Portada :: Europa :: El capitalismo devasta Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-05-2014

Una pesadilla sin retorno: la Europa neoliberal

Hctor Illueca Ballester
Cuarto Poder


La obra de Milton Friedman constituye una referencia ineludible para comprender la autntica naturaleza del denominado neoliberalismo. Laureado con el Premio Nobel de Economa en 1976, es sin lugar a dudas el referente ms importante de la teora poltica monetarista, que orienta e inspira la poltica econmica adoptada en muchos pases del mundo y muy especialmente en la Unin Europea. Sus ideas y opiniones, ancladas en la prehistoria de la ciencia econmica, han adquirido una influencia cada vez mayor en nuestro continente a medida que la crisis se ha ido transformando en una recomposicin capitalista en clave autoritaria y conservadora. Por decirlo claramente: la teora elaborada por Milton Friedman y otros idelogos conservadores como Hayek, constituye la sustancia vertebradora de la tentativa reaccionaria que se proyecta en la actualidad sobre el teatro poltico de Europa. Su apelacin al mercado como principio rector de la organizacin social y econmica ocupa un lugar preponderante en la praxis econmica de los gobiernos europeos, tanto de las potencias centrales como de los pases perifricos que comparten el espacio econmico de la eurozona.

El razonamiento bsico de Milton Friedman, expresado en su obra Capitalismo y libertad, es que slo hay dos maneras de coordinar las actividades econmicas de millones de personas: una forma poltica, que se basa en la coercin de un aparato especializado y se desarrolla mediante la intervencin del Estado; y una forma extrapoltica, que se basa en la cooperacin voluntaria de los individuos y se desarrolla a travs del mercado. La forma poltica, o sea, el Estado, representa la coercin, la opresin y el autoritarismo; la forma extrapoltica, o sea, el mercado, representa la cooperacin, la autonoma y la libertad individual. Bien entendido que ste es un modelo terico y, en consecuencia, se presenta en la realidad bajo diversas formas, nunca en estado puro. El Estado y el mercado constituyen principios antagnicos que se entremezclan y coexisten en una sociedad determinada, pero uno de ellos acaba por imponerse y contamina con su lgica a todo el cuerpo social. Para Friedman, la victoria del Estado implica la claudicacin definitiva de las libertades individuales. El triunfo del mercado, en cambio, garantiza el disfrute de las posesiones terrenales sin interferencias coercitivas de ninguna especie.

Esta concepcin del orden social abona la consideracin del Estado como un agente externo a la sociedad, una respuesta patolgica del orden social que debe separarse de la economa para proteger la libertad y la autonoma individual. La separacin de poltica y economa, he aqu el ncleo duro del pensamiento neoconservador progresivamente difundido a partir de la II Guerra Mundial. La clave es excluir al Estado de la economa para consagrar el imperio del mercado, la ley del ms fuerte, el darwinismo social que se reproduce en el mercado. La abstencin del Estado en la economa permite que la explotacin capitalista se reproduzca sin turbulencias, viabilizando un programa abiertamente reaccionario y favorable a los sectores ms privilegiados de la sociedad. A veces, hay que decirlo, son necesarias ciertas dosis de despotismo poltico para imponer planes de ajuste estructural a las poblaciones, pero eso nunca ha representado un problema para los idelogos del neoliberalismo. Milton Friedman lo admita con una naturalidad pasmosa, casi con desparpajo, afirmando que sus recetas econmicas slo podran aplicarse si el Estado dispona de suficiente fuerza poltica para imponerlas.

Pues bien, el proceso de construccin europea concentra y resume los principales postulados de la doctrina neoliberal arriba enunciada: crear un marco poltico que reduzca a la mnima expresin la gestin de la economa a travs de las polticas macroeconmicas, bajo la premisa de que el mercado constituye un sistema estable que tiende a autorregularse. Esta ha sido la constante desde sus primeros pasos en el Tratado de Maastricht, cuando se aprobaron los criterios de convergencia, hasta las reformas ms recientes que pretenden reforzar la gobernanza de la zona euro (Pacto por el Euro, Pacto Fiscal). Esta realidad pudo permanecer oculta mientras el crecimiento econmico extenda un velo de silencio sobre las destrucciones sociales que estaba provocando el mercado nico, pero la crisis ha revelado de manera despiadada la autntica naturaleza del proyecto europeo: una gigantesca operacin poltica orientada a secuestrar la soberana popular y sustraer las polticas econmicas al control democrtico de la ciudadana.

En efecto, la implantacin del euro hizo desaparecer las monedas nacionales, que constituan uno de los principales smbolos de la soberana. De este modo, los Estados renunciaron al principal instrumento del que disponan para afrontar los desequilibrios comerciales internacionales: la devaluacin de la moneda. Ello tena especial importancia en pases perifricos como Espaa e Italia, que tradicionalmente haban recurrido a esta medida para equilibrar la balanza comercial y mejorar su posicin en el esquema europeo, reduciendo los diferenciales de competitividad con Alemania y otros pases. Paralelamente, la creacin de un Banco Central Europeo independiente permiti aislar la poltica monetaria de cualquier interferencia democrtica, ignorando las necesidades especficas de cada pas en la determinacin de los tipos de inters, que pas a vincularse a la situacin registrada en la media de la Eurozona.

La existencia de la moneda nica y de un Banco Central independiente definieron un espacio econmico progresivamente liberado de las interferencias y regulaciones que tradicionalmente han caracterizado el modelo europeo, alumbrando un nuevo tipo de capitalismo puro, hipercompetitivo y plenamente mercantilizado. A modo de corolario, la capacidad de los Estados para realizar polticas fiscales se limit estrictamente en el Tratado de Maastricht, primero, y en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, despus, que establecieron objetivos sumamente rigurosos en materia econmica y presupuestaria. Atados de pies y manos, los gobiernos de la periferia quedaron atrapados en la trampa del mercado autorregulado, sin apenas margen de maniobra. Al desencadenarse la crisis, vieron reducirse sus ingresos e incrementarse sus gastos por el juego de los estabilizadores automticos, haciendo imposible cumplir el objetivo de dficit mximo, fijado en el 3 por ciento del PIB. Acosados por los mercados y abandonados por el BCE, los pases del sur de Europa emprendieron drsticos recortes en el gasto pblico para satisfacer aquel objetivo. Sin embargo, los recortes no han hecho sino agravar los problemas de crecimiento y alejar los objetivos de reduccin del dficit, provocando una espiral diablica que agudiza y empeora la situacin de crisis.

Llegados a este punto del razonamiento, se entiende mucho mejor la verdadera naturaleza del proceso de construccin europea, en la que conviene insistir de nuevo: separar al Estado de la economa para que la explotacin capitalista se desarrolle sin turbulencias. Lgicamente, si el tipo de cambio ha desaparecido, la poltica monetaria ha sido transferida y la poltica fiscal se encuentra limitada por una estricta disciplina presupuestaria, la nica variable que puede servir de base para un ajuste econmico en una situacin de crisis es la flexibilidad de los salarios. Esto es lo que explica que las actuaciones estatales de control sobre el mercado y de proteccin de los derechos sociales estn siendo destruidas al ritmo de los dictados de la unin econmica y monetaria. El dumping social no slo no se ha combatido, sino que se ha fomentado, situando la regulacin del trabajo asalariado como nico factor de competitividad y desencadenando un feroz darwinismo normativo para reducir los estndares laborales y de proteccin social.

En este contexto, salir del euro constituye una alternativa posible y deseable para nuestro pueblo, que se enfrenta a la necesidad de recuperar la soberana para superar la gravsima crisis que atravesamos. Como he defendido en otro lugar, ello sera el primer paso de una estrategia constituyente que pretenda el reequilibrio de la economa en el marco de un desplazamiento del poder econmico y social hacia el Trabajo. Una estrategia que empieza con el impago de la deuda soberana y se ampla a una salida unilateral del euro que permita a nuestro pas escapar del cataclismo de la devaluacin interna impuesta por la Unin Europea. La solucin no pasa por un europesmo dbil y subordinado al diktat de Berln, sino por trabar relaciones de solidaridad entre las clases populares del Estado con la finalidad de impulsar una alternativa general para romper con la Europa de Maastricht. Es la hora de abolir el euro, recuperar la soberana y encarar una reconstruccin europea al servicio de los pueblos y no de los poderosos. Maana podra ser demasiado tarde.

(*) Hctor Illueca Ballester es Inspector de Trabajo y Seguridad Social y portavoz del Frente Cvico somos Mayora.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/una-pesadilla-sin-retorno-la-europa-neoliberal/5748


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