ejemplo, la Liga rabe lanz en el ao 2006 unas nuevas directrices para reactivar el boicot, por supuesto con poco xito. Es una situacin un tanto paradjica en la que se mezcla la poltica institucionalizada, jerrquica, y la poltica horizontal, ciudadana, y desde mi punto de vista resulta especialmente interesante para comprender las relaciones de las sociedades rabes con sus regmenes.

-Damos por supuesto el apoyo de los pueblos rabes a sus hermanos palestinos, pero no es tan evidente en el caso de los gobiernos rabes por eso que se llama la realpolitik. Dices en el libro que muchas cosas murieron con los Acuerdos de Paz entre Egipto e Israel en 1978.

-S, porque el encuentro frente a frente en Camp David de los dos lderes, el egipcio Anwar el-Sadat y israel Menjem Beguin, no solamente es una cuestin simblica. Supuso adems un cambio radical en la estrategia poltica que haba liderado Egipto con el nasserismo en el Movimiento de Pases No Alineados y del Tercer Mundo, en los aos 50-60. Es importante por la quiebra que esto supone en Egipto y tambin en el resto de las sociedades rabes. En Egipto la poblacin asumi la ruptura entre rgimen y sociedad. Palestina es siempre, desde mi punto de vista, el pivote que permite medir o tantear o ver hacia dnde se est inclinando el resto de la poltica y las sociedades rabes. Hasta los 70 el nasserismo, aunque fuera de una manera autocrtica, criticable, fallida en muchos aspectos, haba aunado la voluntad poltica con la voluntad civil de la poblacin. A partir de Camp David eso se rompe. Palestina sigue siendo una preocupacin de la ciudadana mientras que para el gobierno egipcio se trata de una cuestin de alta poltica que gestiona al margen de sus ciudadanos y que continuamente le separa de ellos. Algo que se ha dicho a raz de la revolucin de 2011, pero no se ha insistido lo suficiente, y es que la segunda intifada, la intifada de Al-Aqsa del ao 2000, propici un movimiento de reorganizacin de la sociedad civil egipcia a favor de Palestina (algo que tambin tuvo lugar en Siria o en Argelia, por ejemplo) que articul a la vez la conviccin de que solamente desde la movilizacin civil se poda cambiar algo respecto a Palestina y, por aadidura, respecto a los propios gobiernos y a la situacin concreta de cada Estado rabe.

-Despus hablaremos de la reaccin israel al empuje del BDS pero, cules son las estratagemas que Israel ha utilizado y utiliza, especialmente a nivel ciudadano pero tambin de Estados, para dificultar la aplicacin prctica del boicot?

-Israel tiene enorme pericia y posibilidades internacionales para atacar el boicot. Algunas estrategias son difciles de prever, pero otras son de repertorio. La ms evidente viene siendo la acusacin de antisemitismo a todo el que apoye el boicot, que es fcilmente rebatible puesto que el BDS nada tiene que ver con una cuestin de raza ni de etnia ni de religin, nada que tenga que ver con el judasmo en s sino con las polticas de un Estado, en este caso el de Israel. Esto se viene abajo cuando hay destacadsimos judos en todo el mundo que apoyan la campaa BDS y acusan precisamente a Israel por la utilizacin del antisemitismo y de la memoria histrica del Holocausto en beneficio de una poltica estatal y en detrimento del pueblo judo y de su historia. Ah est por ejemplo la filsofa estadounidense Judith Butler que en el libro responde con claridad a esta acusacin. Y tambin lo contradicen los movimientos que apoyan el boicot desde dentro de Israel, organizaciones israeles mayoritariamente judas, como Boycott From Within, fundamentales en la campaa BDS. La acusacin de racismo, que es la ms burda, es la primera que saca Israel a relucir cuando se ataca cualquiera de sus polticas, no slo mediante el BDS. Otra de las cuestiones que el gobierno de Israel esgrime es que el boicot pretende acabar con el Estado de Israel en s, puesto que, se dice, se ahogara su economa. Pero la campaa BDS no tiene esa intencin, lo que exige es que los productos de los Territorios Ocupados, si hablamos de economa, no puedan ser tratados como productos del Estado de Israel en la misma situacin de igualdad jurdica a nivel de comercio internacional. La propia legislacin israel confunde los Territorios Ocupados que estn directamente bajo su jurisdiccin y que ya son ms del 40% de Cisjordania con territorios propios. Aunque no estn anexionados de hecho lo estn en la prctica legal, pues su produccin pasa como produccin israel. Por eso el boicot a los productos de los Territorios Ocupados afecta necesariamente al comercio israel en su conjunto, es el Estado de Israel el primero para el que esas fronteras no existen. Pero el boicot no pretende privar a los ciudadanos israeles de la posibilidad de que los productos internacionales lleguen a Israel, es decir, simplificando, los ciudadanos israeles no van a quedar desabastecidos, Israel no va a desaparecer por inanicin, por decirlo de alguna manera, sino que lo que se tiene que resentir es la economa del ciudadano israel que elige a sus gobiernos, los mismos que profundizan en las polticas de ocupacin y apartheid.

-Sudfrica no desapareci despus del boicot.

-No, desde luego, como no lo har Israel, aunque s el Israel que hoy conocemos. Las tergiversaciones fciles son las ms efectivas a nivel de la opinin internacional, y sobre todo de la opinin interna israel, que tiene que protagonizar tambin un cambio radical. Esta es una cuestin muy importante que tiene que ver con el llamado campo de la paz que se dice que existe dentro de Israel, el campo comprometido con la solucin de dos Estados. Otra recriminacin ms sutil que las anteriores es que la presin que implica el boicot, con el rechazo a dialogar con los israeles que no denuncien directamente la ocupacin y se opongan a las polticas de su gobierno, tambin va contra ellos. Alegan que con el boicot se rompera la posibilidad de trazar puentes pero, como responde el propio Omar Barghouti [cofundador del BDS palestino], despus de casi quince aos de conversaciones y de negociaciones de paz, qu ha hecho el campo de la paz israel? Qu ha conseguido? Dnde est? Si realmente es necesario este dilogo, y adems tambin es posible, cambiemos las bases. Partamos de la denuncia y empecemos despus a dialogar. No se puede poner en el mismo nivel a la vctima y al verdugo. Hay que reconocer cul es el estatuto de cada uno y a partir de ah ver si con este nuevo comienzo es posible una solucin, puesto que el dilogo por el dilogo y la relacin de iguales lo nico que hace es justificar y legitimar el statu quo de la situacin actual de ocupacin y de apartheid.

-BDS, Boicot, Sanciones y Desinversiones. Tres formas de accin para lograr esos objetivos antes sealados. Aunque sea en sntesis, en qu se cifran esas tres formas de accin? Cules son las lneas maestras de la accin BDS?

-El boicot en s tiene varias campaas en marcha. Hay una que es el boicot comercial a los productos de los Territorios Ocupados y en general al comercio israel. Se trata de no consumir, no comercializar y no importar productos que vengan de las colonias, de los asentamientos en Territorios Ocupados. Por aadidura, de empresas israeles que no distinguen entre productos producidos dentro de Israel, el de las fronteras del 67, y en la Cisjordania ocupada. Son importantes los pasos que se estn dando en la legislacin europea para exigir que el etiquetado deje muy claro de dnde procede cada producto. Esto facilitara el boicot de los consumidores.

Existe tambin el boicot acadmico, que consiste en denunciar los convenios internacionales de intercambios cientficos o docentes, o las actividades propias del mundo universitario, con instituciones o universidades israeles en tanto que quienes participen en ellos no denuncien la ocupacin y la poltica del Estado de Israel. En este sentido, lo ms notable es el rechazo absoluto a cualquier tipo de contacto con la sede universitaria que est en Ariel, en una de las mayores colonias de Cisjordania, lo cual ya est bastante extendido. Insistimos siempre mucho en que el boicot acadmico no es un boicot contra las personas, es un boicot contra las instituciones. No nos negamos a compartir nuestros proyectos de investigacin o a dar clase con profesores que vengan de una universidad israel, siempre y cuando denuncien la ocupacin y la financiacin no venga de sus universidades, ni ellos lo hagan como representantes del sistema universitario israel, porque hasta ahora la universidad israel no se ha distanciado de la poltica de los sucesivos gobiernos israeles respecto a la ocupacin de territorios, no la ha denunciado e incluso colabora con proyectos de investigacin en campos como el armamentstico o el agrcola que tienen las colonias y la extensin de la ocupacin como protagonistas.

Hay otro tipo de boicot muy importante, sobre todo por la trascendencia pblica que tiene, que es el cultural y deportivo. Artistas, cantantes, cineastas que rechazan actuar en Israel en tanto no cambie la poltica actual, algunos de cuyos testimonios recogemos en el libro: por ejemplo el del cineasta Ken Loach, el del antiguo lder de Pink Floyd, Roger Waters, el de escritores de renombre internacional que rechazan que sus libros se publiquen en grandes editoriales israeles partcipes de lleno en el sistema de transmisin del sionismo como forma de conocimiento y visin del Estado de Israel, como por ejemplo Alice Walker, autora de El color prpura, que explica por qu ella, que le encantara que su obra estuviera traducida al hebreo, no va a aceptar que se publique en esas condiciones, o Naomi Klein detallando por qu eligi una editorial comprometida con el BDS Continuamente se ponen en marcha distintas campaas y llamamientos que se pueden ir siguiendo en internet a travs de la pgina del movimiento BDS.

El boicot es una primera parte de las siglas BDS, que tambin acogen las desinversiones, algo ms difcil de organizar en primera instancia porque se dirige a las decisiones financieras de Estados, organizaciones y empresas. Pero tambin en este sentido ha habido importantes avances. Hace diez aos era imposible pensar que bancos como, por ejemplo, PGGM, una de las principales cajas de ahorro de Holanda, fueran a retirar sus inversiones de bancos israeles, y sin embargo ha sucedido tras presiones de sus accionistas en coordinacin con la campaa BDS. Otra cosa que ha sido muy importante, y que, como nos recuerda Aitor Hernndez Carr en el libro, es un gran logro, es que en el nuevo programa marco I+D de la Unin Europea, que llega hasta el ao 2020, llamado Horizon 2020, se haya introducido una clusula especfica en la que se exige que todos los convenios cientficos que se hagan con Israel tienen que dejar claro que no va a haber relacin con ningn tipo de instituciones u organismos israeles en los Territorios Ocupados. Hay que decir que de forma global Israel es el primer beneficiario de los fondos de I+D de la Unin Europea, por encima de Espaa o de cualquier otro Estado de la Unin, porque colabora como socio igualitario en multitud de proyectos de toda la Unin. As que las cuestiones acadmicas no son solo de boicot, como se ve, tambin este tipo de desinversin econmica es fundamental.

Las sanciones, tercera parte de la sigla BDS, son una herramienta jurdica indispensable y ah el papel de los polticos profesionales es fundamental, pues en ellos recae en ltima instancia la presin para actuar a travs de la legalidad internacional. Hasta ahora las sanciones a Israel por su incumplimiento sistemtico del derecho internacional no han existido, por ms que se hayan puesto en marcha campaas que, sobre todo, han dado a conocer a la opinin pblica lo que est sucediendo, como la sentencia no vinculante del Tribunal de la Haya sobre la ilegalidad del Muro de Cisjordania o los procesos judiciales abiertos en Europa, incluida Espaa, contra algunos militares israeles por su implicacin en la operacin Plomo fundido. Las sanciones por el incumplimiento de la legalidad internacional sera el tercer eslabn de esta cadena BDS. Yo creo que hay que ser optimistas porque del boicot inicial hemos llegado a las desinversiones, que estn empezando a funcionar. Llegaremos a las sanciones? Para ello es importante tambin ver qu va a suceder con la Autoridad Nacional, hacia dnde va a ir. Realmente va a buscar su futuro en implicarse en todos los organismos internacionales y en poner en marcha las posibilidades que tiene en la actualidad al haber sido reconocida Palestina como Estado observador dentro de la Asamblea General de Naciones Unidas, o va a seguir en este juego de amagar y no dar que no tiene futuro?

-El boicot fue una herramienta fundamental para acabar con el apartheid en Sudfrica, gran referente y motivador de esta accin para acabar con la ocupacin y el apartheid israel. Ambas situaciones, de ello se habla en el libro, tienen sus diferencias y sus muchas semejanzas, cules son las diferencias de seguimiento y fuerza del BDS a Israel a da de hoy comparadas con el BDS a Sudfrica en su momento de mximo apogeo? Cun lejos est una accin de lo que logr la otra?

-A nivel de apoyo internacional estamos desde luego muy lejos todava, pero tambin hay que decir que hemos ido mucho ms deprisa que en la experiencia de Sudfrica. En ese caso pasaron veinticinco, treinta aos, hasta llegar a un consenso internacional sobre la necesidad de acabar con el apartheid y la importancia del boicot para que eso sucediera. Ahora se cumplen diez aos desde que en 2004 se lanz la campaa BDS, en Ramallah. Su comit de coordinacin est en contacto y trabaja de forma fluida con los lderes del boicot sudafricano. El BDS es una campaa que aprende de lo que pas en Sudfrica pero que tambin ve las diferencias y se distancia de la mera copia de modelos de manera acrtica. En Sudfrica la cada del rgimen del apartheid se debi fundamentalmente a una cuestin econmica. El apartheid ya no era rentable y, al no serlo, desde dentro de la propia sociedad sudafricana blanca se consider, llegado un momento, que aquello tena que acabar. Esta situacin no es exactamente igual en el caso de Israel. S es muy importante que la sociedad israel se d cuenta de que la situacin actual no se puede mantener, de que esta poltica de aniquilacin del pueblo palestino y de absorcin de todos sus recursos, incluido el territorio, no tiene futuro, no tiene posibilidades, que la poblacin palestina est ah, que los palestinos no se van a marchar y que la comunidad internacional ya no es como en el ao 1948, que pudo ignorar la limpieza tnica de entonces. El fin del apartheid y de la ocupacin -y de esto hablan en el libro [el profesor de sociologa] Ran Greenstein, que es sudafricano, y [el economista] Shir Hever, que es israel- no ser tanto una cuestin econmica como poltica, no ser slo el ahogo econmico el que haga cambiar a los israeles de dentro sino tal vez algo as como el ahogo identitario, el ahogo, fruto entre otras cosas de la presin internacional, por la imagen en negativo de la historia del Estado de Israel, de lo que quiso ser y del futuro que le aguarda como Estado paria. Hay otro factor tambin muy importante que distingue el BDS por Palestina del caso del boicot sudafricano, y en el libro hay varias intervenciones en este sentido, con artculos en relacin con el movimiento sindical europeo, la lucha altermundista en la India o la industria penitenciaria en Estados Unidos.

Se trata de la complicidad del BDS con otros movimientos locales de carcter alternativo, movimientos de reivindicacin de nuevas polticas y del fin de determinadas prcticas econmicas. Eso es algo importantsimo, el carcter interseccional de la lucha del BDS con otras luchas y otras reivindicaciones que se estn produciendo ahora mismo en el resto del mundo. Desde mi punto de vista, en buena medida es donde se juega su futuro el BDS. Si se consigue aunar estas luchas y mostrar cmo la batalla por la justicia tiene que ser transversal, que no puede quedarse localizada en un espacio, en una historia, en una causa cerrada, por ms que la de Palestina en el ao 2014, sino reclamar que la justicia o es universal o no lo es, en palabras de Raji Sourani, eso har que el BDS siga adelante con ms fuerza y que ms bien antes que despus veamos resultados.

-Ests particularmente involucrada dentro de la vertiente acadmica del BDS. Cul es su situacin a da de hoy? Qu grado de adhesin ha logrado entre la comunidad universitaria y qu queda por lograr en ese mbito?

-Nos queda mucho, por supuesto, pero tambin hemos avanzado bastante deprisa en el ltimo ao. A nivel estatal los profesores universitarios de las distintas comunidades autnomas nos organizamos en el ao 2011 en la Plataforma Estatal por el Boicot Acadmico a Israel. Este ao en el mes de febrero hemos lanzado una campaa de recogida de firmas en apoyo del manifiesto del BDS acadmico y, para nuestra sorpresa, en muy pocas semanas hemos recogido ochocientas firmas de profesores, casi cuatro mil de estudiantes y cien de personal de administracin y servicios y, sobre todo, hemos conseguido que poco a poco sea una cuestin que pase a discutirse en los rganos administrativos de las universidades, en los departamentos, las facultades y los sindicatos. Hemos descubierto que el apoyo, cuando se empieza a explicar el sentido del BDS y cules son los objetivos, es mucho mayor del que esperbamos. Estamos acabando de perfilar para el da 15 de mayo, el da de la Nakba [conmemoracin de la catstrofe" de la limpieza tnica de Palestina], la presentacin de la campaa y de los apoyos que ha recibido a los responsables de poltica universitaria de las distintas administraciones, as como las actuaciones que solicitamos de ellos, en consonancia lo que he comentado a propsito de la campaa general de boicot acadmico. Por otra parte, a modo de ejemplo prctico de una reciente actuacin de BDS acadmico, los compaeros de la Universidad de Vic han lanzado la campaa Complicitats que maten en la que denuncian el convenio que ha firmado la universidad con el Instituto Technion de Israel, que bajo el paraguas de la cooperacin cientfico-mdica encubre el reconocimiento de una institucin que colabora directamente al mantenimiento de la ocupacin.

Tambin existe una red de boicot acadmico coordinada a nivel europeo, la EPACBI, en la que estamos integrados, y al mismo tiempo estamos en estrecho contacto con lo que est pasando en Estados Unidos, pues en el ltimo ao el BDS acadmico se ha extendido all de una manera impensable. Si en Estados Unidos, donde la presin de los intereses de Israel es fortsima, ha sido posible que la mayor asociacin de acadmica del pas, la American Studies Association, haya apoyado el boicot, creemos que en Espaa, donde el movimiento de solidaridad con Palestina tiene un largo recorrido, se puede llegar a conseguir que el boicot sea algo generalizado dentro del mundo universitario. Creo que la universidad ser, y as debera ser, uno de los primeros espacios de generalizacin del BDS.

-Y en esos contactos persona a persona, compaero a compaera, cules son los mayores prejuicios a los que se enfrenta la campaa BDS a la hora de sumar compromisos?

-Yo dira que el desconocimiento. No es tanto la animadversin ideolgica hacia lo que implica un boicot o las posiciones polticas de cada uno, sino el desconocimiento de la historia de Palestina e Israel por un lado, y el desconocimiento de la legislacin internacional por otro; y tambin el desconocimiento, en general, de la pluralidad y de la vitalidad de la sociedad palestina. Se conocen, para bien o para mal, los estereotipos sobre Israel como representante del pueblo judo, los milagros que se han producido con la fundacin del Estado en una tierra sin gente, el desierto que florece, la nica democracia de Oriente Medio Toda esa publicidad, la marca Israel que es muy potente y que no se ha visto contrarrestada por el lado palestino. Por un lado est esta ignorancia. Cuando se rompe con la barrera de la ignorancia, cuando se empieza a entender lo que pasa sobre todo en el mundo universitario, en que, adems, cada uno tiene su especialidad. Lo que decamos de la transversalidad es fcilmente aplicable a la universidad, pues hay que mostrar que la ocupacin y el apartheid no es solamente una cuestin poltica, histrica o social, sino arquitectnica, agroalimentaria o mdica, por poner algunos ejemplos. Si a cada uno se le explica con lo que le resulta ms cercano, las barreras empiezan a romperse. Boca a boca, persona a persona, s, pero vuelvo a decir lo que comentaba al comienzo sobre la lgica del BDS: la poltica ahora no tiene otra va, la forma clsica, vertical, ha caducado, ya no slo en Israel y Palestina, sino un poco en todas partes, como estamos viendo con la crisis a todos los niveles en Europa, por no ir ms lejos.

-Scarlett Johansson y su affaire con Oxfam y SodaStream han dado un impulso publicitario quiz ms que efectivo al BDS. La administracin Netanyahu parece haberse puesto algo nerviosa, incluso recibi una advertencia al respecto de John Kerry. Empieza a inquietar el BDS a la administracin israel? Hay ya un contraataque especfico ms all de la rutinaria hasbara [propaganda]?

-S, claro que s. De hecho ya est tramitada en el Parlamento israel la ley antiboicot que va a convertir en criminal, y se le va a poder perseguir por la va penal, a cualquier ciudadano que apoye la campaa BDS. Pero si el gobierno israel no respondiera y no reaccionara, es que no estara funcionando el BDS. As que el BDS va por el buen camino. Pero eso tambin est haciendo que dentro de la propia sociedad israel empiece a haber personas que se replantean qu es el BDS, que empiezan a considerar que puede ser una estrategia til para salvar, precisamente por propio inters, Israel como sociedad democrtica y Estado de derecho, o que por lo menos pueda serlo. En el libro recogemos un artculo de Gideon Levy, uno de los ms importantes periodistas israeles, en el que pblicamente manifiesta su apoyo al BDS y explica cmo lo hace por una cuestin egosta y de inters como israel y como judo, por el bien del Estado de Israel. Hay que reconocer el coraje que hay que tener para hacer esto dado el carcter tribal, como l mismo dice, de la sociedad israel. Apoyar pblicamente el BDS supone romper la ltima frontera y salirse por completo de la tribu. Pero que el gobierno de Israel est empezando a plantearse polticas concretas, no slo esta legislativa que hemos mencionado sino tambin polticas de hasbara especficas contra el BDS con consignas a sus embajadas, significa que el BDS funciona y que es una estrategia adecuada. El propio movimiento crear sus mecanismos de respuesta e ir reaccionando. Est bien que sea as, pues el BDS no es algo estanco, monoltico, el BDS siempre est en marcha.


Carlos Prez Cruz, msico y periodista. Desde 2001 dirige el programa Club de Jazz, a su vez seccin de Carne Cruda 2.0 que dirige Javier Gallego en la Cadena SER (antes en RNE3). Colabora con Radio Vitoria (EiTB) y la revista Cuadernos de Jazz. Desde 2012 mantiene el blog/podcast Todos los caminos estn cerrados, dedicado a los Territorios Ocupados de Palestina.

Fuente original: http://elasombrario.com/luz-gomez-sin-justicia-ni-legalidad-puede-haber-solucion-para-palestina/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter