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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2014

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Robert Fisk, Seymour Hersh y Siria

Yassin al-Haj Saleh
Pulse.org

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Yassin al-Haj Saleh es un escritor sirio que pas diecisis aos en las prisiones del rgimen sirio. En esta exclusiva para PULSE, Saleh, a quin suele describirse como la conciencia de Siria, analiza la lente distorsionada con la que la mayora de la gente contempla el conflicto sirio.

En Occidente, a Robert Fisk y Seymour Hersh se les considera periodistas crticos. Ocupan posiciones disidentes en la prensa de lengua inglesa. Sin embargo, los sirios les valoran de forma bien diferente.

El problema de sus escritos sobre Siria es que se centran profundamente en Occidente. El pretendido enfoque de sus anlisis Siria, su pueblo y el actual conflicto- sirve slo como teln de fondo de unos comentarios en los que los sirios normales y corrientes estn a menudo desaparecidos. Para Fisk y para Hersh, la lucha en Siria va de antiguas sectas enzarzadas en una batalla instintiva. Lo que realmente les importa es la geopoltica del conflicto y, especficamente, cmo Estados Unidos se engarza en el mismo.

En cuanto a la cuestin de las armas qumicas, ambos, Fisk y Hersh, ignoran totalmente los antecedentes del ataque del pasado verano contra Ghuta.

Un lector que slo acuda a Fisk/Hersh para entender el conflicto de Siria no sabra nunca que el rgimen de Asad ha utilizado armas qumicas en varias ocasiones antes de la masacre de Ghuta del 21 de agosto de 2013. Me encontraba all en aquel momento. V en dos circunstancias distintas a las vctimas del gas sarn de la zona oriental de Ghuta y me reun con los doctores que las estaban tratando. Los afectados procedan de Yubar, que fue asimismo atacada con armas qumicas en abril de 2013, y de Harasta, que lo fue en mayo de 2013.

Es impactante que periodistas de investigacin como Fisk y Hersh no sepan nada de esos ataques. Escriben como si Ghuta fuera la primera vez que en Siria se utilizaron armas qumicas. Su credibilidad y objetividad se ve comprometida por tales omisiones.

Para esos reconocidos comentaristas, todo el Oriente Medio puede reducirse a una serie de intrigas geopolticas. No hay pueblos; slo existen la Casa Blanca, la CIA, el gobierno britnico, Recep Tayib Erdogan, el Emir de Qatar, el rgimen iran y, por supuesto, Bashar Al-Asad y los yihadistas.

En la mirada de artculos de Fisk, raramente llega uno a leer algo sobre los sirios de a pie (observacin que tambin podra aplicarse al difunto Patrick Seale).

Robert Fisk fue una vez el azote de los periodistas estadounidenses que iban empotrados con las tropas de EEUU durante la invasin de Iraq de 2003. Sin embargo, no vio irona alguna cuando l mismo se empotr con las fuerzas del rgimen sirio que entraron en Daraya en agosto de 2012.

Ms de 500 personas murieron masacradas en aquel tiempo (245 segn Fisk). Quin las mat? Los rebeldes, determin Fisk, basndose nicamente en las entrevistas que llev a cabo con los detenidos del rgimen estando presentes las fuerzas del mismo. Por qu iban los combatientes locales a matar a cientos de personas de su propia comunidad? Robert Fisk no aporta respuesta alguna. Si hubiera hablado con algunos ciudadanos sin la presencia de sus escoltas, habra sabido que ellos no tenan dudas acerca de la responsabilidad del rgimen. En efecto, fue una periodista estadounidense, Janine di Giovanni, quien estableci ese hecho muy poco despus cuando visit Daraya por su cuenta.

Al mismo tiempo que esto suceda, Human Rights Watch documentaba diez ataques contra las colas del pan en los alrededores de Alepo. Fisk no se refiri ni a uno solo.

Durante esa poca, Fisk se encontraba visitando un centro de seguridad en Damasco al que le dio la bienvenida un oficial de la seguridad, permitindole acceder a cuatro combatientes yihadistas, dos sirios y dos extranjeros. Fisk destacaba en su artculo que a los prisioneros se les permita la visita de sus familias. Como alguien que ha pasado diecisis aos en las crceles de Asad y que tiene conocimientos de primera mano de esas fbricas de la muerte, esa afirmacin me parece extremadamente improbable. La credulidad de Fisk es irrisoria; est ayudando en un vergonzoso intento por embellecer las feas polticas de la Casa de los Asad.

Por qu Robert Fisk no ha intentado nunca contactar con la gente de la zona oriental de Ghuta para preguntarles qu fue lo que sucedi all el pasado agosto? Habra sido fcil para una persona tan bien conectada como l convencer a sus amigos en el rgimen, como la asesora para los medios de Asad, Buthaina Shaaban, para que le facilitaran la entrada hasta la asediada ciudad. Hubiera podido reunirse con gente corriente para intercambiar opiniones sin la presencia intimidante de los escoltas del rgimen y habra podido averiguar por s mismo quin utiliz las armas qumicas que asesinaron a 1.466 personas, incluidos ms de 400 nios.

En el conflicto de Siria, hacer caso omiso de las fuentes locales de informacin parece ser prctica habitual de muchos en Occidente, especialmente entre los comentaristas liberales y de izquierdas. Esto dice bastante acerca de su sesgo ideolgico. Su dogmtica confianza en s mismos y su fachada de profesionalismo no es sustancialmente diferente del obscurantista farisesmo de los yihadistas.

La narrativa Hersh/Fisk se despliega en un vaco histrico: no dice nada acerca de la historia y la naturaleza del rgimen. Ustedes no van a descubrir que el rgimen ha utilizado el castigo colectivo como poltica desde el principio mismo de la revuelta siria. Ni que ha utilizado aviones de combate, barriles-bomba y misiles Scud contra los civiles para someterles; ni que ha invitado a extranjeros del Lbano, Irn, Iraq y otros pases para que le ayuden en la carnicera.

Ni tampoco van ustedes a saber nada de la floreciente industria de la muerte en los mismos lugares en los que Fisk es un visitante bienvenido. Hace tres meses que escribi un artculo cuando se supo de la sistemtica matanza de Asad de los detenidos en sus calabozos, pero Fisk inform sobre este tema de tal forma que nos estaba ofreciendo una biopsia de su conciencia profesional.

Fisk prologa su informe sobre las atrocidades del rgimen advirtiendo a los lectores acerca de los horrores que pueden pronto sobrevenir si la insurreccin contra Bashar al-Asad llega a triunfar. Para la mayora de las personas, el hecho importante que evidenciaban las fotos publicadas era la matanza que a escala industrial estaba perpetrndose en las crceles de Asad. Pero Fisk pareca estar ms obsesionado con el momento en el que aparecieron las fotos, un da antes de la Conferencia de Ginebra II. El horrible destino de 11.000 prisioneros poda haber hecho que Fisk recordara a la Alemania nazi, sin embargo, le sirvi para encontrar una ocasin para explayarse extensamente sobre Qatar, cuya familia real odia de forma visceral a Bashar al-Asad, por financiar la investigacin. Para Fisk, las atrocidades no eran sino un mero detalle ms de una conspiracin ms amplia cuya vctima real era el rgimen de Asad.

Para los no iniciados, el artculo de Fisk poda trasladar la impresin de que esas 11.000 vctimas eran todas las que el rgimen de Asad haba asesinado y que los 20.000 asesinados en Hama, en 1982, eran todos los que su padre haba matado. El nmero real de vctimas es once veces superior en cuanto a Asad y veinte veces superior en relacin con su padre. Adems, esas cifras ignoran las decenas de miles de seres arrestados, torturados y encarcelados y los millones de humillados de este rgimen.

Al olvidar metdicamente al pueblo sirio y centrarse en Al-Qaida, Robert Fisk y Seymour Hersh nos han hecho un flaco servicio. La perspectiva de Siria que estos escritores ofrecen es exactamente la visin de Siria que Bashar al-Asad quiere que el resto del mundo tenga.


Yassin al-Haj Saleh (nacido en Raqqa en 1961) es uno de los disidentes polticos ms destacados de Siria. En 1980, cuando estudiaba Medicina en Alepo, fue encarcelado por su pertenencia a un grupo prodemocracia, permaneciendo entre rejas hasta 1996. Escribe sobre temas polticos, sociales y culturales relacionados con Siria y el mundo rabe para varios peridicos y revistas rabes fuera de Siria, y colabora de forma regular con el peridico Al-Hayat, editado en Londres, la revista egipcia de izquierdas Al-Bosla y el peridico sirio online The Republic. Entre los libros de Saleh (escritos todos en lengua rabe) figuran: Siria en la sombra: Ojeadas al interior de la caja negra (2009); Caminando sobre un pie (2011); 16 aos en las prisiones sirias (2012); Los mitos de los otros: Una crtica del Islam contemporneo y una crtica de la crtica (2012); y Liberacin o destruccin? Siria en la encrucijada (2014). En 2012 se le concedi el Premio Prncipe Claus en tributo al pueblo sirio y a la revolucin siria, que no pudo recoger porque se hallaba viviendo en Damasco en la clandestinidad.

Fuente original: http://pulsemedia.org/2014/04/25/raging-with-the-machine-robert-fisk-seymour-hersh-and-syria/



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