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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2014

Elecciones-Dilogo
Intercambio de prebendas y trueque de clientelas

Dairo Ruiz
Rebelin


La clase dominante y la izquierda socialdemcrata quieren un consenso pasivo con los opresores, muchos estimulan un dilogo que privilegia la continuidad de los opresores contra los oprimidos.

La inequidad de la paz que el Estado y sus izquierdas quieren pactar, se extiende al minimizar cada vez ms el carcter de los explotadores, sus tensiones inevitables de clase, y/o el antagonismo capital vs trabajo.

El dilogo en donde el protagonista principal debe ser el pueblo desde sus luchas revolucionarias y democrticas, ha de ser un espacio de clarificacin, pero no un reemplazo de la accin directa para el logro de la paz y de las conquistas populares y Nuestro Americanas.

Pero, si bien el dilogo incompleto no es negociacin, no se puede zanjar solo con razonamientos; es indispensable construirlo desde las grandes mayoras oprimidas y sus intereses de clase y sociales, no habra que aspirar a hablar solo un lenguaje compartido con el explotador, hay que alentar si, el dilogo como una herramienta verdaderamente determinante para las transformaciones histricas de la nacin colombiana y de la humanidad.

El dilogo no hay que idealizarlo, el proyecto de las instituciones en Colombia es darle continuidad al capitalismo, su lenguaje es instrumental al Estado, que no le interesa la verdadera paz, ni las tensiones sociales, y menos el sufrimiento del pueblo; estos estn relegados, y su propuesta de pas est divorciada de la realidad, pues el terrorismo de Estado y el rumbo neoliberal en Colombia siguen sujetos al carro imperial y a las clases dominantes con Uribe y Santos a la cabeza.

La reciente experiencia parlamentaria lo demuestra, sus partidos y sus izquierdas con pequeas, y muy pequeas excepciones-, estarn al servicio del capital con sus engendros paramilitares, las decadentes instituciones del rgimen exigen perpetuar lo que consideran su supremaca.

Con las elecciones oligrquicas la paz y del pueblo pierden, una abstencin del 57%, votos nulos 10.4%, votos marcados 5.9%, voto en blanco 6.2%, son ms que demostrativos de la ilegitimidad del rgimen, y su negocio electoral con un sistema corrupto y mafioso que soborna adems la miseria popular.

Siguen en Colombia gobernando banqueros, industriales, militares y para-militares, pero con un grupo selecto de la oligarqua criminal y sus mensajes de ms guerra y mercado, con sus bolsas de valores, el lavado de activos, o las salidas abruptas de capital, que han sido sus reglas brutales de costo-beneficio.

Esta oligarqua no respeta nada, y menos la constitucin, ni a sus propias leyes, que plagadas de corrupcin consideran inexorables para una sociedad como la colombiana, en la que el pueblo es aislado con el terror estatal de los procesos polticos determinantes, que hoy caminan por fuera del imaginario neoliberal, sacudiendo al estado con la revuelta popular, en la que el pueblo se niega a subordinarse, o a intercambiar prebendas, y/o al trueque de las clientelas.

El fracaso del Estado Colombiano es consustancial a su modelo criminal oligoplico, y de un puado de politiqueros que han maniatado tambin al aparato electoral y a los medios de comunicacin oligrquicos a la guerra; y que siempre de espaldas al pueblo niegan a las mayoras, y al margen del sufragio, su deliberacin libre, y claro-, la democracia popular.

Un sistema desptico que ha estado siempre a favor del militarismo, los grandes bancos y empresas, no es confiable para la paz; el Colombiano, es un estado desacreditado, con un fracaso total de sus instituciones; y efectivamente-, en el caso de las elecciones, el acto rutinario de votar NO TIENE NINGUN SIGNIFICADO, pues el pueblo carece de poder real, y criminalizada su participacin, lo que se ofrece est dentro de las rigurosas fronteras del gobierno, y siempre para fortalecer las reas econmicas estratgicas para el capital (empresas, bancos, servicios esenciales), y sectores relevantes de la estructura estatal (ejrcito, policas, justicia, administracin central).

Godos, liberales; social-demcratas etctera, no generarn para el pueblo un proyecto soberano, de paz o de equidad; son las mayoras populares quienes lo construyen, ya no habr ideales cvicos convergentes con los explotadores, en donde la poltica se perciba con la guerra, o una falsa paz, desilusin o desprestigio.

Si con una paz, que no es de paz, y unas elecciones mafiosas se intenta conformar una nueva estructura que favorezca a las clases dominantes mediante su control; o si se refuerzan los cimientos capitalistas, no habr ninguna evolucin de la participacin del pueblo, pues el futuro libertario que este plantea, y por el que continuar luchando, tiene que derrumbar los pilares de la opresin, all est la plusvala y la acumulacin de capital, acompaada de los Uribe, Santos, Pastranas, Lleras, - entre [email protected], con su polica, el narco-ejrcito, los jueces, el procurador, la burocracia, el caduco sistema electorero, los sectores de la izquierda domesticada; todos comprometidos con la guerra, el imperio, y contra verdadera paz del pueblo.


 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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