Portada :: Cultura :: En la muerte de Garca Mrquez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2014

Editorial de la revista chilena 'Punto Final'
Gabriel Garca Mrquez, el periodista militante

Manuel Cabieses Donoso
Punto Final


La imaginacin ms descomunal yexuberante de Amrica Latina se apag la tarde del 17 de abril en Ciudad deMxico. A los 87 aos de una vida plena -como su literatura y periodismo-, Gabriel Garca Mrquez cruz el umbral de la eternidad. Punto Final quiere sumarse a los homenajes que a su memoria vienen realizndose en todo el mundo. No solo compartimos la admiracin por su obra, que sin duda enriqueci el acervo cultural de la Humanidad. Tambin fuimos camaradas de la fraternidad universal del periodismo militante.

Garca Mrquez, como se sabe, consideraba al periodismo como el mejor oficio del mundo y opinaba que el periodismo escrito es un gnero literario ms (1). El suyo no era un periodismo rampln al servicio de lospoderosos. En el plano poltico, aunque no milit en partidos, ms de alguna vez confirm que el mundo que quera era un mundo socialista y que tarde o temprano el mundo lo sera. Eso basta para sentirnos hermanos de Garca Mrquez. Pero hay mucho ms.

Garca Mrquez no solo fue amigo de Fidel Castro y defensor leal de la Revolucin Cubana. Tambin se jug por la solidaridad con los pueblos en lucha contra el imperio -como Vietnam- y con los que sufran crueles tiranas -como Chile-. As lo conoc en la reunin de la Comisin Internacional Investigadora de los Crmenes de la Junta Militar Chilena, celebrada en Ciudad de Mxico en febrero de 1975. Con Julio Cortzar, Roberto Matta y otros intelectuales y artistas de todo el mundo, Garca Mrquez participaba en esa Comisin. Algunos chilenos -que venamos de los campos de prisioneros- fuimos escuchados en esa ocasin. All se inici una amistad que se confunde -como se ver- con la historia de Punto Final .

Sacando las cuentas fueron solo seis encuentros. La segunda vez fue en La Habana, en el departamento de Alamar donde vivamos exiliados con mi familia. Garca Mrquez fue a visitarnos con su hijo cineasta, Rodrigo. Tomamos once a la chilena y conversamos temas diversos. El haba apoyado al gobierno de Salvador Allende aunque pensaba que la estrategia de la Unidad Popular conduca al abismo golpista. En una entrevista de 1971 hizo pblica esa opinin. El ao de nuestro encuentro en La Habana fue el de la publicacin de su libro El otoo del patriarca . Luego vino su anuncio de que no volvera a publicar otra obra hasta que cayera Pinochet. A ese punto llegaba su solidaridad y afecto por el pueblo chileno. Afortunadamente, se dio cuenta que silenciar su talento slo beneficiaba a la tirana. As, en 1981, apareci su Crnica de una muerte anunciada .

No volv a verlo hasta 1989, finalizada mi vida clandestina en Chile. Esta vez el encuentro -desde 1982 Garca Mrquez ya era Premio Nobel de Literatura- fue en Caracas. El, como Fidel Castro y otras personalidades, estaba invitado a las ceremonias con que Carlos Andrs Prez asumi por segunda vez la Presidencia de Venezuela el 2 de febrero de 1989. Nadie imaginaba que a fines del mismo mes, apagadas las luces de las fastuosas celebraciones, vendra el caracazo. Una erupcin del volcn social que cost centenares -y quizs miles- de vidas de venezolanos pobres. El pueblo protestaba en las calles de Caracas y ciudades vecinas contra las medidas econmicas adoptadas por el presidente socialdemcrata, pautado por el Fondo Monetario Internacional. La masacre cometida por el ejrcito por rdenes de Prez, sin embargo, no tard en confirmar la interpretacin del realismo mgico, sin el cual no se entiende el devenir de Amrica Latina. El repugnante caracazo provoc rechazo al interior del ejrcito y aceler el movimiento bolivariano clandestino que encabezaba el teniente coronel Hugo Chvez, que insurgi tres aos despus.

En Caracas busqu a Garca Mrquez en el hotel Tamanaco -donde alguna vez se hosped Salvador Allende en los aos 60-. En cuanto lo salud fui directo al tema que me preocupaba. Le ped que me ayudara a conseguir dinero para reiniciar la publicacin de Punto Final . Mi amigo Ren Valenzuela Bejas, compaero del MIR, me haba convencido que Punto Final deba reaparecer. No recuerdo detalles de la conversacin con Garca Mrquez. De su apoyo dependa reflotar esta revista despus de una clausura de 17 aos. Necesitbamos un capital inicial para que PF circulara por lo menos un ao hasta abrirse paso en medio de la sumisa cultura neoliberal impuesta por la dictadura. Garca Mrquez conoca bien los problemas del periodismo independiente. En 1960 public en Colombia la revista Accin Liberal que solo dur tres nmeros. Entre 1974 y 1980 sostuvo la revista Alternativa , que tambin muri por falta de publicidad, castigo que la empresa privada y los gobiernos -como ocurre en Chile- aplican a los medios que osan levantar unalnea antiimperialista. La revista de Garca Mrquez daba tribuna a reportajes y editoriales en favor de Vietnam y Cuba, y apoyaba la independencia de Puerto Rico.

Como resultado de esa conversacin en Caracas, Garca Mrquez asumi el compromiso de reunir el dinero que se precisaba para resucitar Punto Final . Y cumpli su palabra. A mediados de 1989 me cit a su casa en Ciudad de Mxico, Pedregal 144, en la Colonia San Angel. Hasta ah me llevaron Hernn Uribe y su esposa, Mara Teresa Rambaldi, compaeros de Punto Final que vivan exiliados en Mxico. Con la sola presencia de Mercedes, su mujer, Garca Mrquez me entreg el dinero y prometi un segundo aporte que se hizo realidad unos meses despus. En aquella oportunidad conoc el estudio en que trabajaba el Nobel de Literatura y la seriedad de su mtodo. Por supuesto, la materia prima era su colosal imaginacin y un profundo dominio del lenguaje. Pero la naturaleza y la cultura se apoyaban en documentacin histrica, en hechos y datos comprobados, tal como ensea y manda el periodismo. Libros, mapas, memoriales, etc., le permitieron escribir El general en su laberinto que vio la luz ese ao, una obra que explora los ms recnditos pensamientos de Simn Bolvar, sin faltar una coma a la realidad.

En 1990, cuando Garca Mrquez asisti en Chile a la toma de posesin del presidente Patricio Aylwin, lo visit en su hotel, en los faldeos del cerro San Cristbal. Le llev algunos nmeros de Punto Final que gracias a su apoyo haba reaparecido en agosto de 1989, con Pinochet todava en La Moneda. Un tinterillo de nombre Ambrosio Rodrguez, a quien el dictador haba ungido Procurador General de la Repblica -cargo que ya no existe- intent cerrarnos el paso. Acudi a los tribunales acusando a PF de extremista, izquierdista,partidaria de la lucha de clases, etc. En concreto, peda que nos impidieran circular. Pero la maniobra no prosper: ya la dictadura ola a cadver insepulto.

El prximo -y ltimo- encuentro con Garca Mrquez fue en La Habana en enero de 2003. Esta vez en casa de su amigo, el empresario chileno Max Marambio, que organiz un almuerzo para festejar al escritor. Haba invitados chilenos, cubanos y mexicanos. Haca poco haba aparecido el primer tomo de sus memorias, Vivir para contarlo . La oportunidad no era muypropicia para conversar. La fama no admite la intimidad. Le mostr ejemplares de Punto Final y le agrad ver que estbamos usando la cuatricroma -fotos en colores- que nos haba aconsejado cuando estuvo en Chile. Le insinu una entrevista, pero hizo un pase torero porque, dijo, quera guardar municiones para sus memorias. Sin embargo, fue idea suya que Max Marambio y su hermanoMarcel -con una cmara digital- tomaran las fotos que ilustran esta pgina.

Fue la ltima vez que lo vi.

En homenaje a su memoria -la de un periodista militante y excepcional literato- publicamos el discurso que pronunciara en la Academia de Letras de Suecia al recibir el Premio Nobel. Es un relato magistral de la historia de nuestro continente que sigue luchando por su libertad, su unidad y la justicia social.

 www.puntofinal.cl

(1) Discurso ante la 52. Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Los Angeles, EE.UU., 7 de octubre de 1996.



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