Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2014

Mutaciones del capitalismo en la etapa neoliberal (II)
Ascendentes, intermedios y periferia

Claudio Katz
Rebelin


Las economas emergentes suscitan tanto inters como dificultades de interpretacin. Aglutinan a los pases que no integran el bloque de los desarrollados, ni de la periferia marginada. Se han expandido, ganan espacio en el mercado mundial y aumentan su influencia geopoltica.

Pero no es fcil distinguir a los integrantes de este segmento. Como suele ocurrir con las denominaciones que difunde el periodismo, el trmino se ha popularizado antes de alcanzar un significado ntido. Retrata indiscriminadamente a varias economas, sin distinguir a China del pelotn de ascendentes.

Esta generalizacin impide notar una de las principales transformaciones cualitativas del perodo actual: la conversin del gigante asitico en una potencia. Ya est ingresando en el club de los pases centrales y se ubica muy por delante de cualquier otro ascendente. Se ha convertido en el taller del mundo, con un tipo de insercin global muy diferente a los proveedores de materia primas o a los subcontratistas de servicios.

La transformacin de China

El cambio de posicionamiento de China en la jerarqua mundial corona el afianzamiento de su estructura industrial. Esta mutacin es el resultado de un vertiginoso crecimiento que multiplic en 22 veces el PBI per cpita entre 1980 y 2011(de 220 a 4930 dlares). Este mismo incremento se ampla a 33 veces en trminos de poder de compra.

El volumen comercial del pas se duplica cada cuatro aos. Representaba el 20% de las transacciones estadounidenses en el 2001, salt al 40% en el 2005 y actualmente ha emparejado a su rival. El peso del comercio exterior pas de 9,8% del PBI (1978) al 65% actual. Estas transformaciones trastocaron por completo la estructura interna de la economa. El peso del sector agrcola cay abruptamente, los servicios se expandieron y la industria se convirti en el motor de todas las actividades [2].

La nueva potencia oriental mantuvo altsimas tasas de crecimiento durante tres momentos complejos de la etapa en curso: las dcadas prdidas de la periferia (1980-90), el desplome del bloque sovitico y la crisis global reciente. En estos escenarios protagoniz un cambio histrico comparable a la revolucin del vapor en Inglaterra, a la industrializacin de Estados Unidos o el desarrollo de la Unin Sovitica.

Esta nueva gravitacin de China se ha verificado en el ltimo sexenio. Su auxilio al dlar y al euro durante el pico de la crisis impidi la conversin de la recesin del 2009 en una depresin global. Los aportes financieros de Beijing fueron decisivos para el rescate inicial de las instituciones hipotecarias estadounidenses, para sostenimiento posterior de los Bonos del Tesoro y para el apuntalamiento reciente de la moneda europea. La magnitud de las acreencias acumuladas por China retrata la dimensin de este salvamento.

El auxilio no fue acto de filantropa. Sirvi para asegurar la continuidad de las exportaciones y evitar la desvalorizacin de los enormes activos atesorados en moneda extranjera. Pero lo novedoso es la gravitacin del pas. En los aos 70 era impensable que el sistema financiero internacional fuera socorrido por China.

La mutacin de esa economa comenz en 1978 y hasta el 2007 estuvo centrada en la emigracin rural y el aumento de la productividad por encima de los salarios. Esta combinacin abri las compuertas para el giro exportador y la creciente captura de porciones del mercado mundial. Pero esa expansin no fue gratuita. Se consum reduciendo la participacin de los salarios y el consumo en el ingreso total. El boom exportador floreci junto a las ganancias y el debut de una brecha social interna .

Este ascenso ilustr los enormes mrgenes para desenvolver la acumulacin que posea una economa atrasada de dimensiones continentales. Pero China no parti de cero. El valor agregado de su industria en 1980 ya superaba ampliamente a Brasil y mantena una distancia abismal con India [3] .

La crisis en curso tiende a reforzar un giro hacia el mayor consumo. Se intenta reducir la dependencia de las exportaciones de manufacturas bsicas para expandir el mercado interno. Con ese objetivo se introdujeron varios planes keynesianos de estmulo de la demanda.

Pero los resultados del sexenio han sido modestos. Aument levemente el consumo, se increment en algunos puntos la participacin del salario en el ingreso y se registr alguna cada porcentual de las exportaciones. Estos cambios se ubican muy lejos del viraje ambicionado .

El gran problema radica en que una economa estructurada en torno a elevadsimos rendimientos del comercio exterior, no puede girar hacia un esquema inverso sin perder competitividad.

El pasaje al capitalismo

China empieza a registrar las consecuencias de su trnsito al capitalismo. Desde 1978 hasta 1992 ese pasaje estuvo limitado por la preeminencia de un modelo de reformas mercantiles subordinado a la planificacin central. Bajo ese esquema las comunas rurales se convirtieron en unidades agro-industriales guiadas por principios de rentabilidad, pero sin privatizaciones de envergadura. Aparecieron los managers con atribuciones para reorganizar las plantas industriales, pero sin facultades para despedir en masa o vender empresas.

Tambin se formaron las zonas francas en la costa, arrib el capital extranjero y comenz la exportacin, pero estas actividades no ejercan un dominio estratgico sobre el resto de la economa. En ese perodo la industrializacin retroaliment la demanda y las mejoras en el consumo preservaron la distribucin precedente del ingreso. El modelo ensay una versin actualizada de la Nueva Poltica Econmica (NEP), que se introdujo a mitad de los 20 en la URSS para remontar el estancamiento [4].

El viraje hacia el capitalismo se consum a principios de los 90, a partir de las privatizaciones realizadas por los viejos directores de las empresas con la intencin de forjar una clase capitalista. Los miembros de ese grupo se transformaron en los principales inversores de las nuevas compaas. Se aceler tambin la acumulacin primitiva mediante la expoliacin de los productores agrarios. Con el ingreso del pas a la OMC se afianz, adems, el entrelazamiento de la elite dominante con las empresas transnacionales.

La triplicacin del ingreso per cpita y la cuadruplicacin de la tasas de crecimiento han presentado desde ese momento otro significado social. Convalidan los enormes niveles de desigualdad social y la regresin de las conquistas populares.

Los grandes avances de la revolucin han quedado interrumpidos. La duplicacin de la esperanza de vida (de 32 a 65 aos) y la alfabetizacin masiva (de 15 al 80-90% de la poblacin) han sido reemplazados por la expansin del coeficiente de desigualdad (un Gini de 0,27 en 1984 a otro de 0,47 en 2009). Para una familia obrera se ha tornado muy difcil afrontar los gastos corrientes de salud y educacin [5].

Los desequilibrios del capitalismo comienzan a emerger en una economa que reduce su promedio de crecimiento (del 9-11% al 6-7% anual), como consecuencia de la madurez industrial y el encarecimiento de los costos. En el ciclo 2013-14 el nivel de actividad registrara la menor expansin de la ltima dcada. Tal como ocurri anteriormente con Japn y Corea, el modelo comienza a lidiar con problemas de competitividad. Mantiene salarios muy inferiores a esos pases, pero en las regiones de la costa y en las actividades de mayor calificacin esa diferencia se est estrechando.

  Tambin los desequilibrios financieros se multiplican. Una importante porcin de los bancos opera en las sombras con crditos dudosos que solventan el consumo de la clase media. Tambin la oscura administracin de los gobiernos locales se financia con prstamos clandestinos.

En las grandes ciudades est ascendiendo, adems, una visible burbuja inmobiliaria. La inflacin que durante la dcada pasada oscil en torno al 2% anual ha trepado al 6,2%. Junto al salto registrado en el nmero de multimillonarios (de 3 a 197 en la ltima dcada), crecen los padecimientos del trabajo precarizado que realizan los inmigrantes a las ciudades.

Pero el principal desequilibrio actual se ubica en la altsima tasa de inversin, que se mantiene en porcentuales insostenibles (43,8% del PBI en 2007 y 48,3% en 2011), en la actual coyuntura de desaceleracin econmica internacional. Esos niveles generan sobre-acumulacin de capitales y sobre-produccin de mercancas a una escala mayscula.

Una economa no puede crecer al 10% mientras sus compradores se expanden al 2-3%. Todos los planes keynesianos de los ltimos aos agravaron un problema, que no se resuelve con el simple incremento de las importaciones [6].

Las tasas de inversin chinas no guardan ninguna proporcin con patrones histricos o internacionales. Son consecuencia de un modelo exportador que exige un insostenible nivel de utilizacin de las materias primas y una gran devastacin ambiental.

Una vez sustituida la gestin planificada por la competencia del mercado, no es fcil atemperar este tipo de sobre-inversin. La concurrencia por el beneficio impide procesar en forma ordenada la reduccin de ese exceso.

Disputas internas y externas

Las contradicciones econmicas de China se acentan por la disputa que opone al grupo dirigente de la Costa (asociado con el capital extranjero), con la elite del Interior (interesada en el desenvolvimiento del capitalismo de estado).

El primer sector busca reforzar la integracin del pas a los circuitos del capitalismo global, con mayores compromisos comerciales externos, nuevas adquisiciones de activos europeos y estadounidenses y una eventual participacin en el diseo de la futura moneda mundial.

Por el contrario, el segundo sector promueve un giro ms radical hacia mercado interno, cuestiona el desmedido aumento de las inversiones forneas y objeta el gran rescate de monedas y bancos extranjeros.

El choque entre estas fracciones ha incluido importantes cambios en la cpula del PCCH, que mejoraron las posiciones del grupo neoliberal encabezado por Wang Jiang, muy asentado en la regin exportadora de Gaungdong. El sector rival sufri el desplazamiento de ciertos lderes como Bo Xialai. El conflicto persiste, pero el ltimo congreso partidario consagr el liderazgo de Xi Jinping y autoriz nuevas privatizaciones. Los grupos exportadores resisten un distanciamiento del mercado mundial que amenazara sus privilegios

Estas tensiones en las fracciones dominantes no han modificado la estrategia geopoltica defensiva que caracteriza a todos los dirigentes chinos. Buscan asegurar el acceso internacional a los recursos naturales, garantizar la seguridad de las fronteras conflictivas (Tbet) y completar la reconstruccin de la nacin con la reincorporacin de Taiwn.

Para alcanzar estos objetivos recurren a heterogneas alianzas y despliegan a pleno la realpoltik. Esta orientacin gua su custodia naval del Pacfico y su intermediacin en la negociacin de las armas nucleares que construy Corea del Norte.

Este nfasis en la proteccin fronteriza explica la ausencia de correlatos poltico-militares externos de la expansin econmica internacional del pas. China inunda al planeta de capitales y mercancas, pero no de ejrcitos y conspiradores. Mantiene una actitud defensiva frente a los peridicos hostigamientos de las administraciones norteamericanas, acrecentando la vigilancia y los resguardos defensivos.

Los lderes de Pekn saben que Estados Unidos ejerce la direccin del bloque imperialista y no aspiran a ocupar ese lugar. Intuyen que cualquiera sea el grado de traslado de la industria mundial a Oriente, el gendarme yanqui continuar supervisando las intervenciones imperiales. Los dirigentes chinos no se imaginan a s mismos cumpliendo ese rol en ningn escenario previsible.

Pero el nuevo status de potencia econmica mundial que alcanz China dificulta esa estrategia de equilibrio. La necesidad de recursos naturales y nuevos mercados empuja a sus dirigentes a la adopcin de conductas agresivas. La apropiacin de materias primas en frica y los tratados de libre comercio con Amrica Latina constituyen dos muestras de esta compulsin. Hay mucha ingenuidad en la creencia que China rehuir los conflictos tpicos del capitalismo, renovando una tradicin de pacifismo oriental opuesta al territorialismo occidental [7].

La nueva potencia est embarcada en la concurrencia global y en las consiguientes rivalidades internacionales. Su modelo exportador que no es agregativo, ni inclusivo. Exige arrollar a los competidores en el propio escenario asitico.

El ascenso de China amenaza el lugar central de Japn y la pujanza de Corea del Sur. Las tensiones se acentan, a medida que el nuevo gigante ampla su participacin en exportaciones de mayor valor agregado y localiza plantas en la periferia asitica, para explotar fuerza de trabajo barata.

Escenarios y desenlaces

El principal interrogante geopoltico gira en torno a las relaciones chino-estadounidenses. Algunas hiptesis estiman que irrumpir un gran conflicto cuando la economa asitica externalice las tensiones de su modelo, presionando a los proveedores (para que abaraten insumos) y a los competidores (para que resignen mercados). China confrontara con Estados Unidos, luego de conseguir el manejo de una moneda internacional convertible.

Pero otro escenario surge de recordar cmo se ha renovado la codependencia de China con Estados Unidos en las ltimas cuatro dcadas. El gran exportador oriental necesita el mercado norteamericano para descargar sus excedentes y la primera potencia requiere financiacin china para solventar sus monumentales desbalances financiero-comerciales.

La transformacin de Shangai en gran centro de empresas transnacionales ilustra cmo se reciclan los proyectos entre ambas potencias. Dos figuras centrales del pensamiento imperial apuestan a la renovacin de esta asociacin. Consideran que Estados Unidos aceptar un status econmico preponderante de China, a cambio de su ratificacin como sheriff del planeta [8].

Hasta ahora las tendencias hacia el conflicto y la asociacin se desenvuelven con similar intensidad y resulta muy difcil prever cual ser el desenlace. Es tan aventurado un pronstico de choque abierto, como la previsin opuesta de una idlica amalgama entre ambas potencias. Por el momento, el gigante oriental no sustituye a su adversario occidental y el gendarme norteamericano oscila entre conciliar y hostilizar a su rival.

Estados Unidos fomenta la tensin militar supervisando las disputas territoriales sino-niponas. Tambin controla las maniobras navales de Corea del Sur, refuerza la instalacin de marines en Australia y redobla las presiones sobre Corea del Norte para que desactive su arsenal atmico. Pero estas acciones coexisten con la continuidad de inversiones conjuntas.

El desenlace de este conflicto permitir esclarecer tambin la naturaleza del rgimen chino. Algunas miradas elogiosas subrayan la autonoma poltica y ponderan el modelo de acumulacin nacional-intervencionista, sin indagar la naturaleza social del sistema actual [9].

Este enfoque impide analizar como el ascenso econmico chino se consum mediante una asociacin internacional con empresas transnacionales, que aceler la formacin de la nueva clase capitalista. La peculiaridad de este proceso ha sido el enlace directo que establecieron los grupos aburguesados del pas con esas compaas. No siguieron la trayectoria clsica de acumulacin nacional, barreras proteccionistas y rivalidad con otras potencias por la conquista de mercados externos. Se incorporaron sin mediaciones al nuevo contexto internacionalizado del capitalismo.

Con ese soporte introdujeron una restauracin de la gran propiedad extendiendo las privatizaciones, reforzando la preeminencia del beneficio y asegurando la supremaca del mercado sobre el plan. Se puede debatir si esta mutacin ha concluido y es irreversible, pero su profundidad y contenido social regresivo estn a la vista. Los autores que subrayan esta involucin presentan un cuadro ms realista, que los intrpretes de ese proceso como una variedad del socialismo de mercado [10].

Confusin de emergentes

Un cierto nmero de pases ha quedado clasificado junto a China dentro del mismo bloque de emergentes. Especialmente India, Brasil y Rusia son ubicados en ese casillero. Pero este agrupamiento olvida que la economa china es dos veces y media superior a la India y cuadruplica a Brasil o Rusia. Sus tasas de crecimiento han sido mucho mayores y acumula reservas por un monto que duplica la suma de los tres pases [11].

Estas distancias han sido corroboradas por un tipo de insercin internacional muy diferente. Mientras que China incide directamente sobre la marcha del ciclo global, los otros pases ejercen una influencia secundaria.

El decisivo auxilio que ofreci el Banco Central Chino a las monedas, presupuestos pblicos y bancos de la Trada durante la crisis, contrasta con la ausencia de gravitacin de las otras tres naciones. Este grupo se ubic ms cerca del campo de los necesitados que del rea de los socorristas. Los tres pases tampoco han sido receptores del desplazamiento general de la industria que se orienta hacia el Extremo Oriente.

Las clasificaciones ms recientes tambin incluyen dentro del bloque emergente a Turqua y Sudfrica. Realzan su expansin durante la ltima dcada, el efecto limitado de las crisis reciente y el menor impacto del endeudamiento en comparacin a las economas desarrolladas . Pero las tasas de crecimiento de estas economas han sido variables y muy inciertas. Obedecen a procesos relativamente recientes y no a movimientos acumulativos de varias dcadas.

Otros pases ubicados en el mismo sector ascendente han repuntado como consecuencia de la apreciacin internacional de las materias primas. El carcter eventualmente estructural y no meramente financiero de esta valorizacin, no modifica la vulnerabilidad de economas tan dependientes del vaivn de las commoditites.

El agrupamiento de todos bajo un mismo mote de emergentes genera mltiples confusiones. La propia clasificacin proviene de visiones financieras de corto plazo. La sigla BRICS, por ejemplo, fue introducida por un operador burstil de Goldman Sachs para sealar las oportunidades de inversin.

Con este mismo parmetro otros financistas han tomado distancia de los BRICS y preparan su reemplazo por los MINT (Mxico, Nigeria, Indonesia y Turqua), que son percibidos como candidatos a recibir capitales golondrinas. En realidad, los receptores potenciales de estos fondos son tan numerosos como efmeros.

Los ms renombrados ltimamente son: Vietnam, Australia, Bangladesh, Chile, Colombia, Corea del Sur, Egipto, Filipinas, Irn, Israel, Malasia, Mxico, Nigeria, Pakistn, Per, Polonia, Repblica Checa, Singapur, Tailandia. Como no existen criterios para clasificar a esta variedad de pases se multiplican las sopas de letras (CIVETS, EAGLES, AEM, VISTA, MAVINS).

Es evidente que estos malabarismos terminolgicos no esclarecen ningn proceso econmico. En funcin de algn parentesco financiero se mezcla en el mismo casillero a pases medianos y perifricos o a economas industrializadas y rentistas.

Economas semiperifricas

El probable incremento de las tasas de inters estadounidenses ha reducido actualmente la aureola de los BRICS. Algunos economistas consideran que los mayores riesgos de un prximo temblor financiero se han desplazado hacia las economas intermedias, con mayores dficits fiscales y tasas de crecimiento bajas [12].

Otros temen la repeticin de las grandes crisis que durante los aos 90 desencadenaron economas semejantes (Mxico-1994 , el Sudeste Asitico-1997, Rusia -1998 o Argentina -2001).

Pero ms all del diagnstico coyuntural es importante registrar que se ha profundizado la divisin en el viejo bloque de economas no industrializadas. Un segmento ampli su estructura fabril, participa de exportaciones manufactureras, incorpor empresas al crculo de compaas transnacionales o desarroll servicios productivos. El otro sector mantiene, en cambio, su viejo perfil primarizado.

Esta clasificacin de las economas en funcin de su estructura e insercin en la divisin internacional del trabajo es utilizada por autores crticos del vago concepto de emergentes. Con esta mirada centrada en el proceso productivo global han precisado el contenido de la nocin semiperiferia [13]. 

Esta categora se aplica a pases como Corea, Taiwn, Turqua, Mxico, Brasil o Sudfrica, que se han distanciado del grueso de la periferia asitica, africana o latinoamericana. Este posicionamiento intermedio confirma el ordenamiento tripolar que postulan los tericos de sistema-mundo y su caracterizacin de las semiperiferias, como un segmento que acolchona las brechas entre los dos polos del capitalismo global [14].

Este grupo protagoniza actualmente las bifurcaciones que tradicionalmente separaron a las econmicas ascendentes de sus pares retrasados. Se repite as la trayectoria seguida por pases que atravesaron por contradictorios perodos de proximidad con los centros o confluencia con la periferia.

Esta caracterizacin cuestiona la creciente expectativa actual en un ascenso general de los pases emergentes. Destaca que estas economas compiten entre s al interior de una arquitectura estable, dnde el xito de un concurrente conspira contra las posibilidades de los rivales situados en la misma escala de desarrollo.

  Las economas intermedias repiten la trayectoria de las semi-periferias precedentes, que ambicionaron subir al escaln del centro. Pero la segmentacin mundial siempre impidi un xito colectivo. Si la expansin actual de China se consolida, confirmar la excepcionalidad de ese salto. El arribo al status de pas desarrollado no est al alcance de otros BRICS, MINTS o EAGLES.

Sub-potencias dispersas

El protagonismo geopoltico regional de cada economa semiperifrica es determinante de su xito o fracaso, en ocupar los espacios vacantes del orden global. Algunos pases de ese segmento cuentan con dimensiones continentales y estados de gran porte, pero arrastran tambin trayectorias imperiales frustradas. Fueron potencias que devinieron en semicolonias y volvieron a renacer con proyectos de dominacin zonal.

Actualmente se desenvuelven en grandes territorios con importantes recursos demogrficos o naturales y negocian directamente con la Trada. Su accin geopoltica incide directamente sobre su ubicacin finalen el ranking semiperifrico. Especialmente Rusia, India y Turqua comparten estas peculiaridades.

Muchos analistas estiman que estos pases tienden a converger en bloques comunes, para disputar poder con las potencias centrales. Pero los indicios efectivos de este empalme son escasos, frente al trato dispar que les dispensa el imperialismo. Estados Unidos hostiliza a Rusia, est asociado con Turqua y se reacomoda con la India.

En lugar de conformar un bloque, cada sub-potencia busca su propio nicho dentro del orden neoliberal. Aceptan el libre comercio, la primaca de las empresas transnacionales y la continuidad de flujos financieros transfronterizos. A diferencia de lo ocurrido durante 1930-40 no apuestan a forjar redes proteccionistas, ni a construir coaliciones belicistas.

Todos trabajan dentro de los organismos internacionales para reforzar su influencia. Promueven reformas del sistema de votacin dentro del FMI y propugnan la constitucin de fondos de reservas globales, para reemplazar paulatinamente al dlar. Como no les interesa sustituir abruptamente a la divisa que nomina el grueso de sus reservas, apuestan a una larga negociacin.

En las Naciones Unidos propician un reajuste del actual Consejo de Seguridad, conformado por cinco miembros permanentes con derecho a veto. Esa negociacin es muy conflictiva porque el nuevo asiento en discusin tiene muchos candidatos, entre las viejas potencias (Alemania, Japn) y las que ascienden (India, Brasil). China y Rusia no estn seguras de la conveniencia de este cambio.

Varias sub-potencias han mostrado disposicin para aportar tropas a las misiones de la ONU convalidando la hipocresa del humanitarismo imperialista. Esta conducta no slo ilustra la afinidad de las clases dominantes de estos pases con el status quo global. Tambin indica las dificultades que enfrentan para encarar acciones alternativas. Algunos integrantes de esta franja compiten entre en s en varios terrenos econmicos y otros mantienen viejas disputas fronterizas. Frecuentemente sus prioridades estratgicas no confluyen.

Los BRICS realizaron, por ejemplo, varias cumbres para acordar cierto incremento del intercambio, la constitucin de un fondo de reserva y la eventual conformacin de un Banco de Desarrollo. Pero han buscado confluencias frente a contingencias de corto plazo, sin avanzar en compromisos significativos.

Esa actitud obedece a la estrecha asociacin que estn gestando las clases dominantes de este grupo con las empresas transnacionales. Son burguesas que descartan los viejos coqueteos con los proyectos antiimperialistas de los aos 60-70. Un bloque de No Alineados o un encuentro como Bandung estn fuera de sus horizontes. Participan de la etapa neoliberal junto a elites de multimillonarios muy integradas al club mundial de los poderosos. Estas tendencias se verifican en cuatro casos.

Rusia e India

La recuperacin de Rusia es muy visible. La era Putin ha contrarrestado la desintegracin social, el derrumbe econmico y la prdida de posiciones internacionales que sucedieron a la implosin de la URSS. Pero se suelen resaltar los contrastes entre ambos perodos omitiendo las continuidades. El presidente ruso consolid las nuevas clases capitalistas, que la vieja burocracia forj saqueando los bienes del estado. Ese descarado vaciamiento desemboc durante el perodo de Yeltsin en la bancarrota del rublo [15].

Putin limit esos excesos restaurando el orden que se requiere para el funcionamiento del capitalismo. Reconstruy el poder del estado mediante un rgimen autoritario, asentado en la fatiga con la catica situacin precedente. Introdujo reglas para la acumulacin y consolid la concentracin del negocio energtico y financiero en manos de un reducido de acaudalados. Tambin afianz cierto control estatal sobre los rentistas para recomponer el consumo y la inversin. Esta accin incluy la detencin de varios millonarios.

El nuevo poder poltico vertical se basa en el fraude y la persecucin de opositores, pero logr varios triunfos electorales. Este caudal de votos es utilizado para reforzar el sometimiento poltico de una clase obrera hurfana de tradiciones y prcticas de auto-organizacin.

El legado de varias dcadas de totalitarismo burocrtico contina obstruyendo la conformacin de sindicatos y agrupaciones de izquierda, a pesar de la enorme desigualdad social y la creciente prdida de ilusiones en el capitalismo [16].

Sobre este trasfondo de pasividad y desmoralizacin popular, Putin recrea una ideologa nacionalista que enaltece los liderazgos providenciales y las antiguas tradiciones de supremaca eslava. Intenta reconstruir el papel sub-imperial de Rusia en el entorno geogrfico del viejo zarismo.

Las masacres contra los chechenos fueron el punto de partida de esta accin. Contaron con la implcita colaboracin de Occidente, que perpetra crmenes semejantes en la lucha contra el enemigo terrorista.

Pero esa complicidad no atenu la creciente tensin de Rusia con el imperialismo norteamericano, que intent aprovechar el colapso de la URSS para exterminar a su viejo rival. Estados Unidos rode el pas con misiles de la OTAN para forzar la liquidacin del gran arsenal sovitico.

Putin comprendi que ese desarme imposibilitara forjar un sistema capitalista medianamente slido e inici una reaccin defensiva de reconstruccin del poder blico. Intervino en Georgia, despleg efectivos en Asia Central, participa en las negociaciones de Siria y anex Crimea frente al golpe de Ucrania.

Con estas acciones consolida la autonoma estatal que los grandes capitalistas necesitan para afianzar sus inversiones. Estos sectores dividen sus simpatas entre Estados Unidos y Europa, mientras derrochan fortunas en Berln, Londres o Nueva York. Una fuerte tradicin sovitica de intervencin en los problemas globales es utilizada por la elite actual. Aprovechan la diplomacia para apuntalar los negocios.

Rusia recupera espacio porque mantiene una enorme estructura blica, que no supervisa el imperialismo colectivo. Esta gravitacin militar y no el florecimiento econmico explican su resurgimiento internacional. La crisis global afect al pas ms que a otros emergentes. No ha reconstruido la estructura industrial del pasado y se afianza una enorme dependencia de las exportaciones de gas y petrleo.

Tambin India participa del ascenso de los emergentes por el lugar geopoltico que ocupa en un convulsivo sub-continente asitico. Es la gran potencia de una regin conmocionada por diferendos fronterizos, demandas separatistas y ambiciones localistas. La omnipresencia de su ejrcito contrapesa la convulsin de Sri Lanka, las tensiones de Bangla Desh, los conflictos con Nepal y la ola de terror talibn. Condiciona el irresuelto status de Cachemira, al cabo de cuatro guerras con Pakistn y las disputas fronterizas con China luego del choque militar de 1962. El status de Tbet se mantiene irresuelto.

Las clases dominantes gestionan un conglomerado de ms de 1000 millones de personas, en 28 estados, 7 territorios, 18 idiomas oficiales, varias religiones y comunidades que cohabitan en una estructura de castas. Las estructuras estatales formalmente seculares estn corrodas por la multiplicidad de choques sectarios y por sangrientas explosiones de nacionalismo. Este tembladeral queda habitualmente encubierto por el discurso celebratorio que presenta a la India como una democracia estable y multicultural [17].

Pero el gran cambio geopoltico ha sido el giro pro-norteamericano de clases dirigentes que adoptaron el credo neoliberal. El desplome de la URSS y la posterior complicidad del ejrcito pakistan con los talibanes favorecieron esa confluencia con Estados Unidos.

Las inversiones yanquis saltaron en menos de veinte aos de 76 a 4000 millones de dlares. India ya formaba parte del selecto club atmico mundial, pero ahora cuenta con un aval del Pentgono, que anteriormente estaba focalizado en su rival pakistan [18].

En la ltima dcada la economa india registr elevadas tasas de crecimiento y alumbr varias multinacionales de peso global. Tambin logr cierta expansin en la informtica, especialmente en los servicios de software. Pero sus actividades de sub-contratacin se mantienen muy distantes de los epicentros de la revolucin digital. Cualquier comparacin de patentes o niveles de rendimiento con Estados Unidos confirma esa brecha [19].

Al igual que China, el resurgimiento de India est acompaado de un sentimiento de renacer milenario de civilizaciones, que ocupaban lugares preponderantes hasta el siglo XVIII. Pero el crecimiento actual del pas no es comparable al desarrollo de su vecino. La industria contina operando en eslabones intermedios no integrados, con alta dependencia de insumos externos y pagos de royalties. La productividad es baja y la infraestructura es muy obsoleta.

Las diferencias con China son ms categricas en el plano social. El pas cuenta con el mayor nmero de multimillonarios recientes y una numerosa clase media. Mantiene al 77 % de la poblacin en estado de pobreza y el 40% de nios con insuficiencia de peso. La lucha contra el hambre ha fracasado y 100.00 campesinos se suicidaron en 1996-2003 por angustias de subsistencia. La histrica exclusin social persiste a una escala gigantesca. Cuatro de cada diez persona no son saben leer, ni escribir y en el ndice de desarrollo humano el pas est ubicado en el lugar 126 [20].

El proceso actual de acumulacin enfrenta dos lmites ausentes en las centurias precedentes. India no puede descargar su poblacin sobrante en corrientes de emigracin (como hizo Europa hacia Amrica) y sufre un desempleo agravado por la innovacin tecnolgica.

Estos obstculos tienden a acentuarse por la actual presin neoliberal para flexibilizar el mercado laboral y privatizar empresas pblicas. Pero esta agresin comienza a afrontar una resistencia que puede modificar todos los datos del pas.

Sudfrica y Turqua

Sudfrica es otro caso de gravitacin geopoltica creciente, luego de la heroica lucha popular que permiti sepultar el sistema poltico racista. Pero esa gesta -simbolizada en la figura de Mandela- dio lugar a una transicin pactada que consolid la supremaca de las minoras enriquecidas.

La cooptacin de una elite negra al poder aport a las clases dominantes una nueva proyeccin regional que facilit cierto crecimiento econmico. La desaparicin del aislado rgimen del Apartheid permiti consolidar un rea de libre-comercio y afianzar una economa industrializada, que absorbe el 70% de toda la electricidad del frica Subsahariana.

Esta reubicacin estratgica explica la incorporacin de Sudfrica al ncleo de los BRICS. Rusia o India tienen un PBI cuatro veces superior y la diferencia se extiende a 16 veces con China. En este terreno el pas es incluso superado por Corea, Turqua o Indonesia. Su extensin geogrfica y poblacin son inferiores a Argentina o Irn y tiene competidores de peso como Nigeria dentro del continente. Pero slo el rgimen post-Apartheid ofrece las estructuras requeridas para un liderazgo regional.

Durante el siglo XX las empresas sudafricanas combinaron la expansin regional con el belicismo y el racismo. Los colonos blancos convertidos en clase dominante afrikaneer se asociaron con las empresas mineras para asumir ese rol de gendarme. Utilizaron intensamente el poder militar gestado durante la sustitucin de importaciones [21].

Con el fin de esa dominacin se extinguieron las ambiciones de expansin externa, pero no la gravitacin de la principal economa de la regin. La nueva elite negra promueve el capitalismo neoliberal bajo el emblema de un renacimiento africano.

Un lder histrico de los trabajadores mineros (Cyril Ramaphosa) se ha convertido en director de grandes empresas, en un pas que ya no es repudiado por sus vecinos. Sudfrica es el nio mimado del FMI y del Banco Mundial. Sus dirigentes despliegan retricas progresistas en la ONU, mientras actan como socios confiables de Estados Unidos [22].

Pero este giro neoliberal ha desgarrado a Sudfrica. Desde 1996 la combinacin de privatizaciones y apertura comercial con la eliminacin de las restricciones al desplazamiento de personas, gener una catica urbanizacin que ha ensanchado la polarizacin social [23].

El desempleo se duplic y afecta al 36% de la poblacin. La desigualdad se ubica al tope de los ndices mundiales (Gini 0,73). Los desastres en la provisin de agua, la precariedad de la vivienda y la degradacin de la educacin son maysculos. El salario se ha estancado con la generalizacin de agencias que intermedian en la contratacin laboral . En el 87% de las tierras que monopolizan los granjeros blancos subsisten formas encubiertas de servidumbre.

Las modalidades extremas del desarrollo desigual y combinado que gener el Apartheid no han desaparecido. Ese sistema articulaba capitalismo y pre-capitalismo, mediante una excepcional subsistencia de formas de coercin extra-econmica. El trabajo temporario y migrante que conectaba a los sectores modernos y atrasados de la economa se ha remodelado y recrea las viejas fracturas [24].

Sudfrica tambin padece la erosin de su base energtico-minera tradicional. Ese complejo se ha internacionalizado manteniendo su primaca (23% del PBI y 60% de las exportaciones). Pero el extractivismo est agotando los recursos del subsuelo al cabo de varios intentos fallidos de diversificacin.

Por estas razones la crisis global ha impactado ms en Sudfrica que en otras economas equivalentes. Hay cierta fuga de capitales en un marco de tensiones sociales y masacres mineras que recuerdan las terribles represiones del pasado.

Tambin el caso de Turqua ilustra como despunta una sub-potencia regional por su gravitacin geopoltico-militar. Las clases dominantes han desarrollado en las ltimas dcadas una estrategia de expansin en el mundo rabe y el mediterrneo.

Esta poltica se asienta en un despliegue militar que desborda las fronteras (ocupacin de Chipre) y se refuerza con la opresin interna de la minora kurda. Los derechos nacionales de este sector son rechazados a punta de fusil, ignorando la opinin mayoritaria de la propia poblacin turca. Al cabo de treinta aos de resistencia el gobierno debi aceptar el inicio de negociaciones, ante el establecimiento de regiones autnomas kurdas en Irak y Siria [25].

En Turqua la coercin interna y las ambiciones expansivas son polticas de estado, actualmente retomadas por una administracin islmica conservadora. Sus dirigentes asumieron hace once aos con promesas que no cumplieron de renovar el nacionalismo autoritario del Kemalismo.

Recrean especialmente el proyecto sub-imperial de lograr la supremaca regional frente a Irn, Egipto y Arabia Saudita. Por eso preservan la tradicin desptica de una gran burocracia sometida a la tutela militar. El fin de la dictadura no erradic los vestigios del totalitarismo y los poderes efectivos del Parlamento son muy dbiles [26].

El neo-otomanismo persiste como ideologa histrica de sectores dominantes que atravesaron por toda la variedad de estadios imperiales y semicoloniales. Actualmente adaptan esa tradicin a un proyecto de insercin en la mundializacin neoliberal, asentado la supremaca regional.

Con esa estrategia Turqua forma parte de la OTAN, tolera en su territorio las actividades del Pentgono y participa en las incursiones de Afganistn, Somalia e Irak. Pretende actuar como socio y no como un vasallo de Estados Unidos. Con la misma intencin brind sostn a los islamistas que participaron en la guerra de Siria.

La burguesa turca abraza el neoliberalismo con ese horizonte geopoltico. Se ha beneficiado con un crecimiento del 8% anual del PBI que ubic al pas en un status mediano, con varias corporaciones de peso. Pero los nubarrones que actualmente afectan a todas las economas intermedias amenazan este ascenso.

Los nuevos sectores del islamismo librecambista han desplazado a las viejas fracciones proteccionistas laicas, pero todos dejaron atrs la etapa desarrollista para propiciar la apertura comercial. Buscan ingresar en la Unin Europea con el activo apoyo de los medios de comunicacin y la Bolsa.

Estados Unidos avala esta incorporacin por las mismas razones que alent el ingreso de los pases del Este europeo a esa comunidad. Pero resulta muy difcil lograr un consenso dentro del Viejo Continente para incluir a una potencia autnoma tan opresiva y poco secular [27].

El gobierno islmico esperaba usufructuar de las revueltas rabes para exportar su modelo de conservadurismo neoliberal. Pero la conmocin que vive la zona termin contagiando al pas y la Plaza Taksim de Estambul se convirti en un espejo de la Plaza Tahir de El Cairo. Una marea de manifestantes ocup ese lugar durante semanas para rechazar las restricciones religiosas y la brutalidad policial [28].

Esta reaccin puso de relieve el descontento con la ciruga neoliberal, que existe en un pas agobiado por las agresiones sociales y los retrocesos democrticos. Este desafo erosion la capacidad del gobierno para proyectar su modelo de islamismo conservador y apuntalar la supremaca regional frente a los rivales de Irn, Egipto y Arabia Saudita. Turqua qued incorporada a las revueltas que pretende desactivar.

La regresin de la periferia

La crisis global ha impactado en la periferia clsica. Afecta duramente a las economas que exportan bienes bsicos, adquieren productos elaborados y sufren el saqueo de sus recursos naturales.

Estos pases no cuentan con los amortiguadores que utilizan las economas intermedias para atemperar un contexto internacional desfavorable. Quedaron muy golpeados por las condiciones polticas adversas que impuso el neoliberalismo, al eliminar los contrapesos que limitaban la polarizacin mundial. El desmoronamiento del bloque socialista y la prdida de conquistas obreras en el Primer Mundo facilitaron la ampliacin de esa brecha.

La periferia est conformada por las economas que sufren un empobrecimiento maysculo. En los polos extremos del ingreso persisten diferencias abismales. El PBI per cpita de Congo (231 dlares) o Burundi (271 dlares) se ubica a aos-luz de su equivalente en Mnaco (114.232 dlares) o Estados Unidos (48.112 dlares). Estas fracturas se ampliaron significativamente durante las ltimas dcadas, puesto que la brecha que separa el ingreso per cpita de las regiones ms ricas y ms pobres aument entre 1973 y 1998 de 13.1 a 19,1. Existen numerosos clculos de esta expansin geomtrica de la fractura de ingresos que separa a los primeros y ltimos 40 pases del ranking global [29].

La acumulacin del capital a escala global siempre se desenvolvi en una divisin internacional del trabajo, que genera transferencias de recursos de la periferia hacia el centro. En la etapa neoliberal esta dinmica polarizadora se mantuvo modificando las localizaciones de este proceso. El despegue de ciertas zonas se consum en desmedro de otras, a travs de intercambios desiguales y procesos de recreacin del subdesarrollo [30].  

Esta polarizacin se verifica en forma dramtica en el agravamiento del hambre. Esta tragedia social se acentu desde el 2003 por el ciclo ascendente que registran los precios de los alimentos. Hasta el 2008 esa caresta se concentraba en los cereales y ciertas oleaginosas, pero en la actualidad abarca a todos los productos. En diciembre del 2010 el ndice de precios de la FAO super su mximo histrico.

Las expectativas en un descenso de esas cotizaciones por la desaceleracin econmica global no se han verificado. La cifra total de hambrientos ronda los 1200 millones de personas, pero la amenaza se extiende a 2.500 millones que subsisten en condiciones de pobreza. Basta recordar como esa caresta influy en el debut de los levantamientos rabes (una intifada del pan), para notar el impacto social del problema.

Existen tres explicaciones de la continuada inflacin de los alimentos. La primera atribuye el comportamiento alcista a la formacin de burbujas, gestadas con la especulacin de los precios a futuro de los cereales. Esta operacin ha canalizado los excedentes de liquidez que genera la falta de oportunidades de inversin en los pases desarrollados.

Las obscenas apuestas con bienes primordiales para la vida humana es un juego cotidiano en Estados Unidos. Antes del 2000 el mercado de futuro de estos productos estaba regulado y se desenvolva con estrictas exigencias de informacin de las posiciones de los traders. Estas regulaciones fueron abolidas y la actividad fue abierta al ingreso de los fondos que operan en el corto plazo.

Las inversiones llegaron en masa y en el 2007 el monto de esas transacciones promedi 9 billones de dlares. Los financistas perfeccionaron posteriormente su accin y ya no suscriben contratos a futuro. Compran y venden siguiendo el vaivn diario de las commoditties, sin comprometerse nunca con la posesin fsica del producto. Simplemente manejan los contratos mediante derivados financieros, que multiplicaron seis veces su presencia en el sector entre el 2002 y el 2008 [31].

Los grandes bancos ( BNP Paribas, Deutsche Bank, JP Morgan, Morgan Stanley, Goldman Sachs) se especializaron en esta actividad para recuperar beneficios luego del crack del 2008 y estuvieron directamente involucrados en brusco aumento del precio de los tres alimentos que cubren el 75% del consumo bsico mundial (maz, arroz y trigo) [32].

Un segundo enfoque estima que la valorizacin de los alimentos es consecuencia de las actividades que aprecian indirectamente los productos bsicos (como los biocombustibles). Estos desarrollos incrementan los costos de los insumos y acentan el agotamiento del suelo. Los precios de los alimentos trepan, adems, al comps del encarecimiento del petrolero, el transporte o la irrigacin. El mismo impacto genera la expansin de los supermercados que inflan la demanda con nuevos hbitos de consumo.

Finalmente otra explicacin estima que la apreciacin de los alimentos es un problema estructural, derivado de la demanda ejercida por los nuevos compradores asiticos. Aunque la oferta se ha expandido junto al incremento de la productividad agrcola, consideran que la nueva dieta de millones de consumidores impacta sobre los precios.

Es probable que estas tres visiones expliquen aspectos complementarios del mismo fenmeno. En los prximos aos quedar esclarecido cual ha sido el principal determinante de la caresta alimenticia. Sean maniobras financieras, actividades competitivas o brechas estructurales entre produccin y consumo el resultado es el mismo: agravamiento de la tragedia del hambre.

El trasfondo de este flagelo ha sido la mundializacin neoliberal, que impuso una reconversin agrcola tan favorable a la exportacin como nociva para los cultivos tradicionales. Esa transformacin benefici al agro-bussines, socav la seguridad alimentaria, destruy al campesinado y acentu el xodo rural.

Las normas de libre-comercio que impuso la OMC forzaron la especializacin exportadora de muchas economas perifricas, que se convirtieron en compradoras netas de productos bsicos. Perdieron sus reservas nacionales de alimentos y quedaron desguarnecidas frente al ciclo actual de encarecimiento. Esta desproteccin favoreci a varias economas desarrolladas que descargaron sus excedentes sobre comunidades arruinadas por la destruccin del auto-consumo. 

La desnutricin constituye la manifestacin ms aguda de la regresin padecida por el Tercer Mundo. Estas economas soportan la depredacin de los recursos codiciados por las grandes empresas transnacionales. El petrleo, los minerales, el agua y los bosques son blancos principales del atraco.

Despunta frica?

frica Sub-sahariana ha sido el mayor escenario de tragedias sociales. All se localizaron los terribles dramas de refugiados, m igraciones masivas y masacres tnicas.

El desangre generado por las guerras locales se cobr tres millones de muertos. En los aos 80 y 90 la regin sufri un declive de la esperanza de vida (58 aos en 1950 a 51 aos en el 2000). Este cuadro dantesco fue consecuencia de incontables disputas por la apropiacin de los recursos naturales.

Las batallas entre caciques para controlar los recursos exportables provocaron el colapso total de varias sociedades (Ruanda, Somalia, Liberia, Sierra Leona). Otras se desangraron por el coltn (Republica del Congo) o por la apetencia de diamantes, cobre y petrolero (Costa de Marfil, Sudn y Angola). La batalla por esos botines reaviv antiguas rivalidades tnicas, regionales y confesionales, promovidas por elites que frustraron el proceso de descolonizacin de los aos 60-70 [33].

No es cierto que frica sufri estas desgracias por su marginacin del mundo. Es la regin ms integrada y subordinada a la divisin internacional del trabajo. La tasa de comercio extra-regional en proporcin al PBI (45,6%) es muy elevada en comparacin a Europa (13,8%) o Estados Unidos (13,2%). El problema radica en la forma que histricamente adopt esa integracin.

Durante la esclavitud frica sufri una hecatombe demogrfica que redujo dramticamente su poblacin. En el periodo colonial (1880-1960) se generaliz el pillaje y los pequeos campesinos fueron sometidos al cultivo de exportaciones tropicales. La breve experiencia de descolonizacin nacionalista (1960-75) qued rpidamente sepultada por el neoliberalismo, que renov el ciclo de insercin primarizada. Pero la etapa actual incluye varias novedades.

En primer lugar se est consolidando la formacin de un capitalismo negro, integrado por socios locales de las empresas extranjeras que capturan una porcin del recurso depredado. En muchos pases se han reformado los cdigos de minera y petrleo para acrecentar esa tajada, que nutre tambin un proceso de acumulacin primitiva. Por eso ha ganado importancia la participacin de las burguesas locales de ciertos pases. Sudfrica lidera este grupo, pero tambin Nigeria amplia su gravitacin.

En segundo lugar la llegada de China ha modificado los equilibrios de las elites dominantes con Estados Unidos y las viejas potencias coloniales. Un nuevo jugador ha ingresado en el continente para comprar enormes volmenes de materias primas y ofrecer crditos de infraestructura sin las condicionalidades del Banco Mundial. La nueva burguesa africana ms vinculada a Occidente disputa con los partidarios de estrechar la asociacin con un gigante asitico, que no carga con la rmora de ex potencia colonial.

En tercer lugar se ha producido un significativo cambio en la coyuntura econmica de la ltima dcada. La tasa de crecimiento comenz a repuntar y en el 2000-09 alcanz un promedio del 5,1% anual, que supera la media mundial (3%) y se ubica muy lejos de la regresin de 1980-90. Este aumento acompaa el fuerte incremento en las inversiones extractivas, que saltaron de 7 a 62 billones, en un marco de generalizada transformacin agrcola. Las importaciones aumentan 16% anual y los trminos de intercambio mejoraron un 38% en comparacin al 2000-12 [34].

Estas modificaciones han alterado el clima ideolgico de afro-pesimismo que presentaba el desgarro del continente como un destino inexorable. Ahora prevalece una variante opuesta de afro-optimismo que difunden las elites neoliberales, para augurar un futuro venturoso. Si la primera teora justificaba el saqueo recurriendo a la auto-flagelacin y las reflexiones cnicas, la segunda lo aprueba como un precio de salida del subdesarrollo [35].

Esta ltima visin se difunde junto a todo tipo de fantasas sobre la inminente masificacin de las clases medias. Olvidan recordar los abismos sociales vigentes en los pases de mayor crecimiento. El 60 % de la poblacin es pobre en Angola o Nigeria. Este mismo porcentual de habitantes vive en villas de emergencias en todo el continente, que en un 80% carecen de agua potable. Adems, el desempleo entre los jvenes promedia el 60%.

En el campo la situacin es ms dramtica por la gran presin demografa sobre tierras cultivables, con reducidas reservas de agua renovables en un marco de gran deforestacin [36].

Desempleo rabe, explotacin en Oriente

Otro ejemplo de las desventuras de la periferia se localiza en el mundo rabe. El incendio poltico que conmocion a esta regin en los ltimos tres aos obedece a mltiples causas. Pero varias dcadas de neoliberalismo furioso han sido determinantes de la pobreza, el estancamiento y la desigualdad que desencadenaron ese estallido.

La regin ha padecido un rcord de desempleo, disimulado con el asistencialismo que distribuyen los regmenes rentistas. Las privatizaciones y la flexibilidad laboral generaron fracturas sociales maysculas [37].

Las presiones para reducir el gasto social y eliminar subsidios a los alimentos empujaron en Medio Oriente a millones de jvenes al desamparo. No pueden subsistir en sus pases y tienen vedada la emigracin a Europa. Estos desposedos encendieron las revueltas, cuando un vendedor tunecino se inmol para protestar contra las prohibiciones a la venta callejera [38].

Al igual que frica esa regin tuvo un corto perodo de florecimiento nacionalista en los aos 60. Esa experiencia se agot por la incapacidad que demostraron esos procesos para erradicar la dominacin parasitaria de los grandes capitalistas. El neoliberalismo agrav posteriormente la explosiva combinacin de subdesarrollo y rentismo [39].

Un tercer caso de regresin perifrica se sita en los pases de Asia, que no participan de la onda expansiva generada por China y las economas intermedias. Esas zonas sufren los terribles ndices de pobreza multi-dimensional que mide el PNUD. El ltimo reporte de ese organismo destaca que el 51% de la poblacin mundial afectada por la miseria extrema, se encuentra en el Sur de Asia y el 15% en el Este de ese continente.

Pero semejante grado de pobreza se est convirtiendo en un imn para las empresas transnacionales, que buscan nuevos proveedores de fuerza trabajo barata. Un sector mano de obra intensiva como la industria textil es el gran barmetro de esta tendencia [40].

La primera oleada de deslocalizacin en la fabricacin de confecciones se afinc en los aos 70 en Corea, Taiwn, Singapur y Hong Kong. El segundo movimiento se ubic en los 80 en Indonesia, Siri Lanka, Filipinas, Bangladesh y Tailandia. En las ltimas dcadas se verifica una tercera secuencia de inversiones en Camboya, Laos, Birmania y Bangla Desh.

El nivel de superexplotacin obrera que imponen las grandes marcas y sus contratistas es aterrador. Una gran campaa de protesta bajo la sigla Ropa Limpia Internacional denuncia las atrocidades que predominan en esos talleres.

Un ejemplo de este drama se vive en Bangladesh. El PBI creci sostenidamente desde los aos 90 hasta convertir al pas en el tercer exportador mundial de ropa. Ya hay 4000 fbricas que contratan a 3 millones de obreros. Se trabaja entre 12 y 14 horas respirando polvo, en pequeas habitaciones, mal iluminadas y sin ventilacin. Los empresarios locales operan con mrgenes estrechos y trasladan esa presin sobre los trabajadores, que sufren la represin y el asesinato de sindicalistas.

Esta situacin se transform en noticia internacional cuando 250 personas murieron por el derrumbe de una fbrica carente de protecciones laborales. Las crnicas periodsticas trazaron numerosas analogas con las condiciones de trabajo infrahumanas vigentes en Inglaterra, durante el debut de la revolucin industrial [41].

Con pobreza, desempleo, salarios nfimos y superexplotacin, la periferia carga con las consecuencias ms duras del perodo neoliberal. Pero qu tipo transformaciones predominaron en esta etapa? Y cules son las interpretaciones tericas de esos cambios?



MUTACIONES DEL CAPITALISMO EN LA ETAPA NEOLIBERAL II. Ascendentes, intermedios y periferia

Claudio Katz

RESUMEN:

China asciende al status de economa central. El salto histrico en su industrializacin le otorg un impensable rol internacional en el rescate del sistema financiero. Pero no logra concretar el giro hacia el consumo interno. La sustitucin de las reformas mercantiles por el capitalismo ha generado sobre-inversin, especulacin bancaria y polarizacin social.

La expansin econmica global comienza a obstruir la estrategia geopoltica defensiva de China, acentuando las disputas entre las elites de la Costa y del Interior. La restauracin capitalista est muy avanzada pero no ha concluido, mientras persisten tendencias equivalentes a la asociacin y al choque con Estados Unidos.

Las economas intermedias que ascienden se ubican en un escaln inferior. Varias sub-potencias regionales con ambiciones sub-imperiales recobran incidencia sin forjar bloques comunes. Actan dentro del orden neoliberal y es errneo caracterizarlas utilizando criterios financieros de corto plazo.

Rusia recompone el estado frente al despojo de los oligarcas para estabilizar la acumulacin, forjando un dique de contencin a la OTAN. El crecimiento de India no se aproxima al desarrollo chino en una zona desgarrada y saturada de conflictos blicos. En un marco de gran desempleo y desigualdad, la cooptacin de una elite negra al pos-Apartheid ha potenciado la proyeccin de Sudfrica. El expansionismo neo-otomano es el soporte del crecimiento neoliberal de Turqua.

La brecha global de ingresos se ensancha empobreciendo a la periferia. La desnutricin se acenta por el encarecimiento de los alimentos que gener la reconversin capitalista del agro.

Un capitalismo negro despunta en frica luego de sangrientas guerras por el botn de los recursos naturales. Arriban nuevas potencias y se enriquecen las elites locales. El mundo rabe contina sufriendo una gran expoliacin que en Asia es sinnimo de superexplotacin.


BIBLIOGRAFA

-Aguirre Rojas, Carlos Antonio. Immanuel Wallerstein y la perspectiva crtica del Anlisis de los Sistemas-Mundo, Textos de Economa, Florianpolis, v.10, n.2, jul./dez.2007.

-Amandla, Mandela is inmortal He has lived the fullest of lives. 10/12/2013, socialistworker.org

-Anderson Perry, Apuntes sobre la coyuntura actual, New Left Review, n 48, 2008.

-Ashley, Brian. La gran desilusin, www.kaosenlared.net/ 24/09/2012.

-Boatc, Manuela, Semiperipheries in the World-System: Reflecting Eastern European and Latin American Experiences, em Journal of world-system research , XII, II, 2006.  

-Bond, Patrick. El imperio norteamericano y el subimperialismo sudafricano. El Imperio Recargado, CLACSO, Buenos Aires, 2005.

-Castro. Jorge. India muestra lmites a un modelo de desarrollo, www.clarin.com/. 12/08/2012.

-Dowd Douglas, The dynamics, contradictions and dissent of todays China. Review of radical political economics, vol 38, n 1, winter 2007.

-Dyer Geoff, China vs the US: is this new cold war? 20/2/2014, www.ft.com

-Gelman Juan, Un macho coreano, www.pagina12.com.ar, 04/04/2013.

- Halimi Serge, Give us your Money, Mondediplo.com/2013/01/01.

-Hart Landsberg Martin, Burkett Paul, China entre el socialismo real y el capitalismo, CIM, Caracas 2007.

-Harvey, David. El neoliberalismo como proyecto de clase, www.herramienta.com.ar 24/03/13.

-Katz, Claudio. La oportunidad del hambre www.lahaine.org/katz, agosto 2008.

-Khor, Martn. Durar el boom de los productos bsicos?, www.redtercermundo.org.uy 12 Feb 2008

-Kurkcigil, Masis. Apres la revolte, Inprecor 595-596, 2013.

-Lewkowicz Javier, China, www.pagina12.com, 21/10/2012.

-Molero-Simarro Ricardo, Karl Polanyi in Beijing: Chinese Growth Model Reorientation and Chinas Changing Role in the World Economy, Third IIRE Seminar on the Economic Crisis. Amsterdam, 15-2-2014.

-Nanga Jean, LAfrique a lheure du Forum Social Mundial , Inprecor 523-524, decembre 2005.

-Reddy, Niall. Sur les traces de la Tunisie?, Inprecor 587, october 2012

-Rodrguez Olga, Yo muero hoy. Las revueltas en el mundo rabe, Editorial Debate 2012.

-Rousset, Pierre. Le Pakistn, thatre de guerres, Inprecor 573-574, mai-juin 2013

-Serfati, Claude. La mondialisation arme Textuel, Paris, 2001.

-Sousa Santos, Boaventura de. La novedad que vino de la India, 7/4/2014 www.pagina12.com.

-Terlouw Kees ,Semi-peripheral developments: From World-Systems to Regions, 2003 www.tandfonline.com

-The Economist, Tiger traps, Nov 17th 2011

-Weil Robert, Class bases of Chinese marxisms todays, Science and Society, vol 73, April 2009.

-Whitehouse David, Agresseur ostensible et agresseur futurif, Inprecor 592-593, mars-avril-mai 2013.


Notas

[1] Economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda). Su pgina web es: www.lahaine.org/katz.

[2] Salama, Pierre. Desacelerao econmica: a China na tormenta?, 3/10/2013, www.cartamaior.com.br.

[3] Lo Dic, Zhang Yu, Making sense of Chinas economic transformation, Review of Radical Political Economics, vol 43, n 1, 2011.

[4] Li Minqui, Piovani Chiara, One hundred milln jobs for the chinese workers, Review of Radical Political Economics, vol 43, n 1, 2011.

[5] Lin Chun, The socialist market economy, Step forward or backward, Science and Society, vol 73, April 2009.

[6] Zhu Andong, Kotz David, The dependence of Chinas economic growth on exports and investment, Review of Radical Political Economics, vol 43, n 1, 2011.

[7] Discutimos esta visin de Giovanni Arrighi en Katz Claudio, Bajo el imperio del capital, Luxemburg, Buenos Aires, diciembre de 2011, (cap 14).

[8] Nye, Joseph. Dos dcadas para barajar y dar de nuevo, www.clarin.com 12/01/2013. Brezinsky, Zbigniew. Adis a las guerras por el poder global www.clarin.com/o 24/02/2013.

[9] Sapir, Jacques. El nuevo siglo XXI, El Viejo Topo, 2008, Madrid, (pag 74, 116-120) .

[10] -Hart en el primer caso y Ding en el segundo. Hart-Landeberg Martin, The Chinese Reform experience: A critical assessment, Review of Radical Political Economics, vol 43, n 1, 2011. - Ding Xiaoqin, The socialist market world economy, china and the world, Science and Society, vol 73, April 2009.

[11] Turzi Mariano, Mundo BRICS Las potencias emergentes, Editorial Capital Intelectual, Buenos Aires, 2011(pag 43-44).

[12] Roubini Nouriel, El panorama cambiante del riesgo mundial, 6/4/2014, www.lanacion.com.ar. R oubini Nouriel, El problema de la Argentina y de otros mercados emergentes, 31/1/2014, www. pro ject-syndicate.org.

[13] Martnez Peinado Javier, Cair i Cspedes Gemma, El desarrollo de una Semiperiferia como necesidad de la transicin hacia el Sistema Capitalista Global, Sevilla febrero 2012, pendientedemigracion.ucm.es.

[14] Wallerstein, Immanuel. El capitalismo histrico, Siglo XXI, Mxico, 1988. Arrighi, Giovanni. The winding paths of capital, New Left Review 56, Mars-April 2009, London.

[15] Kagarlistky, Boris. El estado ruso en la era del imperio norteamericano. El Imperio Recargado, CLACSO, Buenos Aires, 2005.

[16] Boudraitskis, Ilya. Poutine ou le chaos, Inprecor 581-582, fevrier-mars-avril 2012

[17] Anderson, Perry. The Indian Ideology, Counterpunch, december 2012, www.threeessays.com. Chakraverty, Clea. Bsqueda de una identidad para el siglo XXI, Le Monde Diplomatique, enero 2007.

[18] Varadarajan, Siddharth., India vida de reconocimiento, Le Monde Diplo, noviembre 2008.

[19] Shie Vincent, Meer Craig, The rise of knowledge in dependency theory: the experience of India and Taiwan, Review of Radical Political Economics, vol 42, n 1, 2010.

[20] - Bulard, Martine. India recupera su jerarqua, Le Monde Diplomatique, enero 2007.

[21] Bond, Patrick. South African subimperial accumulation, The accumulation of capital in Souhtern Africa, Rosa Luxemburg Political Education Seminar 2006, Johnnesburg, 2007.

[22] Saul, John. Globalizacin, imperialismo, desarrollo. El nuevo desafo imperial, Socialist Register 2004, CLACSO, Buenos Aires 2005.

[23] Bond Patrick, Desai Aswin, Explaning uneven and combined development in South, Africa, in Permanent Revolution: Results and Prospects 100 Years, Pluto Press, 2006

[24] Skinner Caroline, Valodia Imraan, Two economies? , The accumulation of capital in Souhtern Africa, Rosa Luxemburg Political Education Seminar 2006, Johnnesburg, 2007.

[25] Mohamed Hasan, Entrevista, luchainternacionalista.org 08/05/2013

[26] ağlı, Elif. On Sub-imperialism: Regional Power Turkey, Marksist Tutum marxist.cloudaccess.net, August 2009.

[27] Anderson Perry, The New Old World, Verso, London, 2009, (pag 392-472).

[28] Rodrguez Olga, Turqua, eldiario.es, 6-6-2013.

[29] Economa mundial: un abismo de riqueza entre pases ricos y pobres, 1 0/11/2013 www.argenpress.info.

[30] El fundamento de este proceso en: Wallerstein, Immmanuel. Marx y el subdesarrollo, Zona Abierta, Madrid, n 38, 1986, Madrid.

[31] Ghosh, Jayati. Precio, www.pagina12.com 18/11/2012

[32] Toussaint, Eric. La banca especula con materias primas y alimentos, 20-3-2014, www.vientosur.info

[33] Hobsbawm, Eric. Naciones y nacionalismo desde 1780, Crtica, 2000, Barcelona, cap 5.

[34] Nanga, Jean. Afrique subsaharienne et ses croissances, Inprecor 592-593, mars-avril-mai 2013. Nanga, Jean. Ogre Chinois en Afrique, Les Autres voix du plante, octubre 2010

[35] Kabunda, Mbuji. frica y los africanos en el espejo, 21/6/2013, alainet.org/active

[36] Batou, Jean. Redeploiment de limperialisme francais en Afrique 15/1/2014, www.contretemps.eu

[37] Achcar, Gilbert. Le Peuple veut, 29/4/2013www.contretemps.eu

[38] Petras, James. Las races de las revueltas rabes y lo prematuro de sus celebraciones www.rebelion.org, 06/03/2011.

[39] Nuestra visin en: Katz, Claudio. De la primavera al otoo rabe, , Cuadernos de Marte, Revista Latinoamericana de Sociologa de la Guerra, Facultad de Ciencias Sociales UBA, Buenos Aires, ao 3, n 5, julio-diciembre 2013.

[40] - Amin Samir, Houtart Franois, Tandon Yash,  Dierckxsens Wim,  Founou-Tchuigoua Bernard , Tablada Carlos,  Padilla Mariela, World Forum of Alternative, Audacity to Build a New Paradigm In The Face Of the Contemporary Crisis of Capitalism, Preparatory document for the South/South Forum 2012/2013, Quito, 5-5-12.

[41] Sales i Campos Albert, Los trapos sucios de la moda global, Brecha, 3-5.2013.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter