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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2014

El Primer Ministro Manuel Valls consigui que su mayora parlamentaria votara un plan de ajuste de 50 mil millones de euros
Un tijeretazo histrico del gasto pblico de Francia

Eduardo Febbro
Pgina 12

Muchos parlamentarios socialistas se opusieron a las intenciones del gobierno de Hollande, aunque no lograron modificar el rumbo marcado por la Comisin Europea. Valls asegur que compensar los recortes con otras medidas.


Una medalla ms en la solapa liberal del Partido Socialista. El primer ministro francs, Manuel Valls, consigui que, pese a las divisiones, su mayora en Asamblea Nacional votara un plan de rigor de economas de 50 mil millones de euros llamado plan de estabilidad presupuestaria, cuyo principal objetivo consiste en cumplir con las exigencias de la Comisin Europea y llevar el dficit pblico al 3 por ciento del PIB de aqu a 2015. Sin sobresaltos ni sorpresas, los parlamentarios del Frente de Izquierda y los ecologistas votaron en contra. Sin embargo, la mayora de Valls sali herida de esta experiencia: 41 socialistas se abstuvieron. Se trata de uno de los mayores tijeretazos al gasto pblico francs de la historia, cuya implementacin ha fracturado al Partido Socialista sin que esto haya puesto en peligro la adopcin de un voto que, de todas formas, no fue ms que una bsqueda teatral de legitimidad. Se trataba simplemente de un voto consultivo, es decir, no vinculante, que le sirvi al jefe del Ejecutivo para escenificar la gravedad de la crisis y la necesidad del ajuste, infundir miedo a los ciudadanos y desplegar el ya ultra desgastado argumento segn el cual es esto o el infierno.

Valls habl como si los Jinetes del Apocalipsis estuviesen acechando el recinto parlamentario. El primer ministro dijo que el voto condicionaba al mismo tiempo la legitimidad del gobierno, su capacidad para gobernar y, sobre todo, la credibilidad de Francia. El gobierno obtuvo entonces la bendicin parlamentaria para ahorrarse 50 mil millones de euros, de los cuales 18 mil provienen de los gastos del Estado y sus agencias, 11 mil millones de las colectividades locales, 10 mil millones del seguro mdico y 11 mil millones del sistema de proteccin social. En suma, casi la mitad ser extrada de los subsidios familiares, el congelamiento de la jubilacin y otros beneficios sociales. De aqu a 2017, ms de 6 millones de empleados pblicos y 15 millones de jubilados se vern afectados por estas medidas. El oficialismo ha sido muy preciso cuando se trat de cifrar y modelizar los sectores que seran castigados, pero fue mucho ms ambiguo a la hora de explicar cmo piensa crear puestos de trabajo con el regalo de 30 mil millones de euros que les hizo a las empresas al decidir la reduccin de los impuestos y las cargas patronales que pagan.

Mucho lirismo dramtico, casi clima de fin del mundo y hasta una incursin ms en el terreno de la tomadura de pelo a su mayora y sus electores cuando dijo que, en junio prximo, el presidente Franois Hollande le exigira a Bruselas otra poltica monetaria. Esa fue, precisamente, una de las piedras angulares de la campaa electoral que condujo a Hollande a la presidencia de la repblica en 2012. Pero, como casi todas las promesas, se esparcieron en el cambio climtico y nadie supo ms de ellas. La plataforma electoral qued como un papel picado. Si Hollande cumpli en algo, lo hizo por el margen ms mnimo, muchas veces modificando a tal punto las promesas hasta vaciarlas de todo contenido.

Devastados por la derrota en las elecciones municipales de abril, muchos parlamentarios socialistas se opusieron a las intenciones del gobierno sin llegar a modificar el rumbo, pese a la presin que ejercieron. Un da antes del voto en la Asamblea, Valls se comprometi ante los diputados socialistas rebeldes a compensar los recortes con medidas dirigidas a mantener el poder adquisitivo de los jubilados y los funcionarios con ingresos bajos. El primer ministro tiene una receta en cada mano: la dura y la suave. La dura para los ajustes, la suave para apaciguar a los socialistas espantados por el costo social del plan de estabilidad presupuestaria. En una carta remitida a los 291 representantes del PS en la Asamblea, Valls se comprometi a responder a las reivindicaciones de los diputados amotinados. Esto no implica que se cambie el monto del ajuste, desde luego. El compromiso se basa en que las jubilaciones de menos de 1200 euros no seran congeladas y que se mantendra vigente el plan anti-pobreza aprobado por su predecesor, Jean-Marc Ayrault. La intervencin de Valls anestesi parte de la revuelta socialista.

Sin embargo, los resultados del voto en la Asamblea demuestran que la mayora socialista se estrech considerablemente: 41 diputados se abstuvieron. Ello indica la persistencia de un divorcio entre el presidente y una mayora que ve desfilar las medidas liberales dictadas por los imperios de Berln y Bruselas como si fuese la derecha la que gobierna. La izquierda est, de hecho, descompuesta, desarticulada, arruinada, viajando en dos navos opuestos: la eficacia econmica y la justicia social. Franois Hollande no ha sido el presidente de la sntesis. La fractura sobrepas los rangos comunistas, o los del Frente de Izquierda de Jean-Luc Mlnchon, para internarse en el corazn mismo de la identidad poltica del PS. Los socialistas gobernantes se convirtieron en les enfants de lausterit, hijos modernos y predilectos del gran Zeus-Mercado. Son obedientes soldados del discurso que consiste en decir que el problema del desempleo est en el elevado costo de la mano de obra, alumnos aplicados de la competitividad en nombre de la cual se desarman los Estados histricos y ejemplares como el de Francia.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-245202-2014-04-30.html



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