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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2014

El trilema del progresismo K

Gonzalo Sarasqueta
Rebelin


Con el proyecto de ley para regular la protesta social y la reconciliacin con el FMI, el Gobierno Nacional confirma su giro ideolgico hacia la derecha. Giro que, se recuerda, comenz a dibujar con el nombramiento de Cesar Milani como Jefe del Ejrcito, el acuerdo con Chevron y el ajuste ortodoxo en materia econmica.

Mientras el kirchnerismo se mueve unos pasos a la derecha en el espectro ideolgico, el progresismo K, ese grupo heterogneo no peronista integrado por socialistas, comunistas, radicales, sabatellistas, intelectuales y movimientos sociales, queda desorientado. Paralizado. Confundido con esta metamorfosis ideolgica. Ellos que apostaron por la integracin latinoamericana, los juicios contra los represores de la ltima dictadura, el matrimonio igualitario y la democratizacin de los medios de comunicacin, ahora se encuentran con Kicillof tocando los portones del FMI y el jefe de Gabinete acusando a Luis Barrionuevo de trotskista.

Est claro que el escenario para el progresismo k no es sencillo. A poco ms de un ao de las PASO 2015, su destino dista de ser ntido. Situacin que, encima, a medida que se acerquen las urnas, se volver an ms turbia con las luchas intestinales del peronismo y los reacomodamientos del peronismo K, que- ms temprano que tarde- se terminar convirtiendo al sciolismo puro y duro.

Ahora bien, entre tanto ruido de mudanza ideolgica: cules son las cartas que tiene el progresismo K? Dnde est su futuro? Descartando, por cuestiones genticas- aunque algunos seguramente lo harn-, la posibilidad de mimetizarse con el sciolismo, a la izquierda kirchnerista no peronista se le presenta un trilema peliagudo. Tres opciones- con diferentes objetivos, oportunidades y obstculos polticos- para elegir. Veamos.

El bunker. Es la estrategia que, hasta hoy, ofrece el ala ms idealista de La Cmpora. Armar un dispositivo electoral hermtico para el 2015 que resalte los logros ms progresistas de la ltima dcada y prometa profundizar el modelo. Nada de crticas ni continuidad con cambios (Scioli dixit). Intransigencia absoluta ante todo intento de crear un kirchnerismo light. Este espacio es consciente que no le alcanza para retener la Casa Rosada. Sus fichas estaran en el 2019, con un regreso mesinico de Cristina para salvar al pas de las garras de la derecha. Hasta entonces, cerrar filas y preservar el verdadero ADN del proyecto. El gobernador de Entre Ros, Sergio Uribarri, el Secretario Legal y Tcnico de la Presidencia, Carlos Zannini, y el intendente de Jos C. Paz, Mario Ishii, aspiran a ser las figuras de esta corriente.

El dique. Una alternativa forjada por el kirchnerismo bonaerense que hace tiempo contiene- o, al menos, eso intenta- desde el Estado provincial el avance del Gobernador. Bsicamente, la idea es permanecer dentro de la estructura sciolista, pero siempre como un bloque compacto, homogneo y, en la medida que se pueda, independiente. Desde ah, mantener a raya al ex motonauta. Impedir que su caudal poltico crezca, y as mantener el cordn umbilical con Cristina. Y, en simultneo, ir criando la resurreccin del verdadero kirchnerismo. Si bien es cierto que, mediante este camino, no se volvera al llano y se seguira sintiendo el calor del poder, tambin es verdad que los platos rotos- tanto de la campaa electoral como de una supuesta presidencia de Scioli- se pagaran entre todos: la ciudadana, cuando evala una gestin, no suele ser muy detallista en la distribucin de premios y castigos. Un referente claro de esta posibilidad es Gabriel Mariotto, que ha demostrado que se puede hacer poltica gobernando con el enemigo.

Volver a las races: el ltimo recurso? El itinerario de mayor costo poltico. En el caso de socialistasy radicales significara agachar la cabeza y volver al partido de origen, si es que ste se muestra dispuesto a perdonar, olvidary devolver el carnet de afiliado (la UCR, con el caso Cobos, ms por necesidad que por misericordia, ya dio su veredicto al respecto). Por el lado de artistas, intelectuales, escritores o periodistas, se tratara- ni ms ni menos- que renunciar al patrocinio del Estado. En un sentido parecido, para movimientos sociales u organismos de derechos humanos implicara la incertidumbre de planes sociales, presupuestos, subsidios o espacios institucionales de poder. Adems de los radicales K, que siguieron las huellas de Cobos, Libres del Sur (con el movimiento social Barrios de Pie incluido), la CCC de Juan Carlos Alderete, Miguel Bonasso, Jos Nun, entre otros, son algunos de los actores polticos que han hecho este recorrido.

Ms all del destino que escojan los diferentes sectores de la centroizquierda K, esta experiencia deja tres enseanzas- vlidas, ms que nada, para fuerzas polticas, sean del signo que sean- sobre la arquitectura de frentes con fuerzas peronistas que ansen, algn da, dominar el aparato del PJ.

La primera: la fidelidad al lder es el cemento que amalgama al movimiento peronista. Esto quiere decir que cualquier fuerza poltica interesada en sumarse a un espacio donde la fuerza gravitante sea el peronismo, deber acatar sin relinchar las decisiones de dicha autoridad. Ergo: no solamente perder la crtica, la pluralidad y la horizontalidad- herramientas indispensables en cualquier frente de izquierda o centroizquierda-, sino que tambin ceder su estructura orgnica al caudillo justicialista. Por ende- y aqu se desprende la segunda leccin-: la identidad de la fuerza- o sea, su carta de presentacin frente a la ciudadana- quedar atada a la esquizofrenia del peronismo,que, como lo demuestran la historia (y el presente), por su vocacin infinita de poder, ha conocido cada rincn del espectro ideolgico. Y por ltimo: aliarse con una fuerza peronista, que aspira a hegemonizar esa colosal maquinaria electoral- compuesta por la CGT, los Barones del Conurbano y la Liga de Gobernadores- que es el PJ, implica alistarse en todas las batallas que se disputan en el seno del justicialismo. Claro que, a diferencia de los peronistas, los extrapartidarios se desgastan en vano. Invierten su capital poltico en una contienda que no les traer recompensa alguna. Ninguno - por linaje, poder o historia- domar algn da el aparato del PJ. Ponindolo en lenguaje economicista: los costos superan holgadamente a los beneficios polticos.

Gonzalo Sarasqueta, periodista y politlogo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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