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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2014

El Salvador
Neoliberalismo y debilitamiento de la clase trabajadora

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


Milton Friedman, principal referente intelectual del neoliberalismo, sola recomendar a sus seguidores estar atentos a cualquier crisis que pudiera presentarse en una sociedad, porque estas crisis pueden convertirse en oportunidades para que lo polticamente imposible se vuelva polticamente inevitable.

En su opinin, toda crisis (guerras, golpes de Estado, atentados terroristas, desastres naturales, hiperinflacin, desempleo, etc.) conlleva una situacin de confusin, temor y/o ansiedad, en la cual, las sociedades estn dispuestas a aceptar (o a no oponerse) a propuestas econmicas novedosas de solucin a los problemas cotidianos de su existencia. Estas coyunturas seran las oportunidades para que las ideas neoliberales sean puestas en prctica a travs de reformas econmicas, que pueden contar entonces con el apoyo y/o el consenso de grupos que, en otras circunstancias, se opondran a estas ideas y a estas reformas. Esto podra ser lo que est ocurriendo en la sociedad salvadorea, y la marcha oficial del 1 de mayo parece confirmarlo.

Segn el paradigma neoliberal, la gran tarea del Estado es la creacin y mantenimiento de las condiciones del clima de negocios que las empresas necesitan para innovar, invertir, y crear empleos. La construccin de este clima de negocios puede abarcar acciones como el aseguramiento de los derechos de propiedad privada individual (como la proteccin de derechos de autor, la autorizacin de patentes), la creacin y mantenimiento de una institucionalidad del libre mercado y del libre comercio (como los acuerdos de comercio e inversin), la apertura de nuevos espacios para la acumulacin de capital (privatizaciones y concesiones de bienes y servicios pblicos), as como la aprobacin de reformas laborales, econmicas, fiscales y sociales que disminuyan los costos de operacin de las empresas e incrementen su tasa de ganancia.

De manera especfica, este clima de negocios exige un cambio en las relaciones de poder entre la clase capitalista y la clase trabajadora, para que la segunda no se convierta en un obstculo para las nuevas formas de inversin de capital de la primera. Es por ello que las reformas neoliberales consideran la aplicacin de reformas en el mercado laboral para flexibilizar las condiciones de contratacin y de despido de la fuerza de trabajo, y para debilitar el poder de las organizaciones sindicales.

La flexibilizacin laboral tiene diversas modalidades, como por ejemplo los contratos temporales o de tiempo parcial, contratos por servicios profesionales, subcontrataciones, remuneracin por metas de produccin o por desempeo personal, empleo a domicilio, entre otras. Estas modalidades de flexibilizacin laboral se encubren invocando diversas justificaciones, como la necesidad de modernizacin del mercado laboral, la modernizacin de la funcin pblica y/o las polticas de conciliacin. Pero cualquiera sea la modalidad y/o la justificacin de la flexibilidad laboral, su resultado es el mismo: abaratar los costos laborales de las empresas (y del Estado) y debilitar la capacidad de defensa y de lucha de las organizaciones sindicales, mediante el fomento de la competencia entre la clase trabajadora, el debilitamiento de la conciencia de clase y la reduccin de la membresa de sindicatos.

En El Salvador, durante el perodo 1989-2009 la creacin de este clima de negocios favorable para el fortalecimiento de la clase capitalista y para el debilitamiento de la clase trabajadora, estuvo a cargo de los gobiernos del partido ARENA. Durante todo este tiempo, en mayor o menor medida, la mayora de organizaciones sindicales y populares se opusieron y/o resistieron al neoliberalismo, y con ello, lograron mantener viva la esperanza de qu otra manera de organizacin de la economa era posible. No siempre lograron llevar a cabo con xito esta tarea, pero es innegable la consecucin de importantes hitos, como el retroceso de la privatizacin de los servicios mdicos del Instituto Salvadoreo del Seguro Social (ISSS) y la no aprobacin de la jornada de 12 horas de trabajo en las maquilas.

Sin embargo, esta oposicin y esta resistencia sindical y popular al neoliberalismo, se ha ido agotando progresivamente a partir de 1 de junio de 2009, de forma coincidente con la llegada del primer gobierno del partido FMLN. Este gobierno, que logr imponerse electoralmente gracias al apoyo de una importante base del movimiento sindical y popular, no ha dudado en realizar una gestin econmica basada en la continuidad de las reformas neoliberales de las dos dcadas anteriores, al mismo tiempo que ha asumido nuevos compromisos con el gobierno de Estados Unidos y con los organismos financieros internacionales, para avanzar a una nueva etapa de reformas estructurales de corte neoliberal, como el Asocio para el Crecimiento, el Acuerdo de Asociacin con la Unin Europea y los Asocios Pblico Privados.

Finalmente, este 1 de Mayo en El Salvador se ha concretizado lo que previamente era impensable. Un bloque importante de sindicatos y organizaciones sociales populares (ambientalistas, feministas, cooperativistas, defensores de derechos humanos, etc.) ha marchado con la dirigencia del partido FMLN a la cabeza, y de esta manera han respaldado las polticas econmicas neoliberales que est llevando a cabo este gobierno y que el prximo gobierno ha adelantado que mantendr en curso.

Entre estas medidas se puede mencionar por ejemplo la Ley de la Funcin Pblica, que se ha incorporado en el acuerdo de Asocio para el Crecimiento como una condicin para estimular la inversin privada y el crecimiento econmico en los prximos aos. Esta ley facilitara la reforma laboral en el sector pblico bajo el argumento de la bsqueda del aumento de la eficiencia de la burocracia estatal. Este objetivo se pretende lograr mediante la sustitucin de la conciencia y la solidaridad de clase por el individualismo y por el desempeo competitivo, y mediante la sustitucin de la organizacin de clase por la organizacin profesional. Por supuesto, que esta modernizacin es considerada una condicin previa para que los capitales privados se decidan a invertir en los asocios pblico privados, puesto que dentro de esta lgica se debe evitar que los sindicatos en el sector pblico puedan oponerse a la reduccin de costos laborales y al aumento de las ganancia privadas en la explotacin de los bienes pblicos, los servicios pblicos y/o en los servicios de inters general.

Parece pues que la crisis originada por la violencia, la criminalidad, la corrupcin y el miedo al desempleo y a pobreza, ha conducido a un segmento significativo de la clase trabadora salvadorea, a una especie de shock individual y colectivo, que le ha hecho perder temporalmente la memoria histrica sobre el rol que el neoliberalismo ha tenido en la configuracin de su problemtica actual y/o a aceptar finalmente al neoliberalismo como una realidad poltica inevitable. (ver: La doctrina del shock, Nahomi Klein, Editorial Paidos, 2007)

Ojal en unos aos esta dirigencia sindical y popular no tenga que preguntarse: adonde estbamos mientras se realizaban estas nuevas reformas neoliberales y perdamos los derechos conquistados con tanta sangre, sufrimiento y sacrificio? Podra ser una sorpresa desagradable darse cuenta que, mientras estas reformas se gestaban y/o se ponan en prctica, ellos y ellas estaban en la plaza, al pie del monumento al Salvador del Mundo, apoyndolas y vitoreando a quienes las hicieron posible.

Julia Evelyn Martnez es profesora de la escuela de economa de la Universidad Centroamericana Jos Simen Caas (UCA) de El Salvador

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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