Portada :: Cultura :: En la muerte de Garca Mrquez
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2014

Realidades y certezas de Garca Mrquez

Ral Cazal
Correo del Orinoco


El periodismo actual se maneja con las mismas claves de hace un siglo y las preguntas de los periodistas, generalmente, terminan siendo las mismas cuando se trata de entrevistar a un escritor a la postre, periodista de oficio tan entrevistado como lo fue Gabriel Garca Mrquez. Es por ello que intent, vanamente, evitar las entrevistas despus de haber publicado Cien aos de soledad.

Especialmente cuando le ofrecan la falsa promesa de hacerle una entrevista diferente a todas la anteriores que le haban realizado, no era ms que la excusa vanidosa del reportero para tener una declaracin exclusiva. En dos de cada tres casos, el resultado es el mismo: no resulta una entrevista distinta, porque las preguntas son las de siempre. Incluso la ltima: Quisiera decirme una pregunta que nunca le hayan hecho y quisiera contestar?. La respuesta es siempre la ms desoladora: Ninguna.

A pesar de los interrogatorios que tanto le disgustaba, concedi una entrevista mensual en promedio hasta el momento que public Una entrevista? No, gracias, en 1981. An no reciba el Premio Nobel, pero dej en claro una receta para los periodistas con la esperanza de que llegue por fin el entrevistador de su vida. Siempre como en el amor, pero sin grabadora.

La escuela de periodismo a la que asisti fueron las salas de redaccin, pero sobre todo, la conversacin, sentir el pulso de lo que va a ser desentraado entre teclas frente a la hoja en blanco, con los recursos mgicos de la ficcin.

No hay una sola lnea de mis libros que no corresponda a una experiencia de la realidad, respondi en 1977 y nunca desminti a su padre cuando ste fue interrogado por el periodista de El Universal en vspera al recibimiento del Premio Internacional de Novela Rmulo Gallegos 1972, sobre de dnde provena la creatividad de su hijo laureado. Gabriel Eligio Garca respondi que se deba al aceite de bacalao que tom en la niez.

Una vez que public El otoo del patriarca (1975), novela que cierra la triloga de los dictadores latinoamericanos pactada en secreto, segn ensayistas literarios, con el escritor Augusto Roa Bastos, con Yo el Supremo (1974), y que empezara Miguel Angel Asturias con El seor Presidente (1946), decide retomar el periodismo en 1980 y escribe sus dos primeras notas sobre El fantasma del Premio Nobel. Dos aos despus, recibi la noticia de que el premio sueco de literatura se lo haban concedido y prometi que hara todo lo que estuviera en su alcance para que tambin lo recibiera Graham Greene.

La crnica y el reportaje eran las aguas en las que Garca Mrquez se senta a plenitud, porque las asociaba a la literatura. Se refugiaba en el periodismo para mantener el brazo caliente de la literatura y sus notas aparecieron hasta 1984, que luego fueron recogidas en un libro (Notas de prensa 1980-84), como buena parte de sus reportajes (Relato de un nufrago, De viaje por los pases socialistas, Por la libre, entre otros). Tres aos antes sali a la luz pblica la crnica sobre la muerte de Santiago Nasar.

EL PESO DE GABO

Los escritores y en esto se incluye a los poetas y a todo artista, bien sea en el campo de la plstica o del cine marcan su estilo a toda una generacin una vez que consiguen el reconocimiento de los lectores. Fue el caso de Garca Mrquez con las historias que contenan realismo mgico o real maravilloso. Los trminos antes expuestos quedan para debate de los crticos y ensayistas literarios.

El escritor colombiano Santiago Gamboa y toda su generacin leyeron Cien aos de soledad como un clsico de la literatura. Sin embargo, los escritores de hace dos o tres dcadas, sentan la respiracin de Garca Mrquez por encima del hombro cuando escriban. Era muy angustiante para ellos tener a ese enorme mundo, pesadsimo, casi total y tener que escribir otras historias compartiendo el mismo mundo.

El tiempo de distancia entre una generacin de escritores y otra, no deja de influir en la literatura de generaciones posteriores: Indudablemente que las hay, pero no en la escritura, sino como modelo de lo que es capaz de hacer un escritor. Hace poco estuve en Siria, en un congreso sobre literatura [de eso hace una dcada], y escritores sirios hablaban de la influencia que l haba ejercido en su obra. Eso es un escritor que crea un mundo y es el ejemplo que hay que seguir de l.

Cuenta Gamboa que en 1998, en Bogot, pregunt a Garca Mrquez si nunca haba sentido la tentacin de escribir una novela negra. Ya la escrib me dijo , es Crnica de una muerte anunciada. [...] Lo que sucede es que yo no quise que el lector empezara por el final para ver si se cometa el crimen o no continu diciendo, as que decid ponerlo en la frase inicial del libro. Era la primera vez que vea a Garca Mrquez. Yo haba aprendido a amar la literatura por haber ledo, entre otras cosas, sus novelas. Estaba muy emocionado escuchndolo. De este modo agreg la gente descansa de la intriga y puede dedicarse a leer con calma qu fue lo que pas.

EL IMPULSO DE LA SOLEDAD

Fue en el umbral de las dcadas de los 40 y 50 cuando comenz a gestar la novela La casa, proyecto que madurara durante 19 aos y que escribira frenticamente durante 18 meses en Mxico. Finalmente recibira por ttulo Cien aos de soledad, despus de que su esposa Mercedes Barcha hipotecara casi todos los utensilios del hogar.

Apenas comenz a circular entre los lectores la historia de los Buenda primero argentinos, gracias a la edicin de Sudamericana, luego latinoamericanos y dems del mundo, sacudi la lectura de sus cuentos anteriores Los funerales de la Mam Grande (1962) y las novelas La hojarasca (1955), El coronel no tiene quien le escriba (1961) y La mala hora (1962).

En ese momento la soledad pas de ser una invocacin a una necesidad del autor, puesto que la fama lo haba arrastrado a una vorgine de eventos nada literarios, pero que de alguna manera estaban relacionado con el xito editorial que haba buscado a travs de la literatura.

Lo nico cierto para m, son las canciones de los Rolling Stones, la Revolucin Cubana y cuatro amigos, retoma una entrevista su hermano menor Eligio Garca Mrquez para la crnica Crculo de tiza.

Y si no hubieras sido escritor le preguntan, qu habras querido ser?

Entonces, sin siquiera pensarlo, respondi:

El otro da, entre dos trenes, me refugi de una tormenta de nieve en un bar de Zrich. Todo estaba en penumbra, un hombre tocaba piano en la sombra, y los pocos clientes que haba eran parejas de enamorados. Esa tarde supe que si no fuera escritor, hubiera querido ser el hombre que tocaba el piano sin que nadie le viera la cara, slo para que los enamorados se quisieran ms.

PERIODISMO, CINE, LITERATURA, AMIGOS Y VICEVERSA

Fueron amigos circunstanciales aquellos que lo acompaaron en la sala de redaccin de la revista Momento, cuando fue reportero en Venezuela entre finales de 1957 y principios de 1959. Las historias de La casa que contaba a viva voz entre pautas periodsticas o mientras descansaba del tecleo, a sus colegas les resultaban graciosas e inverosmiles hasta que aparecieron publicadas.

Por esa poca en que vivi en Caracas, es que regres para recibir el Gallegos. [...] estoy aqu, amigos, sencillamente por mi antiguo y empecinado afecto hacia esta tierra en que una vez fui joven, indocumentado y feliz, y como un acto de cario y solidaridad con mis amigos de Venezuela, amigos generosos, cojonudos y mamadores de gallo hasta la muerte.

Dos aos antes, el 3 de mayo de 1970 en el Ateneo de Caracas, frente a un pblico vido por conocer cmo comenz a escribir, Garca Mrquez relat una idea que le estaba dando vueltas en la cabeza hace ya varios aos.

El cuento que relat es conocido como Algo muy grave va a suceder en este pueblo que luego se transform en guin cinematogrfico y se llev a la pantalla grande bajo el ttulo de Presagio, dirigida por Luis Alcoriza en 1974. Nunca apareci publicado como cuento.

Periodismo y literatura eran las fronteras que siempre cruzaba. As como algunas notas periodsticas llegaron a ser cuentos y novelas; reportajes y crnicas son ledas como si fueran ficcin. De este cruce tampoco escapa el cine, que realiz en doble va: buena parte de su literatura terminaron en pelculas y el guin La increble y triste historia de la cndida Erndida y de su abuela desalmada, al pensar que no podra llevarlo al cine despus de varios intentos frustrados, decidi convertirlo en cuento o novela. El escritor dice que es novela, ciertos crticos y ensayistas la consideran un cuento. Lo cierto es que la historia, como ya lo haba confesado Garca Mrquez, la tom de la realidad

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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