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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2014

El teatro del ruido

Edgar Borges
Rebelin


Un da del mes de abril se celebr el da internacional contra el ruido. De este asunto me enter en un programa de opinin de la televisin espaola. El moderador dio los datos de un estudio que ubica a Espaa como el segundo pas con ms ruido, seguido de Japn. Los contertulios, como buen ejemplo del ruido que se arma en las mesas redondas televisivas, intentaron dar sus consideraciones sobre el tema. Lo poco que pude entender es que la mayora reconoca (con orgullo disfrazado de picarda) que en Espaa se habla exageradamente alto hasta cuando no se habla. Con voz muy baja, casi al nivel del susurro, una opinadora dijo que eso de hablar alto es un problema de educacin.

Peter Handke en su novela La noche del Morava (Alianza, 2013) nos cuenta el relato de un exautor que huye del ruido. El hombre ha terminado siendo tan sensible al ruido que en su propia existencia haya las rplicas del caos del mundo exterior. El exautor, como lo define Handke por haberse retirado de la escritura, cuenta que asisti a un simposio sobre ruido y ruidos, ms o menos molestos...que iba a tener lugar en un centro de congresos, en la estepa espaola, al pie del cerro circular sobre el que, en la poca prerromana, haba estado Numancia. Todos los participantes eran vctimas del ruido. ...muchas de las cosas de hoy eran algo as como minas de ruido que podan hacer explosin de un momento a otro. Lo que antes provocaba en el odo el resbalar de la tiza sobre la pizarra de la escuela o de una ua sobre el cristal de la ventana hoy haca tiempo que podra provocarlo cualquier cosa. En otro momento del simposio acontecido en la que considero una de las ms grandes novelas de Handke, el narrador confiesa su agona: En el ruido habitual casi he perdido el alma. Lo ms pernicioso del ruido es que, aun en contra de mi mejor presentimiento, no puedo evitar reducir los ruidosos a su ruido... Slo un sonido, y mi alma volver a estar sana. Secreto: mustrame el lugar donde te escondes.

En la sociedad actual el ruido se interpreta segn las pautas de una mediocre obra de teatro. O acaso tiene sentido que un poltico grite y sus seguidores aplaudan? Qu interpreta la masa desaforada que aplaude un grito? Tiene lgica el carnaval del ruido en el que viven sumergidas nuestras sociedades? La estrategia de algunos pareciera ser hablar alto para que nadie escuche. Y en el carnaval del ruido, dnde queda la idea? El tema es algo ms profundo que un programa de opinin y ms real que una novela. En el curso del tiempo el ruido opera, junto al miedo, como un arma mortfera que debilita voluntades. El ruido congela el odo y el entendimiento. El ruido es una implosin que impide la comunicacin del ser con su propia existencia (y con los otros). Pero, qu hay ms all del ruido? Tal vez la calma de alguien o el dominio de unos sobre otros. Habra que realizar un estudio sobre la evolucin del ruido. O el declogo del ruido. El ruido automtico, el ruido planificado; el ruido del yo incmodo, el ruido del nosotros que acorrala y aplasta; el ruido conjugado. Mundo ruido. El ruido de un gobierno que incumple y el de una oposicin que promete; el ruido de la reiteracin; el ruido del show de las noticias; el ruido del poder que oculta el hambre; el ruido disfrazado de silencio (o de msica). El ruido convertido en modelo de conductas. Del ruido de las voces cruzadas al ruido del cinismo disfrazado de buenos modales; del ruido de la guillotina al ruido de una firma que ordena un desalojo; del ruido de las metralletas al ruido de la bomba atmica (que retumba en la memoria). El ruido de la pregunta que esconde la respuesta. Del ruido como cortina de humo al ruido como huida por la puerta trasera. Hay pasos sigilosos que siembran minas de ruido. Del ruido de un grito innecesario al tiempo del ruido introspectivo (dnde queda el tempo del paseo, de las observaciones y de los encuentros?).

A travs de los siglos el ruido cuenta la historia de la incomunicacin de los seres humanos. Bastara detenerse en un banco de cualquier plaza para observar el escenario que nos rodea. Los aparatos se han convertido en nuestra celda particular. La dependencia hacia las cosas nos hace olvidar lo que representan. Hemos trasladado el ruido del afuera a nuestra existencia. A una velocidad imperceptible nuestra memoria se satura. De los vendedores de puerta en puerta hemos pasado a mquinas que nos llaman por el telfono mvil para recordarnos las viejas deudas y las nuevas compras. En la tecnificacin del todo los clientes estn divididos en millones de micro prisiones sin barrotes. En cada parcela caen millones de ofertas. Mercado real para las cpulas y virtual para los vendedores sin demanda. La voz real del otro (que quiz vive al lado) cada vez suena ms lejana. A la isla de cada individuo llegan simulacros de los mensajes del mundo; voces metlicas que dicen cosas en un mismo segundo. La dinmica de uso de las redes sociales es la de un estadio vaco en el que, como espacio fantasma, permanece el ruido del pblico. El eco de un mundo cercano convertido en utopa. Todo ocurre en silencio, como si fuera la rplica de un caos inmaterial. Lo intangible no slo es un espacio del arte, tambin es la zona que en secreto coloniza el poder. El problema no es internet (ni otro invento), el asunto tiene que ver con la instauracin de una cultura absolutista sobre la complejidad humana. La distancia ha sido una necesidad del ser que proyecta y camina (mirada, punto y recorrido). Qu ocurre cuando desde la inercia estamos expuestos a distintas vas de ruido? En qu se convierten la interpretacin y el movimiento? Desconozco qu clase de metamorfosis generar en el ser humano esta nueva forma de ruido. Es posible que, en lugar del bicho de Kafka, surja un desgraciado implorando silencio en el alma y en la calle. Quiz algn da, como enfermos de un ruido introspectivo, tengamos la necesidad de dejar a un lado los aparatos para encontrar una voz cercana que nos recuerde la vida.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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