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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2014

Justicia a mano propia y estado policial cordobs

Hugo Germn Romero
Rebelin


Los homicidios e intentos de asesinatos ejercidos por grupos de personas a supuestos delincuentes (llamados linchamientos por los medios de comunicacin) no son una novedad en nuestro pas. Lo que s resulta novedoso y alarmante es la escalada en la frecuencia de los mismos en todo el territorio nacional durante los ltimos meses.

El caso que mediatiz el fenmeno fue en Rosario, donde una horda de personas mat a patadas a David Moreira, un joven de 18 aos. El suceso fue repetido hasta el hartazgo en los principales medios del pas. Luego, los intentos de asesinato bajo esta modalidad se extendieron en Capital Federal, General Roca, La Rioja y en Crdoba, entre otros.

Los linchamientos son la expresin de una sociedad consumista bajo un sistema econmico y poltico que garantiza el orden social a travs de la administracin del miedo. Basta tomar el control remoto y localizar algn canal de noticias para toparse con imgenes de cmaras de seguridad proyectando casi en vivo y en directo una y otra vez los mismos hechos delictivos. Todas estas imgenes tienen caractersticas comunes: se tratan slo de delitos contra la propiedad privada y la mayora en espacios pblicos.

Estas noticias son presentadas bajo un formato de show televisivo, donde la descripcin superficial del hecho es acompaada por entrevistas a la persona construida como vctima de un flagelo social: el delincuente. Y cuando apelan a esta palabra, al mismo tiempo se construye un identikit social que tipifica a ciertos sectores de la sociedad bajo criterios racistas y clasistas: el villero, el pobre, el negro de mierda. Se construye una otredad peligrosa, socialmente amenazante y se constituye al mismo tiempo su opuesto, un nosotros cargado de positividad: el denominado vecino decente.

Esto otorga espacio a la creacin de un enemigo interno, que est siempre bajo estado de sospecha permanente. De esta manera se pude explicar porqu son los sectores populares (atravesados por este identikit social estigmatizante) los destinatarios de la aplicacin del Cdigo de Faltas en Crdoba, de los abusos policiales, de los gatillos fciles y de las discriminaciones sociales.

La articulacin entre: una sociedad consumista que otorga ms valor a la propiedad privada que a la vida y que produce altos niveles de pobreza, la construccin de una otredad a travs de criterios racistas y clasistas que criminalizan a esos pobres solo por el hecho de serlo, y la presencia de un poder administrador de dosis de miedo para mantener el statu quo, dan como resultado las condiciones necesarias para que se produzcan hechos de violencia como los linchamientos.

Pero la violencia desatada en los linchamientos no es una violencia dirigida a saldar el hecho delictivo. Esta violencia se ejecuta sobre ciertos sujetos, ciertos cuerpos y los significados que stos representan para parte de la sociedad (vila, 2014). Por lo tanto, estos actos de violencia no se ejecutan por lo que hace el sujeto, si no por lo que es. Mientras menos negros delincuentes haya, ms saludable y segura ser nuestra ciudad, nuestra vida.

Sin esto no podra explicarse por qu esta modalidad de homicidios doblemente calificados por alevosa y ensaamiento (artculo 80 del cdigo penal) son denominados por los medios de comunicacin hegemnicos como un acto de justicia a mano propia. Aqu el trmino justicia intenta cumplir la funcin de legitimar estos intentos de asesinatos dirigidos a los sectores populares. Lo que se discute desde los medios no es el trmino de justicia, sino que sea a mano propia sin la intervencin del Estado.

Es as que la explicacin que ofrecen los sectores de derecha es que los linchamientos se producen por la ausencia del Estado, que desprotege a la gente decente. Los decentes, ante el cansancio y el hastio de ser atropellados por los delincuentes, salen a matarlos, para impartir justicia. Los decentes, necesitan ms seguridad ante ese enemigo comn acechante. As, un Estado ms fuerte, con ms policas, con ms mano dura, solucionara el problema de los linchamientos, ya que sera el aparato represivo estatal el que hara su parte.

Sin embargo, dichos argumentos son totalmente falsos. Segn datos oficiales publicados por la Provincia de Crdoba, entre los aos 2003 y 2013 la cantidad de policas pas de 14.000 a 23.000 agentes, es decir un crecimiento del 64,3% en la ltima dcada. La cantidad media de ciudadanos que cada polica tiene que cuidar se redujo de 225 a 144 en este lapso de tiempo. La reparticin del gobierno que ms creci en los ltimos aos sin duda es la polica. No nos encontramos con un Estado ausente, si no con un Estado que a travs de los aos ha ido incrementando su fuerza represiva de una manera sorprendente.

Pero este aumento de la polica no tiene un correlato directo en la disminucin de las tasas delictivas. Las tasas delictivas no registran una variacin significativa en este periodo, mientras que en las tasas de contravenciones se verifica un aumento alarmante debido a la aplicacin arbitraria del inconstitucional cdigo de faltas en la ciudad de Crdoba. Segn el informe Mirar tras los muros. Situacin de los Derechos Humanos de las personas privadas de libertad en Crdoba, desde el ao 2004 al 2011 se puede observar un 722% de aumento en la tasa de detenidos por el cdigo de faltas (contravenciones) en la ciudad capital.

Estos nmeros nos demuestran que el incremento cuantitativo del aparato represivo no es eficiente a la hora de disminuir los delitos, pero si lo es a la hora de controlar, disciplinar y encarcelar a travs del cdigo de faltas a aquellos sectores populares tipificados como indeseables, peligrosos y sospechosos por el solo hecho de portar un rostro tipificado como delictivo.

Es notable como estos argumentos que apelan a un supuesto Estado ausente esconden una operacin poltica destinada a incrementar y legitimar el aparato represivo estatal, cada vez ms necesario para reprimir y controlar a los sectores ms excluidos que reclaman disfrutar los derechos que les corresponden como ciudadanos.

Horas despus de la mediatizacin de los linchamientos, el jefe de la polica de Crdoba afirm que la ciudad estaba en una emergencia en seguridad, y confirm una nueva estrategia de seguridad, la cual consista en desplegar el 90% de la fuerzas represivas a las calles mediante la creacin de 40 puntos de control permanentes en toda la ciudad. Vamos a policializar la Ciudad de Crdoba () La situacin amerita que se ponga toda la Polica en la calle para hacer frente al flagelo de los motochorros, fueron algunas de las palabras que resonaron en los princpiales medios. En ese mismo da la polica incaut cerca de 1000 motos y detuvo a 41 personas por la aplicacin del cdigo de faltas.

Los puntos de control funcionaban de tal manera que era imposible ir desde los sectores perifricos al centro sin pasar por lo menos por tres de ellos. El control y la aplicacin del cdigo de falta era totalmente direccionada a un blanco predilecto, el medio de transporte que ms utilizan los sectores populares: la motocicleta. Son delincuentes, no trabajadores que andan en moto", enfatizaba el jefe de la polica. Una vez ms se observa cmo se apela constantemente a la construccin de un otro delictivo y un nosotros decente: Nosotros queremos recuperar los espacios pblicos para que lo pueda disfrutar la gente honesta, que quiere vivir tranquila, volva a afirmar el jefe de la polica. Soy el Gobernador de todos los cordobeses, y lo soy para garantizar los derechos humanos de los que trabajan, de las familias, de los decentes, sostena el Gobernador De la Sota luego del motn en el penal de San Martin en el ao 2005.

Este despliegue de todo el aparato represivo que dispone el Estado Provincial se hizo a la manera de un show para visibilizar los excesivos controles y la aplicacin del cdigo de faltas en toda la ciudad. Este fue el modo elegido para legitimar la polica frente a los duros cuestionamientos producidos por el narco escndalo y la participacin en lo saqueos durante diciembre. En este sentido, el gobernador deca: La Polica debe estar haciendo lo que debe hacer para que no lo haga la gente. La Polica se tendr que ganar, con mucho esfuerzo, la confianza de la gente. Si tenemos en cuenta lo que hacia la gente en los linchamientos, no resultara extrao que los nmeros casos de gatillo fcil sean legitimados. En este sentido, el jefe de polica afirmaba, ante el caso de gatillo fcil sobre Lautaro Torres, que los delincuentes deben saber que si salen armados, pueden terminar muertos" Es llamativo como los casos de abuso policial se incrementaron notablemente luego de aplicar la nueva estrategia de seguridad creada luego de la mediatizacin de los linchamientos.

Todo este accionar policial, a travs de la construccin de ese otro amenazador, intenta legitimar y profundizar la nocin de prevencin del delito. Es decir, como sostiene Sergio Job, este cambio de paradigma busca intervenir y regular antes que los hechos se sucedan, razn por la cual necesariamente se basa en prejuicios, sobre territorios previamente determinados, sobre poblacin ya definida, invirtiendo as todos los principios del derecho, como por ejemplo: el principio de inocencia (Job, 2014). El otro construido como sospechoso es culpable, hasta que se demuestre lo contrario.

Los linchamientos y su tratamiento meditico, si bien son un fenmeno nacional, en Crdoba sirvieron para intentar legitimar y seguir profundizando el Estado Policial cordobs (que avanza cada vez mas sobre los derechos civiles de la poblacin clasificada como no deseable) y a una sociedad que a travs de criterios racistas y clasistas criminaliza la pobreza, utilizando la violencia como el modo predilecto para resolver los conflictos sociales que ella misma genera.

Hugo Germn Romero. Licenciado en Ciencia Poltica. Integrante del Colectivo de Investigacin El Llano en Llamas. Crdoba.

BIBLIOGRAFA

- Avila, Paula, 2014. La violencia detrs de los linchamientos. Disponible en la web en http://diariotortuga.com/2014/04/03/david-moreyra-rosario-linchamiento.

- Job, Sergio, 2014. Nuevo orden mundial, nuevo orden legal. Revista Contrapunto, Montevideo. (en imprenta)

- Comisin provincial de la Memoria y Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Crdoba y de la Universidad Nacional de Rio cuarto, 2013. Mirar tras los muros. Situacion de los derechos humanos de las personas privadas de libertad en Crdoba. Disponible en internet en: http://www.unc.edu.ar/extension-unc/vinculacion/observatorio-ddhh/informe-mirar-tras-los-muros

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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