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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2014

La antroploga y activista feminista, Marcela Lagarde, diserta sobre feminismo y violencia de gnero en la Universitat de Valncia
El feminismo no es una fe; ha de ser creado, aprendido y aplicado a la vida propia

Enric Llopis
Rebelin


El pensamiento feminista evoluciona y se adapta a los tiempos. En la actualidad, por ejemplo, plantea un anlisis complejo y de carcter cientfico sobre la violencia de gnero. Es uno de los grandes y recientes aportes. En pases como Mxico, es tal la violencia contra mujeres y nias, crmenes terribles, que llevan a la proliferacin de reflexiones amparadas en la tradicin feminista, sostiene la antroploga, investigadora, activista y terica del feminismo mexicana, Marcela Lagarde. Su definicin de feminicidio no coincide con la del diccionario de la Real Academia Espaola. Lo caracteriza Lagarde como un homicidio poltico de gnero, y contribuyen a l las comunidades e instituciones que no hacen lo necesario para construir una cultura de igualdad, por reformar la educacin y por respetar las leyes nuevas de igualdad.

No se trata nicamente del crimen en s o de la relacin que pueda trabarse entre vctima y victimario. Debe ponerse el foco, asimismo, en las sociedades y los estratos sociales donde se fomenta la violencia contra mujeres y nias. Segn Marcela Lagarde, existe una amplia tolerancia social y por parte de los estados hacia la violencia de gnero. Y ello conduce a la impunidad. En el caso del feminicidio (los ejemplos de violencia ms extrema), se trata no slo de una palabra, sino ms bien de una categora. Es muy importante acuarla, nombrarla y explicarla; cuando sealamos las causas del fenmeno, iniciamos el proceso para enfrentarlo.

Precisamente Lagarde, que ha impartido una conferencia en la Universitat de Valncia, acu el trmino feminicidio con el fin de caracterizar la realidad en Ciudad Jurez. Con mucho esfuerzo, logr que una Comisin del Congreso mexicano investigara estos crmenes. Consigui, con la lucha tambin de otras mujeres, que el delito de feminicidio se incluyera en el Cdigo Penal Federal o la aprobacin de una Ley General mexicana de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. En el mbito acadmico, ha destacado con trabajos como Los cautiverios de las mujeres. Madresposas, monjas, putas, presas y locas; Para mis socias de la vida. Claves feministas para el podero y la autonoma de las mujeres, los liderazgos entraables y las negociaciones en el amor; Insurreccin zapatista e identidad genrica: una visin feminista o El feminismo en mi vida. Hitos, claves y topas, entre otros.

En cuanto a la violencia patriarcal, es muy importante nombrar esas experiencias, llevarlas a la legislacin y convertirlas en delitos especficos. La investigadora ha realizado estudios comparados de la ley espaola, guatemalteca y mexicana en la materia. La espaola contiene aspectos positivos: gracias a ella, por las medidas cautelares de proteccin, miles de mujeres han salvado la vida. La violencia de gnero comienza, avanza, se hace progresiva y crnica, y finalmente se convierte en mortal. En Guatemala hay mujeres que, con gran valenta, han testimoniado contra el exdictador Ros Montt por el genocidio. Despus de una primera fase de denuncias, impulsaron organizaciones de supervivientes (para no quedarse en la condicin de vctimas). Pero ms que sobrevivientes habra que buscar nombres que convoquen, por ejemplo, colectivos por el derecho a la vida de las mujeres. La ley mexicana se denomina, en positivo, de acceso a una vida libre de violencia, no contra la violencia (lo que implicara exclusivamente denuncia).

Qu es el feminismo? Despus de muchos aos de militancia, resume la terica y activista mexicana: No es una religin, ni una fe; el feminismo ha de ser creado, aprendido, ledo y mirado en el cine o la televisin; una cultura ilustrada para que la gente pueda decidir si es feminista o no. A las ltimas generaciones, en las escuelas no se les ensean cuestiones relacionadas con el feminismo, y eso dificulta que lo comprendan. Pero el feminismo resulta decisivo para preservar la riqueza acumulada en la sociedad, por ejemplo, en Mxico, donde se est produciendo un voraz proceso privatizador de lo pblico. Adems, en los ltimos 40 aos las feministas hemos construido los Derechos Humanos de las mujeres, y no podemos dejar que se pierda este capital poltico tan importante para la vida de las mujeres (y de los hombres).

En la Cumbre de Viena (1993), Naciones Unidas reconoci los Derechos Humanos de las mujeres y, ms an, seal que sin estos no puede afirmarse que existan Derechos Humanos. Por ltimo, el feminismo no es, en absoluto, un pensamiento nico; ha de admitir la diversidad, la duda y las agendas nuevas, aunque tambin asumir el legado que vaya quedando del pasado.

Adems, el feminismo hay que aplicarlo a la vida propia; porque a veces, las activistas dedicamos poco tiempo a la reflexin sobre lo que nos pasa y a nuestras experiencias concretas. Por ejemplo, Marcela Lagarde ha participado en talleres de madres e hijas, para comprender mejor esta relacin tan compleja y cargada de implicaciones patriarcales. O talleres de mujeres y padres, o sobre la sexualidad de las mujeres. Es decir, dar el salto de la agenda poltica a la experiencia individual. Es algo que aprend de las experiencias de educacin popular, tan importantes en Amrica Latina; de la pedagoga de Freire y los grupos de autoconciencia de mujeres en los aos 60 y 70 en Estados Unidos y Francia. En el mayo del 68 se deca que lo personal es poltico. Para que efectivamente lo sea, he de revisar quin soy, dnde estoy, cmo acto.

Las mujeres necesitamos grupos pequeos feministas, de intimidad; que no sean necesariamente los grupos tradicionales que se organizan para ir a las manifestaciones; ni los grupos de amigas, que a veces son demasiados condescendientes, afirma Marcela Lagarde. Pone el ejemplo de las comadres asturianas, o las tres Maras portuguesas que se enfrentaron a la dictadura. En el siglo XX se masculiniz como nunca la condicin humana, los nombres y los oficios; pero nosotras hemos dado empuje a la a, aunque si somos nosotras y nosotros tambin est muy bien.

Preguntada por la participacin de las mujeres en la poltica y en los crculos de poder, la antroploga no vacila: Se trata de hacer una poltica redistributiva desde el punto de vista de gnero; debemos hacer, para ello, un esfuerzo por acercar la poltica a las personas, aunque sta se halle muy desprestigiada debido, entre otras cosas, a la corrupcin. Hace falta una poltica diferente, ms mujeres y ms feministas que participen en poltica. En Amrica Latina muchas mujeres participan en los partidos y en las campaas electorales, pero estn cuidando de una poltica que se hace para otros. Paso a paso, conquista a conquista, las instituciones para atender a las mujeres vctimas de la violencia de gnero las hemos creado nosotras, con las uas, frente a todos los que nos decan: eso no es importante. Y frente al supremacismo de los hombres.

Es una tarea muy ardua: buscamos la igualdad, pero tambin acabar con la supremaca econmica, poltica y cultural de los hombres como gnero. Las leyes han contribuido a cambiar algo las conductas, por ejemplo, al penalizar la violencia masculina o, mediante legislaciones en materia de igualdad, promover algn avance en las empresas y sus consejos. Todo ello para ir modificando poco a poco el supremacismo de gnero. Otro vector de la lucha, segn Marcela Lagarde, es la construccin del empoderamiento de las mujeres (hace 25 aos me decan que sta era una palabra horrible, procedente del ingls, e incluso vinculada a la expansin imperialista). Con el tiempo, la palabra empoderamiento se propuls y cobr vigor en la calle. Despus lleg a las instituciones.

Empoderarse, en sentido poltico, implica adquirir una conciencia feminista de gnero (sobre el yo y sobre el mundo); la independencia de las mujeres; la transformacin de las relaciones de gnero, entre mujeres y hombres, pero tambin entre stas y las instituciones. Ello tiene que ver adems con la resistencia (frente a las normas patriarcales, los matrimonios obligatorios o la exclusin de la educacin) y con la rebelda civil y democrtica. Hemos de estar en la subversin (en la calle, como hacen las Femen), pero tambin en la universidad y las instituciones presentando mociones contra el patriarcado.

Marcela Lagarde pone mucho nfasis en los conflictos entre nosotras. Se dan muchas desigualdades entre mujeres, y relaciones de competencia muy fuertes entre ellas, inducidas por las estructuras patriarcales (apenas hemos logrado abrir alguna grieta en el supremacismo masculino). As, nos vemos como si no tuviramos que ver las unas con las otras, y muchas veces desplegamos una cultura misgina entre nosotras, que tendramos que desmontar. Porque la misoginia agranda el conflicto, nos lleva a funcionar con prejuicios y a distanciarnos de las otras mujeres. De ese modo, se termina acatando la norma patriarcal del aislamiento. No es fcil romper con el bucle: podemos agruparnos para defender el medio ambiente, pero no para enfrentarnos a unos afectos libres de misoginia.

La acadmica y activista defiende la idea de sororidad (de sor, hermana; habitualmente se utiliza fraternidad, trmino que abarca a mujeres y hombres). La sororidad implica la no jerarqua y la igualdad entre mujeres, pero tambin nuevos afectos entre ellas, escuchar con tolerancia. En el fondo, se trata de cambios culturales y personales, basados en alianzas entre mujeres (con pactos y sin jerarquas), y sin un pensamiento nico. Construir una nueva relacin intergenrica, una nueva tica, nuevos comportamientos A veces tambin hay que desmontar las miradas, leernos y ser capaces de reconocer y poner en valor lo que hacemos, cambiar el lenguaje (expresiones como la tipa esa) y crear confianza (como defienden las feministas de la diferencia). Adems, la clave no est en cmo nos queremos, sino en que nos respetemos.

Mucha dao ha hecho el mito del amor romntico, que la autora mexicana investig durante muchos aos hasta comprobar que constitua uno de los cautiverios de la mujer. Invent la categora de madresposa, que no existe de modo ajeno al amor romntico, el de la madre, amante, vecina cariosa...Y donde amor maternal y conyugal confluyen. Muchas de estas cosas las aprendi de su maestra de la vida, Franca Basaglia. Afirmaba que la mujer en el mundo occidental (incluida Amrica Latina, donde se habla una lengua occidental y rigen estados a la manera occidental) se configuraba como ser-para-otro, lo que se fundamentaba en ser cuerpos-para-otros. Es decir, un cuerpo para la maternidad, rechoncho, abombado y presto para la crianza; pero tambin un cuerpo ertico con dietas, tallas y ciruga plstica- para el placer de otros. Franca Basaglia lo resuma en cuerpos cosificados, bien para la maternidad, bien para el eros.

El amor romntico se corresponde con un determinado tipo de mujer. Genera una gran dependencia porque est basado en la fusin de las mujeres a los hombres y, en consecuencia, la prdida de autonoma. Al final, se produce una simbiosis o dependencia vital. Es sta la esencia del amor romntico, el mito de la media naranja. Simone de Beauvoir afirmaba que en El segundo sexo que las mujeres son construidas como seres para el hombre, pero Franca Basaglia agrega que tambin para los hijos, abuelos, personas dependientes, etctera.

Se les reduce a cuidadoras perpetuas, como si esto fuera en el ADN. Si esto fuera as, lucharamos en un laboratorio de gentica ironiza Lagarde-, pero es cuestin de cultura; se trata de cambiar las pautas de conducta, los afectos y todo lo dems. Asimismo, el amor romntico es funcional al ordenamiento actual del mundo. Pero esto se empez a tronchar cuando las mujeres comenzaron a participar en lo pblico y discutir con los hombres. A principios del siglo XX, muchas feministas, a las que se llamaba radicales, hablaban de amor libre, una utopa feminista que se ha llamado de diferentes maneras segn la poca. Mucho despus se habl del libre amor entre mujeres, frente a la heterosexualidad patriarcal, aade Lagarde. Historiadoras estadounidenses constataron el dolor y el malestar que se generaba en las mujeres modernas, pero con una vida al servicio de familia, marido e hijos. En definitiva, los mitos se han renovado para que las mujeres sigamos cayendo como moscas y no podamos hacer otras cosas; el hogar dulce hogar, el nido de amor. Deca Simone de Beauvoir que las mujeres no deban ir por la felicidad (que no era una construccin propia), sino por las libertades.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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