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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2014

Panam: Entrevista a Nils Castro, autor de Las izquierdas latinoamericanas en tiempo de crear
"Hay que echar a Al Baba de la cueva"

Gilberto Lopes
Rebelin


Fue asesor del canciller Samuel Lewis Navarro y del presidente Martn Torrijos (2004-2009). Autor de Las izquierdas latinoamericanas en tiempo de crear, est terminando Amrica Latina y el Caribe: integracin emancipadora o neocolonial. Faltan seis das para las elecciones y Nils Castro es un hombre del Partido Revolucionario Democrtico (PRD). Nos recibe en las oficinas que Torrijos mantiene en un edificio del centro financiero de Panam.

La caracterstica peculiar de esta eleccin es que no se dirimen posiciones poltico-ideolgicas. Todos los candidatos principales son de centro-derecha, con muy buenas relaciones con Washington, afirma. Se refiere a los tres candidatos con opcin al triunfo en las elecciones del prximo domingo: el oficialista Jos Domingo Arias (Mimito), de Cambio Democrtico; y los opositores Juan Carlos Navarro, del Partido Revolucionario Democrtico (PRD) y el panameista Juan Carlos Varela, de la alianza El Pueblo Primero.

Se refiere a los cambios econmicos y nos cuenta el secreto de las altas tasas de crecimiento de la economa panamea en la ltima dcada.

Crecimiento malvado

Es evidente que hay un crecimiento espectacular de la economa y de la desigualdad, afirma Castro, analizando la situacin del pas. Pero es un crecimiento malvado, muy concentrado en una lite muy estrecha.

Ha habido una transformacin enorme de la economa de la nacin por efecto de los tratados del Canal. Los panameos vean pasar los barcos, pero el canal aportaba relativamente poco a la economa nacional, no tenamos participacin en la economa del canal.

Los tratados Torrijos-Carter cambiaron esa situacin. No solo el canal pas a ser panameo, sino que desapareci la Zona del Canal y las bases militares norteamericanas, dice Castro.

Crearon un mito de que si las bases cerraban se iba a perder empleo. Pero las bases eran improductivas, estriles y peligrosas. Ocupaban la riberas del canal. Su desaparicin permiti la aparicin de varios puertos modernos, que son panameos. Es cierto que estn concesionados, pero las compaas que operan a ambas orillas no solo ofrecen muchos empleos bien pagados, sino que pagan impuestos cuantiosos. Y Panam, que antes solo lo vea pasar, ahora est pegado al comercio martimo global. Los ingresos de la nacin, por efectos de los tratados del canal, se han multiplicado muchas veces.

Para Castro, el crecimiento de la economa panamea tiene su origen reciente en ese cambio y si bien estuvo bastante mal administrada en la poca de la presidente Mireya Moscoso (1999-2004), a partir de la racionalizacin del manejo, en el gobierno de Martn Torrijos, empez a crecer al 7, 8 y 9% anual. El 2006 los ingresos nacionales ya eran enormes y siguieron creciendo. El actual gobierno hered una maquinaria que produca riquezas, se mont en un tren que ya vena en marcha.

Oligarqua desgarrada

Eso produce un impacto muy especial entre los distintos sectores del la poblacin, explica Castro. Eso no se metaboliza fcilmente en ningn sector, pero ha desgarrado a la antigua oligarqua, que venda productos y servicios a la Zona del Canal. Hay en el pas y en esa lite, en particular, un conflicto muy serio.

El 76% del PIB viene de los servicios, pero que tampoco son los mismos de hace 20 aos. De repente surge una industria martima, portuaria, de telecomunicaciones, un negocio bancario y financiero que se multiplic. Este pas no tena un solo puerto, ahora tiene seis, de los ms eficientes de Amrica Latina.

Lo de menos es el peaje del canal. El negocio principal es el intercambio de contenedores entre buques que operan diferentes rutas martimas; los servicios de reparacin y mantenimiento de barcos, recambio de tripulaciones, abastecimiento; se venden e hipotecan cargas, navos, se abanderan barcos. Hay un conjunto de negocios vinculados al tema martimo mercantil muy prspero, asegura Castro.

Eso es una enorme mquina de producir divisas que es asimilada por poca gente. Hay un sector tradicional de la burguesa, vinculado a los viejos negocios, que est desapareciendo. Los que producan cemento, cerveza, han vendido sus empresas a los colombianos, o a los mexicanos. Ese sector ha pasado de vivir de sus rentas.

Pero hay otro sector de la burguesa que se ha modernizado mucho, asociado a nuevos socios transnacionales, agrega. Es el segmento que ya no trabaja para le capital internacional de aquella poca, sino en el negocio aeronutico, de telecomunicaciones, naviero o financiero actual. Esa burguesa se est enriqueciendo con mucha rapidez. Los Motta no solo tienen Copa. Tienen puertos, entre ellos el puerto de Manzanillo, la lado de Coln, el ms eficiente de Amrica Latina. Eso implica nuevos socios, nuevos mecanismos financieros. Pero gran parte de la burguesa panamea no ha podido asimilar esa cultura.

A estos dos sectores, Castro agrega un tercero: el sector en el poder, los filibusteros, que han llegado a asaltar la cueva de Ali Bab.

El actual presidente, Ricardo Martinelli nunca ha producido nada asegura pero tiene una larga historia de saquear lo que haya. Hace cinco aos exista la preocupacin de que ese millonario, dueo de la mayor cadena de supermercados del pas, poda venir a gobernar en inters de la burguesa. Pero no! l quiere el Estado para saquear a la burguesa, para expropiar al resto de su clase, no para gobernar para ella.

Eso ha generado un movimiento orientado a echar a Al Baba de la cueva. Enemigos tradicionales del PRD estn llamando a votar por ese partido, lo que es asombroso, dice Castro.

Solo derecha

En cuanto a los comicios de este domingo, asegura que su caracterstica es que no dirime posiciones poltico-ideolgicas. Todos los candidatos principales son de centro-derecha, con muy buenas relaciones con Washington.

La tnica aqu la da el hecho de que un sector importante de la burguesa, sobre todo el sector ms ilustrado, est dispuesto a cualquier cosa para que Martinelli no siga en el poder.

Por el lado de la oposicin eso no pudo traducirse en un candidato unitario. Las simpatas por Varela y por el candidato del PRD, Navarro, suman ms de 60% de la poblacin. Pero estn divididos. Aqu entran factores subjetivos que explican la situacin. Navarro aspir a la candidatura de su partido en las elecciones pasadas y perdi. A Varela le pas lo mismo, tuvo que ir de vicepresidente de Martinelli (aunque luego se separ del presidente). Los dos candidatos vienen de una frustrada candidatura anterior y ninguno acept bajarse en estas elecciones. De modo de que vamos a llegar al 4 de mayo con la oposicin dividida. En todo caso, no se trata, en estas elecciones, de una decisin programtica. Se espera ver quien pude golpear mejor a Martinelli.

Aunque tiene una estructura ms slida, el PRD ya no es lo que fuera. Es un partido del establishment, que ha pasado, como todo el pas, por esa cadena originada en el hecho de que, cada vez que se acerca una eleccin, el elector tiene que escoger el mal menor, no el candidato de su preferencia. Al final, la sumatoria de este proceso en tres o cuatro elecciones no produce nada bueno. Es siempre un conteo negativo.

Para la salud de la repblica, insiste Castro, se ha vuelto muy importante que gane Navarro. El partido de Varela es un partido paleoltico, fuerte en los 30, 40, o principios de los 50. Pero, de ah para ac, es un animal moribundo. El de Martinelli es enorme, pero no existe programticamente. Est conformado por una gran coleccin de trnsfugas. Tena una pequea fraccin de diputados, pero Martinelli los coopt a todos y hoy tiene la mayora absoluta en el Congreso. Es el partido de la inmoralidad, de los trnsfugas. Una vez que desaparezca, esto vuela como castillo de naipes.

La izquierda

La izquierda, en su opinin, est pasando por un trauma muy grande. El disgusto entre la poblacin es enorme, por muchas razones. La mayora de ellas no ideologizadas, no vinculadas a un problema poltico. Hay protestas todos los das, pero muy atomizadas, por motivos muy locales.

A eso contribuye, agrega, que la izquierda del PRD perdi el control del partido. Hoy, est en sus casas. Ya no tiene posiciones relevantes dentro del partido, cuyo programa, aun muy progresista, se ha vuelto pura retrica. Aun as, en el ltimo mes y medio ha empezado a movilizarse apoyando a Navarro, en funcin del imperativo de derrotar a Martinelli. Pero los torrijistas estn en una coyuntura que se dirimir en el futuro, a mediano plazo.

El otro grupo que logr inscribir un partido nominalmente de izquierda, el Frente Amplio por la Democracia (FAD), tiene una actitud extremadamente sectaria. Da por sentado de que todo el que haya estado en el PRD es un enemigo. Es muy antitorrijista, lo cual excluye de antemano el sector ms amplio de la izquierda del pas.

En cuanto a Juan Jovan, candidato independiente de izquierda, estima que es lo ms gris del mundo. Incluso algunas personas que apoyaron su candidatura se han ido. Fue director del Seguro Social, en el gobierno de Mireya Moscoso, con tal de sumarse a un gobierno anti PRD. Se sum a la derecha, hasta que Moscoso lo ech.

De acuerdo con las encuestas, estos dos candidatos probablemente no sumarn menos de 5% de los votos.

Lo cierto, concluye Castro, es que el ducto est cerrado por la izquierda; el agua solo va a tener salida por la derecha. Hay gente que vota por las obras de Martinelli pero, para otros, el componente moral es importante en la decisin del voto. En todo caso, este tren no tiene andenes a la izquierda.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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