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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2014

Mutaciones del capitalismo en la etapa neoliberal (III)
Controversias

Claudio Katz
Rebelin


Las caractersticas de la crisis reciente se explican por las transformaciones ocurridas durante la etapa neoliberal de las ltimas tres dcadas. Ese perodo c omenz con el Thatcherismo, se reforz con el desplome de la URSS y persiste en la actualidad atropellando las conquistas sociales.

Mediante privatizaciones, apertura comercial y flexibilizacin laboral el neoliberalismo modific el funcionamiento del capitalismo. Ampli el radio sectorial y territorial de la acumulacin, sometiendo nuevas actividades (educacin, salud, jubilaciones) y espacios geogrficos (ex pases socialistas) al reinado del lucro. Ha incentivado formas de consumo ms segmentadas y modalidades de produccin flexible, que potencian el desempleo, la feminizacin del trabajo y la polarizacin de las calificaciones.

El modelo actual se apoya en el repliegue de los sindicatos y en el reflujo de las ideas anticapitalistas. Propicia una competencia global basada en aumentos de la productividad desgajados del salario. Ha facilitado la recomposicin de la tasa de ganancia incrementando la explotacin de los trabajadores.

Las grandes empresas aprovechan las diferencias internacionales de sueldos para ampliar sus beneficios. Emigran hacia los pases que ofrecen mayor baratura salarial -o utilizan la amenaza de ese traslado- para acentuar el control patronal del proceso de trabajo. Esta orientacin confirma que las ganancias provienen de la extraccin de plusvala y que no se avecina el fin del trabajo, teorizado por tantos autores.

El neoliberalismo acentu la precarizacin de todas las categoras profesionales, creando un duro escenario de informalidad laboral. El aumento de la desigualdad social es una consecuencia de esta regresin.

Polarizacin social

La enorme expansin de las brechas sociales retrata la ofensiva del capital. Con sus denuncias de enriquecimiento del 1 % de los acaudalados, el movimiento de ocupantes de Wall Street puso de relieve esta fractura. Un documentado libro reciente confirma la magnitud de esta polarizacin. Ese trabajo aporta detalladas estimaciones del aumento de la desigualdad social en 30 pases y establece comparaciones histricas de esta brecha [2].

El texto destaca que el 1% de la minora ms enriquecida de la poblacin (equivalente a la crema de la clase capitalista) es poseedora del 25% del patrimonio total en Europa (2010) y del 35% en EEUU (2010). El 9% siguiente (que corresponde a los sectores privilegiados, gerenciales o directivos) detenta el 35% de ese acervo en ambas zonas. Un 10% de habitantes maneja, por lo tanto, el 60% y 70% del patrimonio en las dos principales regiones econmicas del planeta. En el otro polo de la sociedad, el 50% ms pobre slo tiene el 5% de ese total y el 40% restante conforma un sector intermedio, que controla el 35% (Europa) y el 25% (Estados Unidos) de esa suma.

El estudio tambin seala que este enriquecimiento se ampli dos o tres veces ms que el PBI durante los ltimos 20-30 aos, a un ritmo desconocido desde 1910. Por esta razn algunos super-billonarios, como la heredera de la empresa francesa LOreal incrementaron su fortuna de 2000 a 25.000 millones de dlares en 1990-2010. Lo mismo ocurri con Bill Gates.

Estas cifras confirman otras evaluaciones que circularon en los ltimos aos para ilustrar esta explosin de desigualdades. Por ejemplo, u na minscula elite de billonarios detenta el 46% de los activos mundiales y un puado de 200.000 ultra-ricos aument el ao pasado su patrimonio en un monto equivalente al PBI de la India [3].

Estos datos demuelen todas las justificaciones neoliberales de la brecha social, como un precio a pagar por el progreso o como un mal transitorio hasta que finalice el derrame. Tambin refutan la fantasa de erradicar la pobreza mediante el crecimiento. Los clculos que habitualmente presenta el Banco Mundial para demostrar esa reduccin se basan en una burda identificacin de las necesidades bsicas con la subsistencia fisiolgica. Como miden la pobreza omitiendo su evolucin comparativa frente a la riqueza, registran disminuciones porcentuales de la miseria que slo existen en su imaginacin [4].

El aumento de la desigualdad en las economas emergentes se desenvuelve a un ritmo semejante a los pases centrales, confirmando que estas fracturas no se acortan con el simple crecimiento. En China el 1% ms rico pas de 4-5% del patrimonio (1980) a 19-11% (2010) y en India del 4% a 12%. La riqueza se ha expandido ms rpido que el PBI en las economas asiticas ascendentes y en las regiones estancadas de Occidente [5].

La estrecha relacin entre desigualdad y neoliberalismo se verifica en la evolucin histrica de los desniveles sociales. El pico mximo de la brecha social se registr a principio del siglo XX, luego descendi en la posguerra hasta alcanzar a su punto ms bajo en 1975 y posteriormente ha retomado una imparable curva ascendente. Dos contrapesos tradicionales de esta polarizacin -la existencia de una clase media y de estados involucrados en la problemtica social- no atenuaron la fractura creada por el capitalismo neoliberal [6].

Es muy significativo que los datos ms contundentes sobre el incremento de la desigualdad contempornea hayan sido aportados por un economista convencional, crtico de Marx y partidario de mejorar al capitalismo con tenues reformas en los impuestos y la educacin [7].

Mundializacin productiva

La desigualdad se expande junto al salto registrado en la internacionalizacin de la economa. Esta mundializacin se ha convertido en un nuevo eje articulador del capitalismo. En la esfera productiva los protagonistas de este cambio han sido las empresas transnacionales, que ampliaron la diversificacin internacional de los procesos de fabricacin.

Estas firmas aumentaron la elaboracin de mercancas hechas en el mundo mediante cadenas globales de valor. Desenvuelven su produccin en funcin de las ventajas que ofrece cada localidad en materia de salarios, subsidios o disponibilidad de recursos. De esta forma un Ipod se fabrica actualmente con microcircuitos japoneses, diseo norteamericano, pantallas planas coreanas y ensamblado chino [8].

La industria se desplaza al continente asitico para lucrar con salarios bajos, aprovechando el abaratamiento del transporte y las comunicaciones. Esta extensin geogrfica condujo a una duplicacin de la fuerza de trabajo involucrada en la produccin global (1990- 2010). El porcentaje de asalariados comprometidos en esta actividad mundializada aument un 190% en las economas intermedias y un 46% en los pases desarrollados [9].

La industria automotriz -que con el fordismo o toyotismo siempre marc la tnica de nuevos modelos productivos- ha incrementado su internacionalizacin. Fracciona la fabricacin de vehculos en incontables pases y ya existen tres casos importantes de entrelazamiento global de la propiedad (FIAT-Chrysler, Renault-Nissan y Peugeot-Dongfeng).

La evolucin de FIAT es muy ilustrativa de esta tendencia, puesto que ingres en Chrysler en 2009 bajo la direccin de un italo-canadiense, manteniendo la propiedad de la familia Agnelli. La compaa se despeg posteriormente del mercado italiano y dio lugar a una nueva empresa internacionalizada (FCA) con sede legal en Holanda y domicilio fiscal en Inglaterra.

La revolucin digital es el soporte tecnolgico de esta mundializacin productiva. La velocidad de las innovaciones en la informtica torna obsoletos los nuevos productos, antes de agotar su comercializacin. La crisis no atenu el vertiginoso ritmo de estos cambios. La expansin de Internet con redes sociales ha generado, por ejemplo, una nueva interconexin entre 1000 millones de usuarios. Los debates sobre la propiedad intelectual y la nueva cultura audiovisual ilustran la magnitud de la revolucin tecnolgica en curso.

El impacto de estas innovaciones sobre la productividad suscita un intenso debate, que opone a los tecno-eufricos con los tecno-escpticos. La apologa neoliberal del universo virtual que despliega el primer grupo es impugnada por los heterodoxos del segundo alineamiento, con argumentos que relativizan el impacto de los nuevos mecanismos de produccin flexible [10].

Pero conviene recordar que el capitalismo siempre ha funcionado introduciendo innovaciones que incrementan la tasa de explotacin. Este mecanismo se encuentra en el ADN de un sistema basado en la extraccin de plusvala.

La revolucin informtica actual repite esa norma, pero generando recortes mayores en el nivel de empleo. Esta prdida de puestos de trabajo se verifica en las fases de prosperidad y recesin, a medida que se acelera la rotacin del capital y se reducen los gastos de administracin.

Algunos crticos marxistas reconocen la presencia de esta revolucin tecnolgica, pero objetan su alcance industrial. Estiman que la productividad no se expande, ni genera mutaciones comparables a la mquina del vapor o el automvil [11].

Pero esta caracterizacin reitera los diagnsticos keynesianos que aoran el viejo capitalismo. Acepta sus clculos de productividad para las economas avanzadas y aprueba la omisin de estas estimaciones para las economas asiticas. Es evidente que la gigantesca expansin del PBI chino se consum junto a los grandes cambios de la informtica, que utilizan las empresas transnacionales para fabricar globalmente.

Es errneo suponer que el capitalismo elimin las revoluciones tecnolgicas luego de la era del automvil. Este sistema no puede prescindir de estas mutaciones peridicas, desde el momento que funciona compitiendo por beneficios surgidos de la explotacin. Esta concurrencia obliga a los concurrentes a incrementar la productividad para sustraer mercados a sus rivales. La informtica simplemente repite lo ocurrido con el vapor, los ferrocarriles, la electricidad, el automvil o los plsticos [12].

Mundializacin comercial-financiera

La fuerte expansin que han registrado los convenios de libre-comercio se amolda al avance de la mundializacin productiva. Las compaas necesitan aranceles bajos y libertad de movimientos entre pases para concretar sus transacciones intrafirma.

La gravitacin actual de esas empresas es enorme. Slo 737 firmas transnacionales controlan el 80% del valor accionario de las mayores compaas del mundo y una crema de 147 maneja el 40% de esos ttulos [13].

Como el comercio mundial no se interrumpi en el reciente sexenio de crisis, estas tendencias han persistido. La cada registrada en el volumen de transacciones durante el 2009 se recompuso, sin afectar el eslabonamiento forjado por las empresas globalizadas.

La mundializacin comercial contina extendindose con los nuevos mega-tratados que Estados Unidos negocia con la Unin Europea (Transatlntico) y con los pases asiticos (Transpacfico). Obama retom las tratativas iniciadas durante la administracin de Clinton, bajo la presin de los sectores ms interesados en ampliar la escala de sus mercados (productos agro-genticos, informtica, automotrices, bancos).

Estas negociaciones corroboran que la crisis no introdujo el giro hacia el proteccionismo que pronosticaron algunos economistas. Al contrario, persistieron los grandes bloques regionales (Unin Europea, Alianza del Pacfico, ASEAN) y los convenios que mantienen entre s los pases miembros de las distintas alianzas. Aqu radica la gran diferencia con los aos 30. La economa se encuentra ms internacionalizada y se estrech el margen para recrear reas monetarias resguardadas con elevados aranceles.

Por estas razones tampoco hubo reversin de la globalizacin financiera. En este campo se concentra la mayor escala de internacionalizacin del capital. La desregulacin de las operaciones, la integracin de los mercados y la gestin accionaria de las firmas que introdujo el neoliberalismo ha persistido. Los capitales continan fluyendo de un pas a otro con la misma velocidad y libertad de circulacin que exhiban antes del 2008. Estos movimientos siguen generando la explosin de liquidez, el descontrol crediticio, la inestabilidad cambiaria y la volatilidad burstil, que sacuden peridicamente a todos los mercados.

Bajo el impacto inicial de la crisis abundaron las convocatorias a reintroducir regulaciones, controles a los bancos y penalidades a las ganancias especulativas. Pero no ocurri nada. Todas las iniciativas chocaron con la resistencia de los financistas, que volvieron a demostrar capacidad de veto y creciente entrelazamiento con el capital productivo.

Dos situaciones en la misma etapa

El avance de la mundializacin no es sinnimo de sincronizacin del ciclo econmico. Al contrario, cada vez resulta ms ntida la coexistencia de situaciones diferenciadas. El crecimiento bajo o nulo de Estados Unidos, Europa y Japn empalma con el continuado ascenso de China y ciertas economas intermedias.

Este segundo bloque no tiene la pujanza suficiente para actuar como consumidor global, ni para generar una desconexin compensatoria del estancamiento en el centro. Pero su continuado crecimiento limit el alcance de la crisis.

Como resultado de esa combinacin coexisten dos tipos de escenarios dentro de la misma economa internacionalizada. Las empresas transnacionales neutralizan la cada de un mercado con el desarrollo de otro. Contrarrestan las prdidas afrontadas en ciertos pases con las ganancias obtenidas en las localidades ms prsperas. Este heterogneo contexto explica las modalidades diferenciadas que presenta en la actualidad el neoliberalismo agobiado por las finanzas en el Centro y basado en el productivismo en Oriente.

En ambas regiones se corrobora el mismo comportamiento turbulento de la acumulacin. No rige la expansin auto-sostenida que imaginan los neoliberales, ni el estancamiento generalizado que suponen muchos heterodoxos.

Frente a esta situacin conviene ser cuidadosos con los contrapuntos histricos. El perodo neoliberal no repite la depresin de entre-guerra, ni la pujanza de posguerra. Conforma una nueva etapa que perdura en la coyuntura pos-2008.

Este perodo incluye un funcionamiento cualitativamente diferenciado del capitalismo. Este sistema tuvo una primera etapa de libre-comercio en el siglo XIX, una segunda de imperialismo clsico a principio del XX y una tercera de pos-guerra con mayor regulacin estatal. El neoliberalismo constituye la cuarta etapa del capitalismo.

Esta caracterizacin permite abordar los problemas actuales mejorando la aplicacin de la teora de las Ondas Largas, para captar la coexistencia de situaciones de recesin y crecimiento. Indagar slo la preeminencia de un ciclo Kondratieff descendente o de un perodo contrapuesto ascendente genera mltiples problemas.

Los tericos marxistas que postulan la perdurabilidad de un ciclo descendente suelen remarcar la anemia de la acumulacin. Reconocen que el neoliberalismo restaur la tasa de ganancia, pero consideran que esa recomposicin no increment la inversin y la productividad. Explican esa limitacin por la dominacin de los monopolios, la prdida de pujanza tecnolgica o la gravitacin parasitaria del capital financiero [14].

Pero esta mirada omite el fenomenal crecimiento de China y la expansin cualitativa de la mundializacin. Razona como si estos datos constituyeran episodios menores o pasajeros, sin notar que modifican el funcionamiento del capitalismo. Reitera imgenes de estancamiento recogidas de los aos 30 o 70, olvidando que este sistema no se caracteriza por parlisis sin fin. Se desenvuelve ampliando la explotacin de los trabajadores para acumular beneficios.

Otros autores vislumbran la proximidad de una fase ascendente (en el 2018), al concluir un ciclo Kondratieff descendente que prolong su duracin tradicional [15].

Pero esta determinacin cronolgica exacta de los perodos largos es ms familiar al razonamiento schumpeteriano que a la tradicin de Marx. Los seguidores de esa concepcin (que aceptan la problemtica de los ciclos largos) siempre objetaron las periodicidades fijas. Cuestionaron las justificaciones basadas en la renovacin del capital fijo o la maduracin de revoluciones tecnolgicas, considerando que el dato central de estos procesos es el imprevisible desenlace social de la confrontacin clasista.

Ms all de estas controversias, no existe hasta ahora ningn indicio de reversin del bajsimo crecimiento de Europa, Japn o Estados Unidos, que se requerira para el debut de esa onda ascendente.

La atencin puesta en dilucidar la primaca de un ciclo de regresin o prosperidad de largo plazo obstruye el registro de la dualidad actual. En esta etapa no perdura la homogeneidad, ni las fracturas de pos-guerra. El centro ya no determina tan directamente la evolucin econmica mundial y ha desaparecido el movimiento econmico especfico que caracterizaba al bloque socialista. Probablemente los nuevos movimientos de largo plazo se estn amoldando al perfil de un capitalismo ms globalizado y de-sincronizado.

En cualquier caso es ms productivo desentraar las transformaciones cualitativas en curso, que discutir la periodicidad cuantitativa de las Ondas. El concepto de etapa contribuye a esta indagacin. Permite afinar los instrumentos conceptuales requeridos para captar la dinmica de un perodo tan complejo. La evolucin en curso no se esclarece con preguntas simplificadas. No basta definir si la crisis se profundiza o atena para comprender lo que est ocurriendo. Resulta indispensable contextualizar esta convulsin en la nueva etapa que han estudiado varios autores [16].

Una crisis especfica

El neoliberalismo cerr el perodo de convulsin predominante durante el ocaso del boom de posguerra (temblores de 1974-75 y 1981-82). Pero como siempre ocurre bajo el capitalismo el fin de ciertos desequilibrios abri nuevas contradicciones, que desembocaron en los estallidos financieros y en la recesin de los ltimos aos. Dos dcadas de privatizacin, apertura comercial y flexibilizacin laboral generaron esos torbellinos.

Las crisis de la mundializacin neoliberal han sido muy frecuentes en distintos puntos del planeta. Salieron a flote con la burbuja japonesa (1993), la eclosin del Sudeste Asitico (1997), el desplome de Rusia (1998), el desmoronamiento de las Punto.Com (2000) y el descalabro de Argentina (2001).

El temblor global del 2008 tuvo una magnitud y un alcance geogrfico muy superior a estos precedentes, pero forma parte de la misma secuencia. No ha sido una prolongacin de crisis irresueltas de los aos 70, sino un resultado de contradicciones especficas de la nueva fase. Las caracterizaciones que subrayan esta peculiaridad han clarificado mucho ms el contexto actual, que las interpretaciones centradas en explicar el temblor reciente como una continuidad de la crisis iniciada hace 40-50 aos [17].

Las convulsiones de los ltimos aos no constituyen slo desequilibrios genricos del capitalismo, ni efectos exclusivos de las polticas neoliberales. Obedecen a ambas causas. Son productos combinados del capitalismo neoliberal.

Esta sntesis ha sido acertadamente analizada por distintas interpretaciones marxistas, que explican como la crisis emergi de un sistema de competencia por beneficios surgidos de la explotacin (capitalismo) y de un modelo de ofensiva del capital contra el trabajo (neoliberalismo) [18].

Estas caracterizaciones se ubican en las antpodas de la visin neoclsica, que atribuye las crisis recientes a desaciertos de los gobiernos o irresponsabilidades de los deudores. No slo reducen todos los problemas a comportamientos individuales, sino que culpabilizan a las vctimas y apaan a los responsables.

La ortodoxia neoclsica present el temblor del 2008 como un episodio pasajero y justific con pragmatismo todos los socorros estatales a los bancos. No registr que este auxilio contrara sus prdicas a favor de la competencia y el riesgo. Pondera, adems, a los pases que presentan menor resistencia al ajuste (Letonia, Irlanda) y despotrica contra las poblaciones que enfrentan esa agresin (Grecia) [19].

Las interpretaciones marxistas tambin discrepan con las teoras keynesianas, que explican la crisis por ausencia de regulaciones y descontrol del riesgo. Estas visiones postulan resolver estos desajustes con mayor supervisin bancaria [20].

Pero suelen olvidar que los controles ya existen y son peridicamente socavados por las rivalidades que oponen a los propios bancos. En su idealizacin de las regulaciones desconocen que esas normas estn destinadas a proteger los negocios de las clases dominantes.

La heterodoxia convencional denuncia acertadamente el descaro de Wall Street, la estafa de los ahorristas y el chantaje de las calificadoras. Pero omite que la especulacin es una actividad constitutiva y no opcional del capitalismo.

Los keynesianos que buscan races ms estructurales de la crisis actual remarcan el deterioro del poder de compra que introdujo el neoliberalismo [21]. Pero no tienen en cuenta que el capitalismo actual funciona incentivando el consumo y fragilizando los ingresos, mediante la competencia laboral y la degradacin del trabajo. El propio sistema propicia metas contradictorias de ampliacin de las ventas y reduccin de los costos salariales.

Tres explicaciones marxistas

En polmica frontal con estas visiones los economistas marxistas han presentado en los ltimos aos tres explicaciones principales de la crisis.

Una primera visin destaca que el neoliberalismo cre un problema de realizacin del valor de las mercancas al contraer los salarios. Alent el consumo sin permitir su disfrute y ampli la produccin estrechando los ingresos . Estas incongruencias derivan en ltima instancia de la estratificacin clasista de la sociedad, pero fueron potenciadas por el deterioro del poder de compra popular que introdujo el neoliberalismo [22].

Pero tambin conviene subrayar que ese desequilibrio no afect a todos los pases con la misma intensidad. El modelo actual incluye una gran expansin del consumismo y la riqueza patrimonial financiados con endeudamiento.

Un segundo enfoque marxista pone el acento en los problemas de valorizacin. Destaca que el neoliberalismo increment la tasa de plusvala y redujo los salarios, sin consumar una recuperacin suficiente de la tasa de ganancia [23].

Pero como ese porcentual no es un nmero fijo, lo que debe evaluarse es si esa recomposicin alumbr un nuevo esquema de funcionamiento capitalista. Dos dcadas y media de neoliberalismo ilustran esa concrecin. Los desequilibrios actuales de valorizacin son resultado del impacto que genera la tasa de inversin sobre un nivel restaurado del beneficio.

La tercera caracterizacin marxista resalta la existencia de capitales sobre-acumulados en la esfera financiera. Remarca las tensiones que generan esos fondos a travs de mecanismos de titularizacin, derivados y apalancamientos. La internacionalizacin de las finanzas, la desregulacin bancaria y la gestin burstil de las grandes firmas agigantan esos desequilibrios [24].

Pero es importante vincular estas transformaciones a sus determinantes productivos, para evitar lecturas simplistas. Ciertamente el neoliberalismo abri las compuertas para un festival de especulacin, pero las mutaciones que introdujo con la multiplicacin de ttulos y la gestin del riesgo han sido funcionales a la mundializacin productiva y comercial.

Las tres visiones marxistas ilustran cmo el neoliberalismo erosion los diques que morigeraban los desequilibrios del capitalismo. Por esta razn el sistema opera con un grado de inestabilidad muy superior al pasado.

Las coincidencias entre esos enfoques son mucho mayores que sus diferencias. Divergen en la identificacin de los mecanismos ltimos de una crisis que todos atribuyen al funcionamiento intrnseco del capitalismo. El debate concierne a explicaciones tericas y no entraa divergencias polticas significativas. La vieja identificacin del sub-consumismo con el reformismo socialdemcrata y de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia con la revolucin social ha perdido relevancia. En ningn lugar existen alineamientos orientados por esos parmetros.

Esas compatibilidades pueden desarrollarse profundizando un abordaje metodolgico multicausal de la crisis, que indague como el capitalismo se reproduce potenciando una amplia gama de contradicciones.

La heterogeneidad de la mundializacin neoliberal es una manifestacin de esta combinacin de desequilibrios. El modelo incentiv en las economas centrales problemas de demanda, al contraer los ingresos populares y aumentar la desigualdad. En las economas de alto crecimiento introdujo, en cambio, desajustes de sobre-inversin y potencial cada de la tasa de ganancia.

Por estas razones las crisis de realizacin que prevalecen en el primer bloque, coexisten con los desequilibrios de valorizacin que despuntan en el segundo. Los temblores financieros que sacuden a todo el sistema expresan esta variedad de contradicciones estructurales.

Conflictos dentro del orden neoliberal

Ningn proceso econmico esclarece por s mismo el rumbo contemporneo del capitalismo. Si se omiten los cambios geopolticos o se postula su estudio en forma separada, resulta muy difcil comprender las transformaciones en curso.

El rol de Estados Unidos, las reacciones de China y las actitudes de las sub-potencias intermedias no operan como simples reflejos de exigencias econmicas. Se desenvuelven siguiendo tensiones geopolticas autnomas, en un escenario mundial estratificado por la dominacin imperialista.

En este orden global las guerras inter-imperialistas por el reparto del mundo colonial -que predominaban hasta la primera mitad del siglo XX- fueron sucedidas por una gestin imperial asociada, bajo el liderazgo de Estados Unidos. En ese escenario se registraron los choques con Rusia y China y las permanentes agresiones a los pases perifricos.

La interpretacin de las nuevas situaciones que irrumpieron bajo el neoliberalismo est dificultada por la variedad de coyunturas que ha caracterizado a esta etapa. Basta contrastar la sensacin de triunfalismo imperial que prevaleci durante era Bush, con el reajuste estadounidense de los ltimos aos para calibrar la magnitud de estas modificaciones.

Habitualmente se distinguen tres momentos diferenciados de este perodo. La fase de predominio bipolar entre Estados Unidos y la Unin Sovitica (1985-89), el escenario unipolar de supremaca de la primera potencia (1989-2008) y el contexto multipolar en curso (2008-2014). El colapso de la URSS, la ofensiva belicista estadounidense y la conversin de China en pas central han sido los acontecimientos ms determinantes del pasaje de una fase a otra.

Tambin en el perodo previo de posguerra se registraban mutaciones de este tipo. Los momentos de mpetu imperial eran sucedidos por etapas de mayor gravitacin del bloque socialista o del ncleo de pases No Alineados. Pero la relativa solidez de la divisoria planetaria durante la guerra fra atenuaba el alcance de esas modificaciones. Por esta razn los virajes actuales son ms desconcertantes y generan abruptos cambios de opinin entre los analistas. Un da describen la invencibilidad de Estados Unidos y al otro retratan el fulminante declive de esa potencia.

Para evitar estos vaivenes conviene recordar que el perodo neoliberal se consolid cuando fue aceptado por los principales actores del orden internacional. Esta convalidacin sucedi a la restauracin del capitalismo en el ex bloque socialista. Partiendo de esta coincidencia en torno al sistema socio-econmico mundial se desenvuelven los conflictos comerciales, financieros y productivos. La competencia econmica y la bsqueda de mayor poder geopoltico operan al interior de esa estructura.

Estas oposiciones se sitan por debajo de un umbral de antagonismo y se desarrollan sin quebrar la solidaridad de clases dominantes que existe entre los rivales. Todos se alinean en la misma orbita de la opresin social, acompaan la mundializacin y aceptan con distinto grado de entusiasmo la modalidad neoliberal prevaleciente. Las empresas transnacionales operan como el gran conector entre los capitalistas nacionales y los nuevos enriquecidos del Este y Oriente, que aspiran a alcanzar la riqueza de sus pares de Occidente.

Esta coexistencia de intereses no elimina la disparidad de intereses en juego, ni reduce la virulencia de la concurrencia, pero define el marco en que se negocian las disputas. En el G 7, el Consejo de Seguridad o ltimamente el G 20 se determina cul es el grado de consenso o disenso que existe en torno a cada controversia.

Estas tratativas siempre penalizan a la periferia y ratifican la supremaca del circuito imperial. Tambin disimulan la asimetra militar que mantiene Estados Unidos con el resto y consagran el status ascendente o descendente de las sub-potencias y las economas intermedias. Este escenario de choques en un mbito acotado ha sido comparado con el contexto histrico de Concierto de las Naciones que sucedi al fin de las guerras napolenicas [25].

Este marco geopoltico del perodo neoliberal ha persistido luego de la crisis del 2008. La convulsin econmica no modific el consenso en torno a la mundializacin. Estados Unidos reorganiza su intervencin imperial definiendo la agenda que asumen Europa y Japn. China asciende con grandes vacilaciones sobre la forma de amoldar su escasa incidencia poltica a su enorme gravitacin econmica. Las ambiciones sub-imperiales de varias potencias emergentes chocan con su vulnerabilidad econmica y sus frgiles alianzas externas. La periferia contina padeciendo los mayores daos de este reacomodamiento.

Este nuevo escenario es tambin registrado por las visiones que destacan la sustitucin del viejo fordismo nacional por un nuevo post-fordismo global. Pero este reconocimiento choca con su expectativa de gestar una globalizacin progresista, basada en la competitividad compartida y la redistribucin internacional de los ingresos [26].

No cabe duda que la geografa industrial del mundo se aleja del viejo fordismo. Pero esta transformacin se consuma con el activo protagonismo de empresas transnacionales que rivalizan entre s explotando a los trabajadores. Este modelo de concurrencia por la extraccin de plusvala impide el surgimiento de una globalizacin cooperativa. Imaginar la forma que eventualmente asumira un esquema sustitutivo antiliberal no aporta clarifica el contexto actual.

Resurgimiento multipolar de las naciones?

Otra caracterizacin del escenario actual diagnstica un declive del neoliberalismo, frente al pujante avance de los estados nacionales que priorizan el mercado interno y el proteccionismo. Pondera el desarrollo industrial autnomo de China, Rusia e India que aprovechan los avances ya alcanzados por sus antecesores (catch up). Tambin pronostica el inicio de un siglo de naciones, en un mundo multipolar con alta fragmentacin regional [27].

Estos enfoques convergen con las expectativas de constitucin de un bloque contra-hegemnico en torno a los BRICS. El estado nacional es visto como el principal artfice de esa posibilidad si afianza su resistencia al neoliberalismo.

Pero estas miradas presentan la multipolaridad como un dato de la etapa olvidando su carcter reciente. Tampoco notan el conflicto que existe entre una variedad de centros polticos operando en torno a la internacionalizacin de la economa. Suponen que existe plena compatibilidad entre ambos procesos, sin notar cuntas restricciones introduce la segunda tendencia sobre la primera.

La presentacin de la mundializacin como un escenario de oportunidades es ingenua. Este marco no ofrece simples ventajas a los recin llegados. Implica un protagonismo de empresas transnacionales que se expanden seleccionando sus localizaciones, para garantizar los movimientos financieros y el libre comercio.

La multipolaridad poltica no revierte la mundializacin neoliberal. Slo modifica las relaciones de fuerza al interior de ese esquema. No cambia la etapa prevaleciente, ni induce un retorno al capitalismo de posguerra. Incorpora otra faceta al mismo orden global de las ltimas tres dcadas.

Este sistema ha funcionado con poca flexibilidad en torno a estamentos muy definidos. Los poderosos negocian acuerdos en el Consejo de Seguridad y la OTAN a costa del resto. Este modelo no decae a favor de otro basado en el resurgimiento de las naciones, por las mismas razones que ha quedado atrs el capitalismo del siglo XVIII. La secuencia histrica de mercados locales que forjan estados nacionales y luego potencias mundiales es una norma del pasado.

Las esperanzas en un esquema multipolar antiliberal estn actualmente centradas en la evolucin de China, Rusia o los BRICS. Pero estas expectativas no suelen considerar la elevada conexin de esos modelos con la mundializacin neoliberal. Por eso sobreestiman sus diferencias con las potencias imperiales y subestiman la aplicacin de polticas internas regresivas. Es falso, que el capitalismo funciona bien en los BRICS y mal en las economas desarrolladas. Los desequilibrios del sistema se extienden a todas partes.

Los tericos del resurgimiento nacional estiman que el inexorable declive de Estados Unidos abre espacios para ese renacimiento. Pero tambin reconocen la continuada gravitacin militar de la primera potencia, cuando retratan el empantanamiento de proyectos alternativos a esa primaca. Los fracasos del eje Rusia-Europa, del rearme autnomo de Francia o del replanteo de la poltica exterior japonesa confirman ese impasse.

Los propios previsores de un curso de este tipo resaltan la primaca de las alianzas regionales, sin notar que esas tendencias difieren del renacimiento nacional. Si los pases emergen aglutinados en bloques lo que repunta es el regionalismo, como lo prueban la Unin Europea, el Tratado del Pacfico o el ASEAN. Pero esos bloques no desmienten, ni contradicen la mundializacin neoliberal.

Ciertamente existen muchas manifestaciones de renacimiento nacional. Pero incluyen fenmenos muy contradictorios. A veces expresan la resistencia popular a la ciruga neoliberal y en otros casos maniobras derechistas y xenfobas para canalizar regresivamente ese descontento. Slo excepcionalmente estos procesos reflejan proyectos burgueses de acumulacin nacional, contrapuestos o divorciados de la mundializacin. Adems, la utilizacin del disfraz nacional es muy frecuente en otros casos, para justificar polticas sub-imperiales de opresin de los pueblos fronterizos.

Es cierto que los estados nacionales continuarn cumpliendo un rol insustituible. Pero ese papel deriva de la funcin medidora que cumplen entre la internacionalizacin econmica ascendente y la vieja estructuracin nacional del capitalismo. Del primer proceso no emerge automticamente un organismo estatal mundializado y el segundo conglomerado no resucita el pasado. Los estados son utilizados por las clases dominantes para desenvolver formas de acumulacin ms internacionalizadas a costa de los trabajadores.

Los tericos del renacimiento nacional conciben un desenvolvimiento flexible del capitalismo que afianzara mltiples polos de acumulacin, disolviendo las polaridades que emergen de la propia expansin del capitalismo. Pero estas fracturas impiden un avance equivalente de todas las economas. El ascenso de una debe consumarse a costa de otra, puesto que el capitalismo enfrenta lmites a su ampliacin global, que se manifiestan en las grandes crisis. Los rezagados deben cargar con la cuenta de las expansiones que consuman los ms avanzados, imposibilitando a largo plazo la simple coexistencia de mltiples procesos de acumulacin.

El significado de la amenaza ambiental

Cualquiera sea la evolucin predominante en el plano econmico o geopoltico la acelerada destruccin del medio ambiente afecta a todas las alternativas. Este peligro acecha en los distintos escenarios. El desastre ecolgico tiende a acelerarse con el crecimiento dbil en el centro y acelerado en Oriente. Se agrava con los desacuerdos y con las concertaciones entre potencias. Se profundiza con la unipolaridad y con la multipolaridad.

Los ltimos seis aos han demostrado que el deterioro ambiental no depende del ciclo. Ha persistido con la misma intensidad en la recesin y en la prosperidad. Las crisis enfran el crecimiento sin alterar el elevadsimo consumo energtico. Las emisiones de gas contaminante a la atmsfera ya superan en un 70% los promedios de los aos 90.

El sobreuso de combustibles fsiles ha creado un nivel de CO 2 superior a cualquier otro momento de la historia humana. Las posibilidades de un ingobernable aumento del nivel del agua de 5 a10 metros se multiplican, a medida que la temperatura del planeta llega a los temidos niveles de incremento de 2, 4 o 6 grados. En este ltimo caso el impacto sera catastrfico y podra retrotraer al planeta a la era de la glaciacin [28].

Los anticipos ms preocupantes de ese peligro ya estn a la vista en la dislocacin de los glaciares o en el deshielo de Groenlandia y la Antrtida. Con su decisin de extraer shale oil e intensificar la extraccin de petrleo del rtico, Estados Unidos contina encabezando la demolicin del medio ambiente. Pero China le sigue muy cerca y Europa no est lejos.

La reiteracin de fenmenos climticos extremos en los cuatro puntos cardinales indica el grado de extensin alcanzado por el calentamiento global. Las sequas son sucedidas por tormentosas inundaciones y las oleadas de fro polar coexisten con agobiantes perodos de calor tropical.

Durante el 2010 se registraron las temperaturas ms altas de la historia en 18 pases. Rusia sufri una marea de calor y gran parte de Pakistn qued sumergido en el agua. La falta y exceso de lluvia deterior el suelo de incontables pases generando millones de vctimas. Ya nadie duda del impacto de cambio climtico, ni observa estas catstrofes como episodios pasajeros. Los accidentes adicionales como el gran derrame de petrleo en el Golfo de Mxico o el accidente de Fukushima- slo agravan un deterioro ambiental, que confirma las advertencias formuladas por todos los especialistas.

Las alertas ms recientes resaltan el impacto del cambio climtico sobre los rindes de la produccin agrcola, como resultado del bloqueo a la expansin natural de los cultivos que genera la acumulacin dixido de carbono. Si la demanda de alimentos sigue aumentando y la productividad agrcola queda afectada, las consecuencias seran muy graves para los desnutridos [29].

Este desastre tambin amenaza cortar el ascenso de China, que se desenvuelve consumiendo la mitad del cemento, un tercio del acero y ms de un cuarto del aluminio total. Algunos expertos estiman que los costos ambientales se asemejan a su tasa de crecimiento. Siete de las 10 ciudades con mayor contaminacin atmosfrica del mundo se encuentran all y el 75% del agua en las regiones prximas a las ciudades ha perdido condiciones de potabilidad [30].

Las grandes potencias han desaprovechado la recesin para disminuir el calentamiento global. El socorro que otorgaron a los bancos contrasta con la carencia de cronogramas para alcanzar algn acuerdo de proteccin de la naturaleza. El impasse de la Cumbre Rio (junio 2012) volvi a ratificar ese empantanamiento. No hubo coincidencias mnimas para detener el calentamiento.

Mientras las inversiones en energas limpias han cado un 11% en el 2013, la prxima cita para lograr un acuerdo ser la cumbre de Paris (2015). Los cientficos de la Naciones Unidas exigen ir ms all de un Protocolo de Kyoto que nunca se aplic, sealando la probable irrupcin de un nuevo drama de los refugiados climticos [31].

La propuesta de crear un fondo de 30.000 millones de dlares para reducir la emisin de gases es totalmente rechazada por los pases desarrollados, que a su vez confrontan entre s a la hora de precisar el aporte de cada uno a cualquier iniciativa. Siguen buscando formas de traslado del problema a la periferia, para posponer las restricciones al uso de los combustibles fsiles. Seguramente mantendrn esta actitud hasta que algn descalabro mayor irrumpa brutalmente en los centros.

Los lmites de un sistema

El desastre ecolgico tiene un alcance comparable a las guerras mundiales e ilustra como el capitalismo funciona generando cataclismos peridicos, que desvalorizan o destruyen el capital sobrante. Pero el potencial de la nueva demolicin supera todo lo conocido.

La ausencia de conflagraciones inter-imperialistas ha dejado un vaco en el aniquilamiento de recursos que tradicionalmente utiliz el capital para oxigenar su reproduccin. La reorganizacin destructiva del medio ambiente no aporta un remedio equivalente a la depuracin de capitales sobrantes, mercancas excedentes y tecnologas obsoletas. Es un proceso que amenaza la continuidad del gnero humano. Este peligro es conocido y al mismo tiempo ignorado por las clases opresoras.

Esta dinmica del sistema puede conducir a la sepultura de toda la sociedad. La irracionalidad del modo de produccin vigente radica en esta ceguera. La presin competitiva impide a las grandes empresas frenar la alocada carrera contaminante en que estn inmersas. Es evidente que esa rivalidad conduce a la destruccin del entorno fsico en que se desarrolla la acumulacin. Sin embargo, nadie logra detener la rueda que empuja hacia el descalabro.

Lo mismo ocurre con los gobernantes que advierten contra un potencial suicidio colectivo que no detienen. La presin competitiva que enceguece a los capitalistas tambin afecta a los funcionarios que dirigen los estados.

La reconversin global hacia un sistema energtico basado en fuentes elicas o solares renovables se demora, a pesar de constituir el nico dique efectivo frente al colapso ambiental. Como los capitalistas se benefician con la continuidad inmediata del status quo, resisten una transformacin que no puede postergarse. En el modelo energtico actual el 60% de las emisiones favorecen al 1,5% de la poblacin de los pases ms ricos.

Por esta razn los economistas ortodoxos cierran los ojos ante el problema, esperando que el mercado defina espontneamente los costos de la correccin que asumiran los agentes. Sus adversarios heterodoxos confan en un man de remedios tecnolgicos o en un brote de economa verde que generara negocios ms rentables que la propia contaminacin. Mientras tanto todos juegan con fuego, esperando que las respuestas del capitalismo aparezcan antes de la concrecin de una situacin irreversible.

El desastre ambiental retrata los lmites de un sistema que e mergi en cierto perodo y deber desaparecer antes de arrasar a un desplome a toda la civilizacin. La crisis actual puede ser vista en trminos histricos como un fenmeno mltiple que involucra la economa, la alimentacin o la energa. Pero la dimensin climtica sintetiza los contornos ms dramticos de esa convulsin. Retrata el principal aspecto de senilidad del capitalismo, que ha quedado desfasado del tipo de organizacin que requiere la sociedad.

Este divorcio es un resultado de las transformaciones generadas por el capitalismo neoliberal. Algunos autores van ms all de este diagnstico y prevn un escenario de confrontaciones y estancamiento econmico hasta la disipacin del caos (aos 2040-2050), al cabo de un largo y turbulento periodo [32].

Pero la catstrofe climtica confirma el carcter turbulento de la acumulacin y no el inmovilismo del sistema. El capitalismo est ms corrodo por su inmanejable desenvolvimiento que por su estancamiento productivo o desborde financiero. Este descontrol de la acumulacin conduce a torbellinos que presentan aristas caticas. Pero se puede fechar la conclusin de estos temblores en cierto momento del futuro?

Al establecer esa cronologa se supone que los procesos histricos estn sujetos a una rigurosa periodicidad interna, determinada por fuerzas ajenas a los sujetos sociales. Slo con ese criterio se puede concebir, que el desastre ambiental (o el agotamiento tecnolgico, la estrechez de los mercados y la cada de la tasa de ganancia) definir un punto final del ciclo sistmico, ms all del descontento o la resignacin popular.

La experiencia indica que los momentos de giro de la historia siempre han seguido otro patrn. Estuvieron determinados por la irrupcin de procesos revolucionarios y por enfrentamientos entre las principales clases sociales. El comportamiento de lderes polticos y el peso de las ideologas incidieron en forma decisiva en esta evolucin. Ninguno de estos procesos puede anticiparse con un calendario en la mano.

Las relaciones sociales de fuerza

El neoliberalismo se gest con la derrota que impusieron el thatcherismo y el reaganismo a los trabajadores en los pases centrales. Se consolid con el posterior declive sindical y se acentu junto al cansancio poltico, que genera la alternancia de conservadores y socialdemcratas en la gestin del mismo modelo. Este esquema se reforz con la desmoralizacin que produjo en la izquierda la restauracin del capitalismo en Rusia y China.

El modelo actual no perdura desde los 80 por sus xitos econmicos. Ha incentivado crisis mucho ms severas que en los aos de pos-guerra. Desencaden temblores polticos y rediseos de fronteras, que contrastan con el congelado del mapa mundial de la guerra fra. Introdujo un indito grado de erosin en los partidos y un desprestigio sin precedentes del sistema poltico. Si en estas condiciones el neoliberalismo perdura es por el retroceso social, poltico e ideolgico que ha impuesto a los trabajadores.

Este sector social contina siendo el nico antagonista del capitalismo con capacidad para desafiar, derrotar y sustituir la dominacin de la burguesa. Por esta razn su repliegue le ha brindado tanto oxigeno al sistema.

Esta prdida de protagonismo de los asalariados explica el peso de las nuevas ilusiones en el renacimiento de las naciones, en la potencialidad de los estados o en la multipolaridad. La expectativa de introducir transformaciones progresistas transitando estos tres caminos deriva del vaco dejado por la menor centralidad de las luchas obreras, la fragilidad de los sindicatos y los cuestionamientos al ideal socialista.

Este declive se revertir al calor de triunfos populares que permitan recobrar la confianza en la lucha. Pero hasta el momento el repliegue impuesto por el neoliberalismo en la mayor parte del planeta se recicla con la enorme mutacin que est registrando el capitalismo. Estas transformaciones incrementan los atropellos y generan nuevas resistencias entre los oprimidos.

Las agresiones del neoliberalismo no han sido mayoritariamente impuestas a travs de confrontaciones sanguinarias. Las principales armas del capital han sido la angustia del desempleo, la humillacin de la flexibilidad laboral, la desgracia de la pobreza y las bofetadas de la desigualdad. En los pases del centro utilizaron ms la fractura social que la virulencia fsica. De esta forma debilitaron pero no demolieron a la clase obrera. Los trabajadores no han sufrido las heridas que dejaban en el pasado los aplastamientos brutales de las rebeliones sociales. Este dato permite la recomposicin de la accin popular.

Siguiendo la misma dinmica de su aparicin el cierre de esta etapa neoliberal tendr lugar con un desenlace impuesto desde abajo. Slo con triunfos populares se podr revertir un perodo tan oscuro para los trabajadores. As ocurri en el pasado y volver a suceder en el futuro. Las etapas de atropello nunca se eternizan y siempre son revertidas por la resistencia social.

Las oleadas de movilizacin conforman ciclos relativamente autnomos del contexto econmico y geopoltico. Son procesos ms dependientes de las experiencias sindicales, las tradiciones polticas y las ideologas predominantes que del comportamiento del PBI o del grado de cohesin de las clases dominantes.

Esta dinmica prevaleci en la etapa de crisis que antecedi al neoliberalismo. Los avatares polticos que rodearon a la oleada revolucionaria del 68 fueron ms definitorios de ese periodo que el agotamiento del keynesianismo o el equilibrio del poder entre Estados Unidos y la URSS. Esta centralidad de la lucha social determinar cundo y cmo decaer el neoliberalismo.

Las nuevas confrontaciones

Desde el estallido de la crisis reciente despuntaron numerosas luchas en distintos puntos del planeta . Gran parte de estas acciones se localizaron en los ltimos dos aos en las economas que mantuvieron cierto crecimiento, sin padecer la degradacin social que acosa a Europa. Pero estas movilizaciones forman parte de un mismo proceso de resistencia y se caracterizan por un gran protagonismo de la juventud trabajadora, precarizada y desempleada.

Con las anteojeras del liberalismo, algunos autores han interpretado la irrupcin callejera de jvenes en Turqua o Brasil como una expresin de la nueva clase media satisfecha con el consumo, que ahora busca transparencia poltica y promocin social [33].

Pero esa relacin es una construccin totalmente artificial que desconoce el sentido de las resistencias contra el ajuste y la represin . Supone que la utilizacin de facebook determina la pertenencia de los manifestantes a las clases medias, como si una nueva forma de comunicacin definiera posicionamientos de clase. Reduce las batallas sociales a meros pronunciamientos contra la corrupcin e ignora como el desempleo y la informalidad laboral alimentan el descontento de los indignados.

Otras caracterizaciones sensatas y ubicadas en el campo popular contrastan estos movimientos con la oleada de manifestaciones altermundialistas, que se registraron hace diez aos. Remarcan sus perfiles ms nacionales y asocian la nueva irrupcin a la crisis iniciada en el 2008 [34]. Ciertos planteos subrayan la prdida de atraccin y capacidad de movilizacin de los Foros Sociales y convocan a sustituir las banderas altermundialistas por proyecto de des-mundializacin [35].

Pero estos contrapuntos son prematuros. El neoliberalismo es un atropello mundial y percibido por sus vctimas como una fuerza reaccionaria que opera a escala global. Es cierto que las tendencias de movimientos sociales estn cambiando pero sin un norte claro. Por el momento impera una gran diversidad de focos de lucha sin primaca de referentes ntidos.

Es importante notar que las movilizaciones han comenzado a emerger en el interior de la primera potencia. El movimiento de Ocupar Wall Street irrumpi sin generalizarse, como un sntoma de esa reaccin.

Otro gran gigante que comienza a despertar se localiza en China. La clase obrera protagoniza una ascendente oleada de protestas que tiende a revertir el reflujo post- Tian An Men (1989). Estas resistencias involucran a millones de trabajadores, en decenas de miles de huelgas, que desde el 2009 han impuesto la actitud contemporizadora que prevalece entre los funcionarios.

Los sectores dominantes buscan negociar concesiones con un proletariado que ha crecido y asume una conducta muy diferente a la pasividad que sepult a la Unin Sovitica. Esta intervencin no determina an el rumbo de la sociedad china, pero ya anticipa la gravitacin de un prximo protagonista.

Otro foco de lucha se ha localizado en el mundo rabe desde la gran primavera que sorprendi al mundo e inicialmente impuso el derrocamiento de mandatarios neoliberales en Egipto y Tnez. Posteriormente este despertar deriv en un duro otoo y puede desembocar en un terrible invierno, si se afianza la contraofensiva que despliegan el imperio y el islamismo reaccionario.

Estas fuerzas estn desangrando a la poblacin en guerras sectarias que facilitan la reconstitucin del poder de los dictadores, los jeques y los clrigos. Luego de lo ocurrido en Libia y Siria, nadie sabe si el empuje democrtico recobrar vitalidad o quedar enterrado por esa agresin.

Pero el gran test de la pulseada entre el neoliberalismo y los trabajadores se procesa en Europa. Esta regin ha sido escenario de grandes movilizaciones durante el ltimo sexenio. En Espaa las marchas de resistencia contra los desalojos y el desempleo convergen con demandas nacionales, debilitando a una monarqua que ha perdido el consenso que mantuvo durante la transicin.

Las manifestaciones de lucha en el Viejo Continente son numerosas del Oeste (Portugal, Islandia) y en el Este (Rumania, Hungra, Eslovaquia). Pero ningn pas ha logrado actuar como catalizador del resto. El lugar que tradicionalmente ocupaba Francia, como centro la accin callejera continental no ha sido reemplazado. Esa gravitacin se mantuvo incluso bajo el neoliberalismo con las movilizaciones de 1984, 1986, 1995 y 1998.

La principal expectativa de modificacin de las relaciones de fuerza se ha trasladado a Grecia. Las protestas alcanzaron gran intensidad y traduccin poltica, en construcciones de izquierda que mantienen en vilo al establishment. Pero la gravedad de la crisis confirma la necesidad de acciones y programas radicales. Es la nica respuesta progresiva frente al despiadado ajuste que continan imponiendo los acreedores.

La radicalidad se ha tornado decisiva en el Viejo Continente frente al cansancio que exhibe una poblacin defraudada con la Unin Europea. L os votantes emiten reiterados mensajes de oposicin. Si estos rechazos no encuentran una canalizacin radical en la izquierda, continuarn alimentando la despolitizacin o el crecimiento de las corrientes derechistas.

El voto castigo ya sepult a 17 gobiernos europeos en la geografa cambiante de la protesta. Pero ese descontento tambin genera el ascenso de la extrema derecha, que maquilla su defensa del capital con banderas de identidad nacional. Victorias populares en la calle son indispensables para neutralizar esa amenaza y colocar a la izquierda en un escenario favorable.

Pero las nuevas relaciones de fuerza que estn emergiendo a escala global se perfilan con mayor nitidez en Amrica Latina. Lo que all sucede tiene actualmente gran incidencia y el anlisis de esta regin nos conduce a nuestro prximo texto.

Mutaciones del capitalismo en la etapa neoliberal III. Controversias

Claudio Katz

RESUMEN.

Las transformaciones regresivas del neoliberalismo persisten. La internacionalizacin productiva se ampla con ms localizaciones y nuevas tecnologas. Hay nuevos tratados de mundializacin comercial y la globalizacin financiera impide restaurar las viejas regulaciones.

El estancamiento del centro coexiste con el crecimiento asitico en una etapa que no sigue los parmetros de las Ondas Largas. El neoliberalismo cerr una crisis pero abri nuevas contradicciones que los marxistas explican con tesis compatibles y centradas en el consumo, la tasa de ganancia y el capital financiero.

Los conflictos entre potencias se desenvuelven resguardando la solidaridad entre opresores en un marco comn del capitalismo neoliberal. La multipolaridad reordena las relaciones de fuerzas dentro de ese esquema. No anticipa la resurreccin nacional, ni el retorno al proteccionismo.

El capitalismo actual recrea la estratificacin entre el centro, la semiperiferia y la periferia con avances de una economa a costa de otra. Es errneo suponer que funciona bien en los BRICS. El fin del perodo actual depende de la accin de los sujetos sociales y no puede ser fechado.

La destruccin del medio ambiente se acentu con la recesin. La competencia impide frenar una auto-destruccin y concertar los costos de la reconversin verde. Las consecuencias son mayores que en las guerras del pasado.

El neoliberalismo se mantiene expandiendo el desempleo y la pobreza. No impuso aplastamientos fsicos, pero si el repliegue de los trabajadores, el debilitamiento de los sindicatos y el cuestionamiento del ideal socialista. Estos ciclos siempre fueron revertidos, pero las nuevas luchas no lograron an modificarlo. Las batallas centrales se dirimen hoy en Europa.

 

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-Yu Au Loong, De maitre a serviteur, Inprecor 588-589, noviembre-dcembre 2012.

Notas

[1] Economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda). Su pgina web es: www.lahaine.org/katz

[2] Piketty Thomas, En ciertos aspectos las desigualdades son actualmente mayores que en 1913, 11/3/2014, encampoabierto.wordpress.com.   Piketty, Thomas.  Le capital au XXIe sicle, Seuil, 2013.

[3] Kliksberg, Bernardo. La explosin de las desigualdades, 8/1/2014, www.pagina12.com.ar

[4] Un ejemplo de este abordaje en: Llach, Juan. El desafo de la desigualdad, 15/04/2014, www.lanacion.com.ar

[5] Toussaint, Eric. Que faire de ce que nous apprend Thomas Piketty sur Le capital au XXIe sicle 10/4/2014 www.pressegauche.org

[6] Piketty, Thomas. Nunca ha habido tanta riqueza privada en el ltimo siglo, 13/4/2014, economia.elpais.com

[7]   Pettit, Jean Paul. A propos du Capital au XXI siecle de Thomas Piketty, 10/2/2014 www.contretemps

[8]   Rubinzal, Diego. Mundializacin de la produccin cadenas globales,30/3/2014 www.pagina12. Ver: Andreff Wladimir. Les multinationales globales. La decouverte, Paris, 1996.

[9] Husson, Michel. La formacin de clase obrera mundial, 8/1/2014, www.kaosenlared.net.

[10] La primera visin Alex Tabarrok y la segunda en Robert J Gordon, La Nacin, 12/1/2014. Nuestra revisin de ese debate en: Katz Claudio. La concepcin marxista del cambio tecnolgico, Revista Buenos Aires. Pensamiento Econmico, n 1, Bs As otoo 1996.

[11] Senz, Roberto. Perspectivas del capitalismo a comienzos del siglo XXI, Socialismo o Barbarie n 20, febrero 2012,

[12] Nuestro enfoque en Katz Claudio, Bajo el imperio del capital. Edicin argentina , Luxemburg, diciembre de 2011 (cap 8).

[13] Basterra, Juanjo. 737 multinacionales monopolizan 1/2/2013 www.rebelion.org.

[14] Foster John Bellamy, Chesney Robert, Monopoly-finance capital and the paradox of accumulation, Monthly Review n 5, vol 61, october 2009

[15] Roberts, Michael. Tendencies, triggers and tulips, Third IIRE Seminar on the Economic Crisis. Amsterdam, 15-2-2014.

[16] Un abordaje de este tipo en: Harvey David, A brief history of Neoliberalism, Oxford University Press, New York, 2005. Harvey David, El neoliberalismo como proyecto de clase vientosur.info/ 08/04/2013.

[17] El primer enfoque: Panitch Leo, Gindin Sam. Capitalismo global e imperio norteamericano. El nuevo desafo imperial, Socialist Register 2004, CLACSO, Buenos Aires 2005. El segundo en: Brenner Robert, The economics of global turbulence, New Left Review 229, May-June 1998

[18] Nuestra visin en polmica con los autores neoclsicos y keynesianos en: Katz Claudio Interpretaciones de la crisis, La crisis capitalista mundial y Amrica Latina, CLACSO, Buenos Aires, 2012.

[19] - Greenspan Alan 2010 The Crisis Greenspan Associates LLC en www.brookings.edu, Ocampo Emilio, Cuando el remedio es peor que la enfermedad, ambito.com/diario 11/01/2013. Raghuram Rajam, El boom commodities crea problemas, www. ambito .com/noticia 23/08/2012.

[20] Stiglitz Joseph 2010. Cada libre. (Buenos Aires: Taurus). Wyplosz Charles, En Europa habr una enorme reestructuracin de la deuda, www.ambito.com/noticia. 27/07/2012.

[21] Aglietta Michel, Berrebi Laurent 2007. Desordres dans le capitalisme mondial (Paris : Odile Jacob). Bhaduri Amit, Cesaratto Sergio, Palma Gabriel, Economistas heterodoxos, www.pagina12.com. 19/11/2012.

[22] -Husson Michel, Capitalismo puro, Maia Ediciones, Madrid, 2009, -Bhir Alain, Le triomphe catastrophique du neoliberalisme, 10-11-2008, Presse toi a Gauche, Canad.

[23] Harman, Chris Zombie Capitalism, Bookmarks, 2009. Kliman, Andrew. The destruction of capital and the current crisis, January 15, 2009, http://www.permanentrevolution.net/entry/2760

[24] Chesnais, Francois. La recesin mundial: el momento, las interpretaciones y lo que se juega en la crisis, Herramienta 37, marzo 2008, Buenos Aires.

[25] Anderson, Perry. Algunas observaciones histricas sobre la hegemona, C y E, ao II, n 3, primer semestre 2010. Anderson, Perry. Apuntes sobre la coyuntura actual, New Left Review, n 48, 2008.

[26] Lipietz, Alain. El mundo del Post-Fordismo, Ensayos de Economa n12, vol.7, Julio 1997. Strange, Gerard Globalisation, structural dependecy theory and regionalism, 2002,   citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/

[27] Sapir, Jacques. El nuevo siglo XXI, El Viejo Topo, 2008, Madrid, (pag 33-34, 149, 162, 92, 258-259).

[28] Tanuro, Daniel. Energy transition and anticapitalist alternative , Third IIRE Seminar on the Economic Crisis. Amsterdam, 15-2-2014.

[29] La Nacin, Un viejo pronstico de hambruna podra hacerse realidad, 6/4/20, www.lanacion

[30] The Economist, China, Special Report, 2008

[31] El Pas No queda margen, 15/4/2014, el pais.com

[32] Wallerstein, Immanuel. T he Modern World - System IV : Centrist Liberalism Triumphant, 1789-1914, University of California Press, 2011, Preface. Wallerstein, Immanuel, E se nao houver saida alguma? www.outraspalavras.net, 17/08/2012.

[33] Es la nueva tesis de Fukuyama, Francis en. La Nacin, Rebelin mundial: los nuevos dueos de las calles 7/7/2013, www.lanacion.com.ar

[34] Gerbaudo, Paolo. Son movimientos nacionales, 8/7/2013, www.pagina12.com.ar

[35] Cassen, Bernard. Ha llegado la hora de la "desmundializacin", 17/9/2011, www.rebelion.org

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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